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lunes, 26 de julio de 2010

Eco de luz - Cap 24


CAPÍTULO 24: LUNA DE MIEL (DANIELLE)

El gran día había llegado. Bajé lentamente las escaleras para encontrarme en el salón con Jasper y dirigirnos hacia el jardín trasero, donde el novio y los invitados estaban ya acomodados esperando a Nessie.
Poco después de nosotros aparecieron Bella y Rosalie, lo que significaba que en pocos segundos la novia haría su esperada entrada. Jacob estaba hecho un manojo de nervios y Jasper comenzó a enviarle olas de tranquilidad que hicieron que se volviera hacia nosotros y sonriera.
Eché un vistazo a nuestro alrededor y saludé a quien miraba en nuestra dirección. Estábamos la familia Cullen al completo, el clan Denali y algunos nómadas por parte de la novia, y la manada y algunos ancianos quileutes por parte del novio. Entre ellos pude distinguir a Billy, el padre de Jacob, y a Sue, quien venía acompañada por Charlie.
Charlie era el padre de Bella y por tanto, el abuelo de Nessie. Me sorprendió que se tomara tan bien ser el único normal en la familia, el único que envejecía. En un principio mi familia estaba asustada por sus reacciones al convertirse Bella en vampiro y por qué le dirían cuando hiciera demasiadas preguntas. Pero la solución llegó por sí sola al enamorarse de Sue, miembro del consejo de ancianos quileute. Cuando se casaron y Charlie pasó a vivir en la reserva se enteró de la verdad. Pero lejos de asustarse parecía feliz perteneciendo a dos familias enemigas naturales pero aliadas en la realidad: los vampiros y los licántropos.
Mis pensamientos se vieron interrumpidos por la llegada de Edward y Nessie. La novia estaba completamente preciosa, deslumbrante. Vestía un vestido de seda y encaje de bolillos, diseñado exclusivamente para la ocasión, que se ceñía perfectamente a sus curvas. A Jacob casi se le salen los ojos de las órbitas al verla y Edward no pudo contener un gruñido hacia su casi yerno que hizo que todos nos riéramos un poco.
La ceremonia transcurrió de forma sencilla, sin ninguna complicación. Ambos novios leyeron sus votos y pronto se dio paso al banquete.
Los humanos y licántropos presentes, entre ellos los novios, comieron abundantemente mientras nosotros reíamos y charlábamos con el padre de la novia. Bueno, a decir verdad, más bien bromeábamos con él, sobre todo Emmett, que aunque a él también le dolía que Nessie abandonara el hogar familiar lo escondía detrás de sus tonterías.
Al llegar a la tarta de bodas todos cogimos un pedacito y comimos un poco. Estaba completamente asqueroso, pero era la tradición. En el momento del brindis Jacob y Nessie se levantaron y pidieron atención.
- Primero de todo, gracias por acompañarnos en este día tan especial – comenzó Jacob mientras pasaba un brazo por la cintura de Nessie pegándola a su cuerpo – Hoy Nessie es mía, mi esposa, mi otra mitad… Bueno, siempre lo ha sido, pero hoy le queda claro al mundo. Mi Renesmee – siguió mirando a su ahora mujer a los ojos – eres lo más bello de esta vida, la luz que ilumina mi camino. Hace ya muchos años, cuando te vi por primera vez en brazos de tu tía mi mundo cambió por completo. Te amo.
Nessie no le dejó continuar porque se había lanzado contra sus labios y le devoraba apasionadamente bajo la atenta mirada de un Edward nada feliz. Se separaron cuando comenzaron los aplausos y los silbidos y enseguida pudimos ver como ambos se sonrojaban por completo. Estaban tan monos y adorables.
Suspiré de felicidad y apoyé mi cabeza contra el hombro de Jasper, sintiendo un pelín de envidia sana hacia ellos. Se les veía tan felices…
Jasper notó mi estado de ánimo y me abrazó fuertemente dándome a entender que no estaba sola, que él siempre estaría allí. Qué tonta había sido al dejarme llevar por mis sentimientos. Jasper se había dado cuenta y seguro que se había sentido mal. Así que me volví hacia él y comencé a darle pequeños besos mientras mi mente y mi alma se llenaba del amor que sentía por él. Quería demostrarle que era feliz a su lado, que nunca había estado mejor.
Nos separamos para despedirnos de los sonrientes novios, no sin esfuerzo, pues ya necesitaba a mi Jasper y sus caricias.
Hicimos de anfitriones como la etiqueta lo demandaba y nos quedamos hasta que el último invitado se hubo marchado. Los últimos en irse fueron Jacob y Nessie, camino de su luna de miel en Andorra. Habían elegido ese destino por sus enormes bosques, y porque Jacob decía que cuanto más frío hiciera mejor. Esas declaraciones no fueron muy bien tomadas por Edward, quien tenía a su pobre yerno en el punto de mira.
Tras ayudar a Esme a recoger la casa y el jardín Jasper y yo nos escapamos juntos al bosque. Una vez allí me lancé sobre él y comencé a besarle apasionadamente, enroscando mis piernas en su cintura.
- Danny, amor… - me dijo jadeando – Para un segundo, que tengo que decirte algo…
Yo me bajé de él sorprendida y asustada ante la seriedad de su rostro. ¿Qué podría haber pasado? ¿Habría hecho algo mal?
- Ohh… No pequeña. No te asustes. Es algo bueno – me tranquilizó sonriendo.
Me cogió de las manos y me atrajo hacia su cuerpo, y acercando su rostro al mío depositó un suave beso en mis labios.
- Estos días he estado pensado en nosotros, en que necesitamos un tiempo a solas. – Yo iba a protestar, pero él me interrumpió poniendo un dedo sobre mis labios – Sé que somos muy felices con mi familia, nuestra familia. Pero quiero estar a solas contigo. Por ello, he preparado nuestra propia “luna de miel”.
Yo me quedé sorprendida. No pasaba nada malo, solo quería estar junto a mí lejos del resto de la familia.
- Y ¿adónde iremos, apuesto novio mío? – le pregunté tratando de sonar sensual.
- ¿Qué te parece Vancouver? Tengo allí una pequeña casita, en medio del bosque…
- ¡Perfecto amor! – le dije entusiasmada - ¿Cuándo nos vamos?
- ¿Qué te parece ahora? – me preguntó atrayéndome hacia sus labios.
Sin contestarle salí corriendo hacia la casa para preparar las maletas. No es que necesitáramos mucho, pero un poco de ropa de cambio no nos vendría mal. Además, si nos quedábamos en aquel claro no íbamos a irnos en horas, y yo ya quería estar completamente a solas con él.
Tardé media hora larga en preparar las cosas y tras despedirnos de la familia nos dirigimos echando una carrera hacia Canadá. Jasper cargaba con el maletón que había preparado, así que yo tenía ventaja en ese aspecto. Sin embargo, él era más rápido y ágil, por lo que íbamos a la par.
A las tres horas de carrera sin descanso, que no necesitábamos, Jasper frenó y yo le imité.
- Ven – me llamó ofreciéndome la mano – Quiero que entremos juntos en ella.
Llegué hasta donde se encontraba y cogiendo su mano le seguí hacia el claro que teníamos un par de metros delante. En el centro había una hermosa cabañita de piedra y tejado de pizarra. Nada que ver con la cabaña donde le conocí. Jasper abrió la puerta, que contaba con grandes medidas de seguridad, y desconectó la alarma. Entonces entramos.
Había un pequeño recibidor que conducía a un enorme salón, una cocina y unas escaleras que se dirigían al piso superior. El salón y la cocina estaban intercomunicados y desde ambos se accedía a un porche trasero. Todo ello estaba decorado estupendamente, con objetos únicos y preciosos. En un estante del salón había varias fotos familiares, entre las que se encontraban varias de Alice y Jasper juntos.
- Podemos quitarlas si te molestan – dijo suavemente pero con una nota de dolor.
- Claro que no amor. Ella es una parte importante en tu vida, y siempre tendremos algo que nos la recuerde.
Jasper necesitaba mi apoyo en cuanto a su antigua esposa se refería. Y yo lo amaba demasiado como para no dárselo. El la seguía amando y eso no se podía evitar. Y yo, en vez de sentirme contrariada o celosa estaba tranquila. Ahora él era mío, y eso no lo iba a cambiar nada ni nadie.
Su respuesta me dejó anonadada. La maleta cayó estrepitosamente de sus manos y vi como su cuerpo volaba hacia mí. En menos de un segundo estaba tumbada sobre el sofá con Jasper sobre mí besándome apasionadamente, como si lleváramos meses sin vernos. Yo le devolví el beso con la misma intensidad y enrollé mis piernas entorno a su cuerpo, frotándome fuertemente contra su excitado miembro. Le sentí jadear y cuando bajó sus labios hacia mi cuello dirigí mis manos de su espalda hacia su nuca y le susurré entre gemidos velados:
- Vamos a un dormitorio Jass…
Él enseguida obedeció, portándome velozmente hacia el piso superior. De una patada abrió una de las fuertes puertas de madera y a los dos segundos estábamos sobre una mullida y cómoda cama de enorme tamaño. Intenté fijarme en la habitación, su decoración y la disposición de sus muebles, pero cuando Jasper rasgó mi vestido de arriba abajo y comenzó a lamer desesperadamente mis hinchados pezones me olvidé por completo de todo y me centré en las sensaciones que recorrían mi cuerpo. Mientras sus labios y su lengua trabajaban lenta pero ardientemente mis pechos, bajó una de sus manos hacia mi centro. Tras romper mis braguitas hundió dos dedos de golpe en mí, haciéndome soltar un gran jadeo. Comenzó a moverlos a un ritmo endiablado, mientras que son su pulgar acariciaba mi punto más sensible. Me estaba deshaciendo entre sus brazos. Nunca había sentido tanta pasión ni tanto placer y cuando lo pensé por un segundo me di cuenta de que estaba intensificando mis sensaciones con su don. Pero mis pensamientos coherentes se derrumbaron cuando subió sus labios hasta los míos y me besó con gran intensidad masajeando alternativamente mis pechos con su mano libre. A los pocos segundos sentí como el orgasmo llegaba a mi cuerpo y me dejé llevar gritando entre jadeos innecesarios su nombre.
Jasper se tumbó a mi lado sin separar sus labios de la piel de mi cuello mientras me recuperaba. Le empujé suavemente y me coloqué a horcajas sobre él, introduciendo su miembro en mi interior suavemente. No me había dado cuenta de cuando se había desnudado, pero eso ahora poco importaba. Una sonrisa surcó su rostro mientras llevaba sus manos hacia mi cintura para poder marcarme el ritmo. Mis manos estaban sobre su estómago y comencé a moverme suavemente, siguiendo sus indicaciones. Bajé mi boca a la suya y nos besamos dulcemente durante unos segundos, pero enseguida volví a la posición anterior. Quería hacerle disfrutar y sabía que mis pechos le volvían loco. Así que comencé a acariciármelos lentamente y según subía el ritmo de los movimientos de mis caderas subía el de mis manos. Comencé a gemir debido a la fricción de sus miembro dentro de mí, de sus manos en mi trasero, de las mías en mis pechos y, sobre todo, por la mirada de pasión que tenía Jasper. Esa mirada podía revivir un muerto, o lo que es lo mismo, hacer que mi corazón volviera a latir descontroladamente.
Noté como la desesperación se hacía dueña de su cuerpo y justo antes de que se incorporara para atrapar mis pezones con sus labios solté una pequeña carcajada de triunfo. Pero no le importó, ambos sabíamos que ninguno perdía ese día, sino que los dos ganábamos, y mucho. A los pocos segundos llegamos juntos a la cima, gimiendo y jadeando en busca de aire como sencillos humanos. Caí agotada sobre él, quien me tapó suavemente y acariciando mis curvas con una mantita sin dejar que saliera de él.
- Tendré que comprarte un vestido nuevo. Te veías preciosa en él – comentó riendo quedamente.
- Uno o un par… - le contesté mientras volvía a atacar sus labios y lanzaba la manta al otro lado de la habitación de una patada.
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Hola!!!!
pues aquí va otro capi más.... ya solo quedan cinco capis más para el final de la historia.... :(
pero no sé cuando les podré publicar....
Este domingo me voy a Inglaterra con una beca durante tres semanas..... intentaré seguir subiendo de acuerdo al calendario de publicación, pero no prometo nada puesto que no sé si podré acceder a internet muy a menudo ni cómo será la conexión....
espero que la espera no sea muy larga....
besos!!!!

1 comentario:

  1. Me ha encantado!!! Espero que te lo pases bien en Inglaterra...
    Me gustría ir alguna vez... pero cuando mi inglés mejore, que soy una negada. Besos y cuidate!!!

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