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lunes, 19 de julio de 2010

Eco de luz - Cap 23


CAPÍTULO 23: LA MANADA (JASPER)

Esa mañana amaneció soleado, por lo que tuvimos que quedarnos en la casa y sus alrededores, lejos de los humanos. Danielle quería salir a correr, como era habitual en ella día tras día. Era su forma de despejarse, de tranquilizarse tras los duros esfuerzos que realizaba en las prácticas para conseguir controla su excepcional don. Esa mañana no dejó que la acompañara. Emmett quería organizar un campeonato de videojuegos y se empeñó en que me quedara. Decía que jugar solo con Edward era un maldito aburrimiento y que ya me había perdido demasiadas competiciones en los últimos meses. Y tenía razón. Así que accedí a las súplicas de ambos y me quedé jugando con mis hermanos, mientras ella se iba por su cuenta.
Bajamos los tres al sótano y comenzamos una carrera a tres bandas en el Moto GP. Tras meses sin practicar fui aplastado por Emmett y Edward, que me sacaron más de 8 segundos. Maldiciendo internamente les pedí la revancha, pero tras perder tres carreras más decidieron cambiar de juego. Pusieron el Master Tenis, y ahí sí que me lucí. Gané a ambos varias veces y cuando estaba a punto de arrancar a Emmett la cabeza por sus tonterías me di cuenta de la hora que era. Se había pasado la mañana por completo y Danielle no había vuelto.
Subí de dos en dos las escaleras preocupado y me preparé para salir en su busca. Fui a buscar a Esme, que estaba en su cuarto, pero antes de llegar a él oí como alguien venía corriendo y un animal le perseguía. Aspiré el aire y olí a Danielle, un humano y uno de los lobos. Bajé todo lo deprisa que pude las escaleras y salí de la casa para encontrarme con una imagen que me dejó helado. Danielle portaba en sus brazos a una malherida Emily seguida de cerca por un enorme lobo que identifiqué como Sam.
- ¿Qué ha pasado? – la pregunté acercándome rápidamente.
- La atacó un oso y creo que tiene la pierna rota – me contestó mientras entraba en la casa.
- Iré a buscar a Carlisle- le dije tras darla un pequeño beso en los labios como saludo.
Subí de nuevo las escaleras prácticamente volando y me encontré con Carlisle que salía descamisado de su cuarto.
- Esto… - balbuceé por la impresión.
- ¿Qué ha pasado Jasper? ¿Quién está abajo?
- Emily… Emily y Danielle… Y Sam… Emily está herida…
Vaya mierda de explicaciones. Pero me había quedado bloqueado. ¿Habíamos interrumpido lo que estaba pensando? Es decir, joder, Esme y Carlisle andaban intimando…
Bajé detrás de Carlisle al salón y él ya estaba encargándose de la pierna rota de Emily. Me acerqué a Danielle para tranquilizarla, pues estaba un poco nerviosa, y la abracé por la espalda para transmitirla seguridad.
- La fractura parece limpia. Aún así tendremos que ir al hospital a hacerte un par de radiografías por si acaso – dijo Carlisle, y mirando a Sam prosiguió – Si quieres puedo acercaros. Mi turno comienza en media hora.
Sam asintió y cogiendo a su mujer en brazos empezó a seguir a Carlisle hacia el garaje. Antes de salir por completo del salón se volvió hacia Danielle. Emitía sentimientos cruzados. Por una parte un gran agradecimiento hacia Danielle, pero por otra parte seguía sin estar cómodo en nuestra presencia. Además, la preocupación y el dolor por ver así a su amada apenas le dejaban actuar con lucidez.
- Gracias.
- No hay de que – le contestó con una sonrisa.
Mientras oíamos el Mercedes de Carlisle alejándose por el camino en dirección al pueblo llegaron trotando Jacob y Nessie.
- ¿Qué ha pasado? Nos ha dicho Paul que un oso había atacado a Emily y que tú la habías salvado. – nos preguntó Jacob mientras se dejaba caer a plomo en uno de los sofás.
Danielle procedió a contarles cómo había sucedido todo mientras se nos unían Emmett, Rose y Esme para escuchar la historia. En la parte en la que había quedado fascinada con los lobos y su belleza Jacob soltó una carcajada de suficiencia y Rosalie le dio un coscorrón mientras Danielle les miraba asombrados. A primera vista parecía que se odiaban, pero en cuanto leías entre líneas notabas enseguida el gran afecto que les unía. Yo lo notaba constantemente debido a mi don, pero sabía que el resto de la familia también se había dado cuenta.
Nos enzarzamos en una entretenida discusión sobre las ventajas e inconvenientes de ser vampiro o licántropo, amenizada con las bromas de Emmett y Jacob y se nos pasó la mañana volando. Sólo nos dimos cuenta de la hora que era cuando las tripas de Jacob comenzaron a rugir.
- ¡Santo Dios! – exclamó Esme saliendo corriendo hacia la cocina – ¡Si es tardísimo y no hemos comenzado con los preparativos!
- Madre, la fiesta es mañana – la recordé extrañado por el gran nerviosismo que se había apoderado de su cuerpo.
- Cuando tienes que hacer comida para más de veinte lobos hambrientos un día te parecerá poco, créeme – contestó Jacob, y enseguida oímos a Esme suspirar de desesperación.
- No te preocupes – la dijo Danielle mientras se dirigía a la cocina – aquí nos tienes para ayudarte.
- Gracias, hija. La verdad es que sí os necesito – hizo una pausa para esperar a que todos llegáramos a la cocina y prosiguió pensativa – Danielle, Nessie, Jasper y yo nos encargamos de la comida, y Rosalie y Emmet de la limpieza y la decoración. Cuando vuelvan Bella, Edward y Carlisle os echarán una mano.
Nos quedamos todos mirándola un par de segundos y ella prosiguió echando a Jacob con una gran sonrisa.
- Tú ve a la reserva. Que solo me faltaba tenerte por aquí robándome la comida. Y así puedes ir ensayando el discurso que darás mañana.
- ¿Discurso? Yo creía que eso era para la boda y que lo daba el padrino – dijo riéndose mientras salí corriendo hacia el bosque.
Enseguida nos pusimos todos manos a la obra. Trabajamos durante toda la noche, excepto Nessie, que sí dormía. A las once de la mañana del día siguiente teníamos todo terminado. Había quilos y quilos y asquerosa comida humana demasiado elaborada. La mayor parte la habían elaborado Danielle y Nessie ya que a mí me daba demasiado asco el olor. La nota “graciosa” del día fui yo, ya que se estuvieron riendo de mis reacciones sin parar.
El resto limpió la casa a conciencia y la adornó sencillamente, con unas pocas flores. Habían transformado el gran salón en lo que parecía la sala VIP de una lujosa discoteca. Había colocado dos grandes mesas contra una de las paredes para dejar la comida y la bebida, y habían distribuido los sofás y un par de pufs por el resto de las paredes dejando un gran espacio central.
Ya estaba todo listo. Sólo quedaba arreglarnos, así que subimos cada uno a su cuarto para solucionarlo y a las cinco de la tarde estábamos de vuelta en el salón. Íbamos vestidos muy elegantemente. Nosotros de traje y corbata nuestras camisas a juego con los trajes de las chicas: Rosalie y Emmett en rosa palo, Bella y Edward en azul cielo, Esme y Carlisle en crema, y Danielle y yo en verde apagado. Nessie brillaba con luz propia. Llevaba un vestido palabra de honor hasta la rodilla de color granate y con un poco de vuelo. Seguro que a Jacob se le caía la baba a al verla. Ese pensamiento hizo que me hirviese la sangre. Y noté como Edward se enfurecía un poco también. Y es que aunque ya no era una niña, todavía era demasiado joven.
A los pocos segundos oímos como varios coches se acercaban a la casa. Ya estaban allí. Edward, Bella y Nessie salieron a recibirles y nosotros nos quedamos esperando. Primero entraron Jacob y Nessie cogidos de la mano y detrás una docena de personas, todos muy morenos y musculados. Se acercaron y nos fueron saludando uno por uno. Danielle estaba encantada con la manada y enseguida entabló una conversación bastante animada con Seth. A los pocos minutos me uní a ellos, tras saludar y conversar con su hermana Leah, que seguía siendo la más reacia a nuestra familia. Llegaron también Embry y Jared y las bromas sobre Jacob hicieron que Danielle se sintiera aún más cómoda.
A la media hora llegaron Sam y Emily, y Danielle se acercó a ellos mientras yo bromeaba con mi futuro sobrino. Aún así, como toda la tarde, estuve pendiente de Danielle y sus conversaciones. Me estaba empezando a parecer a Edward en eso de la sobreprotección, pero no podía evitarlo. Y menos rodeados de una gran mandad de licántropos, que aunque estaban allí de celebración y en son de paz nunca había que fiarse. Un arrebato de mal humor podía ser suficiente para que todo se descontrolase.
- ¡Danielle!, ¡hola! – exclamó Emily al verla.
- ¡Hola! ¿Qué tal tu pierna? – la preguntó amablemente. Yo también me acerqué a saludar y cogí a Danielle por la cintura apoyando mi mandíbula en su hombro.
- Bien. Con todos los calmantes que me han dado apenas siento dolor. Estoy un poco drogada – la contestó sonriendo – No sé cómo darte las gracias…
- No te preocupes. Está bien… - la cortó, pero a su vez, Sam la cortó a ella.
- Sí. Muchísimas gracias por salvarla. Nosotros no hubiéramos llegado a tiempo – dijo cogiendo fuertemente a su esposa de la mano. De él emanaban grandes olas de gratitud – siento no habértelo agradecido esta mañana, pero estaba muy preocupado.
- No te preocupes, lo entiendo. Y ahora, ¿queréis algo de beber o comer?
- Ya voy yo – contestó Sam dirigiéndose a la mesa. Danielle se soltó entonces de mi abrazo y sentándose junto a Emily en uno de los sofás se enfrascaron en una conversación de las que Emmett denominaría “de chicas”. Así que yo me fui junto con mis hermanos a seguir socializando con los lobos.
Un par de horas más tarde Jacob llamó nuestra atención y se situó con Nessie en el centro de la sala.
- Como ya sabéis todos Reneesme y yo vamos a casarnos. Y os hemos reunido aquí para comunicároslo oficialmente.
Y sin más se dieron un pequeño beso y todos estallamos en aplausos y algunos lobos y Emmett, por supuesto, comenzaron a gritar vivas a los novios.

1 comentario:

  1. Muy bueno!! Tengo ganas de leer la boda!!! Bsos y cuidate!!

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