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domingo, 20 de junio de 2010

Eco de luz - Cap 18

CAPÍTULO 18: PARÁLISIS (DANIELLE)

Subimos corriendo hacia el dormitorio. ¿Qué sorpresa sería? Nunca me habían regalado muchas cosas y ahora Jasper no hacía más que darme de todo.
Al llegar a la puerta Jasper me paró y poniendo las manos sobre mis ojos abrió la puerta. Hizo que entrara en la habitación sin dejarme ver nada. Pero no contó con mis otros sentidos. Pude oler la pintura fresca de las paredes y los muebles nuevos, pero eso no frenó mi sorpresa cuando me dejó ver.
Retiró suavemente sus manos de mis ojos y las posó en mi cintura y pude ver, maravillada, cómo habían redecorado la habitación.
Estaba pintada de un verde clarito precioso y la habían cubierto con una gran alfombra a juego. En el mismo centro había una gran cama redonda con una funda nórdica también en verde, al igual que las livianas cortinas que cubrían los ventanales. Además, habían comprado tres mueblecitos auxiliares muy bonitos y un sofá con su mesita a juego.
Estaba anonada. No me podía creer que todo esto fuera para mí, para nosotros.
- ¿Te gusta? – preguntó Jasper pausadamente.
- ¿Qué si me gusta? Es la mejor sorpresa que me han dado en mi vida.
Jasper me volvió y selló mis labios en un apasionado beso. No sé muy bien en qué momento nos movimos pero de pronto estaba recostada en la cama con Jasper encima. Comenzó a arrastrar suavemente sus manos por mis piernas y yo me dispuse a acariciar su bien formada espalda. En un determinado momento Jasper alejó sus labios de los míos y los dirigió por mi cuello hacia mi escote.
- Jasper – atiné a decir entre jadeos. – No tienes porque…
- Shh… Habrá que estrenar la cama, ¿no?
Como respuesta a esas cinco palabras tiré un poco de su pelo hasta volver a juntar nuestros labios y enredé una de mis piernas en su cadera.
De pronto se oyó un chillido agudo en el piso de abajo seguido por una alocada carrera por las escaleras.
- ¡Mamá! ¡Rose! ¡Danielle! ¡La ropa, la ropa! – Era Nessie, que se paró ante nuestra habitación y abrió la puerta bruscamente. – Vamos, ya tendréis tiempo después de mimitos – dijo cogiéndome de la mano y tirando de mi hacia la puerta.
- Está bien Nessie, ya vamos – dijo Jasper sonriéndome y yo le pedí perdón con la mirada mientras seguía Nessie escaleras abajo.
Por el camino se nos unieron Bella y Edward y al llegar al salón vimos decenas de bolsas diseminadas por el suelo y a Emmett y Rosalie nadando entre ropa.
- ¡Santo Dios! – exclamó Edward - ¿dejasteis algo en las tiendas?
No pude evitar una pequeña carcajada mientras me acercaba a un par de bolsas.
Después de diez minutos ya tenía la mitad de mi ropa amontonada en un sofá. De pronto Nessie comenzó a reírse diciendo:
- Creo que esto es tuyo Danielle…
Por su tono de voz y por el logotipo de la bolsa pude adivinar que se trataba del conjunto de ropa interior que me habían hecho comprar y que daba vergüenza mirarlo. Jasper sintió mi vergüenza y la diversión de Nessie y cogió la bolsa antes que yo mientras me miraba divertido. En ese momento una gran ira se apoderó de mí y sin dejar de mirarle le solté:
- Estate quieto… Ni se te ocurra mirar lo que hay dentro.
De pronto Jasper se quedó paralizado, con una sonrisa diabólica esculpida en la cara y una de sus manos dentro de la bolsa. Todos se le quedaron primero mirando a él y luego a mí.
- Vamos, deja de hacer el idiota – le dije mientras me acercaba para quitarle la bolsa - ¿Jasper? – chillé algo histérica cuando vi que seguía sin moverse.
Todos se arremolinaron a nuestro alrededor y de repente sentí como Edward comenzaba a reírse a mandíbula batiente. Sorprendidos nos volvimos hacia él y fue Emmett el primero en hablar.
- Jo… Dinos que es tan gracioso ¿sí? Así podremos reírnos nosotros…
- Es que… Es que… -comenzó sin dejar de reírse – creo que hemos descubierto el don de Danielle.
- ¿Qué?- dijimos todos al unísono.
- Pero no puede ser – dije yo – yo no he hecho nada…
- Ordenarle que se estuviera quieto, recuerdas… - dijo Edward – Ahora creo que deberías decirle que se moviera o algo así.
Me volví hacia Jasper presa del pánico y le dije sintiéndome una tonta:
- Puedes moverte
Pero no ocurrió nada.
- Díselo mirándole a los ojos – me ordenó Edward.
Yo le hice caso y repetí la orden y enseguida Jasper dejó caer la bolsa y se puso en pie comenzando a reírse.
- Puff… Lo he pasado fatal – dijo mirándome
Yo me acerqué a él lentamente y cuando estuve entre sus brazos le susurré:
- Lo siento… De verdad… Yo no quería… Ohh… Perdoname…
Mi nerviosismo era evidente y Jasper tardó unos minutos en tranquilizarme.
- Será mejor que llamemos a Carlisle – dijo finalmente Edward.
Yo me sentía fatal. Y eso que Jasper no dejaba de repetirme que me tranquilizara, que todo iba bien. Pero podía haberle hecho daño, podía haberle hecho daño a cualquiera de mi nueva familia. Todos me miraban con precaución, pero a la vez con interés.
Nessie se había encargado de recoger toda la ropa y de dejarla en mi dormitorio mientras yo seguía intranquila en el salón. Después de unos minutos, que a mí se me hicieron eternos, apareció Carlisle con cara de preocupación.
- ¿Danielle? – preguntó - ¿Estás bien? ¿Qué ha pasado? – Se le veía realmente preocupado así que me encogí en el sofá, entre los brazos de Jasper.
- Pues estábamos desempacando la ropa – comenzó Jasper – cuando cogí una bolsa de Danielle. Ella me miró bastante enfadada y me ordenó que me estuviera quieto. En ese momento una fuerza sobrehumana se apoderó de todos mis músculos y no pude moverme ni un milímetro, por mucha fuerza que hice. Creía que me iba a volver loco, que me iba a quedar así para siempre, pero Danielle volvió a mirarme y me dijo que me podía mover y todo acabó. Dejé de sentir esa fuerza y pude moverme con facilidad.
- Se te olvida que cuando dio las órdenes te miraba a los ojos. – puntualizó Edward.
- Cierto – corroboró Jasper. – Cuando intentó deshacer la orden primero no tuvo efecto y luego, cuando me miraba a los ojos, pude moverme.
Carlisle y el resto de mi nueva familia me miraban con expectación y con algo de preocupación. Esto, mezclado con las palabras de Jasper, hizo que me sintiera fatal. Él había sufrido por mi culpa. No me podía quitar de la cabeza que algo peor podrías haber pasado.
- No es tu culpa – me dijo Edward suavemente. – Simplemente todavía no sabes controlarlo. Con algo de práctica…
- ¿Qué? ¿Práctica? – dije aterrada
- Bien… - dijo Carlisle ignorándome- querría verlo. Si no te opones claro… - me dijo sonriendo, pero yo sabía que no podía negarme, no después de que me hubieran aceptado en su familia.
- Solo una vez- le dije aún asustada.
- Bien… Solo una vez – repitió él. - ¿Algún voluntario?
- Yo, yo, yo… - gritó Emmett corriendo hacia nosotros.
- Perfecto… - dijo Carlisle – Ahora, Danielle, concéntrate y ordénale algo.
Yo miré aterrada a Jasper, quien me abrazó fuertemente y me dijo susurrando para que sólo yo le oyera:
- Tranquila… Puedes hacerlo… Y podrías mandarle que se diera cogotazos a él mismo o algo así.
- Es para hoy – me recriminó Emmett.
Yo le miré, concentrándome en sus ojos, y de pronto sentí como una extraña fuerza interior se acumulaba alrededor de mis pupilas. Estuve entonces segura de poder hacerlo y abrí la boca para decir:
- No te muevas.
Emmett se quedó paralizado, como antes le había pasado a Jasper.
- Excepcional – dijo Carlisle.
- Ha sido… - comenzó Edward – genial, magnífico… Carlisle, tiene un gran potencial… - siguió mientras se volvía hacia su padre.
Yo me volví hacia Emmett y le dejé que volviera a moverse, y lo primero que hizo al poder moverse fue comenzar a carcajearse.
- ¡Genial! – gritó como un loco – Otra vez… Otra vez…
- Basta Emmett… - dijo Carlisle, y volviéndose hacia mí siguió suavemente – ahora intenta ordenar otra cosa… No sabemos si solo funciona para paralizar o puedes hacer que alguien haga lo que tú quieras.
Sus palabras me hicieron sentir extraña… Poderosa pero a la vez muy asustada.
- ¿Otra cosa? ¿Cómo qué?
- No sé… Algo diferente, que haga que tenga que moverse en contra de su voluntad.
Emmett volvió a ponerse frente a mí, esta vez son una sonrisa de superioridad algo insegura. Yo volví a concentrarme y cuando sentí esa extraña fuerza acumularse en mis ojos hablé.
- Baila una jota.
Y justo cuando acabé de hablar Emmett comenzó a bailar fervientemente mientras todos estallaban en una sonora carcajada. A mí no me hizo mucha gracia. No era gracioso que alguien hiciera eso obligado, que yo le obligara a hacerlo. Así que enseguida le ordené que parara y él vino hacia mí y cogiéndome en brazos exclamó:
- Genial pequeñina, genial…
Miré hacia Jasper y vi como sonreía. A su lado estaba Carlisle, que me miraba con semblante serio.
- Carlisle… - comencé.
- No te preocupes… Es un don excepcional. Tendrás que trabajar mucho para dominarlo, pero cuando lo hagas serás muy poderosa.
Esto último lo dijo con una sonrisa, pero hasta yo pude notar su preocupación.
- Yo, yo… No sabía lo que podía hacer… - y ante la mirada interrogadora de todos los miembros de la familia confesé – Tengo miedo… No quiero hacer daño a nadie…
- No te preocupes Danny – me dijo Jasper acercándose para abrazarme – No tienes porque hacer daño a nadie. Yo te ayudaré a controlarlo.
- Todos ayudaremos – dijo Rosalie con una gran sonrisa.
- Sí… - corroboró Nessie.
- Gracias. – contesté yo, y volviéndome hacia Jasper le pedí que subiéramos a la habitación. Quería estar un rato a solas y además tenía que organizar la gran cantidad de ropa que había comprado.

3 comentarios:

  1. este capitulo estubo genial me encanto muy gracioso

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  2. jajajajajajaja
    aun puedo ver a Emmet bailando una jota
    XD

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  3. Yo quiero ese don!!!! (a parte de ver a Emmet bailando una jota XD) Muy bueno, nunca se me hubiera pasado por la cabeza ese don. Me está encantando!!!

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