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lunes, 20 de septiembre de 2010

Eco de luz - Cap 28


CAPÍTULO 28: PREPARATIVOS (DANIELLE)

Todo estaba sucediendo demasiado deprisa. Jacob había partido a reunir la manada y en menos de cinco minutos teníamos alrededor de veinte lobos ante la casa. Edward nos indicó que saliéramos al porche delantero y eso hicimos, situándonos en fila ante ellos. Jacob se acercó hasta su esposa aún en forma lobuna, supongo que para hacer uso de la telepatía existente entre los miembros de su manada. A los pocos segundos Edward comenzó a hablar con voz grave.
- Os hemos reunido porque tenemos un tema bastante importante que tratar. Como sabéis gracias a vuestra telepatía quileute Renesmee está embarazada. Muchos de vosotros recordáis el embarazo de Bella y otros lo habéis conocido a través de los pensamientos de vuestros hermanos. Pero ese no es el principal problema ahora, sino su consecuencia. Como bien sabéis los Vulturi intentaron iniciar una guerra al conocer de la existencia de Nessie y es posible que vuelvan a intentarlo ahora. – levantó una mano en dirección a la manada pidiendo silencio, ya que sus gruñidos de disgusto eran audibles – No lo sabemos con certeza, pero es posible, ya que en aquella época quedaron fascinados con vuestra naturaleza y el nuevo nacimiento acarreará una nueva raza en la que sin duda estarán interesados. Desgraciadamente ahora no contamos con la ventaja de prever sus movimientos, por lo que utilizarán el factor sorpresa. Por ello y si estáis de acuerdo deberíamos planear nuestra defensa.
Edward paró de hablar dejándonos sumidos en un silencio sepulcral, que fue roto de nuevo por él al contestar a una pregunta que Sam le había hecho a través de sus pensamientos.
- Por supuesto, podéis deliberar. Esperaremos vuestra respuesta.
Dicho esto nos animó a entrar en la casa, dejando a los lobos afuera. Nos reunimos en el salón, y yo no entendía muy bien qué había que pensarse. Pero antes de poder decir nada Emmett explotó furioso.
- ¿Deliberar? ¿Se puede saber qué coño tienen que pensar? La vida de mi sobrina y su hijo está en juego, y con lobos o sin ellos yo pienso luchar…
En realidad no se dirigía a nadie en concreto, pero miraba a Edward esperando su respuesta, que no tardó en llegar.
- No seas bruto Emmett – le contestó – por supuesto que van a luchar. Solamente quieren ponerse de acuerdo en cómo hacerlo de la mejor manera posible.
- Estoy harto de las conversaciones unilaterales – bufó Emmett, siendo secundado por Bella, Rosalie y Nessie.
Edward les miró sorprendido y se encogió de hombros mientras se dirigía hacia el sofá donde de nuevo descansaba su hija.
- ¿Qué tal estás princesa? – la preguntó mientas la acariciaba la mejilla, demostrando el gran amor que sentía por ella.
- Bien papá, igual que hace cinco minutos – le contestó ella rodando ligeramente los ojos.
Edward se levantó haciéndose el ofendido y de pronto se volvió hacia ella de nuevo.
- No lo sé amor mío. Pero no se puede subestimar a los Vulturi, por lo que estaremos preparados.
Era obvio lo que Nessie le había preguntado, por si de verdad pensaba que vendrían.
- Danielle, Bella, Rose – nos llamó Esme - ¿me ayudáis a preparar algo de comida para los chicos? Por si se encuentran hambrientos.
Las tres asentimos, Rosalie tras rodar los ojos, y nos dirigimos hacia la cocina. Esme siempre preocupándose por los demás. Eso era algo que me encantaba de ella.
Tras pasarnos casi diez minutos haciendo sándwiches de los sabores más variados y batidos de frutas, que a velocidad vampírica llegaban para alimentar a medio Seattle durante un día entero, salimos al salón cargadas de bandejas. A los pocos segundos y como si de un imán se tratara entró Seth trotando hacia la mesa donde habíamos colocado la comida.
- ¡Esme! ¡Qué buena pinta tiene todo!
- Pues mejor sabrá pequeño – le contestó invitándole a empezar.
Seth cogió tres sándwiches y un batido y se acercó a Esme para abrazarla antes de ir a sentarse junto a Nessie.
En ese momento entraron los demás lobos, todos en su forma humana, y se acomodaron por todo el salón: unos en sillas, otros en los sofás y los más en el suelo. Solo quedó en pie Sam.
Esme fue pasando las bandejas con la comida para que se sirvieran y enseguida Sam comenzó a hablar situándose de espaldas a una de las paredes acristaladas de la sala.
- Está claro que lo más probable es que esos chupasangres, con perdón, quieran algo del bebé. Y a mi entender será algo malo. La última vez escapamos por los pelos, pero esta vez vendrán a por todas. Obviamente nosotros lucharemos si llega el caso, ya que está involucrado uno de los nuestros. El bebé es mitad licántropo, hijo de un hermano y su impronta. Por ello plantaremos cara a cualquier peligro que le aceche.
Sam terminó de hablar y enseguida fue reemplazado por Jacob, quien había dejado el lado de su esposa para situarse junto a su hermano alpha.
- Hemos decidido crear una serie de guardias entorno a la casa, cogiendo un perímetro similar al de la última vez. Esta vez seremos cuatro lobos por guardia, divididas en periodos de cuatro horas cada una. A diferencia de vosotros, – dijo dirigiéndose a nosotros – tenemos que mantenernos lo más frescos posibles, por eso las guardias tan cortas. Obviamente agradeceríamos que os unierais a nosotros en esta tarea.
- Por supuesto – contestó Carlisle – Nosotros nos sumaremos a las guardias, pero creo que tenemos que dejar a alguien en la retaguardia.
- Esa es una buena idea – puntualizó Sam – Propongo que se queden un lobo de cada manada, aparte de alguno de los vuestros.
- Dalo por hecho – habló Emmett.
- ¿Cuándo creéis que pueden llegar? – preguntó Sam dirigiéndose esta vez a Carlisle.
- No podemos estar seguros. Las noticias vuelan. Puede que ya lo sepan o puede que no. De lo que podemos estar seguros es que vendrán. Si todavía tuviéramos a Alice… Pero ahora no hay manera de saberlo a ciencia cierta. Así que lo más seguro es mantenernos alerta.
Noté como Jasper se tensaba ante la mención de Alice y yo entrelacé instintivamente su mano con la mía. Noté que me daba un apretón cariñoso antes de adelantarse y hablar.
- Si estáis de acuerdo, y aunque no dudo de vuestras dotes a la hora de luchar, me gustaría enseñaros un par de cosas. Me imagino que podréis recordar sin ningún esfuerzo las lecciones de hace años, pero si llegamos a luchar no os servirán de mucho. La Guardia no es tan inexperta como un ejército de neófitos y deberíamos prepararnos a conciencia. Todos.
La última palabra la dijo mirándome, y pude notar la preocupación en sus ojos. Yo era una pésima luchadora, era algo de sobra conocido por todos.
- Sin duda alguna debemos prepararnos y por supuesto tu ayuda será bien recibida – le contestó Sam.
- Entonces empecemos cuanto antes – sugirió Emmett.
- Un momento – dijo Bella – Hace años les esperamos en el bosque, pero ahora no sabremos cuando llegarán…
Edward se adelantó a su esposa y resolvió la duda que se acababa de plantear.
- Les esperaremos aquí. Hay espacio suficiente entre la casa y los árboles como para maniobrar, y así podemos tener a Renesmee segura dentro con un pequeño destacamento con ella. – terminó mirando a Jasper, quien asintió.
- Las guardias comenzarán esta noche si estamos todos de acuerdo – dijo Jasper, y al ver que todos asentían prosiguió hablando – Por lo que podemos aprovechar lo que queda de día para comenzar con las lecciones.
Sam y Jacob asintieron, al igual que Carlisle y Edward, por lo que nos fuimos dirigiendo todos hacia la parte delantera de la casa. Jasper esperó a que pasara y cogiéndome por la cintura me dio un suave beso en los labios.
- Quiero que pongas todos tus sentidos en el entrenamiento. Tienes que aprender a defenderte, por favor – su voz sonaba suplicante y pude ver el dolor en sus ojos, seguramente recordando la pelea donde perdió a Alice.
- No te preocupes, Jass. Aprenderé – le dije para tranquilizarle antes de besarle de nuevo. Él me apretó un momento contra su cuerpo y enseguida nos dirigimos hacia el exterior e la casa, donde nos estaban esperando.
Me situé junto a Rosalie y Nessie, quien estaba discutiendo con Jacob.
- Calla ya – decía Nessie – Que no voy a participar, solo voy a mirar. Por si acaso…
- Déjala Jake – le gruñó Rose.
Jacob se dio por vencido y se dirigió cabizbajo hacia los árboles para volver a los pocos segundos en su forma lobuna y situarse junto a su esposa de nuevo. Jasper se situó al frente de todos nosotros tras cambiar unas palabras con Carlisle y comenzó a hablar.
- Esta vez el enemigo es mayor y más poderoso, por lo que tendremos que poner nuestros cinco sentidos en la lucha. No podemos tener distracciones ni mostrar nuestros puntos débiles. – mientras hablaba comenzó a pasearse por delante nuestro como si de un verdadero mariscal de campo se tratara – Primero ensayaremos algunos movimientos y luego pasaremos a las estrategias.
En ese momento llamó a Edward y ambos comenzaron a enseñarnos diferentes movimientos de ataque y defensa. Los puntos fuertes de los vampiros son la velocidad y la fuerza, a parte de la ponzoña que es venenosa para los licántropos. Sus puntos débiles: el cuello y los ojos.
Tras unos minutos de maniobras rapidísimas Jasper pidió la ayuda de un lobo para seguir con las demostraciones. Jacob se adelantó y ambos empezaron su simulacro. Era horrible ver como ambos se atacaban, aunque todos sabíamos que no se harían daño.
A una señal de Jasper Jacob paró de atacar. Fue entonces cuando Edward habló.
- Jacob ha tenido una gran idea. Piensa que este ejercicio es provechoso, así que si ambos alphas estáis de acuerdo podemos practicar en parejas mixtas.
Sam asintió y enseguida Jasper y Edward comenzaron a colocarnos. Los lobos nos triplicaban en número, así que tuvimos que hacer turnos. A mí me emparejaron con uno de los lobos más jóvenes de la manada de Jacob, un muchacho que apenas rozaba los quince años. Aún así me costaba esquivarle.
Tras pasar dos horas luchando entre nosotros y al llegar el crepúsculo Edward dio por finalizada la sesión.
- Ya está bien por hoy. Id a descansar – dijo dirigiéndose a los lobos – Sam, Jacob, me gustaría planificar las guardias con vosotros y empezarlas esta misma noche.
Ambos lobos asintieron y se dirigieron hacia el bosque para aparecer segundos después en forma humana. El resto de la manada se había marchado hacia la reserva y nosotros entramos en la casa.
Edward, Carlisle, Jasper, Jacob y Sam pasaron a la biblioteca a tratar sobre las guardias mientras los demás recogíamos el salón y ayudábamos a Nessie a acomodarse, quien estaba cansada tras el duro día.
Desde la cocina pudimos oír cómo se repartían las guardias y cómo decidían seguir con los entrenamientos. También oímos la despedida de Sam y Jacob, que se dirigieron a organizar a los suyos, no sin antes convencer a Nessie de que subiera a descansar. Cuando entramos en el salón Jacob la estaba prometiendo volver cuanto antes para pasar parte de la noche con ella. Nessie se quedó abatida en el sofá y Edward se sentó a su lado para abrazarla.
- Enseguida vuelve mi niña. Es el gran alpha, por lo que tiene que organizar a su manada…
- Lo sé… Pero quiero estar con él… - sollozó Nessie.
Las hormonas llevaban jugándola malas pasadas todo el día y con el cansancio sus emociones estaban a flor de piel.
Jasper me abrazó por detrás intentando calmar la situación y me susurró besando mi cuello.
- Vamos al bosque. Nuestra primera guardia comenzará al amanecer, pero antes quiero enseñarte un par de cosas.
Nos dirigimos juntos hacia nuestro claro y allí Jasper comenzó a explicarme más movimientos y técnicas de defensa y ataque. Yo estaba concentradísima, pero aún así seguía siendo muy lenta. A este paso en vez de ayudar únicamente seré un estorbo.
Jasper debió de notar mi preocupación porque frenó su ataque y cogiéndome entre sus brazos me besó apasionadamente y me dijo sonriendo:
- No te preocupes mi amor. Nadie te hará daño. Yo te enseñaré todo lo que necesitas para patear el trasero a los Vulturi.

1 comentario:

  1. Llegue tarde para leer esta historia, pero este capitulo me encanto, la verdad es que lo hizo.
    Te felicito Laura, escribes genial.
    Cuídate mucho ¿ si?.
    En cuanto tenga un poquito de tiempo libre me paso a leerla del tirón pues me encanto este capitulo.

    Bonnie

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