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viernes, 7 de marzo de 2014

Reseña: La culpa fue del biquini, de Natalie Anderson


LA CULPA FUE DEL BIQUINI

Autora: Natalie Anderson
Título original: Blame it on the bikini
Páginas: 160
ISBN: 9788468739687
Formato: bolsillo
Editorial: Harlequín Ibérica
Precio: 3’50€


Sinopsis: Mya Campbell se probó un biquini ridículamente pequeño y se hizo una fotografía para mandársela a su mejor amiga y compartir una broma privada. Pero se la envió por error al hermano de su amiga, el exitoso abogado Brad Davenport. Brad era alto, moreno y no tenía el menor interés en la gente obsesionada con el trabajo. Mya no salía con nadie porque estaba demasiado ocupada como para tener citas. Sin embargo, cuando Brad descubrió una faceta de Mya que desconocía, seducirla se convirtió en su principal objetivo.


Opinión personal: La culpa fue del biquini es una obra que me ha gustado mucho.
La trama es muy original y posee unos cuantos giros que la dinamizan sobremanera. Es esta frescura lo que más me ha llamado la atención porque, aunque tiene elementos típicos, la autora crea situaciones inesperadas y novedosas que hacen única su relato. Todos los hilos quedan estupendamente cerrados al final de la trama, lo que es un gran punto a su favor al ser una historia corta. Esto se ve complementado con un ritmo rápido pero que posee las suficientes pausas para que el lector pueda comprender toda la información sin sobresaltos. 
Los personajes están perfilados de manera maravillosa, sobre todo ambos protagonistas, quedando los secundarios algo abandonados a no ser por descripciones y explicaciones puntuales que nos sitúan en contexto. 
Por último, los escenarios están bastante bien delineados, con breves y precisas descripciones que nos trasladan a ellos sin ningún tipo de inconveniente. 



Autora: Natalie Anderson hizo las últimas revisiones de su manuscrito desde la cama de un hospital, justo después de haberle hecho una cesárea de emergencia de gemelos. Su marido le llevó el correo electrónico de su editor. A la editorial  le gustaron sus últimas revisiones que había hecho y le pusieron un requisito para su publicación: que lo tenía que entregar en una semana. Natalie comenta “Allí estaba yo encorvada por los dolores con analgésicos cada dos horas, mientras mis bebés estaban en la UCI". Pero su marido pensó que era una buena idea hacerlo, así que llevó el portátil de su hermano y Natalie empezó a trabajar. Pudo entregar las revisiones ese mismo viernes. El lunes ella regresaba a casa y la llamaron. Oyó entonces las palabras mágicas con acento inglés: “Queremos comprar su libro”.  
Natalie ha estado escribiendo en serio durante sólo dos años. Pero desde que empezó ha  escrito todos los días y noches de la semana, después de acostar a sus dos niños y ahora a sus gemelos recién nacidos. 


Puntuación



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