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domingo, 20 de junio de 2010

Eco de luz - Cap 16

CAPÍTULO 16: NUEVA YORK (DANIELLE)

Cuando Rosalie dijo que teníamos que prepararnos me dirigí hacia mi nueva habitación con Jasper siguiéndome los talones. Cuando estuvimos dentro y noté que él había cerrado la puerta me volteé para preguntarle sobre Jacob.
- Jasper… - comencé dudando - ¿Qué es Jacob?
- ¿Jacob? Umm… Él es un licántropo, un hombre lobo, por así decirlo.
- ¿Un hombre lobo? ¿De esos de las pelis? ¿Qué se convierten con la luna llena? – pregunté más interesada que otra cosa.
Ante mis ocurrencias Jasper comenzó a reírse fuertemente y más risas le siguieron desde la planta baja de la casa. Edward y Emmett debían de haberme oído, pero no me importaba.
- No es como en las películas, pero sí algo parecido. Y no, no se convierten con la luna, sino cuando ellos quieren.
- ¿Ellos? O sea que hay más
- Sí, hay dos manadas. Jacob es el alpha, esto, el jefe, más o menos, de una.
- Ahh… Quiero conocerles. – dije segura de mi misma. La verdad que me resultaba curioso. Siempre me habían interesado mucho las cosas nuevas y solía jugar a los detectives de pequeña.
- Bueno… Eso será fácil… Cuando vuelvas del viaje planearemos algo. Pero ahora tienes que prepararte o Rosalie nos arrancará la cabeza.
Esto último lo dijo mientras entrelazaba sus brazos alrededor de mi cintura y comenzaba a besarme.
- Salimos en cinco minutos. – se oyó decir a Rosalie.
- Mierda – dije yo
- Ey… Tenemos toda la eternidad… - me parafraseó Jasper con una sonrisa.
Me solté de su abrazo y me dispuse a cambiarme de ropa. Me puse unos vaqueros cómodos y un jersey fino que marcaba mis curvas. Cogí mi pequeño monedero y comencé a contar los pocos ahorros que me quedaban. A la vuelta tendría que buscar algún trabajo. Noté como Jasper se alejaba hacia una de las cómodas y cuando volvió a acercarse me di la vuelta para volver a besarle. Pero lo que vi me dejó a cuadros. Se acercaba a mí con un buen fajo de billetes en la mano.
- Toma – me dijo
- ¿Qué? No…
- Danielle, cógelo…
- No, no puedo…
- Te he notado preocupada y sé que es por el dinero… A mí me sobra y total, todo lo mío es tuyo…
- Ohh, no… Jasper… No puedo… Es… Demasiado…
- Por favor… - me dijo mirándome a los ojos – Ahora eres parte de la familia…
- He dicho que no. – le dije seriamente mientras salía de la habitación y bajaba hacia el salón.
Jasper me siguió y ambos nos quedamos de pie en medio del salón. Yo no sabía qué hacer. Estaba claro que no iba a aceptar su dinero. Bastante me había dado ya al presentarme a su familia, al hacerme parte de ella.
- ¿Estás lista? – preguntó Rosalie mientras bajaba las escaleras acompañada de Bella y Nessie.
- Sí. Todo listo… - la contesté sonriendo.
- Bien, vámonos entonces.
Mientras ellas salían en dirección al garaje yo me volví hacia Jasper para despedirme.
- Jasper… - comencé ante su cara de funeral- De verdad, no puedo – Y acercándome a él le di un pequeño beso en los labios para después unirme a las chicas.
Tardamos casi una hora en llegar al aeropuerto y desde allí otros cuantas hasta Nueva York. No fui llevando la cuenta del tiempo porque bastante tenía con pensar en Jasper.
A cada minuto que pasaba quería volverme a su lado, quería volver a abrazarle, a sentir su aliento sobre mi piel. Pero también quería disfrutar del día de compras. Los billetes de avión nos les había regalado Esme, así que mis ahorros no disminuyeron y podría comprarme algo. Incluso podría encontrar algo para Jasper.
Jasper… Esperaba que no le hubiera sentado muy mal lo del dinero, pero desde chiquita me habían enseñado a salir adelante por mí misma, a no ser una mantenida. De repente sus palabras volvieron a mi cabeza: todo lo mío es tuyo. ¿Entonces? ¿Él de verdad me quería a su lado? Pues claro tonta: tenemos toda la eternidad. Ahora sí le echaba de menos, necesitaba besarle y explicarle lo agradecida que estaba de tenerle.
Un suspiro se escapó de entre mis labios mientras nos dirigíamos al centro de Nueva York en autobús, lo que trajo hacia mí la atención de las demás. Yo las había visto mirarme preocupadas de vez en cuando, sobre todo a Rosalie, y fue ella quien habló.
- Danielle… ¿estás bien? – me preguntó suavemente.
- Sí… Bueno, echo de menos a Jasper…
- Sí claro, lo mismo me pasa mi con mi osito… - dijo entre risas – pero hay que hacerles sufrir de vez en cuando. Además, así te podrás comprar ropa sexy para él…
- ¿Ropa sexy? – pregunté extrañada – Creo que yo voy a comprar poca ropa.
- ¿Y eso? – me preguntó aún más extrañada Rosalie.
Esta vez fue Nessie la que contestó por mí.
- No tiene dinero tía… Y no quiso aceptar nada del tío Jasper.
- ¿Cómo? Bueno, pues pago yo… - comenzó Rosalie
- No. – la corté – Te lo agradezco pero yo puedo comprarme algunas cosas y no voy a dejar que los demás me compren nada. No lo necesito y caramba, nos acabamos de conocer.
- Pues por eso mismo. No te hemos regalado nada como bienvenida a la familia – Siguió Rosalie.
- Es que no tienen porque hacerlo… Sólo con dejarme vivir con vosotros….
- Venga ya… - dijo Bella entrando por primera vez en la conversación – Eres una Cullen y te vas a tener que acostumbrar a nuestro modo de vida, por muy mal que suene. A mí tampoco me gustan los regalos y la moda y ¿qué hago? Nada… Dejar que me arrastren de tiendas y que me compren lo que quieran – dijo señalando a Rosalie y su hija. Y con una sonrisa concluyó – Yo tampoco entendía por qué eran tan buenos y generosos conmigo pero es que ellos son así… Y sí no das tu brazo a torcer ellos tampoco lo harán…
- Así se habla – dijo Rosalie mientras daba una palmada en el hombro a Bella y comenzaba a reírse mientras nos bajábamos del autobús por mandato de Nessie.
Caminamos durante unos minutos a paso humano mirando algún que otro escaparate. De pronto me paré embelesada ante uno a la misma vez que Rosalie. En él había un conjunto divino de jeans, camiseta y sudadera. Cuando me giré hacia las demás vi cómo Rosalie miraba con ansías un minivestido azul marino.
- Será mejor que entremos. – dijo Bella ante nuestras caras.
Me probé cientos de conjuntos y no sólo en esa tienda, sino en tropecientas más. Finalmente mi dinero se acabó, pero Rosalie y Nessie me compraron lo que quise, y lo que quisieron, incluidos dos camisones diminutos que me daba hasta vergüenza mirarlos.
Al pagar en la primera tienda y ver que teníamos doce bolsas gigantes y todavía no habíamos empezado, según me dijo Bella, me pregunté cómo haríamos para cargar con todo.
- Esto, Nessie… - la pregunté al estar más cerca - ¿Cómo vamos a llevar toda esa ropa?
Ante mi pregunta mi nueva sobrina, que bien quedaba ese título, se rió y pasados unos segundos me contestó:
- No la vamos a llevar nosotras. Nos la llevarán a casa. Tardarán unas horas más que si la llevamos nosotras, pero no vamos a ir por ahí cargadas como mulas.
- No, claro… - la contesté flipando.
Estos Cullen lo hacían todo a lo grande pensé en la decimoquinta tienda al ver la gran cantidad de ropa que habíamos acumulado en el mostrador. Seguro que la pobre dependienta está igual de sorprendida que yo. Pero por lo menos ella cobrará un incentivo por la grandiosa venta que ha hecho.
De esa tienda pasamos a otra y después a otra. Bella parecía estar agotada, pero Nessie y Rosalie se lo estaban pasando en grande. Y para qué mentir, yo también. Hacía mucho que no salía de compras acompañada. Las compras y la ropa eran mis dos pasiones, y cuando las unías… Lo único malo era el tema del dinero, pero más adelante encontraría trabajo y se lo devolvería. Lo único que esperaba era que no repitieran estos viajes muy a menudo. Sino las acabaría debiendo una fortuna. Un resoplido de Bella me trajo de vuelta a la realidad.
- ¿Estás bien? – la pregunté ante su cara de malas uvas
- Sí… Sólo es que… estoy harta de ir de tiendas… No sé ni para qué vine…
- Para comprarte este conjunto mamá – dijo Nessie enseñándonos con una gran sonrisa un conjunto de tanguita y sujetador rojo que apenas podía tapar nada.
- Ohh Dios, Nessie, deja eso donde lo encontraste…
- No… Pero sí no lo quieres tú pues para Danielle
- Te lo cedo- me dijo Bella rápidamente y yo no pude negarme puesto que Nessie ya lo había mandado al mostrador de pagos.
Tras nueve horas de compras, que se me pasaron volando, volvimos al aeropuerto. Una vez subida en el avión hice recuento de lo que me había, perdón, habían comprado: siete jeans, seis pantalones, tres faldas, dos chándal completos, doce camisetas, ocho jerseys, dos chaquetas, una sudadera, tres abrigos, cuatro conjuntos de gorro y guantes, cuatro pijamas y tres camisones diminutos, tres vestidos, cientos de calcetines y decenas de conjuntos de ropa interior super sexys. A parte habían caído también dos pares de zapatillas de deporte y siete de zapatos.
Era una derrochadora. No sabía lo que le iba a decir a Jasper después de haberme negado a aceptar su dinero y haber gastado el de las chicas. Pero bueno, básicamente me habían obligado así que…
El viaje de vuelta se me hizo eterno. Cada vez estaba más cerca de Jasper pero todavía lo suficientemente lejos como para poder tocarle.
Cuando aparcamos en el garaje estaban Emmett, Edward y Jasper esperándonos. Cada una se acercó a su pareja, excepto Nessie que se fue directamente hacia la casa.
- Hola amor, te he echado de menos – me susurró Jasper antes de que me lanzara a sus labios y contra sus labios.
- Yo también
- ¿Habéis comprado mucho? – me preguntó mientras nos dirigíamos hacia dentro de la casa.
- Bueno… - dije avergonzándome- Creo que demasiado.
Jasper me separó un poco y antes de que dijera nada proseguí.
- Lo siento, tenía que haber aceptado el dinero. Ahora se lo debo a las chicas. Vas a tener que ayudarme a encontrar trabajo.
Jasper comenzó a reírse quedamente en la parte del dinero, pero al finalizar soltó una gran carcajada.
- Bueno amor, yo se lo pagaré… Tómalo como primer regalo de tu novio.
¿Novio? Esa simple palabra me llenó de felicidad. Bueno ahora yo tendría que pensar en algo que regalarle, en algo demasiado asombroso aunque tendría que pensarlo bien considerando todo lo que me había comprado.
- Ahora acompáñame a la habitación, tengo una sorpresa para ti – me dijo mientras me volvía a besar.
- ¿Una sorpresa? ¿El qué?
- Ohh… Si te lo digo ya no será sorpresa, ¿no crees?

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