Seguidores

lunes, 4 de octubre de 2010

Eco de luz - Cap 29


CAPÍTULO 29: PREPARATIVOS (JASPER)

Todo estaba sucediendo demasiado deprisa. Jacob había partido a reunir la manada y en menos de cinco minutos teníamos alrededor de veinte lobos ante la casa. Edward nos indicó que saliéramos al porche delantero y eso hicimos, situándonos en fila ante ellos. Jacob se acercó hasta su esposa aún en forma lobuna para hacer uso de la telepatía existente entre los miembros de su manada. El nerviosismo cundía entre los lobos y utilicé todas mis fuerzas en clamar el ambiente. A los pocos segundos Edward comenzó a hablar con voz grave.
- Os hemos reunido porque tenemos un tema bastante importante que tratar. Como sabéis gracias a vuestra telepatía quileute Renesmee está embarazada. Muchos de vosotros recordáis el embarazo de Bella y otros lo habéis conocido a través de los pensamientos de vuestros hermanos. Pero ese no es el principal problema ahora, sino su consecuencia. Como bien sabéis los Vulturi intentaron iniciar una guerra al conocer de la existencia de Nessie y es posible que vuelvan a intentarlo ahora. – levantó una mano en dirección a la manada pidiendo silencio, ya que sus gruñidos de disgusto eran audibles – No lo sabemos con certeza, pero es posible, ya que en aquella época quedaron fascinados con vuestra naturaleza y el nuevo nacimiento acarreará una nueva raza en la que sin duda estarán interesados. Desgraciadamente ahora no contamos con la ventaja de prever sus movimientos, por lo que utilizarán el factor sorpresa. Por ello y si estáis de acuerdo deberíamos planear nuestra defensa.
Edward paró de hablar dejándonos sumidos en un silencio sepulcral, que fue roto de nuevo por él al contestar a una pregunta que Sam le había hecho a través de sus pensamientos.
- Por supuesto, podéis deliberar. Esperaremos vuestra respuesta.
Dicho esto nos animó a entrar en la casa, dejando a los lobos afuera. Nos reunimos en el salón, y yo no entendía muy bien qué había que pensarse. Pero antes de poder decir nada Emmett explotó furioso, si bien todos estaban algo perplejos por la respuesta quileute; excepto Edward, que se mantenía tranquilo, por lo que deduje que no habría ningún problema.
- ¿Deliberar? ¿Se puede saber qué coño tienen que pensar? La vida de mi sobrina y su hijo está en juego, y con lobos o sin ellos yo pienso luchar…
En realidad no se dirigía a nadie en concreto, pero miraba a Edward esperando su respuesta, que no tardó en llegar.
- No seas bruto Emmett – le contestó desbordando paciencia – por supuesto que van a luchar. Solamente quieren ponerse de acuerdo en cómo hacerlo de la mejor manera posible.
- Estoy harto de las conversaciones unilaterales – bufó Emmett molesto, siendo secundado por Bella, Rosalie y Nessie.
Edward les miró sorprendido y se encogió de hombros mientras se dirigía hacia el sofá donde de nuevo descansaba su hija.
- ¿Qué tal estás princesa? – la preguntó mientas la acariciaba la mejilla, demostrando el gran amor que sentía por ella.
- Bien papá, igual que hace cinco minutos – le contestó ella rodando ligeramente los ojos, aunque agradecida de que se preocupara por ella.
Edward se levantó haciéndose el ofendido y de pronto se volvió hacia ella de nuevo para contestarla a una de sus preguntas mentales.
- No lo sé amor mío. Pero no se puede subestimar a los Vulturi, por lo que estaremos preparados.
Era obvio lo que Nessie le había preguntado, por si de verdad pensaba que vendrían.
- Danielle, Bella, Rose –llamó Esme - ¿me ayudáis a preparar algo de comida para los chicos? Por si se encuentran hambrientos.
Las tres asintieron y se dirigieron hacia la cocina. Yo me quedé en el salón mirando hacia el bosque. Si de verdad nos enfrentaríamos a los Vulturi habría que preparar una buena defensa, para lo que habría que prepararnos todos a conciencia.
Al rato aparecieron las chicas en el salón cargadas de bandejas de comida y bebida humana, con una pinta asquerosa a mi entender. A los pocos segundos y como si de un imán se tratara entró Seth trotando hacia la mesa donde habían colocado la comida.
- ¡Esme! ¡Qué buena pinta tiene todo! – dijo emocionado.
- Pues mejor sabrá pequeño – le contestó invitándole a empezar.
Seth cogió tres sándwiches y un batido y se acercó a Esme para abrazarla antes de ir a sentarse junto a Nessie.
En ese momento entraron los demás lobos, todos en su forma humana, y se acomodaron por todo el salón: unos en sillas, otros en los sofás y los más en el suelo. Solo quedó en pie Sam.
Esme fue pasando las bandejas con la comida para que se sirvieran y enseguida Sam comenzó a hablar situándose de espaldas a una de las paredes acristaladas de la sala. Pude notar la tensión que emanaban los lobos, sobre todo los más jóvenes, que todavía no estaban acostumbrados a nuestra presencia.
- Está claro que lo más probable es que esos chupasangres, con perdón, quieran algo del bebé. Y a mi entender será algo malo. La última vez escapamos por los pelos, pero esta vez vendrán a por todas. Obviamente nosotros lucharemos si llega el caso, ya que está involucrado uno de los nuestros. El bebé es mitad licántropo, hijo de un hermano y su impronta. Por ello plantaremos cara a cualquier peligro que le aceche.
Sam terminó de hablar y enseguida fue reemplazado por Jacob, quien había dejado el lado de su esposa para situarse junto a su hermano alpha.
- Hemos decidido crear una serie de guardias entorno a la casa, cogiendo un perímetro similar al de la última vez. Esta vez seremos cuatro lobos por guardia, divididas en periodos de cuatro horas cada una. A diferencia de vosotros, – dijo dirigiéndose a nosotros – tenemos que mantenernos lo más frescos posibles, por eso las guardias tan cortas. Obviamente agradeceríamos que os unierais a nosotros en esta tarea.
- Por supuesto – contestó Carlisle – Nosotros nos sumaremos a las guardias, pero creo que tenemos que dejar a alguien en la retaguardia.
- Esa es una buena idea – puntualizó Sam – Propongo que se queden un lobo de cada manada, aparte de alguno de los vuestros.
- Dalo por hecho – habló Emmett.
- ¿Cuándo creéis que pueden llegar? – preguntó Sam dirigiéndose esta vez a Carlisle.
- No podemos estar seguros. Las noticias vuelan. Puede que ya lo sepan o puede que no. De lo que podemos estar seguros es que vendrán. Si todavía tuviéramos a Alice… Pero ahora no hay manera de saberlo a ciencia cierta. Así que lo más seguro es mantenernos alerta.
Me tensé instantáneamente ante la mención de Alice y enseguida Danielle entrelazó su mano con la mía. La di un apretón cariñoso para agradecerla su apoyo antes de adelantarme y plantear mis ideas.
- Si estáis de acuerdo, y aunque no dudo de vuestras dotes a la hora de luchar, me gustaría enseñaros un par de cosas. Me imagino que podréis recordar sin ningún esfuerzo las lecciones de hace años, pero si llegamos a luchar no os servirán de mucho. La Guardia no es tan inexperta como un ejército de neófitos y deberíamos prepararnos a conciencia. Todos.
La última palabra la dije mirando a Danielle. Ella no tenía ni idea de luchar, ya lo hbía demostrado en varias ocasiones mientras jugaba con Emmett y Nessie. Tenía que enseñarla bien, no quería que la historia se repitiera de nuevo, no podía perderla…
- Sin duda alguna debemos prepararnos y por supuesto tu ayuda será bien recibida –contestó Sam.
- Entonces empecemos cuanto antes – sugirió Emmett.
- Un momento – dijo Bella – Hace años les esperamos en el bosque, pero ahora no sabremos cuando llegarán…
Edward se adelantó a su esposa y resolvió la duda que se acababa de plantear.
- Les esperaremos aquí. Hay espacio suficiente entre la casa y los árboles como para maniobrar, y así podemos tener a Renesmee segura dentro con un pequeño destacamento con ella. – terminó mirándome y enseguida asentí.
- Las guardias comenzarán esta noche si estamos todos de acuerdo – dije y al ver que todos asentían proseguí – Por lo que podemos aprovechar lo que queda de día para comenzar con las lecciones.
Sam y Jacob asintieron, al igual que Carlisle y Edward, por lo que nos fuimos dirigiendo todos hacia la parte delantera de la casa. Esperé a que Danielle pasara y cogiéndola por la cintura la di un suave beso en los labios.
- Quiero que pongas todos tus sentidos en el entrenamiento. Tienes que aprender a defenderte, por favor – la rogué.
- No te preocupes, Jass. Aprenderé – me dijo para tranquilizarme antes de besarle de nuevo. La abracé fuertemente y nos dirigimos hacia la puerta.
Danielle se situó entre Rosalie y Nessie y yo me dirigí hacia Carlisle y Edward, para comentarles mi plan. Tras explicárselo me coloqué al frente de todos, que me miraban expectantes, y comencé a hablar.
- Esta vez el enemigo es mayor y más poderoso, por lo que tendremos que poner nuestros cinco sentidos en la lucha. No podemos tener distracciones ni mostrar nuestros puntos débiles. – mientras hablaba comencé a pasearme como hacía con mi antiguo ejército de neófitos – Primero ensayaremos algunos movimientos y luego pasaremos a las estrategias.
Llamé a Edward para que me ayudara a mostrarles los movimientos más comunes de la lucha entre vampiros mientras les iba explicando cómo contrarrestarlos, y nuestros puntos fuertes y débiles. No me hacía mucha gracia hacer esto, ya que eran nuestros enemigos naturales, pero Nessie lo valía.
Tras esto pedí la ayuda de un lobo para que vieran mejor como defenderse y atacar, y enseguida tuve a Jacob frente a mí. La demostración fue amena, Jake era un buen luchador y si todos conseguían llegar a su altura no tendrían muchos problemas a la hora de enfrentarnos a los Vulturi.
Hice una señal para que parara finalizando la demostración y antes de hablar Edward me interrumpió dirigiéndose a los demás.
- Jacob ha tenido una gran idea. Piensa que este ejercicio es provechoso, así que si ambos alphas estáis de acuerdo podemos practicar en parejas mixtas.
Sam asintió y enseguida Edward y yo comenzamos a emparejarles. Los lobos nos triplicaban en número, así que tuvimos que hacer turnos. Emparejé a Danielle con uno de los lobos más jóvenes. Si bien eran los más inestables también eran los más lentos, así que para empezar no tendría muchos problemas para defenderse.
Tras pasar dos horas luchando entre nosotros y al llegar el crepúsculo Edward dio por finalizada la sesión.
- Ya está bien por hoy. Id a descansar – dijo dirigiéndose a los lobos – Sam, Jacob, me gustaría planificar las guardias con vosotros y empezarlas esta misma noche.
Ambos lobos asintieron y se dirigieron hacia el bosque para aparecer segundos después en forma humana. El resto de la manada se había marchado hacia la reserva y nosotros entramos en la casa.
Pasé junto con Edward, Carlisle, Sam y Jacob a la biblioteca para ponernos de acuerdo en el tema de las guardias.
- Las guardias comenzarán esta noche – comenzó Sam – y propongo que seamos dos lobos de cada manada y otros dos vampiros. Con seis es más que suficiente para cubrir el perímetro que Jacob ha mencionado. Nosotros nos cambiaremos cada cuatro horas.
- Además, - prosiguió Jake – dejaremos a un lobo de cada manada en la casa por si necesitamos la telepatía. Propongo que sean los más jóvenes, ya que aquí siempre estarán más seguros.
- Estoy de acuerdo Jake – le contestó Edward – Solo espero que se sientan cómodos…
- Eso déjaselo a Esme – sugirió Carlisle llevándose el asentimiento de todos.
- Bien, - dijo Sam – entonces vamos a preparar los turnos a la reserva, y en unas horas estaremos de vuelta.
Nos dirigimos hacia el salón, donde se encontraba Nessie acomodada en uno de los sofás. Enseguida Jacob se dirigió hacia ella, intentando convencerla de que subiera a descansar. Pero Nessie estaba bastante alterada. Las hormonas no la dejaban pensar con claridad y llevaba todo el día con grandes cambios de humor. Yo había intentado ayudarla pero con tanta gente a mi alrededor había sido prácticamente imposible. Ahora estaba triste y abatida porque Jacob se había marchado, pero enseguida Edward se dio cuenta y fue a consolarla.
- Enseguida vuelve mi niña. Es el gran alpha, por lo que tiene que organizar a su manada… - dijo abrazándola.
- Lo sé… Pero quiero estar con él… - sollozó Nessie.
Intenté relajarla pero estaba demasiado tensa, así que centré mi atención de nuevo en Danielle. Tenía que mejorar en su lucha. La abracé por detrás intentando calmar la situación y la susurré al oído besando su dulce cuello:
- Vamos al bosque. Nuestra primera guardia comenzará al amanecer, pero antes quiero enseñarte un par de cosas.
Nos dirigimos juntos hacia nuestro claro y allí comencé a explicarla más movimientos y técnicas de defensa y ataque. Ella intentaba concentrarse lo máximo posible pero llegó un momento en el que la preocupación hizo mella en ella. Frené la explicación en seco y me dirigí hacia ella. Cogiéndola entre mis brazos la besé apasionadamente y la animé sonriendo:
- No te preocupes mi amor. Nadie te hará daño. Yo te enseñaré todo lo que necesitas para patear el trasero a los Vulturi.

No hay comentarios:

Publicar un comentario