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lunes, 6 de diciembre de 2010

Imprimado - Cap 05


CAPÍTULO 5: ANSIADO ENCUENTRO

Completamente nervioso seguí a Jacob hacia el bosque. Alejandra nos estaba esperando en un claro a medio camino entre la mansión Cullen y la reserva quileute. Tuvo la deferencia de ir junto a mí en su forma humana, aunque casi hubiera preferido la lobuna, puesto que de vez en cuando me miraba y ponía una sonrisa tonta que me estaba crispando.
Íbamos en completo silencio, que fue roto pasados un par de minutos con una advertencia por parte del lobo alpha.
- Hazla sufrir, aunque sólo sea un poquito, y te haré polvo. Y no es ninguna metáfora – me advirtió mirándome fijamente a los ojos, y pude notar la decisión en su mirada.
Cuando rompió esa conexión y echó de nuevo a andar la brisa trajo su esencia hasta mí. Estaba a menos de dos kilómetros al este. Aceleré el paso y Jacob hizo lo mismo, frenándose a quinientos metros del claro y haciendo que me parara.
- Quedas avisado – me repitió antes de transformarse en lobo y salir corriendo.
Yo cogí aire de golpe y lo solté poco a poco para serenarme. Me dirigí lentamente hacia el claro y antes de llegar a él pude verla.
Estaba de espaldas, con unos vaqueros y una camiseta verde que mostraban una silueta perfecta. Tenía una espesa cabellera color caramelo que la caía ondulando hasta mitad de la espalda.
Me acerqué a ella lentamente, disfrutando de su cuerpo y, sobre todo, de su olor. Olía a lilas y césped recién cortado, no como los otros lobos, que apestaban. Aspiré fuerte de nuevo para llenarme los pulmones de su esencia y fue cuando ella se dio la vuelta.
Era hermosa. Parecía un ángel, mi ángel. Sus ojos verdes brillaban con luz propia dando vida a un bello rostro color oliváceo, herencia de su tribu. Me acerqué lo más despacio que pude, controlándome para no asustarla, y alcé la mano cogiendo un mechón de su cabello entre mis dedos.
No debería haberlo hecho, tendría que haberme presentado antes. Pero no pude evitarlo. El contacto de su pelo en mi mano hizo que cientos de descargas eléctricas recorrieran mi cuerpo despertando mi muerto corazón. La sensación de felicidad era inmensurable, y aumentó cuando una sonrisa se extendió por su bello rostro.
No podía dejar de mirar sus ojos, pero es como si además la estuviera contemplando de lejos. Podía ver su rostro, su cuerpo, sus manos que se frotaban nerviosas contra su pantalón.
- Alejandra… - susurré bajando mi mano hasta coger las suyas y llevarlas ambas hacia mis labios – Es un milagro poder verte al fin…
- Y un placer – me contestó mientras una de sus manos se libraba de la mía.
Pero antes de que pudiera hacer algún otro movimiento ella había tirado de mí con la mano que aún tenía enlazada a la mía y juntos nos dirigimos hacia una zona rocosa. Una vez allí se sentó y yo la imité mirándola como un tonto.
Parecía un auténtico retrasado. Pero no podía apartar mis ojos de los suyos, no podía articular palabra. Estaba embobado mirándola, apreciando su belleza.
- ¿No vas a decir nada? – me preguntó algo preocupada pero sonriendo
- Me llamo Demetri – articulé rápidamente esbozando una sonrisa.
Ella se echó a reír suavemente y el sonido que produjo me pareció el más hermoso del universo.
- Eso ya lo sé – me dijo cuando paró de carcajearse de mí
- Ohh – contesté turbado – yo… Bueno… Es la primera vez que me enamoro, ¿sabes? Nunca antes había sentido esto… - dije sinceramente, y de haber podido sonrojarme lo hubiera hecho.
- También es mi primera vez – me contestó sonrojándose avergonzada. Era hermosa hasta con las mejillas ardiendo y para animarla apreté su mano y la sonreí.
- Entonces tendremos que aprender juntos – la dije acariciando su rostro con la mano que tenía libre.
Estaba caliente, muy caliente. Su piel abrasó la mía. Pensé que se iba a apartar, pues mi tacto la tendría que resultar extremadamente helado, pero en vez de eso ladeó la cabeza para dejar descansar su peso sobre mi mano.
Su contacto me estremeció por completo, haciendo que soltara un largo suspiro. Ella cerró los ojos y sonrió, y un segundo después se alejó de mí y flexionó sus piernas contra su cuerpo poniendo así distancia entre ambos. Pude notar como la tristeza invadía su delicado cuerpo y como se introducía en sus hermosos ojos.
- ¿Pasa algo? – pregunté preocupado - ¿he hecho algo que te ha molestado?
- Viniste a matarnos… - susurró con voz dolida mirando hacia el bosque – Esto no lo cambia…
- ¡No! – exclamé apenado – Yo no pretendía… - y me retracté, sabiendo que debía confesarme ante ella – Ese día vinimos a hacer justicia, a acabar con una transgresión de las normas…
- Nessie no… - me interrumpió sacando a relucir su carácter
- Shh – no la dejé terminar – Déjame contarte todo ¿sí? Sólo así podrás entenderme. Luego dejaré que te vayas si así lo quieres… - la pedí roto por dentro.
Yo no quería que se fuera, quería borrar esa parte de mi pasado y empezar de cero, junto a ella. Pero no podía. Únicamente me quedaba sincerarme y esperar su veredicto. ¡Qué ironías tiene la vida! Yo siempre formaba parte del jurado y ahora estaba en el banquillo…
Alejandra asintió débilmente y volvió su mirada al bosque, por lo que proseguí con mi explicación.
- Fuimos informados de que los Cullen habían roto las normas y vinimos a solucionar el problema. En realidad los Vulturi pretendían acabar con el aquelarre, que ya les había causado varios dolores de cabeza en el pasado, y de golpe acabar con su estilo de vida. Pero las pruebas se impusieron a la sinrazón y tuvieron que volver a Italia como habían venido: con las manos vacías. Todos excepto yo. Nada más entrar en el claro te vi y me quedé prendado de tus ojos. Mis ganas de luchar se esfumaron, sólo podía pensar en cómo sacarte de allí sin que resultaras herida. Se lo hice saber a Edward mentalmente e incluso pensé en enfrentarme a mis hermanos, a mis amigos de toda la vida – relaté desesperado estrujando mis manos – Cuando decidieron volver yo no me quería marchar. Incluso te habías ido sin poder darte una última mirada… Una vez en Volterra no podía dejar de pensar en tus hermosos ojos, en cómo haría para volver a verte… La solución me la dio una de mis hermanas. Ella no se fía de los Cullen y sugirió que enviarán a alguien a espiarles. Y yo me ofrecí voluntario. Mi plan salió a la perfección y fui enviado a Estados Unidos. Sólo quedaba pensar cómo volver a verte, y ese pequeño detalle lo arreglaron los Cullen con tu “jefe” – terminé sonriendo brevemente.
A mitad de mi relato Alejandra había vuelto su rostro hacia mí y tenía su mirada clavada en la mía. Sus ojos estaban algo enrojecidos y creí verla parpadear con fuerza para ahuyentar las lágrimas.
Esperé impaciente su respuesta, pero esta no llegó.
- Dame una oportunidad – la supliqué sintiéndome el hombre, bueno el vampiro, más desdichado del universo – He cambiado… Cambiaré por ti… Por favor…
Ella me miró unos segundos más y se lanzó a mis brazos de improvisto. Yo la atraje hacia mí, abrazándola con fuerza mientras sentía como sollozaba. Sus lágrimas mojaron mi camisa y yo me sentía completamente impotente. La había hecho llorar. Era un completo imbécil
- Shh… Ya no llores más amor mío… No merezco tus lágrimas… - intenté consolarla acariciando su espalda y dando pequeños besos en su pelo.
Sé que no debería, pero disfruté de tenerla tan cerca de mí, de posar mis labios brevemente en ella.
- ¿Te encontraste con tu cantante y pudiste controlarte? – me preguntó aún desde mi pecho pero más tranquila.
- Sí, pero sólo porque pensé en ti y en Nessie – la contesté sinceramente – No quería defraudarte comiéndome un humano ni asustar a la enana…
Alejandra me miró sorprendida y no se contuvo en preguntarme.
- ¿En mí y en Nessie?
Yo sonreí al recordar a la pequeña Cullen y enseguida me dispuse a contestarla.
- Nessie estaba allí y se asustó al verme perder los papeles. Es una niña encantadora que se ha ganado mi cariño en el escaso tiempo que llevo aquí. Al verla te recordé, recordé por qué no puedo seguir matando impunemente. – y ante su mirada dudosa lo aclaré. – Te amo y quiero que me correspondas. Y para ello tengo que dejar de ser un monstruo. Por mucho que estemos imprimados quiero que lo nuestro se base en algo más. No quiero darte asco o miedo, no quiero que mi naturaleza se interponga entre nosotros.
- ¿Y la mía? Yo no puedo dejar de ser lo que soy… - me dijo tristemente
- Yo tampoco. Jamás dejaré de ser un vampiro. Pero sí puedo dejar de matar inocentes… Y ¿qué pasa con tu naturaleza? Eres hermosa, en tu forma humana y en la lobuna…
- Pero Sam dice… piensa que tus superiores no comprenderán, que acabarán con toda la manada por mi insensatez… - me explicó volviendo a luchar contra el llanto.
No me pasó desapercibido el tono con el que había nombrado a los hermanos Vulturi. Ellos eran temidos, pero sobre todo odiados en estas tierras.
- Sam no está equivocado – la aclaré, lo que hizo que se apretara tensa contra mí – pero yo no dejaré que te hagan daño. Ni a ti ni a tu familia, o manada… No entiendo mucho de tu tribu – terminé sonriendo e intentando aligerar el ambiente sin dejar de mirarla a sus hermosos ojos.
- Yo podría enseñarte – me contestó sonrojándose.
- Todo lo que quieras – la contesté.
Mi cuerpo se movió involuntariamente hacia ella. Sus labios me llamaban como si de sirenas en alta mar se tratasen. Pero recuperé la cordura en el último momento, a dos escasos centímetros de su rostro.
- ¿Puedo besarte? – la pregunté temeroso ante su rechazo
Ella rió quedamente y juntó nuestros labios en un beso lleno de amor, lento y dulce pero cargado de pasión.
Nunca antes había sentido anda igual. Es como si flotara, como si mi alma se hubiera desprendido de mi cuerpo en el mismo momento en que nuestros labios se rozaron.
Alejandra sabía endemoniadamente bien. No sabría describirlo mejor, no era algo que hubiera probado anteriormente. Pero me gustó, mejor dicho, me encantó.
Se separó de mí jadeando fuertemente y en ese momento me di cuenta que ella necesitaba respirar. ¡Qué idiota había sido! ¡Podría haberla matado! Un agujero se abrió en mi pecho y comencé a disculparme.
- Lo siento… No me acordaba que necesitabas respirar…
Ella soltó una pequeña carcajada y apoyó la cabeza en mi hombro tratando de recuperar el aliento. Mis manos estaban en su cintura, atrayéndola hacia mí, y en ese momento pensé que no recordaba haberlas llevado hasta allí.
- ¿En qué piensas? – me preguntó mirándome preocupada una vez su respiración volvió a la normalidad.
- En lo mucho que te amo y en que me gustaría estar besándote todo el día – la contesté sonando extremadamente cursi, a lo que ella me respondió con otro beso de película.

7 comentarios:

  1. WAAAAA ME ENCANTOO EL CAP
    QUE DULCEEE
    ESPERO Y SUBAS PRONTOO
    BESITOSS :)

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  2. Adoro los hombres cursis, jajaja
    maravilloso capitulo mi reina, y esas advertencias de jacob han sido de los mas acertadas, yo habria echo lo mismo
    Pobrecillos esto enamorados, creo que van a pasar por muchas cosas desagradables con respecto a los vulturis, bueno el tiempo lo dira y estare expectante por saber, un beso mi Laura, siempre es un placer leerte cariño
    Irene

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  3. me encanto muchisimo el capi que lindo es demetri lo adoro espero que pronto publiques un capi mas

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  4. ayy me encanto , esta super, son tan tiernos estas 2 parejas, y se aman tanto, y pensar q dimitri hace de todo por ser bueno para ella, ahhh, besossss

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  5. ME ENKANTOOOOOOOOOOO1!!!!!!!! KIERO MAS CAPPITULOS..!!!!!!

    BY: MIXIIII ♥

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  6. :O!!! ME ENCANTO!!!!
    ME ENCANTA COMO UNA PERSONA CON ESOS PENSAMIENTOS PUEDE CAMBIAR TANTO POR EL AMOR DE ALGUIEN...
    ME ENCANTA COMO LOGRAS DE UNA FORMA TAN CERTERA DESCRIBIR ESTOS SENTIMIENTOS... VAMOS A VER COMO LES VA Y COMO TERMINA DIMITRI DE ACOSTUMBRARSE A LOS CULLEN..
    ESPERO EL PROXIMO

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  7. awww!!!!!!!!!!! que ternura d e capitulooooo mi Lau corto pero concisoooo me encantooooo te lcues con este dimitri y esa Ale me fascinooo y enhorabuena por tu puesto en el cponcuros de Ele lo merreces ame tu os con locira

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