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miércoles, 30 de junio de 2010

MÁS PREMIOS!!!!!!


WOW!!!!!!!!! NO ME LO PUEDO CREER!!!!!!!!!
AQUÍ VA OTRO PREMIO MÁS.....
DE PARTE DE MI QUERIDÍSMA AMIGA ROCHIE, DE ROHAYHU: http://rohayhuetereichupekuera.blogspot.com/
NENA, MUCHÍSMAS GRACIAS.....
ME HABEIS HECHO SUPERFELIZ (que cursi soy......) A UN DÍA DEL ESTRENO DE ECLIPSE!!!!!!!



Este premio tiene algunas reglas:

1.- Agradece a quien te lo otorgo:
Gracias, gracias, gracias..... Eres genial nena!!!!!!!


2.- Que te gusta de su blog:
Umm...... todo....... sus historias, sus imágenes (hay que ver lo que le alegra a una la vista) y su amor incondicional por Robert y Twilight......

3.- Compartelo con 3 blogs distintos:

- La Tua Cantante: nueva etapa de mi querida Rommy junto con Ale y mi gran maestra Beu.....

http://brandoncullen.blogspot.com/ Ánimo chicas!!!!!

- Over the Twilight: el nuevo blog de mis amadas Ada y Tiwi..... Chicas, amo vuestras historias!!!!! http://overthetwilight.blogspot.com/

-Esperando anochecer: blog de Irene, que encontré hace relativamente poco y que ya nunca podré olvidar por sus grandiosas historias.... http://esperadoanochecer.blogspot.com/

MI SEGUNDO PREMIO!!!!!!





HOLA!!!!!!!!!!!!!
ESTE ES EL SEGUNDO PREMIO QUE RECIBO (QUE ILU!!!)......
ES DE PARTE DE LA MARAVILLOSA ELÉCTRICA, QUE ACABA DE ABRIR SU NUEVO BLOG....
MUCHAS GRACIAS NENA Y MUCHÍSIMA SUERTE EN ESTA NUEVA AVENTURA....
AQUI OS DEJO SU LINK.....
http://electricaobsesion.blogspot.com/

BESOS!!!!!

lunes, 28 de junio de 2010

Eco de luz - Cap 20

CAPÍTULO 20: PRACTICANDO (DANIELLE)

Iban pasando los días y cada vez dominaba mejor mi nuevo don. Ya era capaz de hacer que Edward hiciese lo que yo quisiera solo con pensarlo, aunque no me resultaba nada divertido ver como los demás se sometían ante mis órdenes. Todos los días entrenábamos un par de horas y ya solo tenía que susurrar las órdenes para que estas fuesen cumplidas. Mi nueva familia se prestaba sin dudar a ayudarme y todos, sin ninguna excepción, habían experimentado mi poder. El más entusiasta con las prácticas era Emmett, a quien le encantaba reírse de los demás cuando les ordenaba algo. Pero siempre acababa desquitándome con él ordenándole que hiciera algo vergonzoso, como correr tras Jasper para besarle o recitar poesía por teléfono a las pobres operadoras de cualquier empresa. Le seguía en entusiasmo Jasper, que no cesaba de repetirme lo orgulloso que estaba de mí por los grandes avances que estaba consiguiendo. El único escollo en el camino era Bella y su escudo mental. No podían penetrar en él igual que no podía Edward. Era algo normal, según me explicaban continuamente, pero no por ello desistían en que dejara de intentarlo.
La relación con la familia era perfecta. Ya llevaba tres semanas viviendo con los Cullen y todo iba a pedir de boca. Esme era la madre que perdí hace años, siempre atenta a cualquiera de mis necesidades, por pequeñas que fueran. La había cogido un cariño enorme. Carlisle era un padre y un maestro estupendo en todo lo relacionado con la historia de nuestra raza. Podía pasarme horas escuchándole hablar, aunque fuera de la última cura para una rara enfermedad humana. Emmett es como el hermano pequeño que nunca tuve. Fue el primero en conocerme y al principio se enorgullecía de ello, más que nada para recordarme el momento que interrumpió. La mitad del día se la pasaba haciendo bromas sobre la vida sexual de Jasper y mía y la de Edward y Bella. Y la otra mitad perdido con Rosalie, poniendo en práctica sus ideas calenturientas, digo yo. Aun así, es un encanto, y ha sido al que más rápido cogí cariño de toda mi nueva familia. Rosalie y Bella son ahora mis hermanas, pero no sólo de nombre, sino también de corazón. Me aceptaron como todos los demás desde el principio, peor al ser las tres mujeres se creó una camaradería especial. Al principio fue solo con Rosalie, pero pronto se nos unió Bella y las tres nos lo pasamos en grande juntas. Edward es como mi hermano mayor, siempre pendiente de que no me impresionaran demasiado las cosas nuevas y de explicarme todo lo que yo necesitaba para ser una Cullen más. Claro, el contaba con ventaja, ya que normalmente sabía mis dudas y temores incluso antes de que yo me diera cuenta. Nessie era un encanto de niña, aunque de niña sólo tenía la edad, ya que su aspecto y su inteligencia se equiparaban a cualquier adulto que te imagines. Era un amor, siempre intentando desquiciar a Edward con sus travesuras en compañía de Emmett y a veces de su novio Jacob. Jacob era raro, y no por ser un licántropo, sino por la naturalidad con la que se movía entre nosotros, sus naturales enemigos. Edward ya me había explicado lo de la imprimación y me había dejado realmente asombrada. Lo que sí se veía a mil leguas era el amor que se tenían ambos y la naturalidad con la que la familia lo llevaba.
Y por último mi Jasper. Había encontrado a mi alma gemela, al amor de mi vida. A penas nos podíamos separar ya que a los cinco minutos ya nos echábamos dolorosamente de menos. Él decía que era normal, que al principio del enamoramiento las cosas eran así, que con el tiempo desaparecería esa angustia que tenía al separarme de él. Pero yo no quiero que eso ocurra, nunca podré sentirme bien lejos de él.
Por tanto, a estas alturas, mi vida era perfecta. Si bien no era lo que yo habría elegido en un principio, cuando todavía era humana, era lo máximo a lo que siempre había aspirado: tener una familia unida y feliz.
El único problema al que me he enfrentado estas semanas se originó cuando Carlisle se interesó por mi conversión y mis primeros años la primera semana de mi estancia en casa de los Cullen. Estabamos reunidos Carlisle, Nessie y yo en el salón de la casa, y ese día nos acompañaban Edward y Bella. Ante la pregunta de Carlisle y antes de contestarle, empecé a evocar esa noche en el bosque, cuando James me encontró perdida bajo la lluvia. Estaba pensando en él y en Victoria cuando un áspero gruñido salió del pecho de Edward y segundos más tarde, mientras todos le mirábamos asustados, Jasper llegaba a mi lado. Edward tenía la vista fija en mí y su rostro mostraba una gran rabia. Jasper fue el primero en hablar.
- Edward habla – dijo secamente
- Sí hijo – le animó Carlisle alerta – dinos qué pasa.
- Ella… - comenzó señalándome – es una discípula de James y Victoria.
En ese momento todos los rostros se volvieron hacia mí y Esme, Rosalie y Emmett entraron en el salón. Sentí como poco a poco se iban distanciando de mí, sino física si emocionalmente. Noté como una gran barrera había crecido entre yo y mi familia en cuestión de segundos.
- No digas tonterías – le dijo Jasper cogiéndome por la cintura y poniéndome tras él, enfrentándose claramente a su familia.
- No son tonterías. Ellos la convirtieron – respondió Edward muy seguro.
- Sí – le contesté - ¿y qué? ¿les conocéis?
Todos me miraron fijamente con cara de asombro. Yo empecé a ponerme histérica. Un denso silencio se había instalado entre nosotros y no podía entender qué pasaba. ¿Por qué todos me miraban así? ¿Qué les habían hecho James y Victoria?
- Vamos a calmarnos todos – dijo Jasper sin apartarse ni un milímetro de delante de mí.
- ¿Calmarnos? – dijo Bella molesta – Después de lo que acaba de admitir…
- Bella hija – la interrumpió Esme – Danielle ha dicho que fue convertida por James y Victoria, pero también sabemos que ella les abandonó al poco tiempo. ¿Por qué no la dejamos explicarse?
Bella miro a Edward y este asintió, dirigiéndose a uno de los sofás. Agradecí infinitamente a Esme por su intervención, ya que parecía que el ambiente se había relajado un poco. Edward me miraba fijamente y yo sabía que estaba pendiente de cada uno de mis pensamientos, así que mientras les explicaba como conocí a James y Victoria, cómo me convirtieron y cómo fueron mis primeros meses junto a ellos dejé vagar mi memoria para recordar cada detalle y que él lo pudiera ver.
- Y eso es todo. – terminé mi relato – Una vez me harté de discutir con ellos por el tema de los humanos me largué.
- ¿Así de fácil? – preguntó Emmett sorprendido
- No. Me siguieron durante semanas, acosándome. Pero un día se encontraron con otro vampiro y les debió de parecer más útil que yo porque me dejaron en paz. Y hasta ahora.
- Laurent – siseó Edward
- Sí – afirmé yo – pero todavía no entiendo porque os pusisteis así. ¿Quiénes son ellos en vuestras vidas?
Un silencio se extendió entre nosotros, y como otros temas relacionados con su historia, como el enfrentamiento con los Vulturis, me fue relatado por Carlisle.
- Vaya. Lo siento. – dije apenada
Ante mis disculpas Edward me cortó, ya que en realidad yo no tenía manera de haberlo sabido o evitado.
- No te disculpes. Somos nosotros quienes tenemos que disculparnos por nuestra actitud desconfiada. No tenías medio de saber el daño que nos intentaron causar. De verdad, lo siento.
Los demás se unieron a sus disculpas y sentí como todo volvía a ser como antes.
Estaba recordando como Jasper me había defendido incluso sin saber de qué iba la historia ni si yo era o no culpable de lo que me acusaban cuando apareció en el dormitorio, donde estaba tumbada en la cama recordando los últimos días.
- ¿Qué haces pequeña? – me dijo mientras se echaba a mi lado y me besaba suavemente en los labios.
- Pensaba en ti. En lo mucho que ha cambiado mi vida desde que te conocí. Y en cómo podría agradecértelo.
Esto último lo dije mientras empezaba a besarle apasionadamente y me situaba sin pensarlo a horcajadas sobre él.
- Bueno, tengo una idea– me contestó cuando nos separamos mientras me quitaba la camiseta que llevaba puesta.
- Ahh, ¿sí? – le pregunté volviendo a besarle.
- Sí. Pero mejor no te la cuento, sino que te la muestro.
Volvió a atacar mis labios, esta vez con pasión, mientras sus manos recorrían mi espalda y se deslizaban suavemente por mi contorno. Una de ellas se dirigió a mi trasero apretándolo levemente mientras la otra me acariciaba uno de mis pechos hasta conseguir erizar por completo su pezón. Cuando lo pellizcó entre dos de sus dedos solté un pequeño gemido entremezclado con un gruñido y le arranqué su camisa, haciendo que soltara una pequeña carcajada. Enseguida centré mi atención en su pecho desnudo, besando y lamiendo todas y cada una de sus cicatrices. Por su parte, Jasper comenzó a quitarme el sujetador y cuando llegué al borde de su pantalón y se le arranqué, me tumbó fieramente debajo de él con un gruñido y volvió a chocar nuestros labios.
Sentí su gran estado de excitación contra mi bajo vientre y comencé a frotarme suavemente contra él mientras mis manos se afianzaban en su trasero. Jasper comenzó a deslizar sus labios por mi cuello hasta alcanzar mis pechos, succionando uno de ellos fuertemente. Yo volví a gemir al tiempo que arrancaba mi última prenda de ropa interior y abría mis piernas envolviendo con ellas su cuerpo para que tuviera mejor acceso.
- Me estas volviendo loco – me susurró entre jadeos
- Hazlo ya, por favor… Hazme tuya… - le supliqué justo antes de que volviera a besarme con toda la pasión que cabía en nuestros cuerpos.
Se posicionó lentamente en mi entrada, y tras restregarse un par de veces haciendo que soltara un bufido de frustración, entró en mí suavemente, despacio pero sin pausa.
La sensación de tenerlo dentro de mí era inigualable y la fricción que producía al moverse rítmicamente me estaba volviendo loca. Sus embestidas fueron de menos a más, haciendo que todo mi cuerpo vibrara de placer, acrecentado por las caricias de sus manos en mis pechos.
Nuestros labios no se separaron ni un segundo, devorándonos el uno al otro salvajemente, saboreándonos. Alcancé el orgasmo a los pocos minutos y en seguida Jasper cambió nuestras posiciones, quedando yo sentada sobre él.
Comencé a moverme de arriba abajo, haciendo círculos, de izquierda a derecha y de adelante hacia atrás. Gemíamos al unísono y finalmente ambos alcanzamos juntos el clímax soltando un pequeño grito de placer.
Me sentí exhausta, casi como si hubiera vuelto a ser humana, pero en cuanto Jasper me acurrucó a su lado y comenzó a acariciar mi espalda mis fuerzas volvieron renovadas y sonriéndole ataqué dulcemente sus labios.

domingo, 27 de junio de 2010

MI PRIMER PREMIO!!!!! GRACIAS ROCHIE!!!!!





PREMIO CONCEDIDO POR ROCHIE, DEL BLOG ROHAYHU - http://rohayhuetereichupekuera.blogspot.com/
-, EN CELEBRACIÓN DE SUS CUATRO MESES EN LIZA.....

MUCHAS GRACIAS NENA!!!!!
TE QUIERO UN MONTÓN Y TE DESEO MUCHOS MÁS ÉXITOS Y MESES EN LÍNEA.....

BESOS A MILES......

MI PRIMERA ENCUESTA!!!!

Hola!!!!

Qué tal todo nenas??

Se me ocurrió preguntarlas por la historia que más os gusta de las tres que ahorita estoy publicando.....

Las votaciones acabarán el día 15 de julio y con los resultados habrá sorpresas (capi gráfico -con fotos incluídas-, otros POVs...)

Besos a miles!!!!

sábado, 26 de junio de 2010

CONFABULADOS PARA SORPRENDERME

ESME’S POV

Hoy es el nonagésimo día de San Valentín que paso con Carlisle y el único que no vamos a estar solos desde entonces.
Edward llevaba más de dos meses suplicándome que me hiciera cargo de Nessie este día porque él quería dar una sorpresa a Bella y llevársela a isla Esme. Así que como buena madre y abuela antepuse los intereses de mis hijos y mi nieta a los míos propios y hace una semana le prometí que cuidaría de ella y ya de paso le cedí la isla.
Mi parte más egoísta se arrepiente de haberlo hecho ya que esto supone no estar a solas con mi amado esposo, pero la mayoría del tiempo me alegro de mi decisión. Estos últimos años Edward y Bella no han tenido mucho tiempo para estar solos y se merecen un poco de tranquilidad e intimidad. Además, así pasaremos un día entero con nuestra nieta, que aunque vive prácticamente con nosotros se pasa la mayoría del tiempo con sus tíos. Pero hoy estaremos solos Carlisle, Nessie y yo.
En estas estaba cuando Nessie entró corriendo en el salón y se lanzó a mis brazos.
- ¡Abuelita! – me dijo mi preciosa nieta de tan solo tres años pero que ya aparentaba los quince. - ¿A qué no sabes quién ha venido a verme?
No hizo falta que contestara ya que el olor de Jacob llegaba hasta mí desde fuera de la casa.
- Puedes pasar Jacob- le invité amablemente. Y cuando estuvo dentro de la sala les pregunté a ambos: - ¿Y qué tenéis pensado hacer?
- Abuelita… Yo quiero ir a la playa pero Jake piensa que no estaría bien ir sin el consentimiento de papá… - dijo mi Nessie poniendo esa sonrisa que hace que no nos podamos negar a nada que nos pida.
- Bueno, Jake tiene razón... – dije yo con una gran sonrisa.- Pero tu abuela también puede darte permiso para pasar un día en la playa. Sólo tenéis que prometerme que volveréis antes de que anochezca y que no haréis locuras.
- Ohhh… Gracias abuela… - gritó Nessie tirándose de nuevo a mis brazos – ¿Por qué no vas a buscar al abuelito al hospital? así podrás sorprenderle – me dijo susurrando al oído.
Yo la sonreí y la advertí de nuevo antes de que se fuera hacia La Push de la mano de Jacob.
Nessie tenía razón. Ahora podía sorprender a Carlisle. Él se esperaba que ella estuviera con nosotros y sin embargo ahora estaríamos solos. Los dos, celebrando este día tan especial y con la casa vacía, algo raro últimamente.
Me puse nerviosa al darme cuenta que sólo tenía tres horas para prepararlo todo antes de que Carlisle llegara del hospital. En menos de quince minutos ya había elegido la ropa que me iba a poner: un conjunto de tanga y sujetador minúsculo de encaje morado y negro, unos jeans que se ajustaban perfectamente y que hacían que mi trasero se viera muy lindo, y una camiseta morada con un ligero escote que sabía que a Carlisle le volvía loco.
Ahora sólo quedaba pensar en cómo le sorprendería. ¿Debería decorar la habitación o toda la casa? ¿Y cómo lo haría? ¿Velas o completa oscuridad? ¿Música ambiental o silencio total?
Finalmente me decidí por llenar nuestra habitación de cientos de pequeñas velas y poner un poco de música. Primero me acerqué a la habitación de Edward y seleccioné un disco de canciones románticas editado por Karajan. Con el disco en mis manos me dirigí hacia el sótano, donde se encontraban las velas, pero al llegar al armario dónde las guardábamos vi que no había ni una sola. ¿Quién demonios se las habría llevado? Ahora tendría que ir a la ciudad a comprarlas. Así que subí rápidamente hacia el salón y lanzando el disco suavemente contra uno de los sofás salí disparada hacia una tienda.

CARLISLE’S POV

Eran casi las siete de la tarde y Esme seguía en casa. Llevaba toda la tarde esperando en las afueras de la casa junto con Nessie y Jacob a que saliera a comprar algo. Había convencido a toda la familia para que me ayudara a sorprenderla. Edward la hizo prometer que se quedaría cuidando de Nessie para que creyera que no íbamos a disfrutar de este día. Pero en realidad Nessie estaría con Jacob. Y Alice y Rose me ayudaron a elegir la decoración, que montaría en cuanto Esme saliera de la casa con ayuda de mi nieta y su imprimación.
Estaba desesperándome y ya pensaba que el plan se me iba a venir abajo cuando la oí maldecir en el sótano y salir corriendo de la casa. Esperé unos segundos prudenciales y me lancé hacia la habitación de Alice seguido por Nessie y Jacob. Allí teníamos todo lo necesario: velas, flores, pétalos y finas tiras de seda.
Esparcimos los pétalos, colocando y encendiendo las velas estratégicamente a lo largo de todas las escaleras y en nuestra habitación. Además, decoramos la barandilla y las lámparas con las tiras de seda y con varias azucenas. Con las flores que nos sobraron Nessie hizo un precioso ramo que coloqué en la cama del dormitorio.
En veinte minutos teníamos todo listo. Después de desearme suerte entre pequeñas risas Nessie y Jacob partieron hacia La Push y yo me dispuse a esperar a Esme en la parte alta de las escaleras.

ESME’S POV

Había tardado más de media hora en ir a comprar las velas. Eso me dejaba muy poco margen para decorar la casa antes de que Carlisle saliera de trabajar. Al llegar a casa pude olerle. ¡Maldición! Había llegado pronto. Tuve que pararme unos segundos para calmarme y entré por la puerta principal dejando las velas en el porche. Me quedé paralizada al ver a Carlisle en lo alto de las escaleras con una gran sonrisa. Había velas por todas partes y el suelo estaba alfombrado con miles de pétalos de rosas blancas. Además había adornado estratégicamente con sedas y azucenas, mis flores preferidas, las escaleras y otros objetos que no pude ver muy bien debido a que solo tenía ojos para él.
Antes de que pudiera moverme o decir nada Carlisle estaba bajando las escaleras y en un segundo le tenía frente a mí. Me agarró por la cintura y suavemente me atrajo hacia sí mientras me murmuraba al oído:
- Feliz San Valentín mi amor
Como única respuesta yo alcé mis manos en torno a su cuello atrayéndole hacia mí y le besé con toda la pasión que ardía en mi interior. Carlisle me devolvió el beso y cogiéndome en brazos me subió hasta el dormitorio mientras yo besaba su cuello y desabotonaba su camisa.
Al llegar al dormitorio me depositó en el suelo colocándome de espaldas a él y abrió la puerta enseñándome la decoración. Era sublime, ni yo misma habría logrado algo así. Ante mi asombro se rió y únicamente articuló tres palabras: “Alice y Rosalie”. Yo me volví hacia él y entré arrastrándolo tras de mí hasta toparme con la cama y caer en ella de espaldas.
Carlisle cayó encima de mí y comenzó a besar mi cuello y mi escote mientras sus manos subían y bajaban desde mi cintura hasta mis muslos trazando con precisión de cirujano mi contorno. Un ligero gemido se escapó de mis labios y Carlisle posó sus labios contra los míos mientras me quitaba la ropa teniendo cuidado de no romperla. Yo hice lo mismo con la suya pero en vez de quitársela poco a poco se la arranqué, provocando que un gruñido de satisfacción saliera de su interior.
Cuando únicamente mi ropa interior se interponía entre nosotros dos Carlisle se levantó y me invitó a hacer lo mismo hasta quedar ambos de rodillas sobre la cama. En esta postura comencé de nuevo a besarle y a recorrer su cuerpo con mis manos. Bajé mi boca hasta su pecho realizando dibujos circulares con mi lengua mientas mis manos se deslizaban por su trasero hasta llegar a su miembro. Una vez allí comenzaron a moverse armoniosamente y cuando noté que mi esposo iba a estallar le besé.

CARLISLE’S POV

Estaba disfrutando como nunca de las caricias de Esme. Sabía que no iba a dejar que la apartara así que disfrute de su meticuloso roce y alcancé el cielo entre sus manos.
Cuando me recuperé vi como Esme me miraba sonriente así que dirigí mis manos hacia ella y lentamente, entre caricias y besos me deshice de su ropa interior. De un solo movimiento y mientras mi boca succionaba uno de sus pezones introduje dos de mis dedos dentro de ella. Noté como gemía y me dispuse a darla placer con mis manos mientras alternaba mi boca en sus dos pechos. Al poco tiempo Esme contrajo todo su cuerpo y sentí como las oleadas de placer la llenaban por completo.
Sin darla tiempo a reaccionar la tumbé y me posicioné sobre ella entrando de una sola embestida. Mi esposa soltó un grito de placer y yo comencé a embestirla con más fuerza. Ella movía sus caderas deliciosamente para que chocaran contra las mías aumentando así nuestro gozo. Mis manos comenzaron a recorrer de nuevo su cuerpo mientras mi lengua jugaba con la suya. A los pocos minutos noté como se volvía a contraer arqueando su espalda y clavando sus uñas en mi espalda. Fue entonces cuando decidí que podía dejarme llevar y alcancé junto a ella el orgasmo mientras succionaba uno de sus pezones.
Cuando nuestras respiraciones volvieron a la normalidad me recosté a su lado y pasando un brazo por debajo de su espalda la atraje hacia mí. Ella se volvió para besarme, de un salto se posicionó sobre mí y de nuevo nuestros cuerpos comenzaron esa seductora danza que hacía que mis sentidos se nublaran y que amara cada nuevo día con más intensidad a mi bella esposa.
.....................................................................
Este es el oneshoot con el que me presenté y gané en el concurso de San Valentín de mi querida B.
Espero que las haya gustado.....
Besitos y has ta el lunes!!!

viernes, 25 de junio de 2010

BLOG INAUGURADO!!!!

HOY ES EL GRAN DÍA..... POR LO MENOS PARA MÍ....
POR FIN TENGO BLOG PROPIO, QUE QUEDA INAUGURADO CON LA PUBLICACIÓN DEL PRÓLOGO DE "LAS VUELTAS DE LA VIDA"
(Aclaración: fic de mi autoría, aunque con el mismo título que una magnífica historia perteneciente a Troyis).
LOS DÍAS DE PUBLICACIÓN ESTÁN SEÑALADOS (lunes: Eco de luz, miércoles: ni una cita más, viernes: las vueltas de la vida, y findes: oneshoots)
ESPERO QUE OS GUSTE Y QUE ME DEJEIS MUCHOS COMENTS.... XD
UN BESO ENORME

miércoles, 23 de junio de 2010

INAUGURACIÓN!!!!!!

HOLA NENAS!!!!!!

BUENO, PONGO ESTA NOTA PARA AVISAR QUE LA GRAN INAUGURACIÓN SERÁ ESTE VIERNES.....
TENÍA PENSADO DEJARLO PARA LA SEMANA QUE VIENE POR EL TEMA DE LOS EXÁMENES, PERO YA NO PUEDO ESPERAR MÁS.....

ASÍ QUE ESTE VIERNES EMPEZARÉ A PUBLICAR "LAS VUELTAS DE LA VIDA" QUE YA ESTA EMPEZADA EN FANFICTION, PERO QUE ES LA PRIMERA VEZ QUE PUBLICARÉ EN BLOG......

MUCHOS BESOS Y ABRAZOS

Laura Frías

domingo, 20 de junio de 2010

Un año juntos


JASPER’S POV
Hace exactamente un año que entré en aquella cafetería y encontré a mi amada Alice esperándome.
Hace exactamente un año que mi vida cambio por completo dando un giro de ciento ochenta grados al encontrar un nuevo motivo para vivir, el mejor motivo que nunca habría soñado: Alice.
Ella lo es todo para mí desde ese momento.
Ahora vivimos con los Cullen, una familia de vampiros “vegetarianos” que nos han aceptado ampliamente. Claro, todo es mérito de Alice, nadie puede resistirse a ella.
Su modo de vida, sin beber sangre humana, es más difícil para mí que para los demás, pero intento sobrellevarlo por ella, por mi amada.
Alice me apoya siempre, no importa cuantas veces la pifie, ella siempre está allí.
Por eso voy a agradecerla este año juntos, por todo el amor con el que me ha llenado. Y para ello he contado con la ayuda de mi nueva familia.
Rosalie la está entreteniendo. Se han ido de compras ya que su hobby en común es ese: comprar, preferentemente ropa.
Emmett y Edward me están ayudando a acondicionar un claro del bosque. Quiero sorprenderla y se me ocurrió traerla al bosque, a la naturaleza. Entre los tres hemos cortado el césped que cubría el claro y hemos colocado un par de troncos de árboles estratégicamente para que sirvan como bancos.
Cuando terminamos mis hermanos se fueron hacia la casa dejándome solo para esperarla. Ellos dirían a Alice donde encontrarme, aunque seguro que ella ya conocía mi sorpresa.

ALICE’S POV
En mitad de la sesión de compras con Rosalie tuve una visión de Jasper esperándome en nuestro claro favorito del bosque.
Hoy hacía un año que nos conocíamos y él me había preparado una sorpresa.
Dejé a Rosalie en la tienda con todas las compras y salí corriendo a encontrarme con Jasper.
En diez minutos había llegado hasta donde me estaba esperando. Noté que habían cortado el césped, pero este pensamiento enseguida desapareció de mi cabeza al centrar toda mi atención en él.
Estaba divino. Llevaba puesto un vaquero ajustado y una camiseta que marcaba los músculos de su torso. Pero lo que más me gustó fue esa sonrisa con la que me recibía y esos ojos que no se despegaban de los míos.
Me acerqué a él y me lancé suavemente a sus brazos para besarle mientras le acariciaba la espalda. Poco a poco fuimos profundizando el beso y de un movimiento le lancé al suelo y me posicioné sobre él. Pero al intentar quitarle la camiseta me paró y poniéndose en pie me dijo:
- Espera Alice… Vamos a hacer las cosas bien.
Yo ya sabía lo que iba a hacer, pero como sé que le hacía ilusión decírmelo me puse de pie ante él y le miré a los ojos mientras le sonreía para infundirle valor.

JASPER’S POV
Tuve que parar de besarla y ponerme en pie porque si no mis planes se iban a ir al traste. Quería hacerla mía, sí, pero no sólo físicamente si no ante todos, ante toda nuestra nueva familia.
- Alice, amor- dije poniendo una rodilla en tierra y cogiendo su mano derecha con la mía- ¿Querrías hacerme el hombre más feliz de la Tierra casándote conmigo?- Y en ese momento saqué el anillo que esta misma mañana la había comprado.
- Ohh… Jasper… Claro que acepto… -dijo entre sollozos mientras se volvía a lanzar a mis brazos y chocaba fuertemente sus labios contra los míos.
Mientras la besaba la puse el anillo en su dedo y ella paró un segundo para verlo y suspirar de alegría antes de volver a besarme.
Como pude me levanté cargándola y la llevé hasta el centro del claro, donde la dejé suavemente y comencé a quitarla la ropa poco a poco, disfrutando de cada centímetro de su piel que quedaba al descubierto y haciéndola disfrutar con mis caricias. Primero la quité la blusa, botón por botón mientas besaba su suave piel. Tras lanzarla lo más lejos posible fui poco a poco bajando sus pantalones y cuando terminé fui subiendo por sus piernas dibujándolas con mi lengua y mis labios. Al llegar a la altura de sus muslos Alice soltó un ruidoso gemido que me hizo sonreír y me dio a entender lo preparada que estaba para mí. Pero yo quería tomarme las cosas con calma, así que seguí subiendo hasta su mandíbula y comencé a desabrocharla el sostén. Lentamente posé mis manos sobre sus pechos y comencé a masajearlos mientras me deleitaba con el sabor de su cuello. Sus gemidos se iban intensificando y se hicieron aún más audibles cuando posé mis labios en uno de sus pezones succionándolo fuertemente.
Mi excitación, unida con la suya, apenas me dejaba pensar pero decidí concentrarme en seguir dándola el máximo placer posible. Mientras seguía saboreando sus pechos una de mis manos bajo hacia su ropa interior y enterrándose en ella comenzó a acariciarla. La respiración de Alice era cada vez más rápida y sus gemidos más intensos. Cuando noté que estaba a punto de llegar metí uno de mis dedos en ella y comencé a moverlo rítmicamente hasta que Alice estalló en mí. Fue entonces cuando bajé mi boca hasta su sexo y lamí toda su intimidad deleitándome en su sabor y en el sonido de sus nuevos gemidos. Alice estaba exhausta, si eso era posible en nosotros, pero aún así tomó el control de la situación tras tener el segundo orgasmo.

ALICE’S POV
Mientras Jasper lamía mi sexo llegué al clímax por segunda vez en unos pocos minutos. Despejé mi cabeza todo lo que pude para lanzarme sobre él y devolverle todo el placer que me había hecho sentir en este rato, para demostrarle cuanto le amaba y lo mucho que me entusiasmaba convertirme en su esposa.
Me posicioné a horcajadas sobre él y me lancé fieramente a sus labios mientras mis manos recorrían todo lo que podían abarcar de su cuerpo: pelo, pecho, brazos, muslos…
Poco a poco y siguiendo su torturante técnica comencé a desvestirle. Mi instinto y mi pasión me decían que le arrancara toda la ropa de un tirón, pero no quería que tuviera que volver otro día completamente desnudo a casa.
Cuando le tuve completamente desnudo y expuesto ante mí comencé a besarle lentamente. Primero los labios, el cuello, el pecho, uno de sus pezones, la parte alta del estómago, el ombligo… hasta llegar a su miembro, que estaba completamente erecto esperándome. Comencé a recorrerlo con mi lengua mientras notaba como la respiración de Jasper se iba agitando. Pero fue cuando besé su punta cuando soltó un fiero gemido que me descontroló poniendo mi lujuria al máximo.
En ese momento se borraron todas mis intenciones de torturarle y solamente quise sentirlo dentro de mí, así que de un simple movimiento me coloqué encima de él e hice que entrara en mí bruscamente.
Este movimiento le pilló desprevenido y un gran gruñido salió de su interior. Al momento yo estaba de nuevo bajo su cuerpo y él me embestía fuertemente. Con cada embestida yo movía más deprisa mis caderas contra las suyas haciendo que su miembro entrara y saliera de mí rápida y fuertemente, deliciosamente. Tras varios minutos ambos llegamos al orgasmo y fue entonces cuando Jasper ralentizo sus movimientos, pero sin llegar a salir de mí.
Cuando nuestros cuerpos dejaron de temblar y nuestras respiraciones se acompasaron Jasper salió de mi centro y dándonos la vuelta me colocó encima de él.
- Eres maravillosa amor mío… Promete que siempre será así… - me susurró tiernamente en un oído.
- Siempre… Por toda la eternidad…- le contesté sonriendo y volví a sellar sus labios con los míos.

Esme

No podía aguantar más este dolor, era algo más allá de lo natural, de lo normal. Miles de lenguas de fuego recorrían mi cuerpo una y otra vez haciendo que me ardiera hasta el último centímetro de mi cuerpo. Era un dolor inexplicable, un dolor que mi aterrada mente no podía comprender.
Hacía unas horas me había lanzado desde un precipicio esperando una muerte rápida y sin dolor, una muerte que me hiciera olvidar mi dolor, un dolor tanto físico como mental. Acababa de perder a mi bebé, mi queridísimo y ansiado bebé. Este hecho hizo que enloqueciera de dolor y que durante días no pensara más que en morir, que en seguir a mi bebé allá donde había ido. Por eso me arrojé por el precipicio. En un primer momento sentí dolores agudos que traspasaban mi cuerpo según iba cayendo sobre las afiladas rocas, pero al llegar al fondo del acantilado había dejado de sentir. Había dejado de sentir pero aún así sabía lo que ocurría a mi alrededor. Tras varias horas allí tirada esperando fervientemente la muerte me habían encontrado. Tras darme por muerte me llevaron a la morgue de un hospital, desde donde alguien cargó conmigo y me trasladó hacia otro lugar, el lugar donde ahora me encontraba. Una vez allí sentí varias punzadas cortantes y segundos más tarde todo mi cuerpo comenzó a arder.
No pude más que chillar y retorcerme, más que gritar ante este dolor que me nublaba la mente. A mi lado siempre había alguien, parecía que dos hombres se turnaban para vigilarme, para decirme palabras de aliento como si con ellas pudieran mitigar el dolor.
De pronto dejé de sentir ese dolor y una sensación de paz se extendió por todo mi cuerpo. Abrí los ojos y me encontraba acostada en una habitación oscura y sin ventanas y apoyados en la pared más lejana se encontraban los dos hombres más bellos que jamás había podido imaginar. Uno de ellos tendría más o menos mi edad y era alto y apuesto a la par que elegante. El otro era un muchacho con el pelo desordenado y un cuerpo bastante atlético. Me quedé mirándoles un momento pero fue su olor lo que más me llamó la atención. Olían deliciosamente, a luz y calor. Nunca había olido algo tan maravilloso. Estaba pensando en hablar, en decirles algo cuando una quemazón aguda en mi garganta hizo que soltara un pequeño gruñido. No era mi intención, pero los dos hombres se habían puesto a la defensiva ante mi bufido.
Como si el joven pudiera escuchar mis dudas ante su reacción se calmó y dirigiéndose al otro hombre dijo:
- Está bien… sólo es la sed…
Los dos hombres se fueron acercando a mi cautelosamente y yo me senté en la cama, demasiado rápido a mi entender, lo que hizo que volvieran a parase. Fue entonces cuando el hombre mayor y más apuesto me habló.
- Bienvenida señorita. Soy Carlisle y este es mi hijo Edward. Seguro que tiene muchas preguntas que hacernos… Bien, intentaremos contestársela todas.
- Bien… Esto…- estaba algo confusa, por lo que no podía coordinar muy bien mis pensamientos- Me llamo Esme… … … … … Y creo que estaba a punto de morirme… Quiero decir… Me arrojé por un precipicio y hasta hace unos minutos me estaba retorciendo de dolor… ¿Cómo es que ahora estoy perfecta?... Ahhh……- me contesté a mí misma- me he muerto…
Los dos hombres se miraron y se sonrieron. Entonces el joven, Edward, se sentó a mi lado en la cama y me cogió de la mano.
- No, no estás muerta Esme. Bueno, no del todo… - y con una mirada a Carlisle este empezó a relatarme lo que ahora era, en lo que me había convertido.
Me llevo un par de horas asimilar lo que me decían y comprender que mi vida había cambiado. Bueno, eso en particular no me llevó tanto tiempo, pero sí entender su filosofía de vida, el hecho de que no mataban humanos para alimentarse. Me contaron sus respectivas historias y cuando estuvieron seguros de mí me sacaron de la habitación donde nos encontrábamos y me enseñaron a cazar.
Los primeros días de mi nueva vida fueron apasionantes, pero también dolorosos. A cada minuto descubría algo nuevo. Sensaciones, olores, colores, formas… Pero la sed podía conmigo, con mi paciencia. Deseaba tanto abalanzarme sobre los humanos que paseaban inocentemente alrededor de nuestra casa, que vivían tan cerca de mí. Pero por no defraudar a Carlisle me retenía, me golpeaba a mí misma una y otra vez con mis fuertes manos para no caer en la tentación. Porque desde el primer momento que le vi supe que le amaba, que siempre le amaría. Y él se mostraba tan apartado de mí… Yo intentaba acercarme a él pero Carlisle siempre se mostraba tan caballeroso…
Había momentos en los que mi sed de él superaba a mi sed de sangre humana. Uno de esos momentos llegó una noche que Edward había salido a un recital de piano. Carlisle se había quedado conmigo para vigilarme ya que no era prudente dejarme sola.
Me acerqué sigilosamente mientras leía uno de sus cientos de libros sentado en el pequeño sillón del salón. Me sitúe delante de él y con un rápido movimiento y antes de que pudiera mirarme le arranqué el libro de las manos y le lancé hacia un lado haciendo que chocara sonoramente contra la pared. Su cara se alzó hacia mi rostro desvelándome una expresión de total incredulidad y antes de que pudiera preguntar porqué lo había hecho me senté sobre él y me lancé contra sus labios. Al principio no reaccionó ante mi beso, pero pasados unos segundos sus manos agarraron fuertemente su cintura y apretaron mi cuerpo contra el suyo mientras nuestras lenguas se enzarzaban en una sensual pelea.
Pasados unos minutos me separé de él sólo el tiempo necesario para decirle:
- Carlisle, te amo… Te amo desde el momento en que abrí los ojos y te vi…
Él me calló con un beso y susurró contra mis labios:
- Yo también te amo… Eres lo mejor que me ha pasado en esta vida… Te amo…
Y ahí comenzó nuestra primera noche de pasión y amor…
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Mi primer oneshoot, dedicado a la mamá de la saga....

Eco de luz - Cap 19

CAPÍTULO 19: PARÁLISIS (JASPER)

Subimos corriendo hacia el dormitorio. No sé quién iba más nervioso de los dos. Si ella intentando averiguar qué era la sorpresa o yo deseando con todas mis fuerzas que la gustara.
Al llegar a la puerta la paré y la tapé los ojos con mis manos. Quería hacerlo bien. Que no viera nada hasta que estuviera dentro. Así que suavemente la fui empujando con mi cuerpo hasta que ambos quedamos dentro del dormitorio y retiré mis manos de su rostro dejándola ver el cuarto. Mis manos se dirigieron instintivamente a su cintura mientras sus hermosos ojos recorrían centímetro por centímetro la habitación.
Pude sentir como nacía en su interior un sentimiento de dicha y alegría entremezclado con amor. Esta exultante de alegría, lo que hizo que me sintiera el más dichoso de los hombres.
- ¿Te gusta? – le pregunté pausadamente, saboreando sus reacciones.
- ¿Qué si me gusta? Es la mejor sorpresa que me han dado en mi vida. – me contestó sinceramente.
Su alegría, unida con la mía, me desbordaba. Sólo atiné a darla la vuelta suavemente y a besarla apasionadamente, con todo el amor que tenía dentro de mi ser. Poco a poco fuimos moviéndonos hacia la cama, esa cama perfectamente redonda que había comprado con Esme horas atrás.
La tumbé y me dejé caer despacio sobre ella. Sin dejar de besarla mis manos comenzaron a recorrer su perfecto cuerpo de arriba hacia abajo y viceversa, mientras ella pasaba las suyas por mi espalda dibujando sensualmente las formas de mis músculos. De pronto deseé seguir probándola, sentir su sabor acariciando mi lengua, por lo que alejé mis labios de los suyos y comencé a besar y lamer su cuello bajando hacia sus pechos.
- Jasper – susurró entre jadeos. – No tienes porque…
- Shh… Habrá que estrenar la cama, ¿no? – la contesté con voz ronca.
Como respuesta a mis palabras tiró un poco de mi pelo para volver a juntar nuestros labios mientras enredaba una pierna en mi cadera.
De pronto se oyó un chillido agudo en el piso de abajo seguido por una alocada carrera por las escaleras. Yo no la hice caso y seguí besando a Danielle, aunque mi instinto me decía que pronto tendría que parar.
- ¡Mamá! ¡Rose! ¡Danielle! ¡La ropa, la ropa! – Era Nessie, que se paró ante nuestra habitación y abrió la puerta bruscamente. – Vamos, ya tendréis tiempo después de mimitos – dijo lanzándose hacia nosotros y arrastrando de la mano a Danielle hacia la puerta.
- Está bien Nessie, ya vamos – la dije sonriendo mientras Daniiele me pedía perdón con la mirada.
Por el camino se nos unieron Bella y Edward y al llegar al salón vimos decenas de bolsas diseminadas por el suelo y a Emmett y Rosalie nadando entre ropa.
- ¡Santo Dios! – exclamó Edward - ¿dejasteis algo en las tiendas?
Danielle soltó una pequeña carcajada y ambos nos acercamos al montón de bolsas, cogiendo unas cuantas para seleccionar la ropa que había dentro.
Después de unos cuantos minutos ya teníamos casi toda la ropa amontonada en los sofás. De pronto Nessie comenzó a reírse diciendo:
- Creo que esto es tuyo Danielle…
La aludida se volvió rápidamente hacia Nessie mientras un sentimiento de vergüenza invadía su cuerpo. Pero yo fui más rápido y arranqué la bolsa de las manos de mi sobrina mientras todos me miraban divertidos. Yo miré burlonamente a Danielle notando como la ira se apoderaba de ella. Sin dejar de mirarme me soltó bruscamente:
- Estate quieto… Ni se te ocurra mirar lo que hay dentro.
Al instante de pronunciar esas palabras una gran fuerza me paralizó y por mucho que intenté moverme no lo conseguí. No podía mover ni un músculo de mi cuerpo, ni siquiera un milímetro. No podía parpadear, no podía ni siquiera hablar. ¿Qué me estaba pasando?
- Vamos, deja de hacer el idiota – me dijo Danielle mientras se acercaba para quitarme la bolsa - ¿Jasper? – chilló algo histérica cuando vio que seguía sin moverme.
Noté como el pánico la invadía y yo sólo quería consolarla, decirla que estaba bien. Vi por el rabillo del ojo como todos, incluida Esme nos rodeaban y chillé mentalmente a Edward que era un idiota, que arreglara esto, que la tranquilizara y encontrara de una vez una maldita solución.
De pronto, y ante mis ideas asesinas hacia su persona, comenzó a reírse como el imbécil que era.
- Jo… Dinos que es tan gracioso ¿sí? Así podremos reírnos nosotros… - dijo Emmett sacándome aún más de mis casillas. Si pudiera moverme se iban a enterar esos dos. Danny y Esme sufriendo y ellos haciendo bromas.
- Es que… Es que… -comenzó sin dejar de reírse – creo que hemos descubierto el don de Danielle.
- ¿Qué?- dijeron todos al unísono perplejos.
- Pero no puede ser – dijo ella – yo no he hecho nada…
- Ordenarle que se estuviera quieto, recuerdas… - dijo Edward – Ahora creo que deberías decirle que se moviera o algo así.
Se volvió lentamente hacia mí asustada y apenas sin mirarme dijo:
- Puedes moverte
Pero no ocurrió nada. Así que una idea cruzó mi mente. Ella me estaba mirando a los ojos cuando me ordenó estarme quieto.
- Díselo mirándole a los ojos – la ordenó Edward al ver la línea de mis pensamientos.
Ella le hizo caso y repitió la orden y enseguida pude volver a moverme. Del alivio que conllevó el poder volver a moverme la risa salió de mis labios sin poder detenerla.
- Puff… Lo he pasado fatal – la dije mirándola cariñosamente mientras se acercaba a mí apenada. Yo la abracé y enseguida ella comenzó a disculparse.
- Lo siento… De verdad… Yo no quería… Ohh… Perdoname…
Su nerviosismo era evidente y tardé varios minutos en poder tranquilizarla. Carlisle debería saber esto, le dije mentalmente a mi hermano. No quería que Danielle se sintiera peor, pero necesitábamos saber que pensaba Carlisle al respecto.
- Será mejor que llamemos a Carlisle – dijo finalmente Edward.
Como yo había supuesto ante la mención de mi padre Danielle se puso aún más tensa y el remordimiento volvió a apoderarse de su cuerpo. Ya no sabía qué hacer para tranquilizarla, así que me concentré en ella olvidando a todos los demás usando fuertemente mi don, sentándola conmigo en uno de los sofás.
Los demás se sentaron a nuestro alrededor, mientras Nessie recogía toda la ropa y la subía a las habitaciones. Después de unos minutos apareció Carlisle con cara de preocupación.
- ¿Danielle? – preguntó - ¿Estás bien? ¿Qué ha pasado? – ante sus preguntas Danielle se encogió asustada a mi lado. No sabía lo que se cruzaba por su mente, pero tenía miedo, por lo que decidí contárselo yo.
- Pues estábamos desempacando la ropa – comencé – cuando cogí una bolsa de Danielle. Ella me miró bastante enfadada y me ordenó que me estuviera quieto. En ese momento una fuerza sobrehumana se apoderó de todos mis músculos y no pude moverme ni un milímetro, por mucha fuerza que hice. Creía que me iba a volver loco, que me iba a quedar así para siempre, pero Danielle volvió a mirarme y me dijo que me podía mover y todo acabó. Dejé de sentir esa fuerza y pude moverme con facilidad.
- Se te olvida que cuando dio las órdenes te miraba a los ojos. – puntualizó Edward.
- Cierto – corroboré – Cuando intentó deshacer la orden primero no tuvo efecto y luego, cuando me miraba a los ojos, pude moverme.
Carlisle y el resto de la familia nos miraban con expectación y con algo de preocupación. Esto, mezclado con mis declaraciones, hizo que Danielle se sintiera peor. Pero antes de haber podido decir nada para consolarla Edward se me adelantó.
- No es tu culpa – la dijo Edward suavemente. – Simplemente todavía no sabes controlarlo. Con algo de práctica…
- ¿Qué? ¿Práctica? – dijo aterrada
- Bien… - dijo Carlisle - querría verlo. Si no te opones claro… - la dijo sonriendo.
- Solo una vez- aceptó aún asustada.
- Bien… Solo una vez – repitió él. - ¿Algún voluntario?
- Yo, yo, yo… - gritó Emmett corriendo hacia nosotros.
- Perfecto… - dijo Carlisle – Ahora, Danielle, concéntrate y ordénale algo.
Me miró aterrada y yo la abracé fuertemente para darla ánimos y la susurré al oído:
- Tranquila… Puedes hacerlo… Y podrías mandarle que se diera cogotazos a él mismo o algo así.
- Es para hoy – la recriminó Emmett.
Danielle se volvió hacia él y concentrándose durante unos segundos le dijo:
- No te muevas.
Emmett se quedó paralizado, como antes me había pasado a mí.
- Excepcional – dijo Carlisle.
- Ha sido… - comenzó Edward – genial, magnífico… Carlisle, tiene un gran potencial… - siguió mientras se volvía hacia su padre.
De pronto Emmett pudo volver a moverse y como hice yo, estalló en carcajadas.
- ¡Genial! – gritó como un loco – Otra vez… Otra vez…
- Basta Emmett… - dijo Carlisle, y volviéndose hacia Danielle siguió suavemente – ahora intenta ordenar otra cosa… No sabemos si solo funciona para paralizar o puedes hacer que alguien haga lo que tú quieras.
Danielle se asustó un poco, pero antes de que pudiera volver a tranquilizarla ella misma se serenó.
- ¿Otra cosa? ¿Cómo qué?
- No sé… Algo diferente, que haga que tenga que moverse en contra de su voluntad.
Emmett volvió a ponerse frente a ella, esta vez son su sonrisa de superioridad algo insegura. Una sonrisa se dibujó en la cara de Edward justo antes de que Danielle hablara.
- Baila una jota.
Y de pronto Emmett comenzó a bailar fervientemente mientras todos estallábamos en una sonora carcajada. Pude sentir como Danielle no se estaba divirtiendo y justo cuando me volví hacia ella Emmett dejó de bailar y la cogió en brazos exclamando:
- Genial pequeñina, genial…
Cuando Emmett la bajó se acercó a mí.
- Carlisle… - comenzó.
- No te preocupes… Es un don excepcional. Tendrás que trabajar mucho para dominarlo, pero cuando lo hagas serás muy poderosa.
Esto último lo dijo con una sonrisa, pero pude notar su preocupación.
- Yo, yo… No sabía lo que podía hacer… - y ante la mirada interrogadora de todos los miembros de la familia confesó remarcando lo que yo ya sabía – Tengo miedo… No quiero hacer daño a nadie…
- No te preocupes Danny – la dije abrazándola – No tienes porque hacer daño a nadie. Yo te ayudaré a controlarlo.
- Todos ayudaremos – dijo Rosalie con una gran sonrisa.
- Sí… - corroboró Nessie.
- Gracias – contestó ella – Ahora, ¿podemos subir a la habitación? Hay que ordenar todo – dijo volviéndose hacia mí, a lo que yo asentí y cogiéndola de la mano nos dirigimos hacia arriba.

Eco de luz - Cap 18

CAPÍTULO 18: PARÁLISIS (DANIELLE)

Subimos corriendo hacia el dormitorio. ¿Qué sorpresa sería? Nunca me habían regalado muchas cosas y ahora Jasper no hacía más que darme de todo.
Al llegar a la puerta Jasper me paró y poniendo las manos sobre mis ojos abrió la puerta. Hizo que entrara en la habitación sin dejarme ver nada. Pero no contó con mis otros sentidos. Pude oler la pintura fresca de las paredes y los muebles nuevos, pero eso no frenó mi sorpresa cuando me dejó ver.
Retiró suavemente sus manos de mis ojos y las posó en mi cintura y pude ver, maravillada, cómo habían redecorado la habitación.
Estaba pintada de un verde clarito precioso y la habían cubierto con una gran alfombra a juego. En el mismo centro había una gran cama redonda con una funda nórdica también en verde, al igual que las livianas cortinas que cubrían los ventanales. Además, habían comprado tres mueblecitos auxiliares muy bonitos y un sofá con su mesita a juego.
Estaba anonada. No me podía creer que todo esto fuera para mí, para nosotros.
- ¿Te gusta? – preguntó Jasper pausadamente.
- ¿Qué si me gusta? Es la mejor sorpresa que me han dado en mi vida.
Jasper me volvió y selló mis labios en un apasionado beso. No sé muy bien en qué momento nos movimos pero de pronto estaba recostada en la cama con Jasper encima. Comenzó a arrastrar suavemente sus manos por mis piernas y yo me dispuse a acariciar su bien formada espalda. En un determinado momento Jasper alejó sus labios de los míos y los dirigió por mi cuello hacia mi escote.
- Jasper – atiné a decir entre jadeos. – No tienes porque…
- Shh… Habrá que estrenar la cama, ¿no?
Como respuesta a esas cinco palabras tiré un poco de su pelo hasta volver a juntar nuestros labios y enredé una de mis piernas en su cadera.
De pronto se oyó un chillido agudo en el piso de abajo seguido por una alocada carrera por las escaleras.
- ¡Mamá! ¡Rose! ¡Danielle! ¡La ropa, la ropa! – Era Nessie, que se paró ante nuestra habitación y abrió la puerta bruscamente. – Vamos, ya tendréis tiempo después de mimitos – dijo cogiéndome de la mano y tirando de mi hacia la puerta.
- Está bien Nessie, ya vamos – dijo Jasper sonriéndome y yo le pedí perdón con la mirada mientras seguía Nessie escaleras abajo.
Por el camino se nos unieron Bella y Edward y al llegar al salón vimos decenas de bolsas diseminadas por el suelo y a Emmett y Rosalie nadando entre ropa.
- ¡Santo Dios! – exclamó Edward - ¿dejasteis algo en las tiendas?
No pude evitar una pequeña carcajada mientras me acercaba a un par de bolsas.
Después de diez minutos ya tenía la mitad de mi ropa amontonada en un sofá. De pronto Nessie comenzó a reírse diciendo:
- Creo que esto es tuyo Danielle…
Por su tono de voz y por el logotipo de la bolsa pude adivinar que se trataba del conjunto de ropa interior que me habían hecho comprar y que daba vergüenza mirarlo. Jasper sintió mi vergüenza y la diversión de Nessie y cogió la bolsa antes que yo mientras me miraba divertido. En ese momento una gran ira se apoderó de mí y sin dejar de mirarle le solté:
- Estate quieto… Ni se te ocurra mirar lo que hay dentro.
De pronto Jasper se quedó paralizado, con una sonrisa diabólica esculpida en la cara y una de sus manos dentro de la bolsa. Todos se le quedaron primero mirando a él y luego a mí.
- Vamos, deja de hacer el idiota – le dije mientras me acercaba para quitarle la bolsa - ¿Jasper? – chillé algo histérica cuando vi que seguía sin moverse.
Todos se arremolinaron a nuestro alrededor y de repente sentí como Edward comenzaba a reírse a mandíbula batiente. Sorprendidos nos volvimos hacia él y fue Emmett el primero en hablar.
- Jo… Dinos que es tan gracioso ¿sí? Así podremos reírnos nosotros…
- Es que… Es que… -comenzó sin dejar de reírse – creo que hemos descubierto el don de Danielle.
- ¿Qué?- dijimos todos al unísono.
- Pero no puede ser – dije yo – yo no he hecho nada…
- Ordenarle que se estuviera quieto, recuerdas… - dijo Edward – Ahora creo que deberías decirle que se moviera o algo así.
Me volví hacia Jasper presa del pánico y le dije sintiéndome una tonta:
- Puedes moverte
Pero no ocurrió nada.
- Díselo mirándole a los ojos – me ordenó Edward.
Yo le hice caso y repetí la orden y enseguida Jasper dejó caer la bolsa y se puso en pie comenzando a reírse.
- Puff… Lo he pasado fatal – dijo mirándome
Yo me acerqué a él lentamente y cuando estuve entre sus brazos le susurré:
- Lo siento… De verdad… Yo no quería… Ohh… Perdoname…
Mi nerviosismo era evidente y Jasper tardó unos minutos en tranquilizarme.
- Será mejor que llamemos a Carlisle – dijo finalmente Edward.
Yo me sentía fatal. Y eso que Jasper no dejaba de repetirme que me tranquilizara, que todo iba bien. Pero podía haberle hecho daño, podía haberle hecho daño a cualquiera de mi nueva familia. Todos me miraban con precaución, pero a la vez con interés.
Nessie se había encargado de recoger toda la ropa y de dejarla en mi dormitorio mientras yo seguía intranquila en el salón. Después de unos minutos, que a mí se me hicieron eternos, apareció Carlisle con cara de preocupación.
- ¿Danielle? – preguntó - ¿Estás bien? ¿Qué ha pasado? – Se le veía realmente preocupado así que me encogí en el sofá, entre los brazos de Jasper.
- Pues estábamos desempacando la ropa – comenzó Jasper – cuando cogí una bolsa de Danielle. Ella me miró bastante enfadada y me ordenó que me estuviera quieto. En ese momento una fuerza sobrehumana se apoderó de todos mis músculos y no pude moverme ni un milímetro, por mucha fuerza que hice. Creía que me iba a volver loco, que me iba a quedar así para siempre, pero Danielle volvió a mirarme y me dijo que me podía mover y todo acabó. Dejé de sentir esa fuerza y pude moverme con facilidad.
- Se te olvida que cuando dio las órdenes te miraba a los ojos. – puntualizó Edward.
- Cierto – corroboró Jasper. – Cuando intentó deshacer la orden primero no tuvo efecto y luego, cuando me miraba a los ojos, pude moverme.
Carlisle y el resto de mi nueva familia me miraban con expectación y con algo de preocupación. Esto, mezclado con las palabras de Jasper, hizo que me sintiera fatal. Él había sufrido por mi culpa. No me podía quitar de la cabeza que algo peor podrías haber pasado.
- No es tu culpa – me dijo Edward suavemente. – Simplemente todavía no sabes controlarlo. Con algo de práctica…
- ¿Qué? ¿Práctica? – dije aterrada
- Bien… - dijo Carlisle ignorándome- querría verlo. Si no te opones claro… - me dijo sonriendo, pero yo sabía que no podía negarme, no después de que me hubieran aceptado en su familia.
- Solo una vez- le dije aún asustada.
- Bien… Solo una vez – repitió él. - ¿Algún voluntario?
- Yo, yo, yo… - gritó Emmett corriendo hacia nosotros.
- Perfecto… - dijo Carlisle – Ahora, Danielle, concéntrate y ordénale algo.
Yo miré aterrada a Jasper, quien me abrazó fuertemente y me dijo susurrando para que sólo yo le oyera:
- Tranquila… Puedes hacerlo… Y podrías mandarle que se diera cogotazos a él mismo o algo así.
- Es para hoy – me recriminó Emmett.
Yo le miré, concentrándome en sus ojos, y de pronto sentí como una extraña fuerza interior se acumulaba alrededor de mis pupilas. Estuve entonces segura de poder hacerlo y abrí la boca para decir:
- No te muevas.
Emmett se quedó paralizado, como antes le había pasado a Jasper.
- Excepcional – dijo Carlisle.
- Ha sido… - comenzó Edward – genial, magnífico… Carlisle, tiene un gran potencial… - siguió mientras se volvía hacia su padre.
Yo me volví hacia Emmett y le dejé que volviera a moverse, y lo primero que hizo al poder moverse fue comenzar a carcajearse.
- ¡Genial! – gritó como un loco – Otra vez… Otra vez…
- Basta Emmett… - dijo Carlisle, y volviéndose hacia mí siguió suavemente – ahora intenta ordenar otra cosa… No sabemos si solo funciona para paralizar o puedes hacer que alguien haga lo que tú quieras.
Sus palabras me hicieron sentir extraña… Poderosa pero a la vez muy asustada.
- ¿Otra cosa? ¿Cómo qué?
- No sé… Algo diferente, que haga que tenga que moverse en contra de su voluntad.
Emmett volvió a ponerse frente a mí, esta vez son una sonrisa de superioridad algo insegura. Yo volví a concentrarme y cuando sentí esa extraña fuerza acumularse en mis ojos hablé.
- Baila una jota.
Y justo cuando acabé de hablar Emmett comenzó a bailar fervientemente mientras todos estallaban en una sonora carcajada. A mí no me hizo mucha gracia. No era gracioso que alguien hiciera eso obligado, que yo le obligara a hacerlo. Así que enseguida le ordené que parara y él vino hacia mí y cogiéndome en brazos exclamó:
- Genial pequeñina, genial…
Miré hacia Jasper y vi como sonreía. A su lado estaba Carlisle, que me miraba con semblante serio.
- Carlisle… - comencé.
- No te preocupes… Es un don excepcional. Tendrás que trabajar mucho para dominarlo, pero cuando lo hagas serás muy poderosa.
Esto último lo dijo con una sonrisa, pero hasta yo pude notar su preocupación.
- Yo, yo… No sabía lo que podía hacer… - y ante la mirada interrogadora de todos los miembros de la familia confesé – Tengo miedo… No quiero hacer daño a nadie…
- No te preocupes Danny – me dijo Jasper acercándose para abrazarme – No tienes porque hacer daño a nadie. Yo te ayudaré a controlarlo.
- Todos ayudaremos – dijo Rosalie con una gran sonrisa.
- Sí… - corroboró Nessie.
- Gracias. – contesté yo, y volviéndome hacia Jasper le pedí que subiéramos a la habitación. Quería estar un rato a solas y además tenía que organizar la gran cantidad de ropa que había comprado.

Eco de luz - Cap 17

CAPÍTULO 17: DECORACIÓN (JASPER)

Seguí a Danielle a nuestra habitación y nada más cerrar la puerta ella me preguntó por Jacob.
- Jasper… - comenzó dudando - ¿Qué es Jacob?
Joder… Que directa… Y concisa…
- ¿Jacob? Umm… Él es un licántropo, un hombre lobo, por así decirlo.
Si te oyera Jacob o cualquiera de la manada te mataba por esa triste explicación de su naturaleza. Pero no quería agobiar a Danielle con demasiadas cosas.
- ¿Un hombre lobo? ¿De esos de las pelis? ¿Qué se convierten con la luna llena? – preguntó interesada.
Sus preguntas me hicieron reír. Si yo pensaba que con mi explicación los lobos se iban a enfurecer con las palabras de Danny podrían arrancarnos la cabeza. No les gustaba que bromeáramos con esas cosas. Bueno, Jacob dejaba que Rosalie se metiera con él pero porque sabía que no lo hacía con maldad. Al principio las cosas no fueron tan fáciles.
Oí como Edward y Emmett se reían en el salón antes de subir a despedir a sus esposas.
- No es como en las películas, pero sí algo parecido. Y no, no se convierten con la luna, sino cuando ellos quieren.
- ¿Ellos? O sea que hay más
- Sí, hay dos manadas. Jacob es el alpha, esto, el jefe, más o menos, de una.
- Ahh… Quiero conocerles. – dijo completamente segura.
Bueno, podríamos organizar una merienda o algo para presentarla. Total, ellos tendrían que saber que yo había vuelto y que ahora éramos una más. Si bien seguro que Jacob ya se lo habría mencionado.
- Bueno… Eso será fácil… - comencé - Cuando vuelvas del viaje planearemos algo. Pero ahora tienes que prepararte o Rosalie nos arrancará la cabeza.
Esto último se lo dije mientras la abrazaba y comenzaba a besarla.
- Salimos en cinco minutos. – se oyó decir a Rosalie.
- Mierda – dije Danielle y se lanzó hacia su poca ropa.
- Ey… Tenemos toda la eternidad… - la recordé con una sonrisa.
La mire disimuladamente mientras se cambiaba. Se puso unos vaqueros ajustados y un jersey fino que marcaba todas sus curvas. Me encantaba toda ella y tuve que hacer un gran esfuerzo para no abalanzarme sobre ella. Se dirigió hacia su bolso y comenzó a contar el dinero preocupada. Entonces yo me dirigí hacia la cómoda donde siempre habíamos guardado Alice y yo nuestro dinero y la abrí. Estaba todo lo que yo había dejado al irme y cogiendo unos 5.000 $ me dirigí hacia Danielle. Cuando se dio cuenta del dinero que llevaba la sorpresa inundó sus facciones.
- Toma – la dije ofreciéndola el dinero.
- ¿Qué? No… - me dijo avergonzada
- Danielle, cógelo…
- No, no puedo…
- Te he notado preocupada y sé que es por el dinero… A mí me sobra y total, todo lo mío es tuyo…
- Ohh, no… Jasper… No puedo… Es… Demasiado…
- Por favor… - la supliqué perdiéndome en sus ojos – Ahora eres parte de la familia…
- He dicho que no. – me rebatió seriamente mientras salía de la habitación y bajaba hacia el salón.
Yo la seguí, dejando el dinero arriba. Acaba de conocer su lado cabezota. ¿Por qué no lo aceptaba? ¿Era demasiado? Bueno, pues la mitad… ¿Es que acaso no me quería? Vamos, no seas tonto, claro que te quiere. Lo puedes notar. Sólo que todo esto la pilla de nuevas. Tú estás acostumbrado al dinero y a no preocuparte por él, pero acuérdate de lo que la costó a Bella entenderlo. Antes de poder decirla nada más para convencerla apareció Rosalie.
- ¿Estás lista? – la preguntó Rosalie mientras bajaba las escaleras acompañada de Bella y Nessie.
- Sí. Todo listo… - contestó Danny sonriendo.
- Bien, vámonos entonces.
Danielle se retrasó un poco y se acercó a mí.
- Jasper… - comenzó suavemente- De verdad, no puedo – Y antes de irse hacia el garaje me dio un pequeño beso en los labios.
¿Qué no puede? ¿Qué no puede qué? ¿No me irá a dejar? ¿No? Pero qué demonios piensas… Claro que no… O eso esperaba…
Estaba tan desesperado que no vi a Edward acercarse a mí.
- Jasper, hermano… no te preocupes… Por su cabeza no ha pasado en ningún momento dejarte. Sólo deja que se acostumbre a esto. Ella siempre ha estado sola y se siente un poco agobiada con tantas novedades y atenciones. No digo que no la gusten, pero necesita tiempo.
- Gracias Edward – le dije mentalmente ante sus tranquilizadoras palabras. Me había portado como un idiota, pero ahora tenía cosas en que ocuparme. Había decidió decorar la habitación en lo que ella estaba en Nueva York y porque se sentiría menos desplazada en ella. Solo esperaba que la gustara. Sin más fui a buscar a Esme, que estaba limpiando el polvo en el despacho de Carlisle.
- Esme… ¿Podrías ayudarme a redecorar la habitación en lo que Danny está fuera? Querría sorprenderla…
- Claro hijo… - me contestó sonriendo – ya tengo un par de ideas…
- Bien. Entonces ¿por dónde empezamos? – la pregunté sabiendo claramente que ya tenía todo pensado.
- Primero nosotros vamos a por los muebles mientras Edward y Emmett vacían el cuarto y lo pintan. ¿Qué te parece si lo centramos todo en el verde pastel? Es un color muy bonito y seguro que ella le gusta.
- Sabes que no entiendo de estas cosas. Lo que tú digas, madre.
Ante mis palabras, bueno, ante el hecho de volver a llamarla madre, Esme se arrojó a mis brazos sollozando.
- Ohh… Hijo… Te he echado tanto de menos…
- Lo sé. Y siento de verdad haberos hecho sufrir. – la dije mientras la tranquilizaba con mi don.
- Pero ahora estás de vuelta… y eres feliz ¿no? Con Danielle digo…
- Sí madre… Soy feliz… No como antes pero creo que con el tiempo lo conseguiré.
- Bien… Eso sobra. Se la ve tan buena… -Y tras un corto silencio siguió – Pero bueno, vamos a dejarnos de ñoñerías y vámonos a comprar el nuevo dormitorio.
Antes de irnos y en lo que yo iba a buscar algo de dinero Esme fue a buscar a mis hermanos y les explicó lo que debían de hacer.
Primero nos dirigimos a una tienda de pinturas, donde Esme compró el tono para las paredes y mandó que lo llevaran a casa.
Tras esto fuimos a un almacén enorme de muebles. Allí y tras dar varias vueltas nos decidimos por una cama enorme y circular, tres muebles auxiliares también con motivos curvos, una mesita que parecía más de café que de cuarto y un sofá con una pinta comodísima. Todo era en color blanco, o eso me parecía hasta que Esme se ofendió y me dijo que era color “hueso”. Bien, si ella lo decía. También discutimos un poco respecto a la cama. Yo la quería normal pero Esme decidió que lo mejor era cambiar todo por completo y que tenía que ser redonda. Al final dejé que hiciera lo que quisiera. Total, la especialista en decoración era ella. También elegimos unas nuevas estanterías para el baño y yo añadí un cesto para la ropa sucia. Esperaba que Danielle no fuera una maniática de tirar toda la ropa usada. Aunque claro, ella tenía poca, así que suponía que pensaba lavarla de vez en cuando.
Finalmente nos dirigimos hacia una tienda de textiles, donde adquirimos una alfombra gigante que a mí me parecía que no iba a caber, pero sí Esme lo decía… La alfombra era en tonos verdes claritos, a juego con las paredes. También compramos decenas de juegos de toallas y sábanas y unas cortinas para la habitación, en tono “hueso”. No sé porqué pero ese color me hacía gracia. Yo veía que era diferente al blanco, pero dudaba que el ojo humano lo diferenciara.
Cuando Esme creyó que lo teníamos todo, nos dirigimos de vuelta a casa, no sin antes sobornar a los encargados del transporte de los muebles para que se dieran prisa en llevarlos.
Al llegar a casa Edward y Emmett ya habían terminado de pintar la habitación. Juntos y entre bromas esperamos la llegada de los muebles, que no se demoró nada más que cuarenta y cinco minutos.
Después de otra hora lo teníamos todo colocado. La cama en el centro, los muebles auxiliares diseminados estratégicamente, según Esme claro, el sofá y la mesita en la pared más alejada, las cortinas colgadas, los juegos de toallas y sábanas colocados en el armario y las estanterías del baño colgadas. Lo que más me impresionó es que la alfombra cuadrara perfectamente, pero bueno, Esme era todo un genio.
Había dos cajas en el pasillo con las pocas pertenencias que Edward y Emmett no habían tirado: algo de ropa mía, fotos mías y de Alice, dinero, pasaportes y otros papeles falsificados, libros y cd’s de música. Las cargué hasta el dormitorio y comencé a colocarlas. No tardé ni cuarto de hora y enseguida bajé a jugar con mis hermanos.
Emmett me estaba esperando junto a la videoconsola, mientras Edward estaba tocando el piano. Jugué con Emmett durante horas y aunque empezó aplastándome enseguida me puse a su par. Hacía tanto tiempo que no jugaba y parecía que se me había olvidado. Cuando Edward se cansó de que le ignoráramos salimos al bosque y echamos una lucha a tres bandas. Era divertido jugar los tres a la vez. Mi experiencia, la habilidad de Edward y la fuerza de Emmett igualaban la pelea, aunque casi siempre ganaba Ed.
Cuando oímos el coche de Rosalie acercarse por la carretera Emmett, Edward y yo nos lanzamos corriendo hacia el garaje para esperarlas. Estas pocas horas se me habían hecho eternas sin ella. Cuando se bajaron del coche Danielle vino directamente hacia mí y yo me acerqué a ella.
- Hola amor, te he echado de menos – atiné a decir antes de que se lanzara a mis brazos y me diera un beso apasionado demostrándome lo que me diría a continuación.
- Yo también
- ¿Habéis comprado mucho? – la pregunté mientras nos dirigíamos hacia dentro de la casa.
- Bueno… - dijo bastante avergonzada- Creo que demasiado.
La separé para que se explicara, pero antes de poder preguntarla me respondió.
- Lo siento, tenía que haber aceptado el dinero. Ahora se lo debo a las chicas. Vas a tener que ayudarme a encontrar trabajo.
No pude evitar reírme. Sabía que la gustaba ir de tiendas, y también la ropa. Y también sabía que Rose y el diablillo de Nessie no iban a dejarla venirse con las manos vacías. Cuando llegó a la parte del trabajo solté una gran carcajada. Si quería trabajar yo no se lo impediría, pero tenía que convencerla para que simplemente aceptara lo mío.
- Bueno amor, yo se lo pagaré… Tómalo como primer regalo de tu novio.
¿Novio? Danielle se sorprendió ante mis palabras pero enseguida noté como una gran felicidad la invadía. Yo había estado algo inseguro ante su reacción pero en este momento me di cuenta de que todo iba bien, de que estábamos hechos el uno para el otro.
- Ahora acompáñame a la habitación, tengo una sorpresa para ti – le dije volviéndola a besar.
- ¿Una sorpresa? ¿El qué?
- Ohh… Si te lo digo ya no será sorpresa, ¿no crees?

Eco de luz - Cap 16

CAPÍTULO 16: NUEVA YORK (DANIELLE)

Cuando Rosalie dijo que teníamos que prepararnos me dirigí hacia mi nueva habitación con Jasper siguiéndome los talones. Cuando estuvimos dentro y noté que él había cerrado la puerta me volteé para preguntarle sobre Jacob.
- Jasper… - comencé dudando - ¿Qué es Jacob?
- ¿Jacob? Umm… Él es un licántropo, un hombre lobo, por así decirlo.
- ¿Un hombre lobo? ¿De esos de las pelis? ¿Qué se convierten con la luna llena? – pregunté más interesada que otra cosa.
Ante mis ocurrencias Jasper comenzó a reírse fuertemente y más risas le siguieron desde la planta baja de la casa. Edward y Emmett debían de haberme oído, pero no me importaba.
- No es como en las películas, pero sí algo parecido. Y no, no se convierten con la luna, sino cuando ellos quieren.
- ¿Ellos? O sea que hay más
- Sí, hay dos manadas. Jacob es el alpha, esto, el jefe, más o menos, de una.
- Ahh… Quiero conocerles. – dije segura de mi misma. La verdad que me resultaba curioso. Siempre me habían interesado mucho las cosas nuevas y solía jugar a los detectives de pequeña.
- Bueno… Eso será fácil… Cuando vuelvas del viaje planearemos algo. Pero ahora tienes que prepararte o Rosalie nos arrancará la cabeza.
Esto último lo dijo mientras entrelazaba sus brazos alrededor de mi cintura y comenzaba a besarme.
- Salimos en cinco minutos. – se oyó decir a Rosalie.
- Mierda – dije yo
- Ey… Tenemos toda la eternidad… - me parafraseó Jasper con una sonrisa.
Me solté de su abrazo y me dispuse a cambiarme de ropa. Me puse unos vaqueros cómodos y un jersey fino que marcaba mis curvas. Cogí mi pequeño monedero y comencé a contar los pocos ahorros que me quedaban. A la vuelta tendría que buscar algún trabajo. Noté como Jasper se alejaba hacia una de las cómodas y cuando volvió a acercarse me di la vuelta para volver a besarle. Pero lo que vi me dejó a cuadros. Se acercaba a mí con un buen fajo de billetes en la mano.
- Toma – me dijo
- ¿Qué? No…
- Danielle, cógelo…
- No, no puedo…
- Te he notado preocupada y sé que es por el dinero… A mí me sobra y total, todo lo mío es tuyo…
- Ohh, no… Jasper… No puedo… Es… Demasiado…
- Por favor… - me dijo mirándome a los ojos – Ahora eres parte de la familia…
- He dicho que no. – le dije seriamente mientras salía de la habitación y bajaba hacia el salón.
Jasper me siguió y ambos nos quedamos de pie en medio del salón. Yo no sabía qué hacer. Estaba claro que no iba a aceptar su dinero. Bastante me había dado ya al presentarme a su familia, al hacerme parte de ella.
- ¿Estás lista? – preguntó Rosalie mientras bajaba las escaleras acompañada de Bella y Nessie.
- Sí. Todo listo… - la contesté sonriendo.
- Bien, vámonos entonces.
Mientras ellas salían en dirección al garaje yo me volví hacia Jasper para despedirme.
- Jasper… - comencé ante su cara de funeral- De verdad, no puedo – Y acercándome a él le di un pequeño beso en los labios para después unirme a las chicas.
Tardamos casi una hora en llegar al aeropuerto y desde allí otros cuantas hasta Nueva York. No fui llevando la cuenta del tiempo porque bastante tenía con pensar en Jasper.
A cada minuto que pasaba quería volverme a su lado, quería volver a abrazarle, a sentir su aliento sobre mi piel. Pero también quería disfrutar del día de compras. Los billetes de avión nos les había regalado Esme, así que mis ahorros no disminuyeron y podría comprarme algo. Incluso podría encontrar algo para Jasper.
Jasper… Esperaba que no le hubiera sentado muy mal lo del dinero, pero desde chiquita me habían enseñado a salir adelante por mí misma, a no ser una mantenida. De repente sus palabras volvieron a mi cabeza: todo lo mío es tuyo. ¿Entonces? ¿Él de verdad me quería a su lado? Pues claro tonta: tenemos toda la eternidad. Ahora sí le echaba de menos, necesitaba besarle y explicarle lo agradecida que estaba de tenerle.
Un suspiro se escapó de entre mis labios mientras nos dirigíamos al centro de Nueva York en autobús, lo que trajo hacia mí la atención de las demás. Yo las había visto mirarme preocupadas de vez en cuando, sobre todo a Rosalie, y fue ella quien habló.
- Danielle… ¿estás bien? – me preguntó suavemente.
- Sí… Bueno, echo de menos a Jasper…
- Sí claro, lo mismo me pasa mi con mi osito… - dijo entre risas – pero hay que hacerles sufrir de vez en cuando. Además, así te podrás comprar ropa sexy para él…
- ¿Ropa sexy? – pregunté extrañada – Creo que yo voy a comprar poca ropa.
- ¿Y eso? – me preguntó aún más extrañada Rosalie.
Esta vez fue Nessie la que contestó por mí.
- No tiene dinero tía… Y no quiso aceptar nada del tío Jasper.
- ¿Cómo? Bueno, pues pago yo… - comenzó Rosalie
- No. – la corté – Te lo agradezco pero yo puedo comprarme algunas cosas y no voy a dejar que los demás me compren nada. No lo necesito y caramba, nos acabamos de conocer.
- Pues por eso mismo. No te hemos regalado nada como bienvenida a la familia – Siguió Rosalie.
- Es que no tienen porque hacerlo… Sólo con dejarme vivir con vosotros….
- Venga ya… - dijo Bella entrando por primera vez en la conversación – Eres una Cullen y te vas a tener que acostumbrar a nuestro modo de vida, por muy mal que suene. A mí tampoco me gustan los regalos y la moda y ¿qué hago? Nada… Dejar que me arrastren de tiendas y que me compren lo que quieran – dijo señalando a Rosalie y su hija. Y con una sonrisa concluyó – Yo tampoco entendía por qué eran tan buenos y generosos conmigo pero es que ellos son así… Y sí no das tu brazo a torcer ellos tampoco lo harán…
- Así se habla – dijo Rosalie mientras daba una palmada en el hombro a Bella y comenzaba a reírse mientras nos bajábamos del autobús por mandato de Nessie.
Caminamos durante unos minutos a paso humano mirando algún que otro escaparate. De pronto me paré embelesada ante uno a la misma vez que Rosalie. En él había un conjunto divino de jeans, camiseta y sudadera. Cuando me giré hacia las demás vi cómo Rosalie miraba con ansías un minivestido azul marino.
- Será mejor que entremos. – dijo Bella ante nuestras caras.
Me probé cientos de conjuntos y no sólo en esa tienda, sino en tropecientas más. Finalmente mi dinero se acabó, pero Rosalie y Nessie me compraron lo que quise, y lo que quisieron, incluidos dos camisones diminutos que me daba hasta vergüenza mirarlos.
Al pagar en la primera tienda y ver que teníamos doce bolsas gigantes y todavía no habíamos empezado, según me dijo Bella, me pregunté cómo haríamos para cargar con todo.
- Esto, Nessie… - la pregunté al estar más cerca - ¿Cómo vamos a llevar toda esa ropa?
Ante mi pregunta mi nueva sobrina, que bien quedaba ese título, se rió y pasados unos segundos me contestó:
- No la vamos a llevar nosotras. Nos la llevarán a casa. Tardarán unas horas más que si la llevamos nosotras, pero no vamos a ir por ahí cargadas como mulas.
- No, claro… - la contesté flipando.
Estos Cullen lo hacían todo a lo grande pensé en la decimoquinta tienda al ver la gran cantidad de ropa que habíamos acumulado en el mostrador. Seguro que la pobre dependienta está igual de sorprendida que yo. Pero por lo menos ella cobrará un incentivo por la grandiosa venta que ha hecho.
De esa tienda pasamos a otra y después a otra. Bella parecía estar agotada, pero Nessie y Rosalie se lo estaban pasando en grande. Y para qué mentir, yo también. Hacía mucho que no salía de compras acompañada. Las compras y la ropa eran mis dos pasiones, y cuando las unías… Lo único malo era el tema del dinero, pero más adelante encontraría trabajo y se lo devolvería. Lo único que esperaba era que no repitieran estos viajes muy a menudo. Sino las acabaría debiendo una fortuna. Un resoplido de Bella me trajo de vuelta a la realidad.
- ¿Estás bien? – la pregunté ante su cara de malas uvas
- Sí… Sólo es que… estoy harta de ir de tiendas… No sé ni para qué vine…
- Para comprarte este conjunto mamá – dijo Nessie enseñándonos con una gran sonrisa un conjunto de tanguita y sujetador rojo que apenas podía tapar nada.
- Ohh Dios, Nessie, deja eso donde lo encontraste…
- No… Pero sí no lo quieres tú pues para Danielle
- Te lo cedo- me dijo Bella rápidamente y yo no pude negarme puesto que Nessie ya lo había mandado al mostrador de pagos.
Tras nueve horas de compras, que se me pasaron volando, volvimos al aeropuerto. Una vez subida en el avión hice recuento de lo que me había, perdón, habían comprado: siete jeans, seis pantalones, tres faldas, dos chándal completos, doce camisetas, ocho jerseys, dos chaquetas, una sudadera, tres abrigos, cuatro conjuntos de gorro y guantes, cuatro pijamas y tres camisones diminutos, tres vestidos, cientos de calcetines y decenas de conjuntos de ropa interior super sexys. A parte habían caído también dos pares de zapatillas de deporte y siete de zapatos.
Era una derrochadora. No sabía lo que le iba a decir a Jasper después de haberme negado a aceptar su dinero y haber gastado el de las chicas. Pero bueno, básicamente me habían obligado así que…
El viaje de vuelta se me hizo eterno. Cada vez estaba más cerca de Jasper pero todavía lo suficientemente lejos como para poder tocarle.
Cuando aparcamos en el garaje estaban Emmett, Edward y Jasper esperándonos. Cada una se acercó a su pareja, excepto Nessie que se fue directamente hacia la casa.
- Hola amor, te he echado de menos – me susurró Jasper antes de que me lanzara a sus labios y contra sus labios.
- Yo también
- ¿Habéis comprado mucho? – me preguntó mientras nos dirigíamos hacia dentro de la casa.
- Bueno… - dije avergonzándome- Creo que demasiado.
Jasper me separó un poco y antes de que dijera nada proseguí.
- Lo siento, tenía que haber aceptado el dinero. Ahora se lo debo a las chicas. Vas a tener que ayudarme a encontrar trabajo.
Jasper comenzó a reírse quedamente en la parte del dinero, pero al finalizar soltó una gran carcajada.
- Bueno amor, yo se lo pagaré… Tómalo como primer regalo de tu novio.
¿Novio? Esa simple palabra me llenó de felicidad. Bueno ahora yo tendría que pensar en algo que regalarle, en algo demasiado asombroso aunque tendría que pensarlo bien considerando todo lo que me había comprado.
- Ahora acompáñame a la habitación, tengo una sorpresa para ti – me dijo mientras me volvía a besar.
- ¿Una sorpresa? ¿El qué?
- Ohh… Si te lo digo ya no será sorpresa, ¿no crees?

Eco de luz - Cap 15

CAPÍTULO 15: LA FIESTA (JASPER)

Bajamos hasta la cocina de la mano, donde estaba Esme limpiando.
- Esme ¿te importa enseñar a Danielle el pueblo? – “vaya mierda de excusa que has dado” pensé para mí.
Obviamente Esme se me quedó mirando asombrada y yo no sabía que decirla. De pronto y ante mi sorpresa fue Danielle quien habló.
- Quiero ir al supermercado para comprar unas cosas y no me parece justo que Jasper me acompañe. Emmett quiere que se quede y ya ha pasado bastante tiempo lejos.
Vaya… Ni a mí se me habría ocurrido una excusa tan buena, así que la abracé fuertemente para besar su dulce cuello y mientras miraba a Esme con carita de pena la dije al oído:
- Eres genial… No tardes… Bueno, quizás sí deberías tardar… Por lo de la fiesta, digo… - y me alejé riendo hacia el salón, donde estaban los demás esperando.
Todos habían oído la conversación y Emmett se lanzó sobre mí para comenzar una lucha fingida como las de antaño. Tuve que esforzarme para no dejarme llevar por la emoción y romper un par de cosas hasta que Rosalie se lanzó encima de Emmet para pararnos. Esme y Danielle ya se habían ido y los demás estaban comenzando con la decoración, pero nosotros no nos habíamos enterado.
Yo ayudé a Carlisle y a Edward a forrar casi por completo las paredes del salón con fotografías de la familia. Había de todos nosotros, si bien abundaban las de Esme con Carlisle en sus múltiples viajes. Con mala suerte cogí la última fotografía que quedaba. Era una familiar, del primer cumpleaños de Nessie. Allí, en primera plana estábamos Alice y yo, sonriendo y abrazados. La echaba tanto de menos… Una gran tristeza llenó todo mi ser y no me di cuenta de que Edward se había acercado a mí hasta que me tocó el hombro.
- Yo también la echo de menos… Todos lo hacemos… Pero ahora tienes a Danielle y tienes que dejar el pasado atrás… Por ella y por la felicidad de ambos…
Las palabras de Edward me hicieron recapacitar. Tenía razón. Yo había amado a Alice con toda mi alma, pero no podía hacer nada para volver con ella. Así que ahora debía centrarme en el presente, en Danny.
Le agradecí mentalmente a mi hermano su consejo y fui a ayudar a Rosalie y Emmet con los centros de flores que estaban haciendo. Bueno, más bien los hacía Rose y Emmett la molestaba. Pero no teníamos mucho tiempo así que intenté rebajar toda la lujuria que irradiaba su cuerpo con mi don mientras Edward se reía.
Estábamos terminando de colocar los regalos sobre la mesa cuando llegaron Bella, Nessie y Jacob.
- ¿Quién ha invitado al perro?- dijo Rosalie sonriéndole.
- Yo también te quiero- la contestó el aludido.
Hace mucho que Rosalie y Jacob dejaron de odiarse profundamente pero aún les divertía insultarse el uno al otro.
En esas estaban cuando oíamos el coche de Edward aproximarse y nos dirigimos todos hacia el garaje para recibirlas. Yo era el encargado de vendar los ojos a Esme, así que me coloqué el primero.
Al verla bajar del coche no pude evitar el acercarme y besarla, además de decirla:
- Buen trabajo Danny.
Después me acerqué a Esme y la puse la venda en los ojos mientras Carlisle la guiaba hacia el interior de la casa. Cogí de la mano a Danielle y les seguimos hacia el interior de la casa, pero al pasar al lado de Jacob Danny se paró abruptamente. Ante su reacción Edward soltó una sonora carcajada.
- Vaya Jacob… ni Danielle aguanta tu olor… - dijo Edward sin parar de reírse.
Sentí que Danielle era presa de una gran vergüenza, pero Jacob intentó solucionarlo.
- No te preocupes… Tú tampoco hueles nada bien… - la dijo sonriendo.
Joder… Se me había olvidado advertirla de lo de Jacob…
Así que me puse detrás de ella y cogiéndola de la cintura la susurré:
- No te preocupes… Luego te explico…
Y diciendo esto seguimos caminando hacia el salón con los demás. Al llegar noté como cogía aire y se acercaba a Jacob:
- Soy Danielle. Y siento no haber empezado con buen pie…
- Jacob. Y ya te dije antes que no pasa nada… Ya estoy acostumbrado a ello…
En ese momento Carlisle llamó nuestra atención y quitó la venda de los ojos de Esme mientras todos exclamábamos: ¡Sorpresa!.
Esme se emocionó mucho con la sorpresa y comenzó a agradecernos el detalle, pero Edward no la dejó terminar y la llevó consigo hacia el piano donde tocó una serie de canciones preciosas mientras Rosalie le acompañaba cantando en algunas.
Tras el mini-recital de piano Emmett leyó una poesía con la que todos nos reímos. Que ocurrencias tenías este hermano mío…
Al terminar Carlisle decidió que era hora de abrir los regalos.
Primero abrió el de Edward, Bella y Nessie, que la habían comprado un reproductor de CDs, y después el de Emmett y Rosalie, que resultó ser varios conjuntos de ropa. El siguiente fue el nuestro y finalmente el de Carlisle, un bikini con un vale por un viaje a Indonesia.
Cuando hubo abierto todos los paquetes nos fue agradeciendo uno por uno los regalos. Al llegar a Danielle tardó más que con el resto y todos pudimos oír lo que la decía mientras la abrazaba.
- Gracias… Y no sólo por el regalo sino también por haberme devuelto a mi hijo.
Sentí un gran agradecimiento hacia Esme por haberla aceptado tan deprisa y con tanto amor.
Danielle estaba exultante. Seguro que nunca se habría imaginado esta recepción por parte de mi familia, pero yo ya sabía que sería algo así.
Cuando por fin Esme la soltó me abalancé lentamente sobre ella para cogerla por detrás, pero Danielle se revolvió hasta quedar frente a mí y besarme.
Tras esto me cogió de la mano y se fue a inspeccionar las fotografías. Se había parado ante la de toda la familia y miraba a Alice.
- Es del primer cumpleaños de Nessie. – la expliqué intentando controlar mis emociones.
- Ella…- dijo señalando a Alice
- Sí, es Alice... – la contestó y no pude evitar que se me quebrara la voz mientras apoyaba mi mandíbula en su hombro y la rodeaba con mis brazos la cintura.
Ella se volvió para abrazarme y di las gracias al cielo por habérmela enviado. En ese momento Rosalie anunció que tenían que prepararse para el viaje a Nueva York, así que solté a Danielle y la seguí hasta nuestra habitación.

Eco de luz - Cap 14

CAPÍTULO 14: LA FIESTA (DANIELLE)

Bajamos hasta la cocina, donde se encontraba Esme.
- Esme- comenzó Jasper para llamar su atención- ¿te importa enseñar a Danielle el pueblo?
Y ante la mirada extrañada de su madre yo añadí:
- Quiero ir al supermercado para comprar unas cosas y no me parece justo que Jasper me acompañe. Emmett quiere que se quede y ya ha pasado bastante tiempo lejos.
A Jasper le debió de gustar mi excusa porque me abrazó con fuerza y tras darme un pequeño beso me susurró al oído para que Esme no se enterase:
- Eres genial… No tardes… Bueno, quizás sí deberías tardar… Por lo de la fiesta, digo… - y se alejó riendo.
Antes de que pudiera contestarle algo que no hiciera sospechar a Esme ya se había ido con sus hermanos. Me volví entonces hacia Esme, que me miraba cariñosamente, y la pregunté:
- Bien… ¿cómo vamos? ¿Andando o corriendo?
- Jasper no te ha enseñado el garaje, ¿verdad?- dijo sonriendo. Y ante mi cara de asombro siguió- Ven… Iremos en el coche de Edward.
Nos pusimos en marcha hacia el garaje y al entrar en él tuve que sofocar una exclamación de asombro. Era enorme y en él había seis coches y una moto. Y todavía sobraba sitio…
Nos dirigimos hacia un Volvo plateado y entonces me fijé en los demás vehículos: un Jeep, un BMW descapotable, un Aston Martin, un Ferrari, un Mercedes y una Harley Davinson. Me quedé boquiabierta y una vez dentro del coche Esme comentó:
- Te habrás dado cuenta de que son un poco ostentosos. Por eso nos llevamos el coche de Edward, para no llamar mucho la atención. Ya sabes… conviene que corra el rumor de que somos una familia de clase media…
- ¿Y lo sois?- dije yo interesada recordando los coches, a lo que Esme se rió.
- No… A ti no te voy a mentir. Eres parte de la familia… No tenemos problemas monetarios.
- Ya me lo imaginaba- dije yo para mí misma y ante la mirada interrogatoria de Esme proseguí- No es normal ir de compras a Nueva York…
- Ohh… En esta familia sí…
Y ambas nos reímos justo al tiempo que llegábamos al supermercado. Estuve dando vueltas por él comprando todo lo que se me pasaba por la mente, incluso cosas que intuí que Jasper pudiera necesitar: gel, champú, pasta de dientes, un cepillo, gomas para el pelo… Cuando no se me ocurrieron más motivos para retener a Esme nos dirigimos a la caja a pagar y nos pusimos en marcha hacia el coche.
Durante el viaje de vuelta la conversación derivó hacia mis orígenes.
- Jasper dijo que eras de Inglaterra- me dijo invitándome a hablar.
- Sí, de Canterbury… Hace unos años dos nómadas me convirtieron pero a los pocos meses les abandoné… No nos llevábamos muy bien.
Ella me miró y antes de que preguntara la respondí.
- Era por la dieta. Yo nunca he bebido sangre humana y ellos no lo entendían…
Al llegar al garaje vimos que toda la familia nos estaba esperando. Había un chico nuevo, muy moreno y musculoso, que tenía agarrada a Nessie por la cintura así que supuse que era su pareja.
Al bajar del coche Jasper se acercó a mí y dándome un beso me dijo:
- Buen trabajo Danny.
Después se acercó a Esme y la puso una venda en los ojos mientras Carlisle la guiaba hacia el interior de la casa. Yo les seguí y al pasar al lado del chico nuevo un olor repugnante me paralizó. Ante mi reacción Edward soltó una sonora carcajada.
- Vaya Jacob… ni Danielle aguanta tu olor… - dijo Edward sin parar de reírse.
El aludido me miró y yo sentí una gran vergüenza, pero al tratar de disculparme él me interrumpió sonriendo:
- No te preocupes… Tú tampoco hueles nada bien…
Me quedé de piedra ante su respuesta ¿Quién era? Y ¿por qué me decía eso? ¿Es que ya tenía un nuevo enemigo?
Jasper se acercó a mí y cogiéndome por la cintura me susurró al oído:
- No te preocupes… Luego te explico…
Y diciendo esto me guió hacia el salón con los demás. Al llegar cogí aire para no respirar en un rato y acercándome a Jacob le dije:
- Soy Danielle. Y siento no haber empezado con buen pie…
- Jacob- dijo dándome la mano- Y ya te dije antes que no pasa nada… Ya estoy acostumbrado a ello…
En ese momento Carlisle llamó nuestra atención y quitó la venda de los ojos de Esme mientras todos exclamaban: ¡Sorpresa!.
No me había dado cuenta, pero en nuestra ausencia habían decorado el salón con varios centros de flores y decenas de fotografías familiares. En el centro de la gran mesa había varios regalos, entre los que pude diferenciar el que habíamos comprado Jasper y yo.
Esme se emocionó mucho con la sorpresa y comenzó a agradecernos el detalle, pero Edward no la dejó terminar y la llevó consigo hacia el piano donde tocó una serie de canciones preciosas mientras Rosalie le acompañaba cantando en algunas.
Tras el mini-recital de piano Emmett leyó una poesía con la que todos nos reímos. Al terminar Carlisle decidió que era hora de abrir los regalos.
Primero abrió el de Edward, Bella y Nessie, que la habían comprado un reproductor de CDs, y después el de Emmett y Rosalie, que resultó ser varios conjuntos de ropa. El siguiente fue el de Jasper y finalmente el de Carlisle, un bikini con un vale por un viaje a Indonesia.
Cuando hubo abierto todos los paquetes nos fue agradeciendo uno por uno los regalos. Al llegar a mí me dio un fuerte abrazo y me dijo:
- Gracias… Y no sólo por el regalo sino también por haberme devuelto a mi hijo.
Yo me quedé sin palabras y la devolví el abrazo con todo el cariño que sentía. Estaba emocionada por lo que me había dicho y habría llorado de haber podido.
Cuando nos soltamos Jasper me abrazó por detrás y yo me volví hacia él para darle un pequeño beso. Después centré mi atención en las fotografías que adornaban el salón.
La mayoría eran de Carlisle y Esme en diferentes partes del mundo y también abundaban las que protagonizaban Esme y Nessie. Pero la que verdaderamente llamó mi atención fue la de toda la familia. Allí, al lado de Jasper había una mujer delgada, baja comparada con él, con el pelo corto y negro despeinado y mirando en mil direcciones. Era hermosa y tenía un aspecto frágil y delicado, de bailarina de ballet. Jasper tenía uno de sus brazos alrededor de su cintura y ambos sonreían felices a la cámara.
Al ver que me había detenido ante esta fotografía Jasper me explicó:
- Es del primer cumpleaños de Nessie.
- Ella…- dije señalando a la desconocida
- Sí, es Alice... – me contestó él con la voz rota mientras apoyaba su mandíbula en mi hombro y me rodeaba con sus brazos.
Yo me volví para abrazarle y en ese momento me di cuenta de que todos nos miraban. Gracias al cielo Rosalie me salvó anunciando que teníamos que prepararnos para el viaje a Nueva York.

Eco de luz - Cap 13

CAPÍTULO 13: NUEVA VIDA (JASPER)

- Mi casa…- dijo Danielle susurrando, a lo que yo respondí con una sonrisa.
- ¿La casa o el dormitorio, bribón?- soltó Emmett riéndose mientras Bella y Rose le secundaban la gracia con sus risas.
Ante este comentario miré a Emmett de mala manera para advertirle que cesara con sus comentarios sin dejar de dirigirme hacia los pisos superiores.
- Mejor empezaremos por arriba- señalé a Danielle mientras la indicaba que subiera.
Por el camino la iba explicando de quien era cada cuarto y donde estaban otras habitaciones como la biblioteca y el despacho de Carlisle, e incluso donde se encontraba el baño comunitario, aunque en nuestra habitación había uno.
¿He pensado “nuestra” habitación? Estoy loco… Sólo la he dado unos besos… Aunque claro, eso puede significar que ella quiera compartir la habitación… Sí, no habéis llegado a más por las circunstancias, pero seguro que ella lo desea tanto como yo. Puedo notarlo…
Iba tan ensimismado en mis pensamientos que no me di cuenta de que ya habíamos llegado a mi antiguo cuarto, así que me paré bruscamente y volví a recordar a Alice, a mi pequeña amada y todas las horas que habíamos pasado allí dentro.
- Esta era mi habitación… Bueno, ahora será tuya, si quieres… - la dije con la voz rota antes de abrirla la puerta invitándola a entrar.
Seguía ensimismado en mis pensamientos cuando miré a Danielle para ver qué le parecía su nueva habitación, pero ella estaba mirando el armario. Esto me hizo recordar que ella y Alice amaban las compras y me acerqué preparándome mentalmente para lo peor: encontrarme allí todas sus cosas. Por eso no pude esconder una exclamación de sorpresa al ver que el armario estaba completamente vacío.
- Lo siento… Regalamos toda la ropa… - dijo Esme en un susurro desde la puerta.
- No… Está bien… No sé si habría podido hacerlo yo mismo… - la dije mientras entraba en el amplio armario y Esme me seguía para abrazarme. La lancé ondas de agradecimiento con mi don porque sabía que ella lo entendería mejor que mis tristes explicaciones. Y en verdad estaba agradecido, no habría podido enfrentarlo y menos delante de Danny.
Seguía abrazado a mi madre cuando noté que la atmósfera alrededor de Danielle se tensaba y que el pánico y la inseguridad empezaban a correr por ella. Entonces decidí que lo importante era su bienestar y salí del armario para acercarme a ella. Noté como la inseguridad y el miedo iban haciendo mella en ella y la abracé para calmarla más deprisa.
- No te preocupes… Sólo me ha pillado por sorpresa… llegar y encontrar todo igual… menos el armario… su santuario… Pero ya estoy mejor… ¿Sí? – la dije tiernamente mientras intentaba que se calmara.
Noté como se tensó aún más a raíz de mis palabras y cuando se estaba calmando me dijo débilmente:
- No necesito una habitación… Y menos si te vas a sentir así…
- Sí, sí la necesitas… La necesitamos…- la dije sonriendo y recalcando el plural – Pero me gustaría que la redecoráramos. – Concluí volviéndome imperceptiblemente hacia Esme, que enseguida pilló mi indirecta hacia ella.
- Sólo tenéis que decirme lo que queréis y en un par de días lo tendré listo.
- Gracias Esme- la dije suavemente- ¿Te importa dejarnos un rato a solas?
- Claro hijos. Si necesitáis algo más llamadme.
Y diciendo esto se fue cerrando la puerta y dejándonos solos.
Cuando nos quedamos solos Danielle comenzó a deshacer su mochila esparciendo toda lo ropa por la cama y yo la imité, pero colocando la mía en el armario. Como yo tenía menos pertenencias terminé antes que ella, así que la abracé por detrás mientras colocaba su ropa.
- ¿Qué te han parecido?- la susurré mientras la besaba en el cuello.
- Bueno…Tus padres, Carlisle y Esme, parece que de verdad se alegren de que esté aquí. Se nota que han sufrido mucho por tu ausencia, sobre todo Esme… Rosalie me ha caído bien, no sé porqué pero creo que hemos conectado. Emmett, bueno… Ya me di cuenta el otro día de que es algo graciosillo y que no se calla nada…
- Ahí has dado en el clavo… No se calla nunca… - la interrumpí riéndome suavemente- Pero sigue…
- Edward es raro… No sé, eso de poder leer mentes… Me ha impresionado… No me malinterpretes… quiero decir, me cae bien… Pero su mujer es otro cantar… Creo que no la gusto. Ha estado a punto de atacarme…
- Ohh… no creo que no la gustes. Es sólo que te vio como una amenaza para Nessie…
No pareció que mi explicación la hubiera convencido, pero siguió hablando.
- Y Nessie… Tu sobrina… Se nota que la quieres mucho… No sé… es diferente. Muy extrovertida y alegre… Creo que si ella quiere podremos congeniar.
Me hizo una gran ilusión que no hubiera encontrado muchos problemas en sus primeras impresiones. A parte de lo de Bella todo estaba bien. Y yo sabía que a mi cuñada pronto se la pasaría. Así que aproveché estos minutos a solas y volteándola bruscamente la besé, esta vez con pasión. A los pocos segundos se separó de mí con una sonrisa y entendí porqué lo había hecho cuando alguien llamó a la puerta.
- ¿Se puede pasar? – preguntó Rosalie.
- Por supuesto – la contesté soltando un poco mi abrazo en torno a Danielle pero sin dejar que se separara del todo.
Rosalie abrió la puerta mostrándonos una gran sonrisa y se acercó hasta coger la mano de Danielle y separarla de mí. ¿Qué estaría tramando?
- Lo siento Jasper pero te la voy a robar por unas horas…
- ¿Para qué?- preguntó Danielle sorprendida.
- Nos vamos de compras a New York… - contestó Rose entusiasmada- Y no te lo puedes perder.
- ¿Nueva York? ¿Y cuándo?- preguntó Danielle
- Salimos mañana, después de la fiesta. Nessie, Bella y yo. Vendrás, ¿no?
- Bueno- dijo mirándome como si me pidiera permiso, por lo que la pregunté
- ¿Quieres ir?
- Me encantaría
- ¡Sí!- dijo Rosalie abrazándola.
Antes de que pudiera echarla apareció Emmett en la puerta.
El que faltaba, pensé para mí.
- Ejem… - carraspeó para llamar nuestra atención- Será mejor que alguien entretenga a Esme mientras que preparamos todo y hemos pensado que ya que eres nueva te toca hacerlo a ti- dijo mirándome.
Yo asentí y cogiendo de la mano a Danielle comenzamos a bajar hacia la cocina, donde se oía a Esme.