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viernes, 15 de diciembre de 2017

Autores de cerca: Mayte Esteban


Mayte Esteban



Para empezar a conocernos, ¿Quién es Mayte Esteban? 
Soy una soñadora que creció en una biblioteca, rodeada de libros, jugando a ser periodista en un periódico que hacíamos con gelatina y en la que entrevistamos a autores como Almudena Grandes, Rosa Montero o Juan José Millás cuando empezaban en la literatura. 
Vivo en Segovia desde 1997, aunque soy alcarreña de nacimiento y estudié Geografía e Historia en la Universidad de Alcalá de Henares y estudios de posgrado en la Complutense, así como un máster de Medio Ambiente becada por la fundación Coca-Cola España.
He publicado hasta el momento ocho libros, siete novelas y un manual de narrativa. Las primeras novelas las autoedité en la primera década de este siglo, pero desde 2013 publico de manera periódica con editorial. Una de mis novelas, Detrás del cristal, fue Premio RNR a la mejor novela sentimental de 2013 y fue publicada por Vergara. La chica de las fotos fue finalista en el III Premio Digital HQÑ y este año he vuelto a publicar con HarperCollins una novela de la que me siento orgullosísima, Entre puntos suspensivos. También tengo dos premios de relato breve.

¿Cuándo empezaste a escribir? ¿Puedes contarnos qué fue y qué te motivó a hacerlo?
Siempre he escrito, desde que aprendí. La primera novela la escribí con diez años, porque en aquella época estaba siempre leyendo las novelas de Enyd Blyton y mi imaginación se disparaba con las aventuras de los Cinco. Además, pasándome la vida en la biblioteca, era casi inevitable acabar escribiendo. No guardo ese primer manuscrito, pero si muchos de mi época adolescente, primeros ensayos necesarios para llegar hasta aquí.

¿En qué te inspiras a la hora de escribir tus novelas?
Depende. En la mayoría de los casos, situaciones de la vida cotidiana. La literatura para mí es un reflejo de su tiempo, al menos la que no está catalogada como fantasía. Por eso en mis novelas no te vas a encontrar multimillonarios guapísimos, diosas del sexo o cochazos de catálogo. Retrato la vida y es como es. Mucho más normal.
Luego tengo dos novelas juveniles de fantasía, pero también tienen su sostén en el mundo real, aunque esta vez en el siglo XVII.

¿Tienes algún lugar especial para escribir? ¿Una manía?
Escribo con el portátil encima de las piernas, si no, no me concentro. Supongo que es porque no tengo sitio en el que escribir, mi casa no da para mucho. Me van echando de un lado para otro, por eso mi mesa son mis piernas.

¿Qué estás leyendo?
El cuento de la criada y acabo de terminar una relectura de Matar a un ruiseñor. Lo siguiente que tengo en cola de espera es releer Niebla, de Unamuno. En medio puedo leer novelas románticas, feelgood y a veces alguna negra, aunque este género cada vez menos.

¿Cuánto tardas de media en escribir tus obras? 
Años casi todas. No es solo lo que tardas en escribir el primer borrador, sino el tiempo de reposo y reescritura, que en realidad es la verdadera escritura de la novela, donde acaba siendo como realmente tú quieres que sea. Por eso alterno varios proyectos, porque esos tiempos muertos los considero esenciales. Mientras maduran, también maduran en mí los detalles. Escribo, sobre todo, para mí, por eso me tomo mi tiempo.

¿Es difícil decidir el nombre de los personajes de tus obras?
No, de hecho tengo un juego. Algunos de los personajes de mis novelas  prestan su nombre a personajes de las siguientes. Los secundarios de unas se convierten en protagonistas de otras y al contrario. Lo que me cuesta más es encontrar el título de la novela: no parto de él, sino que después de la escritura busco uno que se ajuste a la historia.

Para finalizar, ¿tienes algún nuevo proyecto en mente?
Tengo dos novelas terminadas y una a la que le falta un poco. Una creo que ya no la tocaré más, otra está haciendo su reposo y la tercera es en la que trabajo. De todos modos tengo más borradores por ahí, para cuando pueda ponerme con ellos.

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