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domingo, 6 de marzo de 2016

Autores de cerca: Arlette Geneve


Arlette Geneve



Para empezar a conocernos, ¿Quién es Arlette Geneve? 
Es difícil hablar sobre una misma porque suele faltar la objetividad necesaria para hacerlo, aunque voy a intentarlo, os puedo decir que soy una mujer sencilla y trabajadora. Amante de la familia y los amigos. Que adoro a los animales, también las diferentes plantas que adornan mi pequeño jardín. Escribir es una necesidad diaria desde que tengo uso de razón, todavía guardo relatos que escribí cuando tenía doce años. Me decanto por el género histórico, y me enorgullece que muchas de mis novelas históricas contienen una parte importante de realidad, con personajes verídicos y situaciones que acontecieron en la historia. Un ejemplo, la trilogía Penword es post invasión napoleónica, y la trilogía Beresford está ambientada en la Primera Guerra Carlistas (1833-1840). Expiación está ambientada antes, durante y después de la Guerra de Independencia Española (1808-1814). Mudaÿÿan y El carcelero de Isbiliya las situé en la Reconquista de España (722-1492). Pienso que un escritor debe escribir sobre lo que conoce para que la historia resulte verídica y también coherente. Y no me dejo en el tintero una novela con la que disfruté mucho y sufrí lo indecible: Vindicatio. Pero no escribo solo romance histórico. Publiqué en Latinoamérica una novela ambientada en la región donde vivo: La última cita, que es una comedia romántica que sigue cosechando mucho éxito en la actualidad. También salió en Chile y España una novela Chick-lit que se titula, El club del amor, ambientada en la histórica ciudad de Granada. Además de otros títulos como Jaque a la reina y La ley de la ventaja, mis dos últimas novelas contemporáneas. Creo imprescindible que un autor pruebe otros registros literarios para crecer y madurar. 


¿Cuándo empezaste a escribir? ¿Puedes contarnos qué fue y qué te motivó a hacerlo?
Empecé muy pronto, y como me considero una mente inquieta siempre digo que comencé a escribir desde el momento en el que supe sostener un lápiz entre los dedos. Primero escribiendo cuentos, a los que siguieron relatos, y finalmente novelas. Siempre escribía por hobby, para entretener a mi familia y también a mis amigas. Una de ellas, Marina, cuando leyó Las Espinas del amor me empujó a enviarla a una editorial. Al principio me lo tomé a risa, pero insistió e insistió hasta que me convenció. Nunca había pensado que me dedicaría a la literatura en plan profesional. Y adoro escribir historias sobre el amor porque siempre es un garante. El amor es el motor que mueve el mundo. Quizás ese sea el motivo para que se consuma tanta novela donde el final feliz es imprescindible, y donde el amor tiene el máximo protagonismo, ¿verdad?


¿En qué te inspiras a la hora de escribir tus novelas? 
Viajé mucho siendo una niña, y quizás por ese motivo llevo sobre los hombros un enorme corazón que me hace ver la vida desde un punto de vista vivaz e ideológico. Soy optimista por naturaleza y ello se refleja en todo lo que escribo. Además, creo firmemente que la historia de España se basta para nutrir cualquier género y cualquier época sin necesidad de recurrir y emular a autoras extranjeras que aglutinan en sus novelas su propia historia, y que tanto nos han perjudicado a lo largo de los siglos con sus escritos siempre que han pretendido reflejar algo de nuestra cultura. Me inspiro en ciudades históricas. Épocas esplendorosas, y en ese carácter español tan intenso y apasionado que nos lleva de tropiezo en tropiezo, pero que nos hace únicos en el mundo. Las mujeres españolas son fuertes y decididas. Sensuales y alegres. Les gusta disfrutar la vida y siempre ven el lado positivo a las dificultades, por ese motivo a mis protagonistas las doto de las cualidades que creo imprescindible en una novela romántica para que nos haga vibrar, sentir y enamorarnos con su historia. Son el contrapunto perfecto para esos personajes masculinos que nos gustan tanto. Que nos hacen vivir aventuras y nos hacen sentir muchas emociones diferentes: dicha, enfado, felicidad. Como lectoras nos gusta que ellos sean apasionados. Posesivos, y como escritora deseo que ellas sean la compañera perfecta. 


¿Tienes algún lugar especial para escribir? ¿Una manía?
No necesito un lugar especial sino lápiz y papel. Puedo escribir de día, de noche. En cualquier lugar y circunstancia. Me gusta escribir en mi despacho, en la terraza, la cocina, incluso en el dormitorio. Tengo en cada lugar una libreta y un lápiz para anotar ese pensamiento, idea, o inspiración que nos asalta sin importar la hora o el lugar. Y la única manía, aunque yo cambiaría la palabra manía por anhelo, es conmover al lector. Que comparta los sentimientos de los protagonistas. De esa forma degustará mucho más la lectura. Sentirá empatía por ellos. Reirá, llorará, y disfrutará su final feliz de una forma mucho más completa. Y yo me prometí que escribiría siempre las historias que me gustaría leer, por ese motivo los personajes de mis novelas aman, sienten, y sufren de una forma diferente al resto de personajes de novelas románticas llegadas de otros lares. Esos sentimientos extremos los hacen más atractivos e inolvidables. Sus historias se recuerdan de forma mucho más intensa y completa. Quiero que acaricien el corazón de la mujer que lee.


¿Qué estás leyendo?
Acabo de terminar Pura raza de Paty C. Marín, es una novela corta erótica pero muy bien escrita. Y voy a comenzar El corredor del laberinto, de James Dashner, mi hijo pequeño es un enamorado de la trilogía, y como le gusta comentar lo que va leyendo, me anima a leer sus libros para que intercambiemos opiniones. 


¿Cuánto tardas de media en escribir tus obras?
Si es una novela contemporánea, unos dos meses y medio o tres, y si es novela histórica un mínimo de ocho meses tirando por lo bajo. Depende de la ambientación, porque no es lo mismo escribir una novela ambientada en España en 1920 que Escocia en 1100, los nombres de los lugares y de los protagonistas suelen ser una carrera de obstáculos porque son muy difíciles de pronunciar y escribir, además hay que repasar mucho para no equivocarte en ninguno. Ya te digo, un auténtico dolor de cabeza. Y la novela que más tiempo me ha llevado ha sido Vindicatio, seguida de El carcelero y después Expiación.


¿Es difícil decidir el nombre de los personajes de tus obras?
Lo he tenido siempre muy claro desde antes de comenzar la novela. Suelo hacerme un esquema con el nombre, lo pronuncio y lo paladeo para comprobar si le queda bien. Describo el aspecto físico, y el carácter de los protagonistas para comenzar a conocerlos. Me los llevo a todos los sitios y lugares. Les dejo que me hablen, que me expliquen cómo quieren comportarse y definirse en los diversos capítulos aunque luego tomen las de Villadiego. Entonces cuando ya tenemos una cierta complicidad, comienzo a escribir su historia. Llevo mucho cuidado al colocar el nombre junto con el apellido, tienen que casar bien y me da igual que suene rimbombante, es mi historia, mis personajes, y me encanta ponerles nombres especiales y únicos. 


Para finalizar, ¿tienes algún nuevo proyecto en mente?
Varios. Una novela histórica de la que sólo puedo decir las iniciales VDN y que saldrá en unos meses. También Aracena, la historia por fin acabada de la saga Penword. Las lectoras me pedían constantemente la historia de Alonso de Lara, pero trabajos editoriales sin acabar me impedían ponerme con ella. Es una historia preciosa, intensa, y de las que dejan sin respiración. Tengo a medias una novela de tensión, pero creo que el thriller no es lo mío. Debo poner mucho empeño en no desvelar al asesino porque ya lo hice en un principio en el segundo capítulo y tuve que rectificar, me desmoralicé y por eso la llamo la obra eterna. Y no puedo olvidar una novela juvenil histórica que terminé hace muy poquito. Le había prometido a mi hijo pequeño que le escribiría una historia de aventuras, y aunque me llevó bastante tiempo, la acabé al fin. Se titula, Siempre que baila el mar, aunque está publicada con mi verdadero nombre porque no es romántica. 


Muchas gracias por tu tiempo.
Las gracias las doy yo por permitirme llegar a los lectores contándoles un poco sobre mi vida e inquietudes. De nuevo gracias. 


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