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jueves, 30 de diciembre de 2010

Zona de Intercambio


En diversas entradas iré poniendo una serie de libros que, por diversas razones, ya no puedo mantener conmigo (básicamente por espacio)…

La dinámica de esta sección es muy sencilla: vosotros elegís el libro o libros que os interesen y pensáis que libros podéis ofrecerme a cambio (1, 2, 7, 15…) o incluso alguna monería (marcapáginas, postales, muñequitos…)

Seguidamente me escribís un correo a saisy_06@hotmail.com con el libro o libros que os gustaría que os mandara y los que me ofrecéis a cambio…

Obviamente, luego nos pondremos de acuerdo en los envíos si ambas partes estamos interesadas…

Por mi parte, asegurar que los libros se encuentran en buen estado, pero para que os aseguréis fotografiaré lo que me pidáis, cuando me mandéis el correo os enviaré una foto del libro o libros en cuestión.

Y los libros elegidos esta vez para la Zona de Intercambio son:

- Saga Marcada, de P. C. y Kristin Cast (son cinco libros pero se pueden elegir individualmente)

- El inquisidor, de Patricio Sturlese

- Imán, de Ramón J. Sender

- El ritual de las doncellas, de José Calvo Poyato

Concurso en "El librero de Tetsu Hana"



hola!!!
os traigo un concursito jugoso en el que podreis ganar 1, 2 o 3 libros...
para saber más, pinchad en:

Novedades y Noticias Planeta

El Dakar 2011 está a punto de empezar, el periodista y escritor Manuel Franco desvela en este libro todos los secretos sobre esta aventura.



Vencer al desierto es la historia de coraje y superación del mejor piloto de la historia de los rallies. Un libro lleno de sentimientos, anécdotas y curiosidades que nos acercan a la persona que hay detrás del campeón y nos da pistas para conocer lo que pasará en este próximo Dakar.


75 aniversario de la muerte de Ramón del Valle-Inclán
El próximo 5 de enero se celebra el 75 aniversario de la muerte de Ramón del Valle-Inclán, un autor clave de la literatura española del siglo XX.

Ramón del Valle-Inclán (Villanueva de Arosa, 1866 – Santiago de Compostela, 1936), fue novelista, poeta y autor dramático, además de cuentista, ensayista y periodista. Inicia estudios universitarios, pero no termina la carrera de Derecho, ya que muy pronto se decanta por la literatura. Tras pasar una temporada en Madrid, marcha a México donde escribe para la prensa y, sobre todo, conoce y asimila el Modernismo. Vuelve a Madrid y se incorpora a la vida cultural y bohemia de la ciudad. Provocativo y extravagante, su estilo literario evolucionó desde un exuberante modernismo y un maduro expresionismo hasta sus peculiares composiciones esperpénticas. De entre su obra destacan Sonata de primavera, de estío, de otoño y de invierno, que suponen la culminación del Modernismo español; Águila de blasón, la primera de sus llamadas comedias bárbaras; La lámpara maravillosa, resumen de su estética y ética; La cabeza del dragón, y Luces de Bohemia.

Austral tiene en su catálogo toda la obra del autor:



La lámpara maravillosa
Resumen de la ética y la estética del autor
Haciendo eco de la riqueza de teorías filosóficas, tendencias y movimientos de fin de siglo, el autor gallego sacraliza la belleza como centro del universo. Musicalidad, belleza, amor y ética son los cuatro pilares sobre los que se alza el pensamiento estético de Valle. Una pieza clave para comprender el complejo entramado teórico que alimenta la obra de uno de nuestros escritores más geniales.
ISBN: 978-84-670-3364-9 · 12,5 x 19 cm · 208 páginas · PVP 8,95€


Sonata de Otoño / Sonata de Invierno
Memorias del Marqués de Bradomín
Cumbre de la prosa modernista española, estas «memorias amables», las Sonatas, supusieron a comienzos del siglo XX la introducción en España de preocupaciones, temas y formas artísticas que dominaban en Europa. «Feo, católico, sentimental», carlista y presuntamente «perverso», el Marqués de Bradomín resume en su personalidad todas las tensiones que en la crisis finisecular se mueven entre el amor y la muerte, la sensualidad y el misticismo, la estética y la vida. La Introducción de Leda Schiavo, de la Universidad de Chicago (Illinois), guía al lector a través de todas esas entrecruzadas sendas, señalando y analizando, al mismo tiempo, innumerables riquezas de estilo. Al fondo de todo destaca la extraordinaria talla de Don Ramón del Valle-Inclán, gran conocedor de la nueva literatura de la época y deslumbrante mago de la palabra.
ISBN: 978-84-670-3350-2 · 12,5 x 19 cm. · 224 páginas · PVP 8,95€

Tirano Banderas
Su obra maestra: la degradación del hombre por el hombre

Novela excepcional, considerada la obra maestra de Valle- Inclán. Sobre el trasfondo de las dictaduras residencialistas hispanoamericanas del siglo XIX, se teje una narración en la que el auténtico protagonista es el pueblo. A través del proceso esperpentizador, pone Valle el dedo acusador allí donde duele, denunciando y fustigando cualquier sistema político que rebaje la condición humana a las fronteras de la animalidad. Pero el auténtico prodigio de Tirano Banderas está en la lengua utilizada: fascinadora y desazonante. Valle-Inclán ofrece aquí un documento excepcional en el que quedan unidas para siempre las dos orillas de nuestra lengua, su infinita variedad concreta.
ISBN 978-84-670-3604-6 · 12,5 x 19 cm · 256 páginas · PVP 8,95 €


La cabeza del dragón
La única obra que Valle-Inclán escribió para niños
El humor de la farsa anima a los personajes de esta obra teatral. Tras la apariencia de un cuento de hadas, una bella infantina a punto de ser devorada por un dragón y un valiente príncipe que será su salvador, se esconden muchas referencias históricas de la época de Valle-Inclán, un autor genial y una de las personalidades más interesantes de la Generación del 98.
ISBN: 978-84-670-3337-3 · 12,5 x 19 cm. · 96 páginas · PVP 6,95 €


Luces de Bohemia
Puro esperpento
Luces de Bohemia, esperpento trágico de la vida literaria de la época. Al degradarse la realidad aparece la farsa y, en un segundo nivel, el esperpento; «Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento», aclara Valle-Inclán.
Aquí el espejo cóncavo es una conciencia dolorida, una conciencia moral que escandaliza o aterra. Resulta patético que quien vea la verdad sea un ciego, Max Estrella, soñador perdido en un Madrid absurdo y hambriento.
La magnífica Introducción de Alonso Zamora Vicente, de la Real Academia Española, y la ilustrativa Guía de lectura y Glosario preparados por Joaquín del Valle-Inclán nos descubren el universo mágico del genial escritor, el entramado de relaciones entre la realidad y el texto y la visión voluntariamente deformadora y crítica que se oculta bajo la caricatura; un completo y sugerente análisis de las claves de la creación valleinclaniana.
ISBN: 978-84-670-3327-4 · 12,5 x 19 cm. · 304 páginas · PVP 9,95 €


Martes de Carnaval
La culminación del esperpento
Bajo este título, Valle-Inclán agrupa tres esperpentos –Las galas del difunto, Los cuernos de don Friolera y La hija del capitán– que, de ese modo, cobran un nuevo sentido unitario como visión de un espejo deformado de un cuarto de siglo de vida española.
ISBN: 978-84-670-3603-9 · 12,5 x 19 cm. · 256 páginas · PVP 8,95 €


Además Austral tiene en su catálogo:
Romance de lobos
Cara de plata
Águila de Blasón
Tablado de marionetas
Divinas palabras
Jardín umbrío
La corte de los milagros
La guerra Carlista I
Femeninas / Epitalamio
Sonata de primavera / Sonata de estío

martes, 28 de diciembre de 2010

CONCURSO "CREA UNA CABECERA"


CONCURSO “CREA UNA CABECERA”

Como ya sabéis el blog está sufriendo algunos cambios…
Ahora no está únicamente dedicado a mis historias Twilight sino que también empiezo a reseñar algunos libros y a incluir novedades editoriales. Además en algún momento del futuro también subiré originales… Aún así, repito, mis historias Twilight continuarán en sus días previstos e incluso habrá nuevas… (aclarar que la publicación de los fics comenzará de nuevo con normalidad el miércoles 4 de enero – yo también necesito vacaciones-)
Por eso he pensado cambiar la cabecera, tan querida para mí… Y como no se me dan muy bien esas cosas pido vuestra ayuda y convoco este concurso…

¿Qué se pide?
Una cabecera para el blog Cientos de miles de historias que esté relacionada con el nuevo rumbo que está tomando (más literario y menos Twilight) Puede ser un dibujo, un fotomontaje…
El diseño lo dejo a vuestra elección, pero me gustaría cambiar un poco el chip del blog... que en vez de tener imágenes de Twilight sea algo más general....
En cuanto a las medidas, procurad que tenga 800 píxeles de largo... más que nada para que al colocarla en el blog quede centrada, pero si no podeis siempre podemos cambiar luego el tamaño (que ni se modifica ni nada)...

¿El premio?
Un bono de 20 € a gastar en una librería online (1 o 2 libros, dependiendo)… Obviamente si son 20’75€ o incluso 22€ no seré mala y os lo podréis llevar… Eso sí, todo dependiendo de los gastos de envío (intentaremos siempre que no cuesten más que el libro… XD)
Poned el país de donde procedeis y el libro (o libros) que quereis.... Luego podreis cambiarlos, pero así me voy haciendo una idea... XD

¿Cómo elegiré al ganador?
Obviamente el ganador será el autor de la cabecera que más me guste… aunque pediré vuestra opinión…

¿Fechas de entrega de la cabecera y publicación del ganador?
Podéis enviar vuestras cabeceras hasta el 15 de enero a saisy_06@hotmail.com El ganador será anunciado unos días después, cuando se haya decidido la cabecera que se pondrá en el blog…

El concurso podrá ser anulado siempre y cuando se considere oportuno (es decir, si no participan más de dos personas o si las cabeceras son hechas simplemente para salir del paso y optar al premio, o incluso, si no encontramos la cabecera adecuada… (No os preocupéis, no soy muy dura)
Tanto la cabecera seleccionada como las descartadas ´podrán ser utilizadas posteriormente si coste alguno por mi parte...
Se agradecerá enormemente su difusión…
Dudas, ruegos o preguntas: solo teneis que mandarme un mail...

¿Os animáis?

lunes, 27 de diciembre de 2010

Reseña - Nunca estais solos, de Juan Carlos Lorenzo


NUNCA ESTAIS SOLOS
Autor: Juan Carlos Lorenzo
Colección: Círculo rojo - Novela
Páginas: 298
ISBN: 9788415143116
Formatos: Edición rústica con solapas
Tamaño: 15x21 cm
Editorial: Editorial Círculo rojo
Precio: 14.95 €

Sinopsis: Daniel daría la vida por su compañera Laura, que le ha hecho superar su fracasado matrimonio con Marta. Pero un acontecimiento inesperado da un giro radical a su existencia. Tras su reencuentro, ambos lucharán denodadamente contra los planes del comando de ETA que tan profundamente afectan a sus propias vidas y a las de sus hijos, empleando todos los medios a su alcance y recibiendo la colaboración desinteresada de cientos, miles de personas que también han sufrido la lacra del terrorismo en sus carnes y tratan de garantizar que nunca estemos solos.


Opinión personal: me ha parecido un libro fabuloso, con una narración fluida que te engancha enseguida. Si bien es verdad que los primeros capítulos me sorprendieron, no entendía muy bien de que iban (vamos, que me descuadré un poco). Pero poco a poco te adentras en el mundo que Juan Carlos ha creado y empiezas a querer más y más. Y lo mejor de todo es que el libro te devuelve todo el entusiasmo que pones en él.
Es una obra que nos acerca sin tapujos al problema del terrorismo vasco, que nos enseña los dos bandos. Pero sobre todo, que nos muestra el dolor de una familia que queda rota por él, una familia que hasta el momento de la tragedia era tan normal y feliz como la mía o la vuestra.
Hay un párrafo que me ha llamado muchísimo la atención en esta línea, donde el autor muestra a través de uno de los personajes el pensamiento de muchos españoles, vascos o no: “nada le hacía imaginar que en el País Vasco se viviese una situación de desesperación de ningún tipo, ni de que la buena gente vasca pudiera sentirse en absoluto reprimida, acosada o reprimida por sus compatriotas españoles ¿Por qué entonces ese odio? ¿Por qué esas brutales acciones? ¿Por qué ese empeño en ser independientes en una Europa que elimina fronteras y acerca a los estados entre sí? [...] Ni una sola gota de sangre derramada se justifica en ningún caso, pero en el País Vasco menos aún”.
Otro tema importante en la obra es el amor. El amor en sus dos vertientes: romántica y “no romántica” o familiar. El autor trata de manera sublime los sentimientos de los personajes y sus relaciones personales. Así podemos disfrutar de la relación romántica de ambos protagonistas, que se aman toda la eternidad, y las relaciones familiares que ambos mantienen y que son uno de los ejes principales del texto.



Autor: Juan Carlos Lorenzo Villanueva. Nació en Madrid el 1 de octubre de 1958. Adquirida su formación en España y Alemania, en la actualidad compagina el desarrollo de su profesión de Ingeniero Industrial, dirigiendo la división ferroviaria de una gran multinacional germana, con su afición literaria y narrativa, escribiendo esta opera prima en forma de novela de ficción. A caballo entre su residencia en la Sierra Norte madrileña y los verdes montes asturianos bañados por el mar, el autor se encuentra muy a gusto frente a su ordenador, desgranando su relato de forma espontánea y natural, siempre acompañado por su fiel amigo Trasgu.

Puntuación:



Es un libro interesante que os recomiendo que leáis. Nos acerca a una realidad bastante dura como es el terrorismo, pero aunque pueda parecer lo contrario no es nada pesado o aburrido. Al contrario, es ameno y de fácil lectura o por lo menos eso me ha parecido a mí.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Primer IMM del blog.... IMM-1


Aquí va mi primer In My Mailbox....
Espero que os guste y que os animeis a leer alguno de estos libros....



En primer lugar traigo tres libros que me ha mandado la editorial Círculo Rojo....




- Los Espíritus de las madres: Europa hace 15.000 años, de Cristi Fernández y Martín Bless
- Entre dos juramentos, de Miguel Ángel durán
- Nunca estáis solos, de Juan Carlos Lorenzo (muy pronto reseña)


Son tres libros alucinantes que deberían tener un huequito en nuestras estanterías....




El último libro que traigo hoy me lo ha mandado Miguel Ángel, su autor, a través de la Editorial Ámbar...


- El amanecer del guerrero. Erik, Hijo de Árkhelan, de Miguel Ángel Jordán


Es un libro estupendo que recomiendo para todas las edades... Yo por mi parte estoy deseando empezarlo y si no lo he hecho ya es porque ya tengo dos empezados (Nunca estais solos y Espejismos)




Muchas gracias a Editorial Círculo Rojo y a Miguel Ángel Jordán

Ganador sorteo 6 meses

Y ahora a conocer quien será la ganadora del sorteo por los 6 meses del blog....
Que HOY es su cumple.... 6 mesecitos... que grande ya.... si parece ayer cuando empecé a diseñarlo y a pegarme con blogger para poder llegar a lo que es hoy.... sniff....



Y sin más preámbulos vamos a conocer a la ganadora de este lote de libro y marcapáginas...

Furukawa


Enhorabuena nena.... ya sabes, tienes 72 horas para mandarme un correo con todos tus datos postales para reclamar el premio.... si no, volverá a ser sorteado....

Los no agraciados (como yo en el sorteo del gordo de esta y todas las navidades pasadas de mi exitencia) todavía podeis optar al sorteo de 200 seguidores....

¡besos!

Ganadores sorteo 100 seguidores


¡FELIZ NAVIDAD!
Espero que hayais pasado una buena noche llena de amor y felicidad....
Pero ahora... chan-chan-chan....
Las ganadoras del sorteo de 100 seguidores....
quienes se llevarán a su casita 10 estupéndos marcapáginas hechos por mí con amor y dedicación.... XD


LIZ

ARANTXA



IVONNE


Enhorabuena a las tres.... Recordar que me teneis que mandar vuestros datos (nombre, apellidos, dirección postal...) a mi mail en 72 horas.... de lo contrario pasaré a sortear los lotes de nuevo..... XD

Y los que no habeis ganado.... no os preocupeis.... Hay otro concurso en el blog: 200 seguidores....

¡besos!

Listado sorteos

Ha llegado la hora......



Eléctrica 1-16
Kassi 17-24
Sara Marcos 25-35
Noemí Sapiña 36-45
Karen 46-47
Noelia Calvo 48-51
Noelia Olmo 52-63
Inma 64-73
Mª Jesús 74-83
Hermy 84-88
Patricia 89-104
Karol Skandiu 105-119
Maga de Lioncourt 120-135
Arantxa 136-150
Chantii 151-165
Furukawa 166-176
María 177-186
Marta 187-198
Aran 199-213
Itziar (Soñadores) 214-218
Rosa 219-230
Anastasia 231-237
Amarie 238-244
Mariana Alcolea 245-246
Run Min 247-261
María T 262-265
Portadora de sueños 266-280
Claire 281-292
Nadia 293-304
Eiko-23 305-314
Celiha 315-317
Helena Psicodelic 318-327
Patri 328-329
Esme*Butterfly 330-342
Katniss 343-344
Naylah 345-359
Leyna 360-366
Liz 367-381





Noemí Sapiña 1-10
Noelia Olmo 11-22
Noelia Calvo 23-26
Mª Jesús 27-36
Shoda 37-51
Eléctrica 52-66
Patricia 67-81
Lu 82-88
Cande 89-98
Karol Skandiu 99-113
Ivonne 114-128
Arantxa 129-143
Chantii 144-158
Andrea 159-160
Kat 161-162
Iona 163-172
Andii 173-179
Furukawa 180-189
Ahriel 190-204
Aran 205-219
Bren 220-234
Stef 235-236
Run Min 237-251
Katnis 252-258
Erga 259-268
Kate PB 269
Eiko-23 270-271
Pinkiland 272-283
Harle 284-293
Hechicera7 294-308
Sharli 309-318
Katniss 319-320
Antarinith 321-330
Anlu* 331-334
Gaby 335-339
David 340-346
Charlotte Alicia 347-350
Liz 351-365

viernes, 24 de diciembre de 2010

¡¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!!

¡FELIZ NAVIDAD!
En este día no podía faltar una entrada felicitando a todos aquellos que me seguis, a los que
me visitais esporádicamente, a los que acabais de encontrar la página....
Gracias a vosotros estoy aquí....
Aprovecho para anunciar un par de cosillas...
La primera es que hoy acaba el plazo de inscripción para los sorteos "6 meses" y "100 seguidores" y mañana nada más levantarme haré el sorteo para que alguno os lleveis un regalito extra de Navidad.... XD
Mañana también cumple 6 meses el blog... Y la verdad, creo que los dos sorteos son la celebración que se merece.... aún así estaré encantada si recibo algún regalito... jajaja.... (no me lo creo que ni yo, pero por pedir)
No os preocupeis si no ganais, pues podeis participar en el sorteo "200 seguidores", donde podeis haceros con unos marcapáginas muy chulos... (pensaresi que me aburro y hago estas cosillas y nada más lejos de la realidad, es que quiero agradeceros el estar conmigo... XD) - que bobita me pongo -
Otro anuncio: en breves habrá cambios en el blog... espero que a mejor....
Habreis podido observar que he hecho una lista de editoriales y que el otro día subí una entrada recomendando un libro y anunciando su posible reseña...
Pues bien, en eso consistirán los cambios.... voy a meter más secciones al blog.... Reseñaré los libros que caigan en mis manos y lo compartiré con vosotros....
Esto no quiere decir que deje las historias de lado, únicamente estoy ampliando horizontes....
¡Pasad una muy buena noche!
¡Miles de besos!

miércoles, 22 de diciembre de 2010

SORTEO 200 SEGUIDORES



SORTEO 200 SEGUIDORES
¿Qué se sortea?2 lotes de 9 y 8 marcapáginas (primer y segundo premio), todos ellos hechos por mis manitas….
Por lo tanto, habrá 2 ganadores
(lote 1)

(lote 2)


¿Cuándo se sortea?6 de enero (así tenéis un regalo más de reyes)

- Mano inocente: random.org
- Ámbito internacional- Requisito: ser seguidor del blog

- Para participar: mandar un correo a saisy_06@hotmail.com (asunto: SORTEO 200 SEGUIDORES) con los siguientes datos:
*Nombre y URL del perfil blogger
* Puntos extras + links que los acrediten

- Cómo conseguir puntos extras (completamente opcionales):
+5: entrada anunciando el concurso en blog propio
+3: llevarte el banner del concurso a tu blog
+2: agregarnos en facebook (Cientos DeMiles DeHistorias)
+3: anuncio en facebook del concurso
+1: responder a la siguiente pregunta: ¿cómo conociste el blog? (sinceramente por favor, no tengo ningún problema con que haya sido gracias al sorteo)
Total máximo de puntos a conseguir: 14 + 1 (este punto será otorgado siempre por participar)

Todos los puntos se convertirán en papeletas, cuyos números serán enviados al participante antes del sorteo. Por favor, si el día antes del sorteo (5 enero) no he contestado a vuestro email hacédmelo saber mandándome otro o bien posteando esta entrada.

1 - Feliz Navidad, Nessie - Eléctrica Cullen Black


FELIZ NAVIDAD, NESSIE - Eléctrica Cullen Black

Summary: Los Vulturis estropearon bastante las primeras navidades de Nessie... ¿Qué sorpresa le depararan las segundas?

Dicen que “siempre hay una primera vez para todo”... y que “nunca es tarde si la dicha es buena”... Dos tópicos perfectos, una vez más, para la familia de Carlisle. Y es que, realmente nunca antes se habían celebrado unas navidades “como Dios manda” en casa de los Cullen... es decir, de la forma tradicional.

Por supuesto que Alice aprovechaba la ocasión para comprar compulsivamente una ingente cantidad de regalos, en su mayoría ropa que, con etiqueta y todo, solía terminar en los almacenes de alguna organización humanitaria ante la imposibilidad de estrenarla antes de su nuevo y repentino ataque de fiebre consumista. También que, contagiados por su entusiasmo, siempre terminaban adornarlo todo hasta el más mínimo detalle; por supuesto con los adornos de moda de ese año... Sin embargo ahí terminaba todo.

Como mucho hacían un “safari” por el mundo para que cada uno pudiese tener “su cena favorita” el día de fin de año... pero eso no era para nada un acto familiar que digamos si tenemos en cuenta que, para satisfacer tan variados gusto, era imprescindible estar en al menos dos continentes a la vez. Eso o asaltar un zoo, algo que jamás de los jamases harían.

Así que, aunque año tras año, árbol de navidad y manteles navideños incluidos, –a pesar de la manifiesta inutilidad de estos últimos– la navidad hacía acto de presencia en la vida de los Cullen por todo lo alto... realmente jamás la celebraron pues siempre faltó lo más importante... algo que no se encuentra disponible ni en el mejor de los grandes almacenes: El espíritu navideño.

Todos los años simplemente se trató de complacer al pequeño duende –Más que nunca, era en estas fechas cuando se merecía aquel apodo cariñoso– que, con la excusa de no desentonar en mitad de la vorágine navideña que los rodeaba, por unos días asumía totalmente el control familiar... hasta este.

Este año en el vocabulario de los Cullen navidad era sinónimo de Nessie.

- ¿Cómo está mi princesita destronada? –Bromeó Jazz abrazándola por detrás logrando retenerla apenas el segundo que duro su tierno beso antes de que escapase a seguir colocando guirnaldas en el enorme árbol.

De sobra sabía que Alice estaba entusiasmada por la idea de celebrar realmente una navidad... de ampliar sus compras incorporando una ingente cantidad de juguetes... no necesitaba su Don, bastaba con ver el brillo en su mirada mientras danzaba de un lado para otro tramando mil cosas a la vez... Saltaba a la vista que todo era poco por y para su sobrinita...

... incluso planeaba algún detalle para sus “chuchos” favoritos.

- Alice..., –Terció Edward– No creo que Seth y Jacob necesiten un armario completo de trajes de etiqueta. ¿Qué tal si lo dejas en una docena de vaqueros? –Sugirió decantándose por algo mucho más practico.

La aludida puso mala cara y después le sacó la lengua antes de dignarse contestar:

- Se supone que un regalo no tiene porque se útil “Donaguafiestas”... pero sí una sorpresa... así que largo de mi cabeza Edward Anthony Masen Cullen ¡Ya!

Edward trató de contener las ganas de reír mientras por la mente de Alice pasaba la tediosa lista de los Reyes Godos.*

- De acuerdo Mery Alice Brandon Cullen. –Repuso divertido empleando su mismo tono– Aunque te advierto que eso debiste hacerlo media hora antes... por cierto, me encanta el “modelito” que le regalaras a Bella –Agregó para picarla un poco más. En realidad había procurado dejar de “escuchar” durante esa parte... amaba demasiado ese tipo de sorpresas.

Alice bufó saliendo a toda prisa de la habitación murmurando incoherencias.

- Edward, por favor. –Intervino Jasper antes de seguirla desplegando una ola de calma a su paso.

- Edward –Reprendió con dulzura Esme desde debajo de la escalera donde se había refugiado a dibujar.

En su rostro se formó una genuina sonrisa de dicha cuando su hijo predilecto suspiró resignado antes de salir al encuentro de sus hermanos dispuesto a disculparse. Le encantaba que se comportasen así... como verdaderos adolescentes. Precisamente eran esos tontos piques y sus pasajeros enfurruñamientos correspondientes los que le brindaban la oportunidad de realizarse ejerciendo la maternidad incluso con criaturas que en realidad eran mucho más antiguas y experimentadas que ella.

Dejó de prestarles atención cuando su agudo oído captó el nuevo enfrentamiento que tenía lugar en el primer piso.

- ¡No, no y no! –Gruñó Emmett– No insistas más Rose. No pienso ponerme esa cosa.

- Pero Em...

- ¡He dicho que no! –Concluyó bajando las escaleras como una exhalación para dejarse caer en el sofá con los brazos fuertemente apretados, exactamente igual que un niño pequeño enfurruñado.

- Esta bien, tu ganas... –Ronroneó Rosalie, acercándose dispuesta a hacer las paces con unas cuantas carantoñas– Adiós a la visita de Santa Claus –Añadió ante la mirada desconfiada de su amante, poniendo en palabras parte de los pensamientos de Esme, mientras rodeaba su cuello con ambos brazos desde detrás del respaldo.

Y es que Edward adujo la razonable excusa de que Nessie se daría cuenta enseguida del engaño si lo hacía él. Y en cuanto a Jasper y Carlisle... bueno según ellos quedaron fuera de juego hace apenas una hora, cuando se vieron obligados a mantener con la niña precisamente la conversación que motivó aquella idea.

Renesmee, como todo niño, quería y necesitaba creer en la existencia de tal personaje para poder disfrutar de una navidad impregnada por la magia y la fantasía, sin embargo su mente acelerada estaba peligrosamente cerca de dejar atrás la ingenuidad infantil que hacía posible aquella ilusión... por ese mismo motivo había comenzado a cuestionarla... aunque por otra parte trataba de aferrarse a ella empleando un razonamiento lógico y como siempre impropio de su edad: ¿Acaso no existían muchos otros seres supuestamente mitológicos? ¿No eran ella y la mayoría de cuantos le rodeaban buena prueba de ello? Entonces... ¿por qué no Santa Claus? Y de ser así... ¿Iría a una casa repleta de vampiros, aunque estos fuesen buenos?.

Finalmente la noche más mágica del año llegó, y cumpliendo con una tradición bastante extendida, Carlisle se dispuso a recitar un típico cuento navideño. Nessie nunca había tenido paciencia con los cuentos infantiles... sin embargo esta noche se acomodo de buen grado en el regazo de su abuelo dispuesta a escucharlo hasta el final.

- Era la víspera de Navidad... y en la casa todo estaba en silencio...

- Porque mamá le mintió a papá sobre un terrible dolor de cabeza.

Un golpe sordo y el sofocado quejido que lo acompañó le indicaron a Carlisle que el inapropiado comentario de Emmett ya había sido castigado, por lo que ni tan siquiera levantó la vista del libro continuando la historia con el mismo tono pausado. Apenas faltaban unos pocos renglones para concluirla cuando la brisa trajo el sonido de unos cascabeles que inconfundiblemente repiqueteaban desde el tejado. Hasta ese mismo momento ni él ni los demás habían echado a nadie de menos... y la verdad es que tampoco tuvieron tiempo suficiente para comprobar si alguien faltaba...

Nessie abrió desorbitadamente los ojitos y palmoteó alegremente cuando Santa Claus hizo su aparición descendiendo por la chimenea. A pesar de la enorme panza postiza, Edward no tuvo ninguna complicación resultando incluso grácil. Tanto que, de tener sangre corriendo por sus venas, Bella se habría ruborizado intensamente ante su propia osadía al considerarle tremendamente sexy así ataviado.

Algo parecido pensó Rosalie cuando un segundo Papa Noel, este mucho más corpulento, entró simultáneamente por la puerta... e inmediatamente nadie daba crédito ante el tercero que bajaba por las escaleras...

... Algo tiró de su manga allá en la lejanía... Alise parpadeó saliendo bruscamente del ensueño en el que aquel “gordito” desandaba su camino a velocidad vampirica, llevándola en volandas rumbo al dormitorio mientras ella le robaba el gorro y un ardiente beso... cuando el rostro de los tres Santas se alternó en su mente. Sólo entonces fue consciente de que ese algo fue Nessie tratando de alcanzar su mejilla con su cálida manita. A pesar de tener casi año y medio real y unos siete físicos, a veces seguía prefiriendo mostrar a hablar. Aunque lo más probable es que en esta ocasión no pudiese hacerlo por la sorpresa.

- Eres una niña con suerte. Además de no tener que dormirte vinieron Santa Claus, Papa Noel y San Nicolás –Mintió con soltura, ganándose la admiración de todos ante su capacidad de improvisación en situaciones “difíciles”. Sin embargo, a estas alturas Ness no era nada fácil de engañar. No en balde dentro de algo menos de tres años su mente seria totalmente adulta, tal y como vaticinaron los primeros cálculos de Carlisle, aunque su cuerpo tardaría otros tantos en igualarla y detenerse.

Arrugando la carita intercalo los rostros de su padre y tíos en los lugares correctos mientras negaba enérgicamente con la cabeza.

- Sabía que Santa no vendría. Aunque existiese... aunque estuviese dispuesto a venir... sus renos nos temerían, ¿verdad? – Inquirió con total calma.

- Perfecto, esto cada vez se pone mejor... primero pasamos de ninguno a tres Santas... después nos cazan en la mentira, por supuesto... y encima ahora vienen los chuchos –Murmuró Rosalie arrugando la nariz y sin disimular para nada su disgusto.

- No seas gruñona Rose –Susurró Emmett contra su cuello mientras la rodeaba por la espalda con ambos brazos– Es navidad y... al fin y al cabo los niños tienen que tener una mascota, ¿no?.

El pescozón de Esme y la reprimenda de Carlisle no se hicieron esperar.

- ¡Au! –Tampoco la advertencia en forma de pisotón por parte de Bella al tiempo que Jacob hacía su entrada por la puerta principal.

Afortunadamente no venía de rojo y blanco.

- ¿¡Cómo que no!? ¿Y quién necesita renos miedosos cuando puedes cambiarlos por enormes lobos ? –Inquirió rebosante de jubilo, ignorando por completo los comentarios de Rosalie y Emmett. Ya habría otra ocasión para devolvérsela a ambos.

A sus espaldas resonó el típico ¡Ho ho ho! y Nessie, tremendamente emocionada, corrió hacía el porche seguida de cerca por todos.

Fuera la esperaban un enorme trineo tirado por las manadas Quileutte al completo y una oronda figura acuclillada con los brazos extendidos.

- ¡Viniste, viniste! –Canturreó alegremente lanzándose sin pensárselo ni un instante a aquellos brazos.

- Mejor no pregunten. –Declaró Jake al sentirse el centro de las asombradas miradas del clan Cullen al completo.– Ni se te ocurra contárselo a los demás.– Añadió en tono mortificado ante la expresión divertida que asomó de improviso al semblante de Edward. –¡Bocazas!– Acusó disgustado sin dirigirse a ninguno de sus hermanos en particular.

- Digamos que este favor le va a costar un poco caro, eso es todo. –Se apresuró a aclarar Edward zanjando así la cuestión.

- Quien lo diría... –murmuró Emmett en tono jocoso y lo suficientemente bajo como para que ningún oído humano, y con suerte tampoco uno híbrido, pudiese escucharlo– resulta que Santa es clavadito al padre de Bella.

El gran lobo negro que encabezaba el tiro lo miró fija y expresivamente mientras Edward hacía disimuladamente los honores de interprete sin despegar apenas los labios.

- “Rudolf” –dijo señalándole con un imperceptible gesto de cabeza– tiene un mensaje para ti, Em. Cito textualmente: “Pífialo y al margen del acuerdo que tenemos con Jake... con su aprobación o sin ella... con tratado o sin tratado... te aseguro chupasangre que después de navidad habrá un Cullen menos”

Emmett sufrió un agudo ataque de risa que a duras penas pudo sofocar. Por nada del mundo quería atraer la atención de su sobrinita que en estos momentos disfrutaba destrozando el envoltorio de su primer regalo sentada en el regazo de Santa.

- Mmm... suena tentador. Me pregunto... Rose amor, ¿te apetece tener un abrigo de piel de lobo? –Bromeó volviendo a ganarse un par de coscorrones celebrados por un coro de risas y aullidos por lo bajo.

- No les hagas caso, siempre están igual. –Declaró la pequeña restándole importancia a la algarabía que había desconcertado a su acompañante en mitad del discurso sobre tener que seguir repartiendo regalos por el mundo. Luego, tras asegurarse de que nadie les prestaba atención, se estiró para susurrarle al oído. Lo hizo tan bajito que Charlie no estuvo muy seguro sobre si lo había imaginado o no– Te quiero mucho abuelito. Déjales creer que no lo sé, ¿sí?. –estampándole acto seguido un sonoro beso en la mejilla.

FIN

*Si tuviste la suerte de no tener que memorizarla y sientes una rarísima e inexplicable curiosidad jajá jajá: http://club.telepolis.com/darnil/Historia/godos.htm

N/A: Para el concurso de navidad del blog de mi amiga Laura: “Cientos de miles de historias”.

2 - Una navidad obligada - Irene Comendador


Una Navidad obligada - Irene Comendador


“Edward hace ya mas de un año que te has ido, te necesitamos y quiero que estés aquí con nosotros en las navidades, ya sabes que mama esta muy triste por tu ausencia y creo que se lo debes. Al fin y al cabo este cambio de vida y lugar lo hicimos por ti y aunque no este de acuerdo con tu decisión, te apoyare en lo que necesites. Pero has de venir en diciembre, nos lo debes y es una orden”

Este era el maldito mensaje que me había dejado Alice en el buzón de mi teléfono móvil, ese que nunca tenía a mano y que aunque viera sus llamadas no las respondía.

Si, más de un año, exactamente trece meses, veintitrés días y seis horas y media. Ese era el tiempo que había pasado desde que deje a Bella allí sola y desamparada en el bosque de Forks. Ese era el tiempo que llevaba muriéndome sin saber que seria de mi no-vida, porque si antes estaba muerto, ahora estaba enterrado y sepultado por el dolor que hería mi pecho y me dejaba una evidente asfixia. Estas no eran las condiciones en las que quería que me viera mi familia y aunque sabía que mi madre sufría, también sabía que verme en este estado seria añadir aun más sufrimiento a la pila.

No me alimentaba lo suficiente causando un lamentable reflejo ante la gente que me pudiera ver, con los ojos siempre ennegrecidos y enfermizas ojeras delatoras. Y cuando al fin ya no podía mas, mi ingesta se basaba en carroña de la peor clase, ratones y bichos que solo hacían que mi estomago quisiera vomitar. Pero no merecía ni una sola sensación de bienestar, no después de haber causado tanto tanto daño a la mujer dueña de mi corazón, no cuando yo fui el que la despojo de su vida humana y feliz, cuando la hice tener esperanzas para luego tirarla por tierra todos los planes y alegrías.

Bella había sufrido estando conmigo y ahora sabía que también estaba sufriendo estando sin mí. Pero la solución no era volver, no, ella era fuerte y al final me olvidaría, encontraría a un hombre que la quisiera, quizás no tanto como yo, pero al menos la haría feliz.

Con estas conjeturas me empezó a atormentar mi subconsciente, imaginándola en brazos de otro, en sus labios, en sus…

Deseche ese tipo de pensamientos antes de causarme aun mas dolor si es que eso era posible, ella se merecía tenerlo todo en la vida y conmigo no lo tendría, mi decisión había sido acertada, me lo tenia que repetir millones de veces a lo largo de los días porque si no iría a por ella y la haría mía de nuevo.

No, eso no podía ocurrir.

Más de una vez pensé en volver un instante para comprobar que estaba bien, que había rehecho su vida y ahora ya era feliz. Pero cualquier cosa que me encontrara seria una dura prueba para mi autocontrol, ya era difícil con la distancia, mejor no forzar la situación. Si la veía bien y repuesta, estoy seguro que mi cuerpo sentiría una minima felicidad por ella, pero al tiempo se llenaría del desamparo de no ser yo quien la otorgase esa felicidad. En cambio si la encontraba mal y destrozada, ¿Cómo podría dejarla así? No podría y este año de purgatorio no habría servido para nada. No podía hacer eso.

Escuche el mensaje otras trescientas veces y me debatí si ir o no a la maldita Navidad de los Cullen, con Jasper notando mi inminente estado vegetativo, con Rosalie apuñalándome con la mirada por haberla sacado de Forks con tanta urgencia y por ello volver a iniciar demasiado pronto otra vida en otro sitio, yo sabia muy bien por sus pensamientos que Forks la gustaba mucho. Emmett, que querría seguro hacerme reír para calmar mi sufrimiento y aun así solo conseguiría hacerme mas desdichado, mi hermano no tenia la culpa de que yo fuese un maldito gilipollas. Alice y su incansable nerviosismo, insistente en que mis pasos se desandarán y recapacitara en volver junto a Bella, pero era algo que no iba ocurrir hermanita. Mi padre, con su mirada condescendiente y sus palabras de apoyo, rogándome que me cuidara mas y no rehusara a alimentarme bien, según el ese tipo de comportamiento no me traería nada bueno. Y por ultimo mi madre, mi querida y adorada Esme, que aunque intentase en sus facciones disimular su sufrimiento, sus pensamientos me martilleaban las sienes, compadeciéndose de mí, sintiendo pena por mí y sufriendo como nunca había visto a nadie hacerlo por mi pasada decisión de abandono.

No, no podía ir, era algo que me superaría, algo que no creía que mi cuerpo y menos aun mente pudiera aguantar.

“Edward, tengo las maletas cargadas en el coche de Rosalie, y nos disponemos a ir en tu busca sin no me llamas de inmediato y me dices que en menos de dos días estarás aquí, te juro hermanito que sabre si me mientes, así que será mejor que te lo pienses pronto, porque te juro que como me hagas de ir hasta allí te haré la vida aun mas insoportable, te hablare de ella en todo momento, y si, es una amenaza, siento ser así de dura contigo pero es lo que te has buscado tu solito”

Este ultimo mensaje de Alice era dañino, “te haré la vida aun mas insoportable, te hablare de ella en todo momento” había dicho, y con esa sola amenaza se me desmoronaron todos los esquemas, mi hermana me apuñalaba de la única forma que podía hacerlo y eso no era propio de ella. Recapacite, si se había atrevido a decirme eso es porque era mucho peor de lo que a mi me parecía el estado de mi familia, sobre todo de mi madre. En su tono de voz la podía notar el claro esfuerzo que estaba haciendo al propinarme tremendo ultimátum.

Al final desistí y llame por teléfono para colgar en cuanto esas dos palabras salieron de mi boca.

“Allí estaré”


Me alimente bien en el camino que decidí hacerlo corriendo, necesitaba destensar mis músculos agarrotados, había pasado mucho tiempo encerrado en las cloacas entumecido y acurrucado, envuelto en mi propio dolor.
Por el camino un par de pumas me hicieron estar ya en unas al menos mejores condiciones para ver a mi familia, aunque se que no les engañaría, además seguro que Alice les tenia al corriente de mi vida fuera de su alcance, esperaba que no fuese demasiado detallista con respecto a mi forma de pasar los días como enterrado en vida, mis padres no se merecían el dolor ocasionado por esas revelaciones.

Allí estaba en la puerta de la nueva casa de mi familia, con una evidente congoja y el cosquilleo extraño en la boca del estomago, suponía que a causa de la extrema ingesta de hacia pocas horas. Al parecer mi cuerpo se había acostumbrado a no comer demasiado y ahora era molesto estar tan hinchado.

Al pasar por la puerta, una mujer ansiosa se echo a mis brazos casi sin dejarme dar el primer paso.

_ Tu padre me ha estado reteniendo de no ir en tu busca desde hace mas de media hora que nos dijo Alice que estabas ya próximo a la casa. Cariño no te imaginas lo que te he echado de menos_ dijo Esme abrazándome aun

_ Ya estoy aquí mama, yo también les eche de menos a ustedes_ intente dejar ver en mi rostro una sonrisa, pero creo que fue nefasto el resultado

_ Cariño ¿sufres mucho aun?_ dijo y estoy seguro que se arrepintió en el mismo momento que las palabras se escaparon de sus labios

_ No, estoy mejor_ mentí aunque sin mucho éxito

El resto de la familia fue llegando hasta mí, para regalarme sendos abrazos y palabras de cariño, incluso Rosalie parecía contenta con mi regreso, aunque tendría que aclararles mas adelante que solo serian un par de días. Bien sabía yo que no podría aguantar esta farsa de un Edward repuesto mucho tiempo. La soledad era una necesidad en mi organismo últimamente casi tan importante como la sangre, puesto que gracias a ella, podía pasar los días con mi dolor y dejarlo expandirse sin esfuerzo, sin tener que interpretar ningún papel para nadie. Serian dos días muy muy largos.

Me extraño no ver a Alice, ella que había insistido tanto en tenerme bajo su mismo techo y ahora no estaba para recibirme. En cierta manera me tenía algo desconcertado, sus palabras en mi contestador, sus amenazas y esta ausencia no eran dignas de ella, algo pasaba y tenía que saber que era.

Pasaron más de tres horas hasta que se digno a aparecer por la puerta de entrada, tan bailarina y entusiasmada como siempre, abalanzándose encima de mí como tantas veces había echo en el pasado y dejándome ver a la Alice que siempre era. Así y todo parecía que no hubiese cambiado nada si no llega a ser porque desde el mismo momento que la había oído llegar con sus pensamientos chillones, ella se concentraba en hacer una minuciosa traducción al hebreo antiguo uno de los ejemplares de su colección de novelas históricas. Me ocultaba algo y debía ser importante para tanto secretismo.

_ ¿Que pasa Alice? ¿Que me ocultas?_ la dije una vez nos quedamos solos en el patio trasero de la casa

_ Nada, ¿Por qué lo dices?_ dijo rodando sus ojos y sacándome la lengua de inmediato

Pero a mi no me engañaba, había algo, sabia algo y no quería que yo me enterara, pero al final terminaría por saberlo, solo era cuestión de tiempo, después de la quinta edición de novelas parecía casi hasta físicamente cansada.

_ No podrás seguir así eternamente, así que será mejor que me digas que se cruza por esa cabecita de una vez si no quieres que me enfade, si tan fervientemente me lo ocultas seguro no será nada bueno_

Pero no me contesto, solo se levanto con gesto enfadado y comenzando por otro de los libros en su mente me abandono allí apoyado contra la fachada de la casa. Mi primer impulso era seguirla y así terminar por descifrar su secreto, pero la mano de mi hermano me detuvo al instante.

_ Edward, se que para ti es difícil, pero quiero pedirte que no te vayas mas de casa, de verdad que tanto a Carlisle como, y lo sabes bien, Esme les estas causando mucho pesar, no paran de hablar de ti, de pedirnos que vayamos a buscarte y hacer lo posible por no llamarte a todas horas, eso sin contar cuando cada vez que ya no aguantan mas, lo que reciben en respuesta a tales llamadas es tu completo mutismo, no es justo para ellos y tampoco para ti. Creo que con el apoyo de la familia será más fácil salir de esto_ Dijo Emmett sin dejar de tocar suavemente mi hombro

_ Lo siento_ pero no pude decirle nada mas, ahora no solo estaba mal por hacer daño a Bella si no que a mi familia la estaba torturando, yo era un completo desgraciado

La noche paso y nos entretuvimos jugando al ajedrez y Alice estuvo evitándome todo lo que pudo, además en no se que momento se ausento como unas tres horas, en las que al parecer nadie sabia donde estaba y cazando ya sabia yo que no.

A la mañana siguiente, el día 24 de Navidad, hacia un sol poco digno de estas fechas, no era un día calido, porque el viento movía las copas de los árboles con violencia, pero al menos el astro rey se hacia notar con su presencia.

Sentí los devaneos de Alice al otro lado del prado junto a la casa y decidí ir en su busca, esta vez aunque tuviera que correr tras ella, no se me escaparía.

_ Venga dilo ya, me estas volviendo loco ¿para esto querías que viniera? Para hacerme torturar con la ocultación de un secreto que por lo que veo debe ser muy importante como para que te tomes tantas molestias_ dije a sus espaldas

Pero cuando se volvió lo pude ver, ella estaba herida, su semblante era de puro dolor y desolación, casi me recordaba a mi en el espejo y me desespero no saber que era lo que la pasaba.

Antes de poder asimilar lo que su mente me empezaba a mostrar con horror, hablo

_ Bella ha muerto Edward_

_ ¿Qué? No, ¡¡¡¡¡NO!!!!! No puede ser, eso no es posible, dime que mientes Alice, ¡¡¡¡DIMELO!!!!_ grite zarandeando sus hombros

_ Lo siento, el resto de la familia no lo sabe aun, por eso no has podido verlo en sus pensamientos. No te miento Edward, Bella murió hace tan solo tres días. Tubo un accidente con su coche, cayo por un acantilado, la policía dice que la fallaron los frenos, pero yo se que no fue así. Edward, ella….._

_ No lo digas. Ella no podría haber echo eso, no podría, ella…._ y mis rodillas se hundieron en la tierra mientras sentía mi muerte llegar, apoderándose de lo poco de vida que aun tuviera encima

Ya no había nada que me retuviera aquí, había llegado el momento de desaparecer por completo y visitar a los Vulturis para que terminaran con mi vida de una vez por todas. Porque un mundo sin Bella no era sitio para mi, prefería quemarme en el maldito infierno antes de pasar un día mas aquí en el purgatorio.

_ Se lo que estas pensando y puedo ver que lo que harás no es lo correcto, no te lo permitiré así tenga que estar pegada a ti las veinticuatro horas del día hermanito, no lo permitiré. Pero antes de nada debes saber una cosa_ dijo sujetándome con fuerza de las muñecas para que no escapara

_ ¿Qué?_ susurre

_ Ella esta aquí enterrada_

_ ¿QUÉ? ¿COMO? Porque ha pasado eso, no lo entiendo…._ farfulle incoherentemente

_ Cuando la enterraron en Forks, fui a ver a Charlie y el me dijo que durante todo este año sabia que esto iba a ocurrir, que ya no era una mujer, que era un alma en pena que se movía por inercia, que solo pensaba en ti y pasaba las noches y los días medio drogada en sus pensamientos. Edward, no quiero hacerte mas sufrir pero siempre te dije que no seria una buena idea, que debías volver con ella. Fue el mismo padre de Bella el que me pidió que me llevara el féretro conmigo, que el me ayudaría a desenterrarlo sin que las autoridades se enteraran, al fin y al cabo la autoridad era el, así que así lo hicimos. Debía depositarlo en una tumba cerca de nuestra casa en Forks, puesto que en un par de ocasiones ella así lo había dicho en sus delirios nocturnos. Tendrías que haber visto la cara de Charlie al pedirme estas cosas. Pero no pude dejarla allí sola, no pude sabiendo que ya nunca estaríamos allí, me parecía como si la estuviese abandonando. Así que sin meditarlo mucho la traje hasta aquí_ dijo sollozando y podía ver la furia en sus ojos por no poder soltar las ansiadas lágrimas que le quemaban por dentro.

_ ¿Dónde esta?_ exigí saber

_ Sígueme_ dijo mi hermana soltándome ahora si de las manos

No corrimos mucho, estaba realmente cerca, como a unos dos kilómetros en sentido contrario desde donde yo había llegado. En mitad de un bosque, lleno de árboles que a causa de esos inusuales destellos de sol dejaban iluminado un pequeño altar de piedra que se encontraba al pie de un árbol.

Su olor estaba en ese lugar, o así me engañaban mis instintos, que habría imaginado su cuerpo exactamente con la sola idea de sentirla de nuevo viva. ¿Podía un cadáver emanar ese olor tan característico de bella? Al parecer si. Suponía que las ropas con las que la habían enterado estarían impregnadas con su esencia, eso pasaba a veces con los cadáveres de los humanos.

“¿Cadáveres?” como podía estar relacionada esa palabra con mi Bella, no, ella tenia que haber vivido, así lo planee, así debería haber sido, en maldita hora Edward Cullen se te ocurrió interferir en la vida de esta mujer, interponiéndote en su camino, coartándole los pasos que tenia predestinados seguir.

Me tire como si de mi única brizna de cordura se tratara encima de aquella fría y horrible lapida, donde no había palabras grabadas, donde no se podía leer ni siquiera su bello nombre. Y agradecía ese gesto, seria si cabe un dolor más punzante ver su nombre allí escrito, profanado con tan macabro y ruin final.

Quise abrirla, sacarla de allí, pero Alice me lo impidió y tenía razón, de que serviría verla en aquellas condiciones. Pero tenia que comprobar que era cierto, que ella me había abandonado, lo necesitaba, lo necesitaba.

_ ¿Por qué lo hiciste Bella? Me lo habías prometido, por Charlie, por ti, por mí, lo prometiste. Maldito hijo de puta soy que he permitido que acabaras con tu vida por mi estupidez, por mi egoísmo, no merezco ni un segundo más de estar aquí. Tendría que ser yo el que descansara en esta fría tierra y no tú, con tu belleza, tu esencia e inteligencia, siendo lo más bello y amado que he tenido en toda mi maldita existencia. Te quiero Bella, te quiero más de lo que nunca nadie querrá a nadie y pronto estaré contigo, pronto estaremos juntos. Si pudiera retroceder en el tiempo…. Si pudiera darte un solo abrazo mas, un beso, un…._ y mi voz se quebró, desecho por completo

“¿Porque no me lo dijiste antes Edward? ¿Por qué has esperado tanto tiempo para recapacitar y cambiar de idea?” dijo su voz en mi cabeza

La imaginación te juega malas pasadas, pero si la mía era tan macabra de dejarme escucharla con tanta realidad, la permitiría que así fuera.

_ Te juro amor mío que lo hice por que te quería, porque quería darte una vida humana, fuera de este mundo de sangre y muerte que me rodea, porque creí que tú serias más feliz sin mí, porque…._ no podía seguir, no podía

“¿Si pudieses volver atrás el tiempo, estarías conmigo para toda la eternidad Edward?” volví oír su voz

_ No te dejaría escapar mi vida. Haría exactamente todo lo que tú me pidieras, todo, cualquier cosa, lo que fuera_ susurre contra el cuello de mi camisa sabiendo que por fin me había vuelto loco del todo

“Date la vuelta Edward, porque estoy aquí, porque jamás me haría daño sabiendo que podría tener una efímera posibilidad de volverte a estar junto a ti. Edward no estoy muerta, estoy aquí contigo y seré tuya si tu lo deseas”

Desperté de mi letargo y al volver mi cuerpo con demasiada y temerosa esperanza de ser otra de mis alucinaciones, la vi, allí frente a mí, con su abrigo blanco y un rayo de luz en su rostro, dejándome ver lo bella y majestuosa que siempre había sido. Salte a su lado, la abrace fuerte como si no hubiese pasado nada, como si mi martirio hubiese quedado allí en aquella piedra inerte que me había desgarrado el pecho hacia tan solo un momento, quedando mi dolor, pesar y muerte allí postradas y notando ahora mi corazón latir de nuevo al sentirla entre mis brazos, arrancando con furia la miel de sus labios, no sabia si era mi imaginación, pero si era así que durara mucho mucho tiempo. Si en esto consistía mi locura, bienvenida sea para siempre a mi lado.

Sabía tal y como la recordaba o incluso mejor, mientras sentía como ella me correspondía anhelante a mi beso, hundidos en la lujuria y la desesperación, en la más devastadora urgencia de nuestros cuerpos y mentes.

_ ¿En verdad eres real amor?_ no pude reprimir el preguntar rozando sus labios mientras la abrazaba con fuerza

_ Soy todo lo real que se puede ser. Y no pienso irme a ningún sitio si tú no me acompañas. Acabas de prometerme que no me volverás a dejar, así que tendrás que cumplir con tu parte del trato y convertirme en lo que tú eres porque una vejez no hará lo que un año de dolor no pudo hacer. Te quiero Edward y no soportaría que me hicieras de nuevo esto…_

_ Jamás. Jamás amor, nunca. Estaré pagando el resto de mi existencia por poder compensarte el daño que te hice, el dolor que te causé y te prometo que si eso es lo que quieres, te convertiré en lo que yo soy, da igual mi egoísmo, mi desquiciante forma de pensar, que nos han hecho llegar hasta esto. Te juro, te prometo amor mío, que jamás, óyeme bien, jamás volveré a separarme de ti, si eso es lo que quieres. Y estaremos juntos para el resto de la eternidad_

_ Eso es exactamente lo que quiero. Mira que tener que simular una muerte para hacerte ver las cosas. Edward, deberás perdonar a Alice por ser mi cómplice a tan escabrosa obra_

_ ¿Perdonar? Le estaré eternamente agradecido por abrirme los ojos y por traerte de nuevo hasta mi_

_ Te quiero Edward Cullen. Para siempre_ dijo poniendo sus manos en mi cuello y acercándome a sus labios

_ Te quiero Isabella Swan. Para toda la eternidad_ conteste acatando sus órdenes y fundiéndonos en un beso perfecto, mientras mis brazos la rodeaban y acercaban a mi pecho.

Por fin esta Navidad había recibido el mejor regalo el que más había anhelado.
Tenerla de nuevo a mi lado.

3 - Paseo por las nubes - Furukawa

Paseo por las nubes - Furukawa
Jacob y Renesmee (Jake y Nessie)

-Vamos Nessie. Alegra esa cara.
-¿Cómo quieres que alegre la cara Alice? ¡¡Soy la única del grupo que no ha tenido un novio todavía!! – estaba de los nervios.
Me encontraba en el centro, con mis mejores amigas (mayores que yo), Bella, Alice y Rose, en plenas fiestas navideñas. Y no aguantaba más.
Parece que el mundo está en mi contra, recordándome a cada momento que nunca he tenido un novio en toda mi vida. ¿Por que en navidades las parejas están más empalagosas que de costumbre? ¡Por favor, tengan piedad de mí!
-Tampoco es para tanto.
-Eso lo dices porque tienes a Jasper, Alice. ¡Y ni se te ocurra abrir la boca Rose! Que tu perfecto Emmet esté de viaje no cuenta en absoluto.
Mis llamadas amigas comenzaron a reírse por mi repentina pérdida de nervios. Cerré los ojos y continué caminando, haciéndome la ofendida. Ignoré sus múltiples disculpas. La tenían clara si creían que les iba a perdonar tan fácilmente.
-¡Anda Bella, mira eso! – los gritos de Alice captaron nuestra atención, dejando a un lado mi intento de parecer ofendida.
Nuestra amiga estaba señalando eufóricamente la silueta de la noria que se mostraba en todo su esplendor en el puerto. Mis ojos se quedaron maravillados por la magnífica estructura. Incluso diría que me brillaban. Y no creo ser la única en darme cuenta.
-¿Te gustaría subir?
-¿Cómo? – la voz de Rose me sacó de mis pensamientos, al mismo tiempo que la miré a los ojos, y luego a la noria otra vez. La verdad es que parecía divertido. – No estaría mal…
-¡Pues está decidido! ¡A la noria todas juntas!
-¡Alice! ¡No tan rápido! Que le tengo miedo a las alturas.
-Oh, venga Bella. No seas aguafiestas – y la hiperactiva de mi amiga terminó a garrando a Bella del brazo y llevarle a rastra hacía el muelle.
No pude aguantar una carcajada. No se que haría sin ellas. Están locas y les falta algún que otro tornillo. Pero son mis amigas y no las cambiaría por nada del mundo. ¡Ni siquiera por un novio, mira lo que te digo! Y eso ya es decir, teniendo en cuenta mi situación. Tengo diecinueve años y nunca he experimentado lo que es el amor. No tengo prisa, o por lo menos es lo que quiero creer. Pero después de todo, me encantan las comedias románticas.
-Alice… no creo que sea capaz de subir allí – dijo Bella, contemplando la altura de la noria, que se elevaba por encima de nuestras cabezas.
No habíamos tardado mucho en llegar, ya que con una Alice en nuestras filas, no hay nada que se nos resista.
La verdad es que entendía a Bella. Su altura imponía. Tragué saliva. Estaba empezando a dudar si sería capaz de subir ahí.
-Venga, Bella. Hazlo por mí – Alice con su habitual truco de ojitos de cordero era invencible. Pero Bella ya estaba acostumbrada, por lo que desvió sus ojos de ella y volvió a prestar su atención a la noria. Volvió a tragar saliva.
-Alice… no se yo.
-Venga, por fi – Alice estaba perdiendo la batalla, pero no se daría por vencida. Nos echó una mirada suplicante, en busca de ayuda. Pero entre Rose, que estaba mirando mira tu a saber que, y yo, que estaba acobardándome, no tenía mucho donde elegir. Nos echó una mirada envenenada a las dos y volvió a prestar atención a Bella, en busca de una salida. Hasta que se le ilumina el rostro, al igual que su arma secreta. Sus ojos - ¡Vamos Bella! Entonces hazlo por Nessie.
Justo en la diana. Bella podía escapar de los ojos de Alice, pero no si estaba yo en medio. No éramos familia, pero nos tratábamos como tal. Por lo que ella haría por mí lo que haga falta. Y no bromeo cuando digo “cualquier cosa”
Echó una mirada a Alice, para luego mirarme a mí. No se que era lo que expresaba mis ojos. Sorpresa. Miedo. Suplica. No estoy muy segura. Pero parece que Bella ve algo en ellos, porque suspira y asiente, provocando que Alice saltara y arrastrara a Bella con ella.
Yo también suspiré. Bella cero. Alice, uno. Siempre quedaba igual el marcador. Pues ya no puedo dar marcha atrás. Tendré que subir sí o sí.
-¿Dónde creéis que nos tocara? ¿En los rojos o azules?
-No sabemos Alice – Alice estaba más haya de eufórica. Si existía ese nivel claro.
Nos encontrábamos en la cola, a pocas personas de poder entrar en una de las cabinas. Por suerte cabían cuatro en cada una. Podríamos estar juntas.
Nos llegó nuestro turno. Alice saltando como una niña con un juguete nuevo. Bella mirando la noria con miedo. Rose con pinta de ser nuestra madre. Y yo con un nudo en el estómago que iba en aumento a cada paso que daba hacia la atracción.
Y entonces, mi rostro se quedó pálido, al ver que solo quedaba una cabina en la que solo cabían tres. “¡Por que! ¿Están todos en contra mía?
-¿No podemos esperar al siguiente? Queremos estar juntas – la voz de Alice suplicante no consiguió persuadir al encargado.
-Lo siento mucho. Pero hay gente esperando. Una tendrá que esperar al siguiente.
Todas intercambiamos miradas. Volví a echar una mirada a la noria y luego a las chicas. Y mi nudo en el estómago que no se iba. Al final no va a quedar otra.
-No se preocupen chicas. Suban ustedes, yo esperaré al siguiente.
-¿Estas segura Nessie?
-A mi no me importa subir sola – las palabras de Rose me reconfortaron. Saber que ella se quedaría sola por mí me hacía muy feliz.
-Sí. No pasa nada. Venga suban. Que la gente está esperando.
Las chicas asintieron y subieron a la cabina. Alice con sus energías un poco bajas. Yo les sonreí, mientras les saludaba con la mano cuando empezaron con su ascenso. No me iba a amargar. Es solo una atracción. ¿Qué puede pasar?
No tardó mucho cuando llegó la siguiente tanda y me dieron permiso para subir. Subí como un robot. Mirando donde ponía la cabeza y los pies. Me senté e inmediatamente comencé a contemplar el paisaje. Sin importarme quien ocuparía los tres asientos restantes.
No te como se movía la cabina al subirse alguien. Pero no le di importancia. Estaba esperando a que se moviera otra vez, por las dos personas que faltan, pero entonces la cabina comienza a ponerse en marcha. Asustada, eché una mirada en el interior de la cabina. Solo un chico. Luego miré hacía fuera, en busca del encargado. Pero este me estaba mirando con una sonrisa. ¿Qué pasaba aquí?
-Lo siento mucho. El otro grupo no quería separarse.
La voz del chico captó mi atención, por lo que dejé de mirar al exterior y le presté atención. Mi corazón dio una voltereta mortal doble, para luego acelerar mis pulsaciones. El aspecto del chico me había cogido de sorpresa.
Moreno. Pelo negro, al igual que sus ojos. Se notaba que tenía músculos, no se podían esconder tras esa camisa negra. Un sonrojo se adueñó de mis mejillas, por lo que bajé la vista.
-No tienes… por que… disculparte – estaba sonrojada a más no poder.
Pude ver a través del pelo que me cubría la cara como sonrió, para luego prestar atención al paisaje. Le imité, pero mirando por el lado contrario. No se porque, pero sentía como si no me quitara la vista de encima. Y eso no ayudaba a que dejara de sonrojarme. Sin contar con el nudo del estómago. Aunque ahora estoy dudando si no son por casualidad mariposas.
Nos quedamos en silencio durante la primera vuelta y media. Mirando cada uno por un lado. Y con la sensación de que no me quitaba la vista de encima. Era frustrante.
Justo cuando estábamos en la parte más alta, la atracción se para. Me tambaleo, al igual que la cabina. Tenía el susto pintado en la cara “¿Y ahora que?
-Yo no me movería. Si no quieres que esto se mueva.
El chico me habló, al mismo tiempo que me sonreía. Me volví a sonrojar, por lo que bajé la vista y asentí. Estaba claro que no subiré la cara otra vez.
Vi como se asomaba por un lado, y que la cabina se balanceaba con él.
-¡No te muevas! – grite. Tenía los nervios a flor de piel. Y no me gustaba el movimiento de la cabina.
Se volteó para mirarme, para luego enseñarme una de sus sonrisas que me estaban volviendo loca. Volví a bajar la vista.
-Parece que hay unos problemas técnicos – asentí, sin levantar la vista. Estaba demasiada sonrojada como para mirarle a la cara – Estaremos parados por un buen rato – volví a asentir – Mi nombre es Jacob – volví a… ¿Jacob? ¡Me ha dicho su nombre!
Levanté el rostro con demasiada rapidez, y el se dio cuenta, enseñándome otra sonrisa. Eso me había cogido desprevenida.
-M-mi nombre e-es Renesmee. Pero me puedes llamar Nessie – dije tartamudeando. ¿Por qué estaba tartamudeando?
-Nessie… bonito nombre – y me volvió a sonreír. “Venga, ala. Otro sonrojo” Tuve que bajar otra vez la cabeza.
Creo que esta situación le estará pareciendo divertida, pero para mí en absoluto.
-¿Y como es que estás aquí sola? – me preguntó. Le miré. Su rostro mostraba que estaba preguntando con verdadero interés. Sin ninguna broma detrás de la pregunta.
-Bueno – comencé a jugar con los dedos nerviosamente. Esto me superaba – En realidad había venido con unas amigas, pero no pudimos montarnos juntas. Por lo que me ofrecí a subir sola.
-¿Por qué?
-¿Por qué? – le mostré una sonrisa nerviosa. “Porque” – Pues para serte sincera, no tengo ni idea. Puede que quería posponer la subida.
Me sonrió. Y no parecía para nada aburrido. Pasaron unos segundos en los que ninguno habló, y me daba la sensación de que me estaba dando permiso para hablar. Por lo que me dispuse a decir la pregunta.
-¿Y tú? ¿Por que te montantes solo?
-Pues tampoco lo se. Será porque quería pensar, y las vistas son preciosas – miró para un lado, y le imité. La verdad es que la puesta de sol que se estaba mostrando en esos momentos era preciosa.
-¿Eres de por aquí? – me preguntó, por lo que volví a prestarle toda mi atención. La verdad es que me gustaba hablar con él.
-Sí. ¿Y tú?
-No. Estoy aquí de paso.
-¿Por trabajo?
-Más o menos.
Volvió otra vez el silencio, en los que él no me quitaba los ojos de encima. Me gustaría preguntarle algo, ¿pero el que? Entonces la pregunta apareció en mi cabeza, como si se me hubiera encendido una bombilla. “¿Tendría novia?” Pero no podía preguntar eso. ¿O sí? Pero no me dio mucho tiempo para pensar, ya que él me volvió a preguntar.
-¿Y tú novio es de por aquí? - ¿novio? ¿Ha dicho novio?
-No, no. Yo no tengo novio – me miró con extrañeza, como si hubiera ducho algo raro.
-¿No tienes?
-No. No tengo ni he tenido nunca – no se porque, pero no me costaba hablar con él. Me resultaba fácil.
-¿En serio? ¿Y eso por que? – bajé la vista. A eso si que no tenía respuesta.
-No se… - volví a levantar el rostro, con los ojos un poco llorosos. No ha sido hasta que lo ha dicho él para darme cuenta, que a pesar de tener a las chicas, a veces me siento sola.
De pronto la atracción volvió a ponerse en marcha. Y como me cogió de sorpresa, me abalancé hacía Jacob, que me agarró antes de que callera al suelo. Levanté la cabeza, un poco aturdida por la repentina puesta en movimiento. Hasta que me di cuenta de que teníamos los rostros demasiado cerca. A poco centímetros.
Me volví a sonrojar, pero esta vez no bajé la vista, sino que seguí mirando sus ojos. Perdiéndome en ellos que también me miraban. Me miraban a mí. Poco a poco Jacob se acerca más a mí, casi con nuestros labios rozándose. Su aliento me llega a la cara, y pierdo todo el autocontrol que me quedaba, por lo que la distancia que nos separaba, lo corto yo, juntando nuestros labios en un cálido beso que me sabe a gloria.
Sus labios, cálidos y húmedos, al rozar con los míos me llevan más a ya de las nubes. Más arriba de lo que ya estábamos. El nudo que tenía en el estómago desaparece, para ser sustituido por una oleada de sensaciones que nunca antes había experimentado antes. No se si esto es amor, pero me gusta la sensación.
No separamos nuestros labios hasta que la necesidad de aire no se volvió estrictamente necesaria. Y al hacerlo, nos dimos cuenta que estábamos casi abajo, por lo que me separé bruscamente, sonrojada y con la cabeza baja.
La atracción se volvió a parar y las puertas se abrieron. Salí de allí con demasiada velocidad, sin mirar atrás. Estaba demasiada sonrojada como para mirarle a la cara. Mi primer beso. Mi primer beso y el mejor que voy a tener en toda mi vida. De eso estaba segura.
Paré en seco al darme cuenta de lo que he hecho. Irme dejándolo ahí. Me giro, buscándolo con la mirada. En la cabina, en los alrededores. Pero no estaba. Lo había perdido. Mi primer beso. Tal vez mi primer amor. Y lo había perdido. Unas lágrimas traicioneras comenzaron a emanarme de los ojos. Soy tonta. Lo mejor que me ha podido ocurrir, ¡y lo dejo escapar! Sin ni siquiera haberle pedido un número. Una dirección. Un correo… Es que soy muy tonta.
Al poco rato soy encontrada por mis amigas, que me preguntan que me pasa, consolándome con sus abrazos. Por lo que vuelvo a romper a llorar. Sentía un dolor en el pecho. Un dolor demasiado real y profundo. Uno demasiado reciente. Definitivamente, me había enamorado.
Ya ha pasado un año. Justo un año desde ese incidente. Al día siguiente había decidido ir al mismo lugar por si lo volvía a ver. Pero nada. Ni al siguiente, y al siguiente… Así durante un año. Y justo hoy, es el primer aniversario desde nuestro encuentro. No me he vuelto a enamorar, ni he salido con otros chicos. Mi corazón solo pertenece a uno. Y ese es él.
Me sorprendo a mi misma debajo de la noria. La misma noria. Decido comprar un boleto. Solo para recordar. Estar más cerca de él. Por nuestro aniversario. Tan pronto me subo en uno, una oleada de sentimientos me invade, por lo que unas pocas lágrimas me invaden, y escondo el rostro. Este dolor es la muestra de que ocurrió de verdad. De que es real. Y no lo cambio por nada.
La cabina se mueve, por la entrada de alguien. Pero no levantó el rostro. No quiero que nadie vea mi sufrimiento. Mi dolor. Mi amor. La atracción se pone en marcha y…
-Hola mi amor – levantó el rostro bruscamente. Era su voz. ¡Su voz!
Le miro. Y efectivamente es él. Estaba en frente mío. En la cabina. Mis lágrimas no pararon de recorrer mis mejillas. Estaba muy contenta. ¡Estaba con él! ¡Lo había vuelto a ver!
-¿Por qué estas aquí sola?
-Para recordar a alguien – le contesto, sin parar de soltar mis lágrimas. Jacob se acerca, y limpia mis lágrimas con las yemas de sus dedos.
-¿A quien? ¿A tú novio? – niego con la cabeza - ¿Entonces a quien?
Levanto el rostro, mirándole a los ojos todavía llenos de lágrimas, y le agarro del rostro con mis manos temblorosas.
-A mi amor.
Y juntamos nuestros labios. Un beso más cálido y dulce que él primero, pero igual de hermoso. Llevándome más haya del cielo igual que él primero. Y de los que me quedan por delante.
-Prométeme que no me dejaras otra vez – le dije, todavía fundidos en un abrazo cálido y lleno de deseo.
-Tú fuiste la primera en dejarme – bajo el rostro levemente. Tenía razón. Yo fui la primera en dejarle. En dejarle escapar. Pero eso no volvería a ocurrir. Jacob se da cuenta de mis pensamientos y acerca mi rostro al suyo, con delicadeza y amor – No te preocupes. Esta vez tampoco te voy a dejar marchar.
Y nos fundimos en un tercer beso. ¿Qué cosa, no? Contando los besos. Pero son todos hermosos, que no quiero cambiar por nada. Cálidos y húmedos. Llenos de amor y ternura.
Dicen que si te das un beso con tu pareja en lo alto de una noria, tu amor durara para siempre. Eso espero, por que quiero ir y volver del cielo siempre. Siempre con la misma persona. Mi amor, mi vida, mi todo. MI JACOB.

4 - Clamor - Maga de Lioncourt

Clamor - Maga de Lioncourt

Me llamo Edward y soy un vampiro.
Vivo en las montañas, porque ahora también soy un descastado, pero por elección propia. En algún lugar de este amplio mundo, vive una familia que alguna vez fue mía. Podría serlo si todo hubiera seguido su curso normal, pero nunca lo es cuando se cruza en tu vida la persona inadecuada.
Sí, hablo de una mujer.
Hace muchos años la más increíble mujer que haya conocido, y he conocido varias en mis ciento treinta y dos años de vida, llegó a mí.
Se preguntarán qué tenía de especial, y no los culpo, también yo lo hice en un principio. Pero con el tiempo la respuesta es sencilla: ella me daba paz.
No hablo en el típico sentido en que un hombre hablaría de una mujer. No soy un hombre sino una bestia, y como tal siento miedo, alegría, confianza, dolor… Y en aquella época también me sentía bastante harto de la vida, o lo que es lo mismo para nosotros, la “no-vida”. No-vida es lo que te pasa cuando mueres a los diecisiete años y renaces como inmortal, una criatura de instintos salvajes que conserva el rostro de un adolescente, el cuerpo a medio desarrollar, la voz que no es aún la de un hombre, sino la de un chico. Y es así para siempre.
Te conviertes en un adolescente eterno y eso sigues siendo para los demás, aunque las décadas pasen sobre ti sin dejar huellas.
Y aún así debes sobrevivir, porque todas las criaturas sobre esta tierra luchamos por hacerlo.
En ello me ayudó mucho el tener a mi lado a Carlisle, el culpable de que más de cien años después de haber nacido todavía pueda caminar por éste mundo.
Carlisle me enseñó a dominar mi instinto básico: alimentarme para vivir. A diario llevaba hasta mí litros y litros de sangre, que nunca lograban saciar mi inagotable sed, y aprendí a convivir con el sordo clamor de las ansias salvajes bajo la piel.
También nos demostró que el mejor modo de obtener alimento sin ser molestados, es brindar a la sociedad una fachada de perfecta normalidad. Nuestra familia era nuestra tapadera, la que suelen utilizar pocos vampiros en realidad, ya que no estamos hechos para vivir acompañados, y aunque el sabor de la sangre de nuestros congéneres no es precisamente agradable, siempre logra apagar un poco esa acuciante llamada.
Años y años fingiendo ser parte de una familia, viviendo en diferentes ciudades el tiempo justo para no llamar la atención, ingeniando excusas por las que no podíamos mostrarnos al sol, alimentándonos de nuestros vecinos y nuestros amigos humanos sin que lo sospecharan jamás…
Fuimos los Rodríguez, los Galiazi, los Burton, los Schmidt, los Beaux; todos, Esme, Carlisle, Rosalie, Alice, Emmet y Jasper… A veces me llamé Eduardo, Édouard, Edward… otras, quién sabe… Éramos quienes quisiéramos, y siempre que nos cansábamos, o nos hastiábamos de un lugar nos íbamos con el convencimiento de que en nuestro próximo destino volveríamos a ser otros.
Pero de lo que hablábamos muy poco era de nuestras diferentes capacidades. No todos las teníamos, pero a quiénes más afectaba nuestra condición era a Alice y a mí.
Mientras ella podía tener visiones del futuro, a veces completamente erróneas, según comprobábamos después, yo podía escuchar a las personas. Las escuchaba pensar, y les puedo asegurar que eso no es un don, ni un poder: es una maldición, porque las mentes nunca callan, y hasta estando sumido en un trance diurno podía llegar a percibir pensamientos, ideas, imágenes vislumbradas en las conciencias de otros.
Nunca podía descansar, pese a probar de todo para disminuir ese ruido molesto dentro de mi mente. Llegué a atiborrarme de sangre humana, y cuando no funcionó intenté lo contrario. Estar famélico casi me lleva al suicidio, pero no es tan fácil morir por segunda vez.
Sin embargo, una simple mañana en el nuevo colegio al que asistíamos mis “hermanos” y yo, cambió mi vida.
Cuando ví a Bella por primera vez no me di cuenta. Supongo que habría demasiada gente a nuestro alrededor. Para mí era una chica más. Recién llegada a la ciudad, en una escuela donde no conocía a nadie pero todo el mundo se moría de curiosidad por verla, Bella se hubiera convertido pronto en parte del mobiliario.
Pero entonces estuvimos frente a frente y por primera vez en mucho tiempo me encontré intentando escuchar su mente. Y todo lo que venía de ella era un hermoso silencio.
Supongo que, cuando esas cosas pasan y se dan del modo tan increíble como se dio aquella vez, comienzas a creer en el destino.
En aquella época yo era Edward Cullen. Vivía con mis padres, Esme y el doctor Carlisle (¡díganme que aprecian el humor negro de Carlisle!), y mis hermanos Alice, Rosalie, Jasper y Emmet. Nosotros íbamos al colegio sin faltar una sola vez, aunque nunca nadie sabrá las cosas que debíamos hacer para estar en la escuela en pleno día, los escondites y las tediosas horas de espera para que el sol descendiera antes de poder salir al bosque y volver a nuestra casa. Carlisle era uno de los médicos más importantes, casi diría, sin riesgo a equivocarme, de la región. Tenía muchos títulos y especialidades, aunque no podía revelarlas todas pues sería imposible que un humano lograra abarcar tantas ramas de la medicina a la edad que aparentaba él. Esme, mientras tanto, jugaba a ser ama de casa, aunque todos sentíamos una especie de envidia por su cómoda posición, ya que era libre de pasarse todo el día en un trance vampírico sin que nadie la molestara.
“El juego de los Cullens”, como Alice insistía en llamarlo exigía algo más de nosotros: no podíamos alimentarnos de humanos.
Cada noche corríamos por el bosque buscando a la criatura perfecta que saciaría nuestro hambre. Nuestro apetito era tal, que con el paso de los meses notamos que muchas criaturas habían abandonado su hábitat para huir de la amenaza nocturna, que representábamos nosotros, con nuestros rólex, nuestra ropa de confeccionista y nuestros peinados a la moda.
Sí, a veces era un juego, una carrera a ver quién se saciaba primero, quién atrapaba al animal más grande, quién borraba mejor sus huellas. Pero cuando el invierno golpeaba fuerte y la caza escaseaba, era un desafío que más de una vez estuvimos por pagar con nuestra propia sangre. El hambre no conoce razones.
No me cuesta imaginar lo que Bella vio en mí.
Incluso cuando era mortal llamaba la atención de las mujeres, y supongo que el que mi condición vampírica se manifestara año a año volviendo mi piel cada vez más blanca y tersa, junto al brillo en la mirada pudo hacerme parecer sumamente misterioso y sensual a los ojos de una muchacha solitaria.
Ella me buscó desde el principio, y yo me entretuve jugando al gato y al ratón, manteniéndola cerca pero tratándola con un poco de distancia para que no perdiera el interés.
Y no lo hizo.
Por una vez tener la compañía de una mortal no era tan desesperante: el silencio de su mente, esa barrera que de algún modo podía levantar ante mí era tentadora, magnífica, y no me pude resistir a su encanto.
Por las noches, después de alimentarme, me colaba con facilidad en su habitación, solo para poder disfrutar de la paz que me proporcionaba su compañía. Y durante el día, lograba quedarme a su lado en rincones apartados del colegio, donde su increíble poder me aislaba de los pensamientos de otros.
Sé que Bella me amó, y de algún modo llegué a confiar en ella. Lo hice de tal forma, que cuando sospechó que era un vampiro le conté parte de la verdad. Y ella la aceptó.
Desde entonces, casi nos convertimos en inseparables… Pero nada de eso duró demasiado.
Ambos ignorábamos que en cada paseo en el bosque, en cada encuentro casual, no estábamos solos. Alguien más quería hacer de Bella su refugio y estaba dispuesto a todo con tal de lograrlo.
Los vampiros no somos la única especie sobrenatural que camina entre los humanos bajo una apariencia inofensiva. Y Forks siempre ha sido tierra de los hombres lobo.
Uno de ellos en particular conoció su verdadera identidad aquel verano en que Bella y yo nos convertimos en novios oficiales.
Jacob Black también era del estilo “míralo y olvídalo” y casi pude haberlo hecho cuando lo conocí, pero supe que había algo en su sangre que no lo hacía completamente humano. Mientras yo desarrollaba un particular interés en él, su familia y su comunidad, Jacob desarrolló una obsesión por Bella que no dudó en disfrazar de amor.
Más de una vez intentó separarla de mi lado, seducirla, convertirla en su compañera, y cada vez yo debía obrar como el novio comprensivo. Teníamos una especie de tira y afloje entre los tres, pero me sobrecogía la ira y el asco cada vez que olía su olor en la ropa de Bella, en su pelo… en sus labios.
Supongo que se dio cuenta que no podría hacerme desistir tan fácilmente, y eso, sumado a su nueva condición de hombre lobo lo volvió más osado.
Cuando no lograba bajo algún pretexto llevarse a Bella durante días enteros, fingiendo interés, amistad, preocupación inocente, se convertía en el enamorado angustiado por no ser correspondido, desesperado por robarle un beso, una caricia, un poco del amor que sentía por mí.
Los hombres lobo y los vampiros no somos amigos.
Bella se convirtió en un trofeo que debíamos disputarnos, y en algún momento todo se salió de control.
Si me preguntan, la culpa siempre será de Jacob, demasiado orgulloso, demasiado confundido como para saber que no puedes convertir a cualquier humano en hombre lobo. En ocasiones el cuerpo humano acepta el cambio, la mutación que afectará su vida y la de toda su descendencia hasta el fin de los tiempos. Pero en la mayoría de las ocasiones, la mordedura de un hombre lobo mata.
Bella murió en el bosque aquella noche en que Jacob quiso convertirla. Su sistema no pudo combatir el virus contagiado en la saliva de aquel chucho maldito y murió víctima de una infección tremenda que ningún médico habría podido curar jamás.
Cuando encontré su cadáver pudriéndose en el bosque, impregnado por todas partes por el olor de aquel animal odioso, supe que no pararía hasta encontrar a Jacob Black y hacerle pagar con sangre lo que había hecho.
Y eso es lo que llevo intentando hacer desde hace años.
Conozco cada lugar que Jacob Black ha pisado desde entonces, cada persona a la que ha hablado, cada pensamiento que tuvo. Tal es la huella que deja esa criatura.
A pesar de ir un paso detrás de él, el tiempo me ha ayudado a recobrar las fuerzas que los meses en Forks bajo una dieta inadecuada me habían hecho perder. Con cada paso que doy a su encuentro, aprendo una nueva técnica de tortura y asesinato. Y mi ira crece minuto a minuto, y mi sed de venganza puede ser más grande que cualquier otra sed.
Porque nadie le roba a un vampiro lo que estaba destinado a ser suyo. Algo en la sangre clama porque pague por ello.
Y tengo el presentimiento que esta noche de Navidad, en estas montañas, podré conseguirlo.

5 - Una navidad diferente - Ivonne

Una navidad diferente - Ivonne

Creo que ya perdí la cuenta de cuántas navidades han pasado desde que me convertí en vampiro para estar junto a Edward.

Y todas han sido tan mágicas junto a nuestra familia, que pensar en pasarla a solas con él me llena de emoción y nerviosismo al mismo tiempo.

Pero, mejor, empecemos desde el principio.

Desde hace un tiempo he visto a Edward actuando de una manera extraña, como si me ocultara algo. Pero cada vez que le pregunto me dice "Que no pasa nada, que deben ser locuras mías". Recurro entonces a Alice, pero ella niega totalmente saber algo o ver algo diferente en nuestro futuro.

Esta incertidumbre me pone cada vez más nerviosa.

Para distraerme, Alice me convence para la acompañe a hacer unas compras para la famosa fiesta de Navidad que hace todos los años, y con estas compras mis sospechas crecen aún más.

-Vamos Bella, deja ya de preocuparte. Qué piensas que Edward te esconde? Deberías confiar más en él y tratar de relajarte... que así te arrugarás- Me dijo con una sonrisa.

-Alice, yo confió en Edward, pero siento que algo me oculta y me gustaría saber el por qué y el qué.

-Olvida eso por un segundo, y vamos a divertirnos con estas compras. Además en esta época, necesitas ropa nueva... Me estás matando con cada conjunto que te pones!!!

Yo le sonreí sin inmutarme en absoluto, ya que me hacía gracia todo lo que, según Alice, sufría por mi vestuario. Así que, entramos en tantas tiendas como pudimos antes de que cerraran, y terminé con un nuevo guardarropa que estoy segura que aquí no lo podría usar, ya que pensarían que estoy loca por ponerme algo así en esta época del año.

-Alice, creo que te pasaste de nuevo en comprarme tanta ropa. Además has visto lo que has escogido para mí? Esa ropa no la puedo usar aquí y mucho menos en esta época!- Ella sólo me miró, me sonrió y siguió caminando.
Luego recordé algo: “Jamás vayas en contra de Alice”, así que lo deje pasar. Para qué molestarme, total ella siempre hacía lo que quería.

Por supuesto, jamás se me paso por la cabeza que esto podría ser un complot de lo que estaba tramando Edward.

Al llegar a casa, la encontré totalmente vacía. Ya esto se estaba volviendo costumbre: Edward desaparecía casi todo el día y mi pequeña Nessie estaba de visita donde su abuelo.

Aunque, esta vez, parecía que no estaba totalmente vacía, ya que a lo lejos escuché una melodía, una conocida melodía.. cómo no reconocerla, era mi canción!!!

Fui lentamente hacia el lugar donde sabía que estaba Edward. Plena de emoción y amor llegué hasta el salón, donde me llevé una hermosa sorpresa al entrar.

Vestido elegantemente Edward estaba sentado en el piano, y el salón estaba lleno de velas que lo iluminaban de una manera impresionante, que me permitían, además, contemplar los miles de pétalos de rosas rojas y blancas que se hallaban esparcidos por todo la sala.

Cada día me enamoraba más de Edward, si eso era posible, y él siempre me sorprendía haciendo estos actos inesperados.

Seguí caminando hasta llegar junto a él, y en el momento que estuve a su lado él alzo sus ojos mientras me daba esa cálida mirada y esa sonrisa que demostraba cuanto me amaba. Yo no pude hacer otra cosa mas que sonreírle de regreso, sintiendo como mi pecho se llenaba de amor por ese hombre. Él siguió tocando hasta llegar al final de la canción. Cuando terminó se levantó y me estrechó entre sus brazos. Se sentía tan bien, que yo no pude hacer otra cosa que adherirme más a su cuerpo. Suavemente sentí como levantaba mi barbilla para que lo mirara, y nuevamente vislumbré esa mirada repleta de amor. Antes que nuestros labios se unieran, los dos dijimos –Te Amo- y el beso que nos dimos estuvo lleno del amor y de la pasión que sentíamos, y sabía que sentiríamos por el resto de la eternidad, el uno por el otro.

El beso se hizo cada vez más profundo y ardiente, por lo que no sé en qué momento sucedió, pero me encontré tan desnuda como él y sintiendo unos mullidos almohadones debajo de mi cuerpo. Después de ese momento la magia pareció envolvernos en nubes de placer. Como siempre hicimos el amor muchas veces esa noche y de muchas maneras, demostrándonos todo lo que sentíamos el uno por el otro. Al cabo de unas cuantas horas, no sé exactamente cuántas, estando aún abrazados y acariciándonos tiernamente, no pude aguantarme las ganas de saber el porqué de todo esto.

-Edward, todo esto por qué fue?

-Vamos Bella, no debe haber una razón para que yo te prepare algo así. Sabes cuánto te amo y cuánto me gusta demostrártelo todo el tiempo con estos pequeños detalles.

-Pequeño, dijiste?

-Sabes lo que quiero decir.

Yo sólo le sonreí, aunque me sentí un poco desilusionada. En verdad pensé que tramaba algo más; y parece que lo reflejé en mi mirada, ya que cambió de postura y me estrechó un poquito más entre sus brazos mientras clavaba su mirada en mí.

-Bella, por qué el cambio?

Mientras negaba con la cabeza, le dije -No me hagas caso.

-Tus tácticas son muy efectivas.

Me le quedé mirando, ahora si no entendía nada. –No sé de qué hablas?

-Ven, acompáñame, quiero mostrarte algo.

Me tendió una bata y él se puso otra, al parecer las había dejado anticipadamente al lado del sofá. Caminamos agarrados de la mano hacia nuestra habitación.

-En verdad, Edward, no entiendo de qué hablas?

-Tan sólo siéntate. Quería darte esto más adelante, pero con esa mirada que me diste, no puedo atrasarlo más.

Hice lo que me dijo, sentándome en nuestra cama y esperando a ver de qué se trataba todo esto. Al parecer tenía razón, y eso me hacía sentir muy feliz por no haber estado equivocada con mi intuición.

-Eso es lo que quiero ver siempre en tu mirada.- Me susurró antes de depositar un beso en mis labios y entregándome un sobre que contenía unos boletos para algún lugar, pero no quise ver hacia donde ya que quería que él me lo dijera y me explicara todo.

-Me lo puedes explicar?- Le pregunté con mi mejor sonrisa. Él me miró también sonriendo.

-Claro, amor, como desees. Este año he planeado una Navidad diferente para nosotros, quiero que la pasemos los dos solos en algunos lugares que nos traen muy buenos recuerdos.
Me quedé asombrada, jamás pensé que se tratara de algo así. La fiesta era como una tradición y Alice se esmeraba mucho en hacerla. Aunque, no es que me entusiasmara mucho la fiesta, pero qué pasaría con Nessie y los demás.

-Bella, me puedes decir en qué piensas, me estás matando!!

Yo sólo le agarré las manos y le dejé entrar, él únicamente sonrió.

-No tienes de qué preocuparte, ya todo eso lo tengo cubierto. Hablé con Alice y fue la primera en emocionarse por la idea y me ayudó en armar algunas cosas, como por ejemplo: el vestuario que deberías llevar para el viaje. Hoy no fueron de compras?- Yo sólo asentí.– De Nessie también me encargué. Ella está feliz de que sus papás tengan otra luna de miel, y los demás miembros de nuestra familia están encantados también. Así que deja de preocuparte y dime si te gustó la idea o no?

Yo no podía expresar con palabras la emoción que me embargaba. Él había organizado todo esto para nosotros dos y sólo estaba esperando mi respuesta y ver como reaccionaba al respecto. Por lo que no pude hacer otra cosa que arrojarme a sus brazos y besarlo, demostrándole así todo lo que sentía y lo que pensaba de la idea.

-De saber que ibas a reaccionar así, te lo hubiera dicho muchísimo antes.

Sonreí y le dije –Creo que me saqué la lotería con mi esposo... Y será un placer para mí pasar esta Navidad solos los dos- y así las batas cayeron al piso y continuamos donde lo habíamos dejado minutos antes en el salón.

Después de la sorpresa de Edward sólo quedaba hacer las maletas, pero eso era algo que yo no era capaz de hacer; así que, como era de esperar, Alice estuvo aquí cuando la necesite y escogió todo lo que debería llevar. Yo solamente veía una maleta tras otra llenarse de pura ropa, ciertamente no creía que necesitara todo eso pero Alice ni se inmutó en hacerme caso, y entonces la deje hacer lo que quisiera. De esta manera, antes del amanecer, estuvieron todas las maletas listas para el viaje.

-Creo que no debiste dejar que Alice hiciera las maletas, nos cobrarán por sobrepeso.
Yo sabía que estaba bromeando, así que esbocé una sonrisa cómplice, y antes que me diera cuenta ya nos teníamos que ir a despedir de la familia.

Todos nos abrazaron y nos desearon buen viaje, aunque Emmett como siempre se pasó con su lengua, diciendo que queríamos hacer ese viaje con el único fin de no tener que soportar la fiestecita de Alice. En parte, puede que tenga razón, pero no iba a dejar que lo supiera.
Después que salimos de la casa fuimos a buscar a Nessie, que estaba en la casa de Charly, pasando su tiempo con él, para despedirnos de ella y augurarles a mi padre y a Sue unas felices fiestas.

Nuestra pequeña estaba tan contenta de que nos fuéramos a otra luna de miel que hasta pensé que estaba más emocionada que nosotros dos juntos. Le pedí que se cuidara y se portara bien, ella sólo me sonrió preguntándome si no la conocía lo suficientemente bien para saber cómo se portaba siempre. La abracé y la besé, Edward de la misma forma lo hizo cuando se la entregué, además de darle consejos no muy sabios de cómo tratar a Jake si no cumplía con su regalo navideño; así que luego de una pequeña rencilla familiar, partimos hacia el aeropuerto.

-En verdad, no puedo creer que estemos haciendo esto y que nos podamos salvar de la fiesta de Alice.

-No lo digas mucho, amor, recuerda que Alice siempre se entera de las cosas y no queremos tener problemas con ella.

-Ella sabe muy bien lo que siento por las fiestas, así que no sería nada nuevo que ya supiera lo emocionada que estoy por no tener que estar ahí.

-Me vas a hacer pensar que únicamente te vienes conmigo para no tener que estar en la fiesta.

-Por favor, Edward, sabes muy bien que contigo iría hasta el fin del mundo, pero que al irnos a ese fin del mundo no tengamos que ir a la fiesta... bueno más dichosa voy.

Alzando una ceja me dio una mirada traviesa mientras sus labios se curvaban en esa sonrisa torcida que tanto amaba, y asiendo mi mano nos encaminamos hacia la puerta del avión.

-Dime, Edward, cuál será nuestra primera parada?- Estaba tan segura que no me lo iba a decir que solamente pregunté por molestar.

-Ya verás, amor mío, ya verás. Te va a encantar, te lo aseguro- Y me besó lenta pero ardientemente, demostrándome con este ósculo todo lo que viviríamos y lo que estaba por venir en esta semana.

Primer Día

En esta época del año París es hermosa.

Toda nevada, con sus árboles desnudos cubiertos de luces de colores, como si éstas fueran su ramaje original, y no fuese sólo uno el árbol de Navidad, sino todos los que se encontrasen bordeando el Champs Elysées y el resto de las calles parisinas.

Recuerdo la primera vez que Edward me trajo aquí, también para esta época, y como disfrutamos cada momento juntos.

-No puedo creer que estemos aquí nuevamente! Sigue pareciéndome mentira o un sueño, como la primera vez que estuvimos aquí.

-Se que te fascinó conocer París la última vez que viajamos, por eso decidí que esta ciudad sería nuestra primera parada.

Le arrojé mis brazos a su cuello antes de cubrir sus labios con los míos. Pensé que sería una romántica manera de hacerle saber cuán feliz estaba de estar aquí de nuevo; después de todo es "La Ciudad del Amor".

Luego que dejamos nuestras maletas en el hotel nos fuimos a dar un paseo por los lugares más significativos para nosotros: empezamos por la Torre Eiffel, luego seguimos con la Catedral de Notre Dame y más adelante la Basílica del Sacre Coeur. Continuaba siendo una visión impresionante cada monumento que volvimos a visitar. Al salir de la Basílica fuimos caminando por Montmartre absorbiendo su colorido y encontrando, por fin, un excelente artista que nos hizo en tiempo record un retrato idéntico de Alice en carbonilla (a partir de una foto que le entregué) para obsequiárselo a nuestro regreso. Seguimos, en plan de turistas, visitando el museo D'Orsay y la Opera de Garnier.

Inesperadamente, al salir de la Opera Edward me llevó a las Galeries Lafayette. Al notar que le dirigía una mirada de extrañeza, me dijo: -Pensé que podríamos hacer un poquitín de shopping navideño. Después de todo, tenemos que compensarlos por nuestra ausencia.

Asentí, con un mínimo de reticencia, pero tenía razón. Sin embargo, Edward luego me lo compensó haciéndome conocer una librería parisina.

De esta manera nuestra primera parada pasó volando. Y antes de darnos cuenta ya nos encontrábamos de regreso en el hotel, donde pasaríamos un par de horas hasta que fuera el momento para regresar al aeropuerto para dirigirnos hacia nuestro siguiente destino.

-Y esta vez, qué te pareció París, igual que la vez pasada o encontraste algo nuevo?

-Fue maravilloso. Vi todo como si fuera mi primera vez, además ahora sí pude practicar mi francés y estando contigo todo siempre parece más brillante.

Sonriéndome, me tiró hacia él. Automáticamente envolví mis brazos alrededor de su cuello y lo atraje hacia mí. Así empezamos un beso dulce y sin apuro, pero que iba subiendo de temperatura poco a poco.

Me adherí lo más posible a su cuerpo, pero no pareció que fuese suficiente ya que Edward me agarró más fuertemente de la cintura, haciéndome sentir, a través de la ropa, cada parte de su anatomía. El beso se hizo más urgente y ardiente, y la ropa empezó a estorbar. Nuestras mentes parecieron fundirse en una sola, ya que un único pensamiento pareció dominarnos. La ropa fue arrancada de nuestro cuerpo en microsegundos por nuestras manos impacientes, quedándonos desnudos.

Fijando sus ojos en los míos me lanzó esa mirada de fuego y de placer que siempre tiene cuando estamos de esta manera, me dirigió hacia la cama y con un único, rápido movimiento él ya se encontraba encima y dentro de mí. Habíamos descubierto que no necesitábamos juego previo para que estuviera lista para recibirlo, aunque eso no significaba que no lo hiciéramos. Sentí tanta pasión que estaba segura que iba a explotar y él, solamente él, era el culpable, quien me estaba matando, a mi cuerpo y a mi mente, con lo que me estaba haciendo.

Necesitaba todo de él y de manera desenfrenada, pero Edward actuaba tan calmadamente, sin apurarse en absoluto... que tuve que tomar acción en el asunto. Con un rápido movimiento quedé arriba y de esa manera pude obtener lo que deseaba y cómo lo deseaba. Fue un maratón de quien aguantaba más arriba, ya que tanto él como yo queríamos estar al mando; pero casi siempre yo lograba el cometido.

Después de perder todo pensamiento racional, nos quedamos abrazados y acariciándonos con lentitud. Inesperadamente escuché que se reía y lo miré interrogativamente, con la pregunta reflejada en mis ojos.

-Es que estábamos peleando por el mando y me dejé vencer... y de qué manera recibí una recompensa por eso!

Arrastré mi pecho sobre el suyo, provocándome una deliciosa fricción y me apoderé de sus labios de nuevo, susurrándole a continuación –Tal vez esta vez te deje estar al mando- con una voz ronca y lo seguí besando de una manera entre juguetona y apasionada, hasta que nos dimos cuenta que ya era hora de irnos.

Nos arreglamos y fuimos hacia el aeropuerto, donde nos esperaba el próximo avión que nos llevaría hacia el segundo destino que me tenía preparado Edward.

Estaba sumamente entusiasmada por descubrir que sorpresa venía a continuación.

Segundo Día

Nuestra siguiente parada fue Londres.

Me encantaba esta época del año, porque a donde tú fueras te sentías en familia, y todo el mundo parece entusiasmado por las fechas que se aproximan.

-Por qué Londres? Cuál viaje acá te trae mejores recuerdos?

-Vamos, Bella, en serio me vas a preguntar eso? Si sabes muy bien que todos los viajes que hemos hecho juntos me traen muchos recuerdos, y sobre todo muy buenos. Si quieres puedo empezarte a enumerar todos los recuerdos que tengo de Londres y después me puedes decir si te atraen o no?

No tenía que hacerlo ya que igual que a él todos los viajes que hemos hecho juntos me traen muy buenos recuerdos. –No tienes que hacerlo, tienes toda la razón y estoy de acuerdo contigo, viajar juntos nos llena siempre de encantadores e irrepetibles remembranzas. A dónde iremos primero?

-Déjame encargarme de que nos lleven nuestras maletas al hotel, para que así podamos hacer un recorrido por donde tú quieras.

Después que se encargó de las maletas, pudimos subirnos en el famoso bus rojo londinense, donde nos situamos en el segundo piso para admirar mejor el paisaje y los diferentes lugares por el cual pasamos: el Palacio Real de Buckingham, The Green Park, el recorrido por una de las calles más importante de Londres: Piccadilly con sus históricos edificios, Piccadilly Circus, además que se nos permitía entrar en los diferentes museos en donde se exhiben pinturas europeas de 1250 a 1900. Al terminar el recorrido, decidimos caminar por el Millennium Bridge para dirigirnos hacia la Catedral de San Pablo y de ahí ir a algún restaurante para disfrutar de la buena música y algo de comida.

Sé, que al convertirme en vampiro no precisaba el alimento humano convencional pero, por alguna razón inexplicable a todos, en especial a Carlisle, aún me agradaba consumirlo de tanto en tanto y no me asqueaba como a Edward; así que podía saborear los manjares de otros lados, como pensaba saborear su típico fish' n' chips (Pescado frito con papas fritas).

Ya al atardecer nos dirigimos hacia el hotel para cambiarnos. Disfrutaríamos de la noche mágica de Londres: de los bares, clubes y teatros.

Al llegar a la habitación no pudimos hacer otra cosa que arrojarnos a los brazos del otro y empezar a besarnos desenfrenadamente. Así que una cosa llevó a la otra y al final estábamos donde siempre... en la cama, en los brazos del otro y demostrándonos cuanto nos amábamos.

-Creo que esto puede volverse costumbre- Me dijo Edward con una sonrisa.

-A mí no me molestaría que se volviera costumbre, te lo aseguro, amor- le respondí con una sonrisa seductora.

-Y te aseguro que yo no me quejaría.

-Esta noche que haremos primero?- Le pregunté.

-Primero, creo que deberíamos levantarnos de la cama, pero estoy muy cómodo aquí, así que lo estoy pensando.- No pude aguantarme la risa –Y bueno, después sería darnos un baño y salir a ver que nos depara la noche. Creo que podríamos ir al teatro, ya sabes que no hay nunca problemas por las entradas, y después a un pub o recorrer la ciudad, lo que más te guste, amor.

-Me gusta cómo suena la idea. Creo que podríamos quedarnos un rato más aquí y después salir.

-Muy buena idea, quedémonos aquí un rato más.

Después de un buen rato en el que nos volvimos a amar, nos levantamos y nos bañamos juntos, preparándonos a nuestra propia velocidad para salir; iríamos al teatro.

Me encanta como le queda el smoking hecho a medida, ya que revela la forma de su cuerpo; y con mi vestido de noche turquesa, éramos la pareja más llamativa de aquellas congregadas en el hall y de toda la zona de teatros. Todas las personas se nos quedaban mirando y admirando como nos veíamos.

Fue una noche perfecta. El teatro estaba lleno, pero teníamos nuestro propio palco donde disfrutamos mucho de la obra, ya que su historia era muy atrapante.

Después que salimos, caminamos por el barrio chino y bajo las luces de neón de Piccadilly Circus.

Me dio curiosidad y logré convencer a Edward de entrar al museo de lo increíble y raro de Ripley. Salimos comentando lo que vimos, abrazado y felices.

Inesperadamente, un relincho llamó mi atención. A unos pasos de nosotros se hallaba un hombre en librea delante de un carruaje antiguo negro sin techo. El caballo no parecía muy contento mientras el hombre parecía aguardar por alguien.

Edward se encaminó hacia él conmigo abrazada. Me lo quedé mirando sorprendida, hasta que me dirigió esa sonrisa que tanto amaba y me murmuró a los labios: -Recuerdo que en nuestro anterior viaje no pude complacerte, pero ésta es mi oportunidad de enmendarlo.

El chofer nos abrió la puerta y me ayudó a subir. Una manta de piel se encontraba sobre el asiento para que nos cubriera cálidamente durante el trayecto nocturno londinense. Edward me envolvió con ella y sus brazos. La infame Torre, el famoso Puente de Londres, fueron algunos de los lugares por los que pasamos antes de realizar nuestra única parada: el London Eye.

Fue una experiencia maravillosa. Contemplar la ciudad desde la altura con mi amor a mi lado, nunca lo olvidaré. El llegar a la cima y contarme cuales eran los edificios que veíamos, mientras me acurrucaba en sus brazos y nos besábamos, fue la culminación de una noche soñada.

Disfrutando de la noche, de sus paisajes al son de los cascos del caballo y de la compañía de nuestra otra mitad llegamos al amanecer.

El carruaje nos dejó en el hotel.

Tan pronto como las puertas del ascensor se cerraron nos besamos con ansia, como lo habíamos querido hacer durante todo el paseo. Ahora podíamos dar rienda suelta a nuestra pasión reprimida hasta que fuera la hora para arreglarnos para irnos a nuestro siguiente destino.

Tercer y Cuarto Día

Llegamos en horas de la tarde a la gran ciudad de Las Vegas.

Nos registramos en el hotel para prepararnos para la gran noche salvaje que siempre nos trae esta ciudad, con sus diferentes espectáculos de luz, agua, fuego, bailarines, etc, etc.

Listos para disfrutar cada espectáculo nos dirigimos primero para al Caesars Palace, que tiene apariencia de templo romano estirado hacia el cielo, hasta ser convertido en un rascacielos. El interior parece un paseo por el Antiguo Imperio, y es así como se observan máquinas con aspecto romano y espectáculos de robots, fuego, agua y luces que semejan luchas entre dioses. Cada espectáculo me dejaba alucinada, eran mágicos; y verlos todos asida de la mano con Edward era un placer.

Luego fuimos al The Mirage, uno de los hoteles más famosos del Strip. Con una temática dedicada a la Polinesia, entre sus instalaciones se incluye un volcán, delfinario, tigres y leones blancos. Cuenta con un espectáculo homenaje a los Beatles, una de las bandas favoritas de Edward y motivo de bromas por parte de Emmet que prefiere a los Rolling Stone. Y luego, al Circus Circus, ambientado en el fabuloso mundo del circo, que ofrece atracciones y números circenses de forma gratuita y continuada a lo largo del día. Además, tiene un parque de atracciones cubierto por una gran cúpula rosa, cuyas montañas rusas y demás atracciones funcionan todo el año.

Esto era lo que más me gustaba de Las Vegas, que a donde tú fueras ibas a divertirte todo lo que pudieras soportar y mucho más.

Después de admirar cada uno de los espectáculos y de subirnos a las diversas atracciones mecánicas, nos dirigimos al hotel a prepararnos para los placeres que nos ofrecía la vida nocturna de la ciudad.

Pensamos en ir a alguno de los numerosos y variados shows que diversos artistas presentaban en ese momento pero, principalmente y sobre todo, queríamos divertirnos en todos los casinos que pudiéramos y jugar unas cuantas manos en las mesas o en las máquinas tragamonedas.

Cada casino era un espectáculo con diferente temática, pero todos transmitían la esencia del juego y de gastar dinero.

Edward era bueno con las cartas, y mucho más sabiendo cómo eran las manos de cada uno de los otros jugadores; así que él sabía cuándo apostar y cuando retirarse en cada juego. Ganamos unas cuantas manos y también perdimos algunas para que no se viera tan sospechoso. Cuando Edward decidió poner fin al juego, me acompaño a las máquinas tragamonedas, ya que consideraba a éstas mi especialidad. Los comodines algunas veces no querían salir para mi beneficio, pero casi la mayoría de las veces sí me salieron haciéndome ganar algunas monedas.

Aquí uno no sabe cuándo es de día y cuando de noche, ya que a todas horas se ve el mismo ambiente y bullicio. Pareciese que nadie duerme en la conocida Ciudad del Pecado.

-Qué te parece si nos vamos un rato al hotel y regresamos más tarde a ver los demás espectáculos y recorrer un poco más la ciudad?

-Me parece muy bien, amor. Creo que tantas luces me van a marear- Le dije con una sonrisa.

Salimos del casino tomados de la mano para dirigirnos al hotel y pasar un tiempo a solas, en silencio.

Mientras permanecíamos abrazados en la cama, sentí algo extraño. Sentí que había algo que me atormentaba en mis pensamientos, pero no lograba ni ver ni distinguir qué era. Era algo que me perturbaba, que parecía que no me podría dejar en paz, especialmente porque no podía captar lo que era. Era algo sumamente molesto y raro porque estaba pasándola estupendamente con mi esposo.

Edward debió de sentir mi angustia, ya que se separó un poco de mí para mirarme fijamente.

-Qué es lo que está mal, Bella?

-No tengo ni idea. Estoy tratando de pensar, ya que hay algo que me molesta pero no puedo ver qué es. Tal vez no tenga importancia y solamente sean locuras mías.

-Primera vez que te oigo decir eso. Déjame ver para saber si puedo ayudarte a resolverlo.

Y lo dejé entrar. Captó, al igual que yo misma volvía a sentir, esa extraña sensación, que seguía sin saber qué era. Y después de un rato lo miré, preguntándole si había tenido suerte.

-Esta vez, creo que no puedo ayudarte, amor. Tal vez más adelante lo descubramos, sólo nos queda esperar, y seguir pasándola bien. Ya no te preocupes, verás que lo resolveremos. Así que, estás lista para dar otra vuelta o quieres descansar un poco más?- Me preguntó tan dulce como siempre.

-Creo que Las Vegas lo tomaría mal si nos quedamos a descansar más, ya es hora que vayamos a dar otra vuelta.

-Como desees, amor.

Fuimos a caminar por la ciudad y a ver algunos espectáculos a la hora del día que eran muy diferentes que los de la noche.

Lo que más me encantó fue la Fuente Cibernética del Bellagio, sus haces de agua eran increíbles, y te daban ganas de meterte y correr un tiempo para quedar empapados con esa deliciosa agua; así que, jalé a Edward para que lo hiciéramos. Al ver mis intenciones sólo me sonrió y, aunque se resistió un poquitín, me siguió la corriente, logrando que en pocos minutos quedáramos empapados pero riéndonos como locos, y después seguimos caminando como si nada.

Después de un rato de dar vueltas y vueltas por la ciudad nos dirigimos al hotel para quitarnos la ropa y ponernos otra más acorde a la noche. Al salir nos fuimos a ver otros espectáculos que no llegamos a ver la noche pasada: el de Las Sirenas del Ti lleno de fuegos artificiales y de piratas y de luchas con el que quedé encantada y deseando ser parte de ello, y New York, New York, que está compuesta por miniaturas de edificios emblemáticos de New York e incluye una pequeña Estatua de la Libertad, siendo una fantástica recreación de una pequeña porción de la ciudad; y terminamos en The Venetian con su recreación interna y externa de fachadas de viviendas venecianas. Fue hermoso el paseo en góndola, fue casi igual como si estuviera recorriendo la mismísima ciudad de Venecia.

Luego de todo esto nos dirigimos nuevamente hacia otro de los casinos. Nos sentamos a ver uno de los diferentes shows que se presentarían esa noche antes de ir a las mesas y a las máquinas tragamonedas. El show fue un espectáculo, como todos los que se presentan aquí, lleno de música, luces, colores y baile. Al concluir, Edward se dirigió a las mesas y yo a las máquinas lo más velozmente que pudimos sin levantar sospechas, ya que no nos quedaba mucho tiempo para seguir disfrutando de la Ciudad del Pecado.

Perdida en el tiempo al estar sumida en mi maquinita, inesperadamente lo sentí detrás de mí, pero no me viré puesto que sentí su aliento en mi oreja donde depositó un solitario beso para luego ir bajando hacia mi cuello, el que moví un poco para que tuviera un mejor acceso a él y siguió depositando besos, acariciándome con sus manos y con su lengua hasta que no me pude aguantar más. Me giré y lo dirigí hacia mis labios y nos besamos como si nuestra vida dependiera de ello. Me levanté de la silla e intenté pegarme sutilmente a su cuerpo, pero él me agarró de la cintura acercándome mucho más a su ardiente persona, pero en vez de intensificar el ósculo, el beso se fue haciendo más y más calmado; de esta delicada manera Edward se recordó y me recordó a mí donde estábamos y que no nos hallábamos solos, él se separó de mis labios apoyando su frente en la mía y sonriendo me dijo: -Creo que deberíamos irnos-Asentí y salimos del casino para dirigirnos al hotel.

Al llegar, únicamente logramos cerrar la puerta de la habitación para evitar miradas voyeristas ya que en microsegundos estábamos en los brazos del otro besándonos con toda la pasión que teníamos acumulada. Hicimos trizas la ropa que portábamos y ni siquiera tuvimos tiempo de arribar a la cama por la urgencia de sentir al otro. Edward me alzó posando sus manos sobre mis nalgas y pegándome a la pared más próxima al mismo tiempo que envolvía mis piernas alrededor de su cintura para, un segundo después, sentirlo pujar dentro de mí con ese fuego de amor que nos poseía y consumía. Fue dulce y explosivo al mismo tiempo, era la lucha de quien podía dar más o quien aguantaba más. Tenía las sensaciones a flor de piel por seguir sostenida por sus brazos; cada movimiento, cada roce lo sentía multiplicado por mil. Fue otra entrega total como lo eran siempre estos encuentros. No existían ni existirán palabras para describir lo que sentimos al estar así juntos. Después de recostarse sobre mí un momento para depositar un beso en mis labios, me llevó a la cama y allí seguimos entregándonos el uno al otro sin inhibición, sin consideraciones temporales y sin nada que nos preocupara excepto satisfacernos mutua y eternamente.

Quinto Día

Después de dos días en la maravillosa ciudad de Las Vegas tuvimos que agarrar nuestras maletas y dirigirnos al aeropuerto para tomar nuestro próximo avión, con destino aún desconocido para mí.

Viajamos en primera clase y no podía estar más feliz que en esos momentos recordando todo el viaje desde el principio, todas esas cosas maravillosas que hemos pasado y visto juntos. No olvidándome, por supuesto, de comprar un pequeño obsequio a todos los de la familia de los diferentes lugares que hemos visitado. Pero todavía había algo que me inquietaba y no podía dar con ello. Edward y yo habíamos hablado de ello en el camino hacia al aeropuerto, pero seguíamos sin descubrir qué era eso que me molestaba. Sin darme cuenta llegamos a nuestro siguiente destino; y al escuchar la manera y adónde nos daban la bienvenida, no pude evitar sonreír ya que estaba segura hacia donde nos dirigíamos ahora.

-Bienvenidos a Río de Janeiro- Nos dijo la azafata.

-No puedo creer que estemos aquí, Edward! Por qué no me lo dijiste?

-Vamos, amor, cómo iba a revelar el último destino al que nos dirigíamos? Ya no habría diversión entonces.

-Entonces pasaremos Navidad aquí?- Le pregunté y él solamente me sonrió sin contestarme nada.

Me seguía sintiendo extraña, por lo que desconocía de mi mente, pero por el momento iba a disfrutar de la ida hacia nuestra preciada isla, la Isla Esme.

Nos dirigimos hacia el muelle a tomar el yate y después de treinta minutos, más o menos, ya estábamos ahí.

Verla de nuevo fue como un sueño: la playa, las olas, la arena y el pequeño bosque por el cual teníamos que pasar para llegar a la casa, todo era maravilloso; y no podía dejar de sonreír y de admirarlo como si fuera la primera vez. Sin darme cuenta Edward se acercó a mí y me tomó en sus brazos, igual que hiciera cuando me trajo para nuestra luna de miel, y así fue como hice el recorrido nuevamente y entré en la casa. Recorrió los pasillos hasta llegar a la gran habitación en donde delicadamente me tendió en la cama y se acostó al lado mío, apoyándose en su codo para poder mirarme mejor.

-Me encanta lo contenta que estás por estar aquí. Mi elección de los lugares fue muy acertada, o hubieras agregado algún otro lugar o quitado alguno?

-En absoluto, ningún cambio, amor. Hiciste un grandioso, maravilloso trabajo. No puedo creer todo lo que has hecho por mí en este viaje, y todavía no ha llegado Navidad. La espero con ansias, sabes cuánto me gusta esta época del año desde que entraste en mi vida.

-Lo sé, Bella, siento lo mismo desde que estás junto a mí.

Y con eso, nos besamos sin prisas, sólo disfrutando del momento y saboreando nuestros labios unidos. Pero un momento después se alejó de mí y me preguntó: -Qué te parece si vamos a la playa a disfrutar del día?

-Me encanta la idea. Sólo necesito cambiarme, ponerme mi traje de baño y estaré lista para ir.

-Yo te hago compañía mientras te cambias- Me dijo pícaramente.

Le sonreí y empecé a buscar el traje de baño en la maleta. Cuando iba a empezar a quitarme la ropa, él se ofreció amablemente a ayudarme, pero en vez de eso me atrasó más y no me permitía concentrarme en lo que hacía; me besaba el cuello, y mientras intentaba quitarme la ropa él iba depositando besos en cada rincón que iba dejando al descubierto, hasta que me pude quitar todo, y esta vez sí me ayudó en ponerme el traje de baño y el pareo que iba a juego. Cuando vino su turno de cambiarse, intenté distraerlo, a modo de revancha, pero me resultó muy difícil y únicamente conseguí que me distrajera a mí.

Al final ya arreglados, por fin, pudimos dirigirnos a la playa agarrados de la mano; dejamos nuestras pertenencias en la orilla y nos sumergimos en el agua, disfrutando de lo cálida que estaba. Dentro del mar disfrutamos de los besos y las caricias que nos dábamos y que iban subiendo de tono, pero que al mismo tiempo manteníamos bajo control, sin querer satisfacernos tan pronto y sintiéndonos completos con nuestra cercanía. Pronto llegó la noche, y la luna llena brilló con todo su esplendor. La luminosidad de la luna iluminó de manera mágica el mar, la playa, los árboles y la casa, confiriéndole a todo el escenario un aura de fantasía e irrealidad que me dejó boquiabierta. Luego de un largo rato de estar en el agua nadando y jugando, salimos y nos acostamos sobre la arena, y disfrutando de la noche abrazados nos quedamos ahí conversando, acariciándonos y sintiéndonos dichosos de poder gozar de todos estos momentos juntos.

Al día siguiente todo era confusión. Me sentía como si no pudiera dejar pasar algo, pero no sabía qué era eso.

-Todavía algo me inquieta. Cada vez se hace más fuerte y creo que tiene que ver con la llegada de la Navidad, qué crees que pueda ser?

-Creo que tengo una idea de lo que puede estar molestándote, Bella, y para eso creo que debemos tomar otro avión.

-No crees que sólo pasará? No quiero irme de aquí, la estoy pasando muy bien.

-No creo, y sé que lo estás disfrutando pero ya verás porqué te lo digo. Además, ya habrán otras ocasiones para venir aquí, no te preocupes que tiempo es lo que nos sobra.

Esbocé una triste sonrisa, sólo eso podía hacer, además de pasar los últimos momentos de este viaje juntos disfrutándolo al máximo.

Volvimos a la playa, para meternos por última vez en el agua, y unas horas después ya nos encontrábamos arreglando las maletas para dirigirnos hacia el aeropuerto, el cual, como era de esperar para estas fechas, se hallaba abarrotado de personas arribando o partiendo o esperando, pero con un poco de ayuda pudimos abordar el avión.

-Y dónde crees que está mi respuesta para lo que me pasa?

-Ya lo veras cuando lleguemos- Sonriéndome, me abrazó y me acercó más a él. Y así, recostando mi cabeza sobre su hombro, esperé pacientemente a saber hacia dónde me llevaba esta vez este avión.

Después de varias horas, aterrizamos y pude ver hacia donde nos habíamos dirigido.

No sé qué me pasó, pero solamente al pisar el suelo de ese lugar se me llenó el corazón de alegría.

-Parece que sí estaba en lo cierto.

Miré a Edward y creo que ahí entendí todo, porque la angustia que sentía y aquello que me inquietaba desaparecieron como si fueran volutas de humo. Necesitaba estar ahí aunque quisiera negarlo.

-Estamos en casa- Le respondí con una sonrisa.

-Exactamente. A pesar de lo que te cause la fiesta de Alice, parece que no puedes disfrutar estando lejos de nuestra familia en estas fiestas. Así que, qué mejor regalo que darte esta felicidad.

-Lo sigo diciendo: "Me gané el mejor esposo que una mujer pudiese encontrar y amar en siglos." Te amo, Edward y no sabes lo feliz que me haces con todo lo que me has dado desde un principio- Y no pude aguantarme las ganas de besarlo para demostrarle que lo que decía era cierto. -Entonces crees que sepan que estamos aquí?

-Ni lo dudes, amor.

Y estaba en lo cierto, ya que en el aeropuerto estaba el carro de Edward esperándonos. Subimos todas las maletas y nos dirigimos hacia nuestra casa antes de ir a la fiesta, ya que teníamos que ponernos ropa adecuada para la ocasión y sacar todos los regalos que habíamos traído del viaje. Después de un rato, ya nos dirigíamos hacia la fiesta que iba a ser en la gran casa de los Cullen, como todos los años.

No nos sorprendió que cuando llegamos ya estaban casi todos reunidos.

-Sabía que no iban a poder perderse mi fiesta!!- Nos recibió una Alice muy contenta. –Pasen, pasen que ustedes son los últimos que faltaban.

Al entrar, todos nos abrazaron y nos dieron la bienvenida.

A pesar de mi reticencia, a mí me encantaba pasar estas fechas en familia, y más si tenía una familia como ellos, donde la palabra diversión se quedaba corta para describir estas festividades.

Dejamos los regalos bajo el gran árbol de la sala. La decoración en que la casa estaba sumida era preciosa. Alice jamás repetía una decoración, pero cada año se superaba a ella misma. Todo estaba lleno de color, de luces y, sobre todo en cada rincón, había algún muérdago. Viendo eso no pude evitar sonreír al recordar una Navidad en especial, una en donde Emmett y Jasper se encontraron debajo de uno y se quedaron largo rato sin saber que hacer mientras que el resto de nosotros nos moríamos de la risa por verlos tan nerviosos, pero al final, como buenos hermanos, se dieron un abrazo y sus respectivas esposas fueron a rescatarlos; después de eso, todos los años nos encontrábamos esperando que sucediese sorpresivamente algo similar.

En eso, siento una manita apretando la mía, y no puede evitar sonreír y sentirme dichosa de tener una familia como aquella, y más teniendo a mi Nessie conmigo.

-Mi amor, te extrañe mucho! Cómo te portaste en la ausencia de tus padres?- Le pregunté, abrazándola y cargándola en mis brazos.

Ella me sonrió y me besó mi mejilla. -Por favor, mami! Si yo soy un angelito caído del cielo. Eso ni se pregunta, además también te extrañé muchísimo.

-Sí, estoy segura que eres un angelito caído del cielo. Eres mi angelito. -Mientras le hablaba a mi pequeña, sentí unas conocidas manos alrededor de mi cintura y no puedo evitar sentirme mucho más dichosa.

Edward recostó mi espalda en su pecho y le preguntó: -Y a papi, no lo extrañaste, princesita?

Y en ese momento vi iluminarse más la sonrisa de Nessie. Yo sabía cuánto amaba a su papá y, debido a ello, se desprendió velozmente de mis brazos para terminar en los de Edward.

-Claro que sí, papi. Te extrañe muchísimo, los extrañé a los dos. Me alegro que hayan regresado para Navidad y que me trajesen muchos regalos.

No pude evitar sonreír, a Nessie le encantaba que nos fuéramos de viaje sobre todo porque siempre le hemos traído muchos regalos de los distintos lugares. En un rápido movimiento nos besó a los dos y se deslizó de los brazos de Edward para ir corriendo hacia Jake y arrebatarle el tentempié que había tomado sin que Sue se diese cuenta.

Con otro rápido e inesperado movimiento quedé otra vez en los brazos de Edward, apoyada en su pecho y con sus manos en mi cintura, viendo a nuestra familia y lo felices que todos se hallaban.

Rosalie estaba regañando a Emmett por algo que se le había olvidado. Alice y Jasper preparaban las copas de champaña para el brindis. Carlisle y Esme parecían disfrutar de vernos unidos y felices, como padres orgullosos, y observaban a Nessie que estaba sentada junto al árbol esperando que ya fuera hora de abrir los regalos mientras se entretenía jugando con Jake y Seth. Charlie y Sue arreglaban los distintos manjares sobre la larga y bien ornamentada mesa del comedor.

Había una gran sensación de dicha, felicidad y tranquilidad. El amor, en sus distintas facetas, nos rodeaba.

Estábamos abrazados, Edward y yo, en un rincón observando a todos cuando me doy cuenta de lo que hay encima de nosotros. Una sonrisa se dibujó en mi rostro, provocando que mi esposo mirase hacia donde estoy mirando y sonriese también.

-Creo que hay que cumplir la tradición, verdad?

Le sonreí y me viré entre sus brazos. -Creo que sí.

Y con esa escusa nos besamos. Fue un beso tierno, lleno de promesas, sueños y sobre todo de amor. Unos minutos después nos separamos y nos sonreímos.

-Ya es hora del brindis- Nos llamó Alice a todos.

-Y de la comida- Gritaron al unísono Jake y Seth.

Nos reunimos, todos con nuestras copas en la mano. Cada uno dijo unas palabras llenas de amor y de felicidad, deseándonos lo mejor para el próximo año y que estuviera lleno de buenos momentos, pero sobre todo que siguiéramos estando juntos y que abundara el amor entre nosotros. Todos levantamos las copas para brindar y dijimos al mismo tiempo: -Por la familia y por el amor.

-Ya puedo abrir mis regalos?- Nos preguntó Nessie. No pudimos evitar reír.

-Claro, amor, ábrelos.

Y así empezó a desenvolver todos sus regalos. Me le quedé mirando y sonriendo.

Esto en verdad es todo lo que deseo y siempre soñé, una familia unida. Miré a cada miembro de mi familia, incluyendo a Sue y Seth que ya formaban parte de la vida de mi padre, y por ende de la mía también, y no pude evitar sentirme afortunada, dichosa de tenerlos a todos junto a mí, pero por sobre todo al hombre que estaba a mi lado abrazándome y demostrándome todo lo que me amaba.

Creo que después de todo no fue una Navidad muy diferente. Si hasta tuvimos la carrera de Jake detrás de Edward por el regalo navideño que le entregó... un plato de comida para perros de diseño francés.


FIN