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miércoles, 22 de diciembre de 2010

3 - Paseo por las nubes - Furukawa

Paseo por las nubes - Furukawa
Jacob y Renesmee (Jake y Nessie)

-Vamos Nessie. Alegra esa cara.
-¿Cómo quieres que alegre la cara Alice? ¡¡Soy la única del grupo que no ha tenido un novio todavía!! – estaba de los nervios.
Me encontraba en el centro, con mis mejores amigas (mayores que yo), Bella, Alice y Rose, en plenas fiestas navideñas. Y no aguantaba más.
Parece que el mundo está en mi contra, recordándome a cada momento que nunca he tenido un novio en toda mi vida. ¿Por que en navidades las parejas están más empalagosas que de costumbre? ¡Por favor, tengan piedad de mí!
-Tampoco es para tanto.
-Eso lo dices porque tienes a Jasper, Alice. ¡Y ni se te ocurra abrir la boca Rose! Que tu perfecto Emmet esté de viaje no cuenta en absoluto.
Mis llamadas amigas comenzaron a reírse por mi repentina pérdida de nervios. Cerré los ojos y continué caminando, haciéndome la ofendida. Ignoré sus múltiples disculpas. La tenían clara si creían que les iba a perdonar tan fácilmente.
-¡Anda Bella, mira eso! – los gritos de Alice captaron nuestra atención, dejando a un lado mi intento de parecer ofendida.
Nuestra amiga estaba señalando eufóricamente la silueta de la noria que se mostraba en todo su esplendor en el puerto. Mis ojos se quedaron maravillados por la magnífica estructura. Incluso diría que me brillaban. Y no creo ser la única en darme cuenta.
-¿Te gustaría subir?
-¿Cómo? – la voz de Rose me sacó de mis pensamientos, al mismo tiempo que la miré a los ojos, y luego a la noria otra vez. La verdad es que parecía divertido. – No estaría mal…
-¡Pues está decidido! ¡A la noria todas juntas!
-¡Alice! ¡No tan rápido! Que le tengo miedo a las alturas.
-Oh, venga Bella. No seas aguafiestas – y la hiperactiva de mi amiga terminó a garrando a Bella del brazo y llevarle a rastra hacía el muelle.
No pude aguantar una carcajada. No se que haría sin ellas. Están locas y les falta algún que otro tornillo. Pero son mis amigas y no las cambiaría por nada del mundo. ¡Ni siquiera por un novio, mira lo que te digo! Y eso ya es decir, teniendo en cuenta mi situación. Tengo diecinueve años y nunca he experimentado lo que es el amor. No tengo prisa, o por lo menos es lo que quiero creer. Pero después de todo, me encantan las comedias románticas.
-Alice… no creo que sea capaz de subir allí – dijo Bella, contemplando la altura de la noria, que se elevaba por encima de nuestras cabezas.
No habíamos tardado mucho en llegar, ya que con una Alice en nuestras filas, no hay nada que se nos resista.
La verdad es que entendía a Bella. Su altura imponía. Tragué saliva. Estaba empezando a dudar si sería capaz de subir ahí.
-Venga, Bella. Hazlo por mí – Alice con su habitual truco de ojitos de cordero era invencible. Pero Bella ya estaba acostumbrada, por lo que desvió sus ojos de ella y volvió a prestar su atención a la noria. Volvió a tragar saliva.
-Alice… no se yo.
-Venga, por fi – Alice estaba perdiendo la batalla, pero no se daría por vencida. Nos echó una mirada suplicante, en busca de ayuda. Pero entre Rose, que estaba mirando mira tu a saber que, y yo, que estaba acobardándome, no tenía mucho donde elegir. Nos echó una mirada envenenada a las dos y volvió a prestar atención a Bella, en busca de una salida. Hasta que se le ilumina el rostro, al igual que su arma secreta. Sus ojos - ¡Vamos Bella! Entonces hazlo por Nessie.
Justo en la diana. Bella podía escapar de los ojos de Alice, pero no si estaba yo en medio. No éramos familia, pero nos tratábamos como tal. Por lo que ella haría por mí lo que haga falta. Y no bromeo cuando digo “cualquier cosa”
Echó una mirada a Alice, para luego mirarme a mí. No se que era lo que expresaba mis ojos. Sorpresa. Miedo. Suplica. No estoy muy segura. Pero parece que Bella ve algo en ellos, porque suspira y asiente, provocando que Alice saltara y arrastrara a Bella con ella.
Yo también suspiré. Bella cero. Alice, uno. Siempre quedaba igual el marcador. Pues ya no puedo dar marcha atrás. Tendré que subir sí o sí.
-¿Dónde creéis que nos tocara? ¿En los rojos o azules?
-No sabemos Alice – Alice estaba más haya de eufórica. Si existía ese nivel claro.
Nos encontrábamos en la cola, a pocas personas de poder entrar en una de las cabinas. Por suerte cabían cuatro en cada una. Podríamos estar juntas.
Nos llegó nuestro turno. Alice saltando como una niña con un juguete nuevo. Bella mirando la noria con miedo. Rose con pinta de ser nuestra madre. Y yo con un nudo en el estómago que iba en aumento a cada paso que daba hacia la atracción.
Y entonces, mi rostro se quedó pálido, al ver que solo quedaba una cabina en la que solo cabían tres. “¡Por que! ¿Están todos en contra mía?
-¿No podemos esperar al siguiente? Queremos estar juntas – la voz de Alice suplicante no consiguió persuadir al encargado.
-Lo siento mucho. Pero hay gente esperando. Una tendrá que esperar al siguiente.
Todas intercambiamos miradas. Volví a echar una mirada a la noria y luego a las chicas. Y mi nudo en el estómago que no se iba. Al final no va a quedar otra.
-No se preocupen chicas. Suban ustedes, yo esperaré al siguiente.
-¿Estas segura Nessie?
-A mi no me importa subir sola – las palabras de Rose me reconfortaron. Saber que ella se quedaría sola por mí me hacía muy feliz.
-Sí. No pasa nada. Venga suban. Que la gente está esperando.
Las chicas asintieron y subieron a la cabina. Alice con sus energías un poco bajas. Yo les sonreí, mientras les saludaba con la mano cuando empezaron con su ascenso. No me iba a amargar. Es solo una atracción. ¿Qué puede pasar?
No tardó mucho cuando llegó la siguiente tanda y me dieron permiso para subir. Subí como un robot. Mirando donde ponía la cabeza y los pies. Me senté e inmediatamente comencé a contemplar el paisaje. Sin importarme quien ocuparía los tres asientos restantes.
No te como se movía la cabina al subirse alguien. Pero no le di importancia. Estaba esperando a que se moviera otra vez, por las dos personas que faltan, pero entonces la cabina comienza a ponerse en marcha. Asustada, eché una mirada en el interior de la cabina. Solo un chico. Luego miré hacía fuera, en busca del encargado. Pero este me estaba mirando con una sonrisa. ¿Qué pasaba aquí?
-Lo siento mucho. El otro grupo no quería separarse.
La voz del chico captó mi atención, por lo que dejé de mirar al exterior y le presté atención. Mi corazón dio una voltereta mortal doble, para luego acelerar mis pulsaciones. El aspecto del chico me había cogido de sorpresa.
Moreno. Pelo negro, al igual que sus ojos. Se notaba que tenía músculos, no se podían esconder tras esa camisa negra. Un sonrojo se adueñó de mis mejillas, por lo que bajé la vista.
-No tienes… por que… disculparte – estaba sonrojada a más no poder.
Pude ver a través del pelo que me cubría la cara como sonrió, para luego prestar atención al paisaje. Le imité, pero mirando por el lado contrario. No se porque, pero sentía como si no me quitara la vista de encima. Y eso no ayudaba a que dejara de sonrojarme. Sin contar con el nudo del estómago. Aunque ahora estoy dudando si no son por casualidad mariposas.
Nos quedamos en silencio durante la primera vuelta y media. Mirando cada uno por un lado. Y con la sensación de que no me quitaba la vista de encima. Era frustrante.
Justo cuando estábamos en la parte más alta, la atracción se para. Me tambaleo, al igual que la cabina. Tenía el susto pintado en la cara “¿Y ahora que?
-Yo no me movería. Si no quieres que esto se mueva.
El chico me habló, al mismo tiempo que me sonreía. Me volví a sonrojar, por lo que bajé la vista y asentí. Estaba claro que no subiré la cara otra vez.
Vi como se asomaba por un lado, y que la cabina se balanceaba con él.
-¡No te muevas! – grite. Tenía los nervios a flor de piel. Y no me gustaba el movimiento de la cabina.
Se volteó para mirarme, para luego enseñarme una de sus sonrisas que me estaban volviendo loca. Volví a bajar la vista.
-Parece que hay unos problemas técnicos – asentí, sin levantar la vista. Estaba demasiada sonrojada como para mirarle a la cara – Estaremos parados por un buen rato – volví a asentir – Mi nombre es Jacob – volví a… ¿Jacob? ¡Me ha dicho su nombre!
Levanté el rostro con demasiada rapidez, y el se dio cuenta, enseñándome otra sonrisa. Eso me había cogido desprevenida.
-M-mi nombre e-es Renesmee. Pero me puedes llamar Nessie – dije tartamudeando. ¿Por qué estaba tartamudeando?
-Nessie… bonito nombre – y me volvió a sonreír. “Venga, ala. Otro sonrojo” Tuve que bajar otra vez la cabeza.
Creo que esta situación le estará pareciendo divertida, pero para mí en absoluto.
-¿Y como es que estás aquí sola? – me preguntó. Le miré. Su rostro mostraba que estaba preguntando con verdadero interés. Sin ninguna broma detrás de la pregunta.
-Bueno – comencé a jugar con los dedos nerviosamente. Esto me superaba – En realidad había venido con unas amigas, pero no pudimos montarnos juntas. Por lo que me ofrecí a subir sola.
-¿Por qué?
-¿Por qué? – le mostré una sonrisa nerviosa. “Porque” – Pues para serte sincera, no tengo ni idea. Puede que quería posponer la subida.
Me sonrió. Y no parecía para nada aburrido. Pasaron unos segundos en los que ninguno habló, y me daba la sensación de que me estaba dando permiso para hablar. Por lo que me dispuse a decir la pregunta.
-¿Y tú? ¿Por que te montantes solo?
-Pues tampoco lo se. Será porque quería pensar, y las vistas son preciosas – miró para un lado, y le imité. La verdad es que la puesta de sol que se estaba mostrando en esos momentos era preciosa.
-¿Eres de por aquí? – me preguntó, por lo que volví a prestarle toda mi atención. La verdad es que me gustaba hablar con él.
-Sí. ¿Y tú?
-No. Estoy aquí de paso.
-¿Por trabajo?
-Más o menos.
Volvió otra vez el silencio, en los que él no me quitaba los ojos de encima. Me gustaría preguntarle algo, ¿pero el que? Entonces la pregunta apareció en mi cabeza, como si se me hubiera encendido una bombilla. “¿Tendría novia?” Pero no podía preguntar eso. ¿O sí? Pero no me dio mucho tiempo para pensar, ya que él me volvió a preguntar.
-¿Y tú novio es de por aquí? - ¿novio? ¿Ha dicho novio?
-No, no. Yo no tengo novio – me miró con extrañeza, como si hubiera ducho algo raro.
-¿No tienes?
-No. No tengo ni he tenido nunca – no se porque, pero no me costaba hablar con él. Me resultaba fácil.
-¿En serio? ¿Y eso por que? – bajé la vista. A eso si que no tenía respuesta.
-No se… - volví a levantar el rostro, con los ojos un poco llorosos. No ha sido hasta que lo ha dicho él para darme cuenta, que a pesar de tener a las chicas, a veces me siento sola.
De pronto la atracción volvió a ponerse en marcha. Y como me cogió de sorpresa, me abalancé hacía Jacob, que me agarró antes de que callera al suelo. Levanté la cabeza, un poco aturdida por la repentina puesta en movimiento. Hasta que me di cuenta de que teníamos los rostros demasiado cerca. A poco centímetros.
Me volví a sonrojar, pero esta vez no bajé la vista, sino que seguí mirando sus ojos. Perdiéndome en ellos que también me miraban. Me miraban a mí. Poco a poco Jacob se acerca más a mí, casi con nuestros labios rozándose. Su aliento me llega a la cara, y pierdo todo el autocontrol que me quedaba, por lo que la distancia que nos separaba, lo corto yo, juntando nuestros labios en un cálido beso que me sabe a gloria.
Sus labios, cálidos y húmedos, al rozar con los míos me llevan más a ya de las nubes. Más arriba de lo que ya estábamos. El nudo que tenía en el estómago desaparece, para ser sustituido por una oleada de sensaciones que nunca antes había experimentado antes. No se si esto es amor, pero me gusta la sensación.
No separamos nuestros labios hasta que la necesidad de aire no se volvió estrictamente necesaria. Y al hacerlo, nos dimos cuenta que estábamos casi abajo, por lo que me separé bruscamente, sonrojada y con la cabeza baja.
La atracción se volvió a parar y las puertas se abrieron. Salí de allí con demasiada velocidad, sin mirar atrás. Estaba demasiada sonrojada como para mirarle a la cara. Mi primer beso. Mi primer beso y el mejor que voy a tener en toda mi vida. De eso estaba segura.
Paré en seco al darme cuenta de lo que he hecho. Irme dejándolo ahí. Me giro, buscándolo con la mirada. En la cabina, en los alrededores. Pero no estaba. Lo había perdido. Mi primer beso. Tal vez mi primer amor. Y lo había perdido. Unas lágrimas traicioneras comenzaron a emanarme de los ojos. Soy tonta. Lo mejor que me ha podido ocurrir, ¡y lo dejo escapar! Sin ni siquiera haberle pedido un número. Una dirección. Un correo… Es que soy muy tonta.
Al poco rato soy encontrada por mis amigas, que me preguntan que me pasa, consolándome con sus abrazos. Por lo que vuelvo a romper a llorar. Sentía un dolor en el pecho. Un dolor demasiado real y profundo. Uno demasiado reciente. Definitivamente, me había enamorado.
Ya ha pasado un año. Justo un año desde ese incidente. Al día siguiente había decidido ir al mismo lugar por si lo volvía a ver. Pero nada. Ni al siguiente, y al siguiente… Así durante un año. Y justo hoy, es el primer aniversario desde nuestro encuentro. No me he vuelto a enamorar, ni he salido con otros chicos. Mi corazón solo pertenece a uno. Y ese es él.
Me sorprendo a mi misma debajo de la noria. La misma noria. Decido comprar un boleto. Solo para recordar. Estar más cerca de él. Por nuestro aniversario. Tan pronto me subo en uno, una oleada de sentimientos me invade, por lo que unas pocas lágrimas me invaden, y escondo el rostro. Este dolor es la muestra de que ocurrió de verdad. De que es real. Y no lo cambio por nada.
La cabina se mueve, por la entrada de alguien. Pero no levantó el rostro. No quiero que nadie vea mi sufrimiento. Mi dolor. Mi amor. La atracción se pone en marcha y…
-Hola mi amor – levantó el rostro bruscamente. Era su voz. ¡Su voz!
Le miro. Y efectivamente es él. Estaba en frente mío. En la cabina. Mis lágrimas no pararon de recorrer mis mejillas. Estaba muy contenta. ¡Estaba con él! ¡Lo había vuelto a ver!
-¿Por qué estas aquí sola?
-Para recordar a alguien – le contesto, sin parar de soltar mis lágrimas. Jacob se acerca, y limpia mis lágrimas con las yemas de sus dedos.
-¿A quien? ¿A tú novio? – niego con la cabeza - ¿Entonces a quien?
Levanto el rostro, mirándole a los ojos todavía llenos de lágrimas, y le agarro del rostro con mis manos temblorosas.
-A mi amor.
Y juntamos nuestros labios. Un beso más cálido y dulce que él primero, pero igual de hermoso. Llevándome más haya del cielo igual que él primero. Y de los que me quedan por delante.
-Prométeme que no me dejaras otra vez – le dije, todavía fundidos en un abrazo cálido y lleno de deseo.
-Tú fuiste la primera en dejarme – bajo el rostro levemente. Tenía razón. Yo fui la primera en dejarle. En dejarle escapar. Pero eso no volvería a ocurrir. Jacob se da cuenta de mis pensamientos y acerca mi rostro al suyo, con delicadeza y amor – No te preocupes. Esta vez tampoco te voy a dejar marchar.
Y nos fundimos en un tercer beso. ¿Qué cosa, no? Contando los besos. Pero son todos hermosos, que no quiero cambiar por nada. Cálidos y húmedos. Llenos de amor y ternura.
Dicen que si te das un beso con tu pareja en lo alto de una noria, tu amor durara para siempre. Eso espero, por que quiero ir y volver del cielo siempre. Siempre con la misma persona. Mi amor, mi vida, mi todo. MI JACOB.

4 comentarios:

  1. muy original y muy bonita....
    me recordo, no se muy bien porque, al London Eye...
    ya me gustaria encontrarme un chico asi ahi... ajajaj...
    besos!!

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  2. Ahhh si encontrase a un chico asi yo también superaria mis miedos a las alturas jajaja

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  3. aaaawwww!!!!!! fu que emotivo te confieso que se me escapron unas lagrimas muy tiernooooo me encantooooooo

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