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lunes, 5 de julio de 2010

Eco de luz - Capi 21




CAPÍTULO 21: PRACTICANDO (JASPER)

Llevábamos tres semanas viviendo con el resto de mi familia en la casa Cullen. Todos habían aceptado a Danielle con una gran rapidez y su relación con todos y cada uno de ellos era excelente. Esme la trataba como a uno más de mis hermanos, como si llevara con nosotros años en vez de días. Al principio pensé que era porque gracias a ella yo había vuelto con ellos, a mi casa, de donde nunca tenía que haberme marchado. Pero con el tiempo me he dado cuenta de que Danielle se ha ganado un sitio en el corazón de Esme, al igual que en el de todos los demás, por méritos propios. Ella es tan sencilla, amable y cariñosa que nadie ha podido resistírsela. Carlisle también la tenía un gran aprecio y cada tarde al volver del trabajo se entretenían juntos. Normalemnte se sentaban en el salón, el despacho o la biblioteca y Carlisle la enseñaba nuevas facetas de nuestra raza o parte de su historia. Danielle nunca se cansaba de sus historias, incluso había días que cuando cada cual se retiraba con su pareja ella seguía pensando en lo que Carlisle la había contado. Emmett, como siempre, era caso aparte. Desde un principio la trató como si la conociera de toda la vida, incluso hacía bromas sexuales sobre nosotros. Eso era algo que todavía me enfurecía. Pero como le conocía y a Danielle no la molestaba, solo la avergonzaba en el momento, lo dejaba pasar. Eso sí, contraatacaba un poco y ponía más empeño en ganarle en los juegos, pero él era así y nunca cambiaría. Edward la estaba ayudando mucho a entender nuestra forma de vida. Contestaba a sus dudas e inquietudes y la cuidaba como hace con el resto de la familia. Con Rosalie y Bella había creado una relación asombrosa. Era como si fueran hermanas de sangre. En un principio Rose y Bella no se llevaban bien, e incluso parecía que a Bella no le hacía gracias la llegada de Danielle a nuestras vidas, pero a los pocos días se hicieron grandes amigas y eran prácticamente inseparables. Y por último Nessie, mi niña grande. La había acogido más como una hermana que como una tía y se estaban haciendo muy amigas. Eso me gustaba, y así Ness estaba menos con Jacob, que aunque ya eran novios formales a mí seguía sin hacerme gracia que nuestra niña anduviera ya con chicos. Pero bueno, Jacob estaba hecho a su medida y nadie sabía tan bien como yo cuánto se amaban.
No podía creer que todo fuera tan bien. Danielle era la mitad que me faltaba desde que Alice se fue. No la había reemplazado en mi corazón, porque ella siempre tendría su sitio allí, pero si se había hecho un enorme hueco en él. A veces me preguntaba qué hubiera sucedido de vivir Alice todavía, si me habría enamorada tan perdidamente de Danielle como lo estaba. Porque sí, estaba completa e irremediablemente enamorado de ella. Tanto que me dolía que estuviera lejos de mí. El único consuelo que tenía es que ella me amaba con la misma intensidad. Era tan afortunado por tenerla y, sobre todo, por saber que ambos nos queríamos con locura.
Con el transcurso de los días Danielle controlaba mejor su don. Ya era capaz de hacer que todos la obedeciéramos con sólo susurrarnos la orden. Incluso había conseguido que Edward la obedeciera al pensar las órdenes. Todos habíamos cooperado en su entrenamiento con gran alegría y disposición, sobre todo Emmett, que se lo pasaba en grande todos los días al vernos hacer las cosas que mi pequeña nos mandaba. Pero Danielle solía vengarse de él, lo que hacía que se tornasen las tornas y fuéramos nosotros por una vez los que nos burlásemos de él. Eso sí, había venganzas que no me gustaban nada, como cuando le ordenaba besarme. Entonces yo tenía que poner pies en polvorosa e intentar evitarlo a toda costa. Yo estaba muy orgulloso de ella por los grandes avances que había conseguido, y se lo hacía saber siempre que podía. La piedra en el camino era Bella y su escudo mental, pero todos sabíamos que ese escollo nunca podría salvarlo. Aún así, insistíamos en que lo intentara, sin ningún resultado.
Por lo tanto, nuestra vida era perfecta, sin ningún problema más allá de decidir qué es lo que haríamos a lo largo del día.
El único problema al que nos hemos tenido que enfrentar estas semanas se originó cuando Carlisle se interesó por la conversión y los orígenes de Danielle. Estaban reunidos Carlisle, Nessie, Bella, Edward y ella en el salón de la casa como muchas tardes. Ante la pregunta de Carlisle se quedó unos segundos en silencio, que fue seguido por un gran gruñido salido de Edward. Yo estaba en la biblioteca y pude sentir la ola de ira que inundaba a mi hermano. Enseguida bajé al lado de Danielle y le insté a explicar su comportamiento.
- Edward habla – le dije secamente
- Sí hijo – le animó Carlisle alerta – dinos qué pasa.
- Ella… - comenzó señalándola – es una discípula de James y Victoria.
En ese momento todos los rostros de los presentes se volvieron hacia Danielle y Esme, Rosalie y Emmett entraron en el salón. Sentí perfectamente la duda y el asombro en todos y cada uno de mi familia, aparte de la ira de Edward y del miedo contenido de Bella, que se sentía traicionada. Danielle también notó sus cambios y una gran mezcolanza de aflicción, pena y miedo se extendió por todo su ser.
- No digas tonterías – le contesté cogiendo a Danielle por la cintura y poniéndola tras de mí para protegerla si las cosas se ponían peor. Estaba claro que yo la amaba y si era cierto lo que Edward decía lo solucionaremos, pero antes la dejaríamos explicarse.
- No son tonterías. Ellos la convirtieron – respondió Edward muy seguro.
- Sí – le contestó - ¿y qué? ¿les conocéis?
El asombro de mi familia se incrementó y a decir verdad yo también me sentí sorprendido, pero a la vez aliviada. Su tono de voz me dejaba claro que ella no había tenido nada que ver con ellos, por lo menos en lo que se refiere al problema que tuvimos con ellos. Sentí como la histeria se abría paso por su cuerpo y me concentré en tranquilizarla y en serenar un poco los ánimos del resto de mi familia. Estaba claro que ella no sabía porque la estaban tratando así y esto había que aclararlo cuanto antes.
- Vamos a calmarnos todos – dije calmadamente pero sin apartarse ni un milímetro de delante de Danielle.
- ¿Calmarnos? – dijo Bella molesta – Después de lo que acaba de admitir…
- Bella hija – la interrumpió Esme – Danielle ha dicho que fue convertida por James y Victoria, pero también sabemos que ella les abandonó al poco tiempo. ¿Por qué no la dejamos explicarse?
Bella miro a Edward y este asintió, dirigiéndose a uno de los sofás. Agradecí infinitamente a Esme por su intervención, ya que parecía que el ambiente se había relajado un poco. Edward miraba fijamente a Danielle analizando todos y cada uno de sus pensamientos, intentando pillar cualquier mentira o duda que pasara por su mente. Eso me molestó un poco, pero yo no dudaba de Danielle y sabía que eso ayudaría a tranquilizar las cosas. Danielle explicó con pelos y señales cómo la convirtieron y cómo se distanciaron porque ella no quería beber sangre humana.
- Y eso es todo. – terminó su relato – Una vez me harté de discutir con ellos por el tema de los humanos me largué.
- ¿Así de fácil? – preguntó Emmett sorprendido
- No. Me siguieron durante semanas, acosándome. Pero un día se encontraron con otro vampiro y les debió de parecer más útil que yo porque me dejaron en paz. Y hasta ahora.
- Laurent – siseó Edward completamente serenado
- Sí – afirmó todavía intranquila– pero todavía no entiendo porque os pusisteis así. ¿Quiénes son ellos en vuestras vidas?
Un silencio se extendió entre nosotros, y como otros temas relacionados con su historia, como el enfrentamiento con los Vulturis, me fue relatado por Carlisle.
- Vaya. Lo siento. – dijo apenada cuando hubo terminado de oír la historia.
Ante sus disculpas Edward la cortó, hecho que le agradecí en mis pensamientos.
- No te disculpes. Somos nosotros quienes tenemos que disculparnos por nuestra actitud desconfiada. No tenías medio de saber el daño que nos intentaron causar. De verdad, lo siento.
Los demás se unieron a sus disculpas y sentí como todo volvía a ser como antes, como el ambiente se había tranquilizado y Danielle estaba completamente serena.
Estaba recordando esto cuando subí al dormitorio, donde ella estaba tumbada en la cama. Me acosté a su lado y comencé a besarla suavemente.
- ¿Qué haces pequeña? – la pregunté.
- Pensaba en ti. En lo mucho que ha cambiado mi vida desde que te conocí. Y en cómo podría agradecértelo.
Esto último lo dijo mientras comenzaba a besarme apasionadamente y se situaba a horcajadas sobre mí. Se sentía tan bien su cuerpo sobre el mío, su sexo rozándome inconscientemente…
- Bueno, tengo una idea– la contesté cuando nos separamos mientras le quitaba la camiseta que llevaba puesta.
- Ahh, ¿sí? – me preguntó volviendo a besarme.
- Sí. Pero mejor no te la cuento, sino que te la muestro.
Volví a atacar sus labios, esta vez con pasión, mientras mis manos recorrían su espalda y se deslizaban suavemente por su contorno. Dirigí una de ellas a su trasero apretándolo levemente mientras la otra la acariciaba uno de sus pechos hasta conseguir erizar por completo su pezón. Cuando lo pellizqué entre dos de mis dedos soltó un pequeño gemido entremezclado con un gruñido y me arrancó mi camisa, haciendo que soltara una pequeña carcajada. Enseguida centró toda su atención en su pecho desnudo, besando y lamiendo todas y cada una de mis cicatrices. Sentí como la lujuria se hacía con nuestros cuerpos y comencé a quitarla el sujetador. Cuando llegó al borde de mi pantalón y me le arrancó, me volví completamente loco y la tumbé fieramente posicionándome sobre ella con un gruñido y volví a chocar nuestros labios.
Enseguida comenzó a frotarse suavemente contra mí mientras sus manos se afianzaban en mi trasero. Entonces comencé a deslizar mis labios por su cuello hasta alcanzar sus pechos, succionando uno de ellos fuertemente. Volvió a gemir al tiempo que arrancaba su última prenda de ropa interior y abría sus piernas envolviendo con ellas mi cuerpo para que tuviera mejor acceso.
- Me estas volviendo loco – la susurré entre jadeos
- Hazlo ya, por favor… Hazme tuya… - me suplicó justo antes de que volviera a besarla con toda la pasión que cabía en nuestros cuerpos.
Me posicioné lentamente en su entrada, y tras restregarme un par de veces haciendo que soltara un bufido de frustración, entré en ella suavemente, despacio pero sin pausa.
La sensación de tenerla rodeándome era inigualable y la fricción que se producía al movernos rítmicamente me estaba transportando al mismísimo cielo. Mis embestidas fueron de menos a más, haciendo que ambos sintiéramos el máximo placer, acrecentado el suyo mediante leves caricias en sus pechos.
Nuestros labios no se separaron ni un segundo, devorándonos el uno al otro salvajemente, saboreándonos. Danielle alcanzó el orgasmo a los pocos minutos y en seguida cambié nuestras posiciones para darla más placer, quedando ella sentada sobre mí.
En esa posición yo estaba prácticamente a su merced, y ella comenzó a moverse de arriba abajo, haciendo círculos, de izquierda a derecha y de adelante hacia atrás. Gemíamos al unísono y finalmente ambos alcanzamos juntos el clímax soltando un pequeño grito de placer.
Salí de ella lentamente y nos tumbé sobre la cama, acurrucándola sobre mí y besándola de nuevo. Sentí como volvía a excitarse y sin dudarlo volví a hacerla mía en ese mismo instante.

4 comentarios:

  1. muy buenoo
    me gusta mucho este fick
    no dejes de escribiir
    bsss (L)

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  2. este capi me encanto esta muy bno

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  3. Me está encantando. Un buen capítulo,tanto este como el anterior. Esperare el siguiente con ganas Besos!!!

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  4. Estoy siguiendo tu novela capítulo a capítulo. En éste que me decidí a comentar, me sentí llevado por la narración y hasta llegué a "calentarme" un poco en la parte final. Me ha gustado mucho.

    Llegué a tu blog buscando algo como lo que tu haces y lo he encontrado. Estoy aprendiendo ya que soy un aprendiz de escritor

    Abrazos

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