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sábado, 31 de julio de 2010

Tormenta veraniega, by Kassi




Summary: Una discusión me llevo a cometer el error de dejarlo ir, en verano y sin nada mejor que hacer que llorar, me fui a la playa donde encontré a mi salvación personificada.

POV Bella
-No puedes evitar que me marche-dijo Jake enfadado.
-No pienso dejar que te vayas con ella-conteste gritándole mientras que me ponía frente a la puerta cortándole la salida.
Ya me lo había avisado mi vecino, él no andaba solo cada noche, quería a otra y lo sabía; con cada pelea mi corazón se rompía más y más hasta llegar el punto de que un día no lo soportaría más y caería a los pies de la cama llorando sin remedio por un amor que quizás no valga la pena.
-Bella, apártate de la puerta…no eres quien para mandarme en nada-grito furioso.
-Soy tu novia, ¿es que eso no cuenta?-le conteste mientras que una lagrima caía por mi mejilla, mi corazón pronto no soportaría más.
-No, ya no eres nada-respondió apartándome de la puerta de un empujo, yo caí de bruces al suelo.
-Pues corre vete con tu amante, desgraciado-le grite, él solo me miro con odio, abrió la puerta y se marcho, dejándome allí sola y lagrimosa tendida en la triste moqueta.
Las lagrimas comenzaron a caer más rápido, al fin había conseguido lo que se proponía, romperme el corazón, dejándome una cicatriz de por vida en mi alma.
Me levante de la mugrienta moqueta, y sin saber que hacer, al final salí a la calle, ya había anochecido y los bañistas que se encontraban en la playa habían desaparecido, el tiempo era cálido y el aire limpio pero ni eso me podía calmar ahora. La puerta contigua a mi apartamento se abrió y mi vecino me vio, estaba allí en silencio mirándome con pena se acerco a mí y me abrazo.
-Tenias razón, no me quería-solloce en su pecho.
-No te merecía-fue lo único que contesto Edward.
-Lo amaba-le dije, me aparte de él-necesito estar sola-y así fue como se alejo de mi, partiendo rumbo a la playa. Lo vi marchar en silencio, aun con la vista borrosa por las lágrimas.
Mire a ambos lados, pensando en que tal vez Jake volvería arrepentido por lo dicho pero no había nadie, solo oscuridad a ambos lados. Salí de el porche y divague por las calles solitaria, mi mente se reducía a pensamientos pesimistas sobre la vida, ya no me quedaba nada, solo mi propia identidad.
De repente una tormenta veraniega azoto la ciudad, la inmensa nube que cubría todo el cielo, comenzó a descargar agua sin contemplación. No me fui a casa, deseaba seguir caminando por un largo rato más, tenía que encontrar una razón por la cual seguir adelante.
Ahora sí que necesitaba a alguien que me consolara pero ya no estaba Edward conmigo, sin pensarlo me fui a la playa.
Cuando toque la arena mojada, me sentí aliviada, aún llovía fuertemente pero era una gran ventaja pues ya no sabía cuáles eran mis lágrimas y cuales era las gotas de lluvia. En cada pisada me hundía en la tierra pero avanzaba decidida a encontrar a Edward.
Por fin divise en el horizonte arenoso una figura entre toda la oscuridad, era alta y esbelta, su figura resaltada levemente por su cabellera cobriza que me guiaba hacia allí.
Andaba despacio en mi misma dirección así que me puse a correr para alcanzarlo rápidamente, casi me caigo por el camino pero sin mayor percance llegue junto a él, me seque un poco las mejillas por si aún quedaban algunas lágrimas, pero fue inútil pues la tormenta no amainaba y se me volvieron a llenar las mejillas de agua.
Le agarre del hombro, el se dio la vuelta y me miro sorprendido.
-¡Bella!-acaricio mi mejilla, y yo en respuesta le sonreí-Pensaba que querías estar sola.
-Eso pensaba también yo-conteste bajando mi mirada-pero creo que cambie de opinión-murmure.
-¿A si?, dime qué piensas ahora-cogió mi mentón y busco mi mirada.
-Pienso que no quiero estar sola, quiero estar con alguien, y ese alguien eres tu-conteste mientras intentaba desviar mi mirada avergonzada.
La lluvia seguía cayendo sobre nuestras cabezas, mojando todo a su paso, yo ya estaba mojada hasta los huesos y mi pelo húmedo comenzaba a pegarse a mi cara.
-Bien, porque yo también quiero estar contigo-contesto cogiéndome de la mano-vamos a dar un paseo bajo la lluvia.
Las nubes se estaban moviendo, dejando paso a la luz de una luna llena bien resplandeciente, que se reflejaba en el inmenso océano.
-Jake no me merecía, ¿verdad?-pregunte sin ninguna razón.
-Nunca te mereció-contesto apretándome la mano, su contacto me era agradable y reconfortante, me pegue a su brazo sintiéndome bien. El me soltó la mano y la paso alrededor de mi cintura sonriendo.
-Eres demasiado especial para él, que solo es un patán-dijo Edward recordándome que él era una de las pocas personas que me quería…¿me quería?
-Edward… ¿tú me quieres?-le pregunte mirándole a los ojos; sus ojos centellearon.
-Mm…Si, te quiero más de lo que imaginas-se acerco a mí y atrapo mi boca con sus labios, lentamente se separo y espero mi contestación.
-No me refería a ese tipo de amor-le conteste-pero…-me acerque más a él y me puse de puntillas para cerras mis brazos alrededor de su cuello y volverlo a besar, como si fuera la medicina de esta maldita enfermedad que me carcomía.
Su boca era dulce como un caramelo, lo probé una y otra vez, mordiendo dulcemente su labio inferior, sintiendo su delicioso toque. Me dejo paso a su boca, mi lengua se interno y diviso su compañera de juego.
Me separe de él, respirando agitadamente y le mire sorprendida, por mi reacción y la de él.
-Bella…-susurro, le bese de nuevo pero esta vez le obligue a sentarse en la arena húmeda para yo poder sentarme encima de él.
La tormenta casi había amainado ya, pero aun seguía cayendo pequeñas gotitas de las nubes negras.
Mis manos viajaron a su camisa que ya estaba totalmente pegada a su cuerpo a causa de la lluvia, haciéndome poder contemplar su figura a través de mis dedos aun así con movimientos torpes y lentos le quite la camisa, botón a botón con urgencia y desesperación, intentando saciar mis ganas de pegarlo a mi piel.
Le seguía besando cuando sus manos tocaron mis pechos, ahora era él el que intentaba quitarme la camisa, por eso tuvimos que romper nuestro beso pero en cuanto me quede sin camisa, de nuevo mis manos y boca volvieron a pegarse a él como un imán. Su boca bajo hasta mi mandíbula besándola, me mordisqueo el cuello y después beso mi clavícula mientras me quitaba el sujetador.
Mientras tanto lo único que podía hacer era pensar en ese cuerpo que me esperaba y proferir leves gemidos de euforia y placer. El sujetador salto de sus manos hasta la arena, entonces sentí su boca en uno de mis pechos, como si fuera a mamar succiono levemente y con cuidado, sus manos me acariciaban todo el contorno de mi cuerpo, sintiendo mi piel bajo sus suaves dedos.
Me cogió de la cintura y me tendió en la arena húmeda para comenzar a besar todo mi cuerpo, bajo de mi pecho hasta el ombligo besando y lamiendo lenta y tortuosamente, me quito el pantalón con cuidado y metió la mano en mis bragas, tocando todo a su paso. Llego a mi centro y lo acaricio mientras sonreía mirando mi expresión de placer.
Como pude extendí mi mano y atraje su boca hacia la mía así que mientras me besaba seguía haciendo que sus dedos se introdujeran dentro de mí sin ningún miramiento.
-Venga mi niña, llega para que vea tu placer-dijo Edward con voz grave y profunda, claramente excitado.
Entonces sus gloriosos dedos se movieron de forma menos regular pero más rápido y me hizo llegar al cielo con un gruñido de su parte, en ese instante un rayo surco el cielo, dando claridad a toda la playa oscura dejándome ver mientras que disfrutaba sin control la cara de Edward sonriendo de lado y atrás la playa visiblemente más hermosa que de costumbre.
Los dedos de mi ahora Dios personal, salieron de mi, se los llevo a la boca y los chupo, yo asombrada le mire, él solo se arranco los pantalones dejándome ver su excitación, y acercándose a mi me beso fieramente, yo rodee su cintura con mis piernas y comencé a mover mis caderas tentándolo.
Se separo de mis labios pero yo lo obligue a volver de nuevo y como pude le saque el bóxer, y me gire para quedar encima de él, cogí su sexo entre mis manos y las moví alrededor de él.
Edward cerró los ojos disfrutando de mi contacto, comencé con un ritmo rápido y acompasado para que disfrutara…por ahora. Cuando mi mano noto como casi estaba por llegar al éxtasis, comencé a bajar el ritmo de mis caricias para hacerle sufrir solo un poquito y que desearas más llegar, así cuando consiguiera el placer seria aun más fuerte. Viendo lo que estaba haciendo, el notablemente molesto cogió mis manos con cuidado obligándome a moverlas.
-Sh…déjame llegar el timón ahora, marinero-le dije lo más sexy que pude en apenas un murmullo.
Ya estaba lo suficientemente ansioso cuando por fin moví mis manos más rápidamente, haciéndole temblar de gusto, y llegar a la cima de la gloria. Gruñó y se lamio los labios mientras se tumbaba de lado en la arena, respirando agitadamente.
-Oh, madre mía, sabía que te amaba pero es que ahora creo que me quiero casar contigo-dijo riendo, me agarro de las caderas y me acerco a él, besando todo mi cuello.
-Te di placer y tu a mí, pero aun no me hiciste tuya, que pena-le dije en el oído, suspirando.
-Pues vamos a ello-contesto cogiéndome de la cintura y subiéndome a él-haz conmigo lo que quiera, hoy soy todo lo que quieras-añadió besándome con dulzura.
-Me basta con que seas Edward-respondí lamiendo su labio inferior.
Entonces la naturaleza y yo nos pusimos en sincronía, cuando Edward me penetró dándome placer, un rayo cayó de nuevo del cielo. Sonriendo al recordar nuestro sitio para intimar comencé a moverme frenéticamente sobre mi amate, y del cielo comenzaron a caer gotitas de agua a mi ritmo, bañando mis cabellos.
Subí la cara al cielo, sintiendo las gotas en mi rostro a la vez que saboreaba los segundos al lado de Edward; subía y bajaba respirando entrecortadamente, pero me cansé de eso y me moví en círculos. Mire el rostro de Edward que también me observaba complacido, cogió mi cara entre sus mano y la acerco a él, me beso, pero como si estuviera alabando un dios, tan tranquila y delicadamente que lo ame desde lo más profundo de mi corazón.
Separe nuestras bocas, para comenzar a besar su cuello, sin poder detenerme, queriendo llegar junto con él a la cima y al último rincón de mundo si hacía falta porque lo necesitaba.
Mi ritmo aumento todo lo que pudo, ya no sabía si podía mas, bese su pecho y su ombligo; ya casi estaba llegando y lo sabía, el ruido de un trueno me sorprendió y subí mi cara, mire al cielo y reí, baje de nuevo la cabeza y empuje solo una vez más. Yo gemí, el gruño y el rayo sonó, todo acompasado, relamí mis labios mientras que me cerraba alrededor de él sintiéndome totalmente llena y complacida, este era un placer incomparable; me tumbe sobre Edward y le bese respirando rápidamente al igual que él. Aún seguía algo perturbada por todo el placer que había obtenido pero sonreí ampliamente.
-La mejor tormenta veraniega de mi vida-murmuro Edward abrazándome, acariciaba lentamente mi espalda y olía mi cabello, húmedo de nuevo.
-¿Podemos repetir otro día?-pregunte tontamente.
-Cuantas veces quieras…oye, ahora que me acuerdo de ese patán que te dejo ¿te vienes a vivir conmigo?-pregunto besando mi cabeza.
-Si, en cuanto me pueda levantar de este pecho tan cómodo que tienes-le respondí. La tormenta por fin había amainado y la luna llena hizo acto de presencia, recordándome que aunque la gente diga lo contrario, lo bueno no tiene porque ser pasajero…si no que lo malo siempre tiene un fin.

11 comentarios:

  1. Dios mio, que intenso, y por cierto ,

    que le den a ese patan sin sentimientos, ajajajaj
    por que al parecer Bella ya tiene un nuevo domicilio, un nuevo amante y el verdadero amor de su vida, mi Edward,

    uuupppsss!!! ¿dije "mi" Edward?, ajajajajaj
    Es que no lo puedo remediar, el es mio.

    querida Kassi, tu relato es simplemente excelente
    te felicito
    besos
    Irene

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  2. ohhh... muy bueno Kassi....
    una pena lo de Jacob, pero si luego me espera Ed yo no lo dudaría ni un momento... XD
    un beso y suerte en las votaciones!!!

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  3. ahhh gracias chicas ;) Nos vemosss Prontoo

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  4. No hay mal que por bien no venga, así que... que le den a Jake. Desde luego, yo quiero recuperarme de los cuernos de mi marido de esta forma. Evidentemente con Edward. Irene, linda, creo qeu tienes mucha competencia.
    Kassi, espectacular el lemmon, menos mal que teníamos la tormenta para refrescar la temperatura.
    Besazos y suerte, aunque creo que no la necesitas

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  5. kassi me encanto.... espectacular lemmon segui asi con cariño .stella

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  6. hayyy que intensooo me encantooo...fantastico lemmon que buena inspiracion y descripcion vendria muy bien un poco de esa tormenta jajaja Kassi tienes mi voto besitos

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  7. Pooooor Dioooooos por Dioooos me emocionooo hasta mas no poder ... quieroooo quierooo un amigo como el y una buen elemon con el jajaja me gusto mucho kASII

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  8. Ohhh sí! Me gustó muchísimo!! Menudo lemon! es una soberana patada en la pelotas a Jake!! Yeah!!Bella sí que sabe buscar consuelo, sí señor!! Kassi, un OS espectacular.
    Besos
    T.

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  9. o_o!! que herrrmoosssoooooo
    me encantoooo!!!

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  10. ahhh Gracias chicas ^^ mi lemmon va dedicado a ustedes por leerme i comentar grax! <3 Besos

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  11. dios si esa tormenta me llega a agarrar a mi..no se lo que haría...pero debe estar Edward alli, hermoso..Kassi..bellamente narrado.

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