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lunes, 8 de noviembre de 2010

Imprimado - Cap 02


CAPÍTULO 2: VUELTA A FORKS

Seis días habían pasado desde que volvimos a Volterra desde Forks, seis. Parecen pocos días para un vampiro que ha vivido decenas de años, pero a mí se me hicieron eternos. Estaba completamente confundido. No podía borrar de mi cabeza esos ojos verdes, ese espeso pelaje color caramelo. ¿Sería posible que me sintiera atraído por una loba, por una de nuestros mayores enemigos?
Andaba de un lado a otro del palacio como un zombi, ya nada me entretenía o divertía. Heidi se había dado cuenta de mi decaimiento y me traía hermosas mujeres para que me saciara con ellas de todas las maneras posibles. Pero yo simplemente no podía. Las veía y me imaginaba como sería verla a ella en su forma humana, las miraba a los ojos y recordaba el intenso verde de sus pupilas.
Sólo podía pensar en una cosa: volver a Forks y solucionar el asunto. No sabía cómo lo haría, puesto que sería raro explicárselo a Aro. Podría evitar que fuera o mucho peor, podría enviar a alguien a por ella. Porque aunque les habían dejado ir, estaba seguro que les encantaría acabar con ellos con cualquier escusa. Si no lo habían hecho ya era porque nos superaban en número y porque los temían, todo había que reconocerlo. Pero tenía que ir. Una vez allí no sabía lo que haría, sólo quería verla de nuevo. Lo demás lo improvisaría.
Así que hay estaba mi dilema, como conseguir ir a Forks. En un principio se me pasó por la cabeza pedir permiso para ir a vivir con los Cullen una temporada y poder así probar la dieta “vegetariana”. Pero siempre estaba en juego que Aro quisiera “leerme” y conocería toda la verdad. Y eso no podía permitirlo.
Mis pensamientos se vieron interrumpidos por Félix, quien venía a avisarme de que la comida estaba a punto de llegar. Le seguí por inercia, porque no me echaran de menos en el gran salón. No quería destacar justo ahora.
Una vez allí, y tras haberme bebido la sangre de tres deliciosos humanos (de verdad no entendía como los Cullen se querían perder esto) una conversación, o más bien discusión, entre Jane y Aro me llamó la atención.
- Basta ya Jane. La decisión está tomada y no vamos a cambiarla por el momento.
- Pero mi señor, hay que vigilarles. ¿Quién sabe si mienten? ¿Si están tramando algo? Son demasiado inteligentes, demasiado poderosos…
- Jane tiene razón – intervino Cayo – habría que mandar a alguien a vigilarles.
Jane asintió orgullosa de que alguien la apoyara.
- ¿E irías tú, Jane? ¿Vivirías con los Cullen? – la cuestionó Aro divertido sabiendo su respuesta.
Era mi momento, mi gran oportunidad, pero tenía que ser cuidadoso, que no notaran mi ansía por ejecutar la misión. Tenía que parecer que quería algo a cambio.
Jane, previsiblemente, se negó, y Aro pidió voluntarios. Tras unos segundos que se me hicieron interminables, di un paso al frente mostrando duda.
- Demetri. - susurró Cayo - ¿Qué te parece? – cuestionó a su hermano.
- No está mal. Te ha costado decidirte. – empezó Aro - Pero al final lo has hecho. Y me alegra, sé que puedes cerrar momentáneamente tu mente al poder de Edward. Así que no se hable más, mañana mismo partirás a Forks. Seguro que ya te están esperando. Y por favor, sé cuidadoso, no queremos enfrentamientos innecesarios. Tu misión allí será comprobar el crecimiento de la híbrida. Mantennos informados.
Dicho esto los tres hermanos salieron de la sala y todos los presentes se me quedaron mirando. Salí con la cabeza bien alta y me dirigí a mis habitaciones para hacer el equipaje. Una vez allí me felicité por mi buena suerte, ni yo mismo me creía que en unas horas estaría rumbo a Forks. Me concentré en la maleta, en lo que me llevaría. Estaría allí por unas semanas, no sabía todavía por cuanto tiempo, pero sí lo suficiente como para necesitar ciertas cosas. Empaqué bastante ropa, unos cuantos libros, mi ordenador portátil, el ajedrez heredado de mi abuelo y unos cuantos productos de aseo.
El viaje en avión fue aburrido y estresante. Estar entre tanto humano tan sabroso hacía que mi garganta ardiera. Tendría que alimentarme antes de acercarme a Forks. Ese iba a ser uno de los problemas principales entre los Cullen: mi dieta. Ellos no mataban humanos, ni toleraban que se matasen en su territorio. Así que me tocaría darme un gran paseo cada vez que quisiera alimentarme. Pero poder estar cerca de ella lo merecía. Poder volver a ver sus ojos, incluso tocar su hermoso pelo…
Fui sacado de mis pensamientos por una azafata. Me pedía que me abrochara el cinturón, pues estábamos a punto de aterrizar. Yo la sonreí y desplegué todos mis encantos con ella. Estaba decidido, ella sería mi alimento esa noche. La esperaría y la llevaría a un lugar apartado, donde disfrutaría de su dulce sangre. Luego me desharía de su cuerpo y pondría rumbo a Forks.
Peo mis planes se vieron frustrados al bajar del avión. En la zona de salida de pasajeros se encontraban Edward, Jasper y Alice Cullen. La enana daba saltitos emocionada y su novio me miraba de forma asesina. Edward, sin embargo, me esperaba tranquilo y con cara de póker.
- ¡Bienvenido! – me dijo Alice – Tardaste mucho en decidirte. Me volviste loca durante unos días.
La miré extrañado. ¿Es qué era así con todo el mundo? Tan amable y dicharachera. Si hace una semana intenté aniquilar a su familia…
- Hola. Imagino que sabéis porqué estoy aquí… - comencé pero enseguida fui interrumpido por Jasper.
- ¿La razón “formal” o la “informal”? – preguntó duramente.
Pero a mí no me amilanaban los tipos duros y tenía que dejárselo claro desde el principio. Pero antes de que le pudiera contestar Alice cogió mi equipaje y tiró de mí hacia donde tenían aparcado su coche hablando sin parar.
- Disculpa a mi esposo. Piensa que toda la historia de Alex es un invento. Que solo es un maquiavélico plan de los Vulturi para terminar lo que empezaron. Pero Edward y yo sabemos que es cierto. Y Sam y Jacob también. Nosotros te hemos “leído” a ti y ellos a Alex.
Una palabra se quedó grabada en mi mente tras la confusión de ser aceptado por dos de los Cullen: Alex…
- ¿Alex? – pregunté tragando saliva esperando que me confirmara mis sospechas.
- Alejandra. Ese es su nombre – me contestó Alice sonriendo y abriendo el Volvo de Edward.
Alejandra… Alejandra… Un bello nombre para una bella mujer. Y es que aunque no había visto su forma humana todo en mí me decía que ella era hermosa. La criatura más hermosa que ha pisado la faz de la Tierra.
Escuché una risita mal disimulada por parte de Edward y me di cuenta de que estábamos ya en la carretera rumbo a la mansión Cullen.
- ¿Te hago gracia? – le pregunté molesto. Seguro que él pensaba lo mismo de su esposa y no por ello yo me descojonaba en su cara.
- Pues sí. Me haces gracia. Y sí, pienso lo mismo de Bella. Ahh, gracias por no descojonarte – terminó divertido.
Yo me debatí entre darle un puñetazo en su cara de listillo o reírme. Pero finalmente me quedé callado. Lo del puñetazo no era buena idea. Él y Alice lo vendrían venir y Jasper, que iba a mi lado, estaba deseando que diera un paso en falso para lanzarse a mi cuello. Y lo de reírme, bueno, tampoco era tan malo, pero pasaba de mostrar mis sentimientos más de lo que ya lo hacía.
El camino hasta la mansión Cullen fue en completo silencio, sólo roto por los tarareos de Alice, que cantaba dulcemente varias canciones ya pasadas de moda. La verdad es que me estaba empezando a caer bien.
Al llegar visualicé con mi poder al resto de la familia Cullen en el salón junto con uno de los perros. Vi como Edward hacía una mueca ante mi comentario despectivo y me regañé mentalmente. No podía seguir tratándolos así, mi Alejandra era uno de ellos y aún así era el ser más bello del planeta. ¡Mierda! ¡Deja de pensar eso! Sólo la has visto una vez, y ni siquiera en su forma humana…
Seguí confundido por mis sentimientos a Alice y Edward hacia la casa mientras que Jasper me seguía a mí como si de un delincuente se tratara. No llevaba ni una hora con él y ya tenía ganas de patearle el trasero. Peor no podía culparle, al fin y al cabo yo era miembro de algo odiado para ellos, algo que intentó destruirlos días atrás: la Guardia Vulturi.
Como ya había predicho segundos atrás, todos los Cullen estaban esperándonos en el salón de la gran casa. Carlisle y Esme, Rosalie y Emmett, Bella y su pequeña hija, y el perro, todos como si fueran una familia humana normal y corriente.
- ¡Papi! – gritó la pequeña Renesmee en nuestra dirección intentando escapar de los brazos de su madre, que la aprisionaban fuertemente contra ella.
Era una niña hermosa y había crecido bastante desde la lucha, o bueno, la “no lucha”.
- Mi bebé, te eché de menos – dijo Edward acercándose a ella y cogiéndola entre sus brazos.
- Sólo fueron dos horas y diecisiete minutos papi – le contestó ella riendo porque su padre la estaba haciendo cosquillas.
Esa escena me enterneció. El amor desbordaba por toda la habitación gracias a esa pequeñina y enseguida me imaginé una niña parecida, más morena, hija mía… Sacudí mi cabeza para deshacerme de esos pensamientos. ¿A quién se le ocurría semejante estupidez? Cómo si no tuviera ya suficientes problemas…
Cuando Edward dejó de hacerla cosquillas sus pequeños ojos marrones se fijaron en mí y su padre la contestó a lo que yo suponía una pregunta mental.
- Él es Demetri, Nessie. Se va a quedar un tiempito con nosotros.
La pequeña acarició la cara de su padre y él la miró sorprendido. Alice soltó un pequeño gritito y asintió en su dirección. Fue entonces cuando Edward se acercó hacia mí lentamente.
Toda la familia se tensó al instante, mientras él no dejaba de acercarse con la pequeña en brazos.
- Ni se te ocurra – siseó Rosalie intentando acercarse. Pero su marido la tenía bien agarrada.
Bella y el perro también me miraban como si quisieran asesinarme, y ni qué decir Jasper, que se había colocado a mi lado derecho.
Yo no entendí muy bien lo que pasaba hasta que tuve a la pequeña a menos de medio metro de mí.
- Hola Demetri – me dijo sonriendo y estirando sus bracitos hacia mí. Yo la cogí después de que Edward asintiera y ella posó una de sus manos sobre mi mejilla - ¿quieres ser mi amiguito?
En ese momento una extraña imagen cruzó mi mente. Estábamos los dos jugando a las muñecas en el suelo de una habitación muy sobria y al segundo siguiente jugábamos a la pelota con Emmett y Jasper.
- Mierda – dije sorprendido por su don.
Era poderosa, y tan pequeña. Olía tan bien, pero no comestible, era diferente. Algo en ella me llamaba a complacerla, a aceptar todos sus deseos. Creo que me estaba encariñando con esa pequeña y no la conocía ni cinco minutos ¿Qué estaba pasando conmigo? ¿Me había vuelto un sentimental?
Ella se removió entre mis brazos y me di cuenta de que no había contestado a su pregunta. Aparte de que todos nos miraban expectantes.
- Claro que sí, pequeña. Seré tu amigo… - la contesté suavemente intentando sonreírla.
- ¡Bien! Vamos, que te presentó a mi mamá y a Jake.
La bajé al suelo y cogiendo mi mano me arrastró hasta el centro de la sala.
- Mami, mami. Él es mi nuevo amigo Demetri. – dijo dirigiéndose a Bella – Salúdale ma…
- Demetri – dijo Bella sorprendida por mi actitud y la de su hija. – Espero no tener ningún problema.
- No te preocupes, señora Cullen – dije intentando bromear con Edward mentalmente por la escena del coche – no os haré daño alguno.
Pero la pequeña Renesmee no me dejó decir nada más porque enseguida tiró de mí hacia el perro.
- Jake, mira, tengo un nuevo amiguito para jugar…
Jacob se acercó a ella y la cogió en brazos, y luego dirigiéndose a mi me saludó con un movimiento de cabeza. Me volví hacia el resto de la familia mientras ellos salían de la sala.
- Eres bienvenido siempre y cuando cumplas un par de normas - comenzó Carlisle seriamente pero sin resultar agresivo – La primera de ellas es no matar a ningún humano en lo que estés aquí y la segunda no acercarte a la reserva quileute.
- Pero… - comencé contrariado, pero enseguida me callé al ver las miradas iracundas de la mayoría del aquelarre Cullen.

5 comentarios:

  1. Madre mia!!!!!!
    wow cariño te quedo perfecto, todo tan meticulosamente pensado, con sus dones actuando y resurgiendo, con esos sentimientos enfrentados y con esas imagenes que has creado en emi mente como si de una pelicula se tratara, cariño, fantastico, maravilloso, es que se me acaban los cumplidos y no te digo todavia lo que me ha gustado
    un beso y esperare al siguiente capitulo, que ya quiero que vea a la tal Alejandra, y que nos expliques tambien quien es, que yo me imagine a Leah y al parecer no era asi, jajajaajjaj
    TKM
    Irene

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  2. me encanto el capitulo hay nessi siempre tan tierna

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  3. guauuu me dejas shokeada, estubo super el capi, genial genial, jejejeje yo tambien pense q era Lea la imprimada , de verdad m dejas sorprendida, besossss

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  4. Lauraaaa......aaaaaa Dios no lo creo me dejas mas intrgigada alexquiero saber. mas ...la actitud de los cullen portegiendoa nessie y jacob aww!!!
    ya quiero saber mas se que suena exigente pero lo quiero aaaaa gracias por hacrme soñar

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  5. Lauuuuu!!!! qué capi!!! Definitivamente adoro a Demetri! ya en el coche estaba descojonada pero cuando conoce a la pequeña, ohhh!!! nena, que maravilla!!
    Un beso enorme
    T.

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