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martes, 13 de julio de 2010

Matrimonio perfecto




PLANES DE BODA

EMMETT’S POV

Estaba nervioso, incluso más que la primera vez que la pedí matrimonio. De eso hacen ya veinte años.
Por eso quería volver a pedírselo. Para que todos recordaran que ella es mía y sólo mía y que sólo yo la pertenezco.
Obviamente no la había comprado un anillo de pedida. Ya tiene uno y no quiero sustituirle. Así que la he comprado una pulsera de pedida. Todavía recuerdo las burlas de Edward cuando se enteró de mi original idea.
Pero ahora mi hermano no importaba. Sé que esto haría feliz a mi Rose y con eso me bastaba.
Por eso me puse el esmoquin que Alice me había comprado, me peiné mis rizos a conciencia y la compré un hermoso y gigantesco ramo de rosas rojas, sus preferidas.
Había organizado una cita romántica en lo más alto del acantilado, aquel por el que Bella se lanzó hace ya más de diez años. Obviamente había tenido que pedir permiso a la manada para poder estar allí, permiso que mi “nuevo sobrino” Jacob me concedió. Ese sí que sabe lo que le conviene.
El “escenario” consistía en una mesa artísticamente decorada por Alice con velitas y pétalos de rosa en cuyo centro se encontraban el ramo de rosas y el estuche de la pulsera.
Alice se había encargado de que Rose se vistiera elegantemente y la iba a guiar hasta mí. Probablemente cuando viera todo esto pensaría que estoy loco. Pero es cierto, estoy loco por ella.
Su olor me sacó de mis ensoñaciones. Ya estaba cerca, así que preparé mi mejor sonrisa para recibirla.
Se paró a unos metros de mí, sorprendida. Estaba preciosa, con un vestido rojo pasión que se pegaba maravillosamente a su cuerpo.
- ¿Qué es esto Em? – me preguntó entre sorprendida y enfadada.
Perfecto… Algo o alguien la había hecho cabrearse y ahora lo pagaría conmigo. Solo espero que mi sorpresa haga que se la pasen todos sus males.
- Rose… mi Rose… - dije acercándome a ella y atrayéndola hacia la mesa de la mano. Cuando estuvo pegada a ella me paré frente a ella y comencé mi pequeño discurso. – Estos años han sido los más felices de mi vida. Antes de conocerte mi alma vagaba solitaria. Pero un buen día apareciste tú y salvándome de la muerte me convertiste en lo que soy ahora: tu eterno enamorado. Por ello, mi Rose – proseguí hincando una de mis rodillas en tierra- quiero que renovemos nuestros votos, quiero verte de nuevo caminando hacia mí desde el altar. ¿Quieres casarte conmigo, Rose?
Y diciendo esto cogí el estuche de la pulsera y le abrí ante ella. Me había escuchado completamente en silencio, algo raro en ella y ahora seguía callada.
- Esto… - dijo sollozando- Sí… Claro que me casaré contigo otra vez…
Y enseguida se abalanzó a mis brazos haciendo que me levantara. Estas vacilantes palabras me hicieron el hombre más feliz en 5.000 kilómetros a la redonda y enseguida la puse la pulsera. Pero como seguía callada la pregunté preocupado:
- ¿Pasa algo Rose?
- No… Es que… No me lo esperaba… - me dijo sonriendo
- Ese era el plan… - la contesté mientras la besaba apasionadamente.
Ella comenzó a frotar su cuerpo con el mío y a acariciar mi espalda con sus manos pero yo la frené.
- Rose, amor… ¿Qué tal si nos vamos a otro lugar? – Y ante su mirada inquisidora apunté- estamos en territorio quileute y bastante han hecho en dejar declararme aquí… No quiero forzar e asunto…
Rose se rió y cogiendo el ramo de rosas con una mano salió corriendo hacia el bosque y yo la seguí.


ROSALIE’S POV
La proposición de Emmett me había descolocado. No esperaba algo así y menos después de pasarse los dos últimos días evitándome. Ahora entendía porque lo había hecho: estaba preparándolo todo…
Miré la pulsera que me había puesto en mi muñeca izquierda. Era preciosa, con una E y una R entrelazadas en el centro. No sé cómo se le había ocurrido regalarme una pulsera… Y declararse en territorio quileute… Definitivamente mi esposo estaba perdiendo la cabeza.
Con las dudas resonando en mi cabeza frené en nuestra parte del bosque favorita para estar solos y no pude evitar que se lanzara sobre mí llenando todo mi cuerpo de besos y caricias.
- Em…- dije cogiendo aire.
- Sí nena – me contestó sin separar los labios de mi hombro.
- ¿Por qué una pulsera?
Él separó su rostro de mi piel y me miró algo avergonzado.
- Es que… como ya tienes un anillo… No me parecía bien sustituirle… y se me ocurrió lo de la pulsera… ¿no te gusta? – me preguntó preocupado.
- Bueno… no me gusta… - comencé para torturarle un poco- ¡me encanta!
Y sin más me lancé contra él derribándolo y arrancando sus ropas de un tirón.


PREPARATIVOS

EMMETT’S POV
Hacía ya una semana que le había pedido a mi Rose matrimonio. Siete días que habían pasado lentamente y en los que había sido torturado. Si hubiera sabido que esto iba a ser así la habría llevado a Las Vegas y nos habríamos casado allí en secreto. Pero eso no habría hecho feliz a Rose y a mí tampoco.
Pero es que las mujeres de esta familia son incorregibles. Llevaban siete días planeando la boda y no me dejaban parar ni un segundo. Hasta este momento no había sentido tanto cansancio, ni siquiera cuando Rose y yo organizamos maratones de sexo.
Oigo las risas de Edward ante mis pensamientos, pero me dan igual. Ya me gustaría a mí verle lidiar con las hiperactivas de Alice y Nessie. Aunque lo de Nessie lo puedo llegar a entender porque iba a ser la primera vez que asiste y organiza una boda, pero Alice…
Es increíble, pero la pequeña duende se había empeñado en que aprobara junto con Rose TODA la decoración de la boda, diseñada por ella, obviamente. Y no sé muy bien para qué si ignoraban por completo mis opiniones.
Menos mal que me habían dado un pequeño descanso y estaba jugando a la videoconsola.
Llevaban dos días eligiendo las flores y pensando cómo las colocarán. ¿Pero es que eso importaba?
Luego estaba el tema de la ropa. Ya tenía el traje de nuestra primera boda. Pero no, tiene que ser uno nuevo, “a la moda”. Pues a mí me gustaba el que tenía. Aunque sabía que finalmente iban a poder conmigo y me tocaría ponerme lo que ellas dijeran.
Oí otra risa de Edward y le contesté, esta vez en voz alta.
- Claro, como tú puedes ir en pelotas si te apetece…
La verdad es que no era mala idea, lo de ir en pelotas, digo. Así dejaban de darme el coñazo por lo menos con la ropa. Pero no me quería ni imaginar la cara de enojo de Rose si se lo proponía…

ROSE’S POV
Estaba emocionadísima con la nueva boda. Ya teníamos planeado la decoración floral y lumínica de la iglesia, la fiesta posterior, el traje de Emmet, el traje de Nessie, que sería la dama de honor… Y ahora estábamos con mi traje. Tenía que ser algo especial, único, pero no demasiado llamativo ni que eclipsara el traje de la primera boda.
Habíamos mandado lejos a Emmett y creo que nos lo había agradecido. Llevábamos una semana volviéndolo loco con todos los preparativos. Pero él se lo había buscado. Además, quería que esta segunda vez fuera tan especial como la primera.
Alice estaba danzando a mi alrededor mientras me probaba mi nuevo vestido por primera vez. Según ella tenía que verlo desde todos los puntos de vista para que todo quedara perfecto. Bella, Nessie y Esme también estaban presentes. Cuando Alice creyó que estaba todo listo dejó que me mirara al espejo.
La verdad es que se veía precioso. Habíamos elegido un vestido largo, blanco, con un poco de cola de encaje que nacía en la cintura. La parte de arriba se cerraba en torno a mi cuello dejando libres mis hombros, que serían tapados durante la ceremonia con una ligera chaqueta torera de encaje. La decoración era exquisita, a base de pequeñas perlas engarzadas entre los puntos del encaje de la chaqueta y la cola mientras que el resto, falda y corpiño, eran de un liso satén que caía perfectamente marcando levemente mis curvas.
Era perfecto, nada parecido a mi primer vestido de novia pero tampoco más espléndido. Cada uno tenía su encanto y cada uno conllevaría sus propios recuerdos.
Al terminar de probarme el vestido acompañé a las chicas a comprarse el suyo a Los Ángeles, lo que nos llevó tres días gracias a Alice. Se empeñó en que cada una vistiera una obra de arte de un modista diferente así que tuvimos que esperar a que nos recibieran. Mi traje era obra suya y de un amigo suyo diseñador, por supuesto. Todos iríamos ese día de alta costura.
Al volver a casa después de haber elegido los cuatro vestidos ya habíamos terminado con los preparativos, ya que de paso habíamos comprado la ropa que llevarían Edward, Jasper, Carlisle y Jacob.
Ya sólo faltaba esperar al día de la boda, para el que quedaban menos de dos semanas.

LA IGLESIA

EMMETT’S POV
Y allí estaba yo. De nuevo frente al altar, rodeado por toda mi familia esperando la llegada de mi Rose. Aunque era nuestra segunda boda, aunque sabía que Rose no se iba a fugar, estaba más nervioso que en la primera ceremonia; incluso más nervioso que un simple humano. Y es que no lo podía remediar. Amaba tanto a mi Rose y sabía lo importante que era para ella ese día. Por eso nada podría salir mal, todo tenía que ser perfecto.
Noté como mi hermano Edward me miraba desde la primera fila de la bancada de la pequeña iglesia donde habíamos decidido casarnos y me transmitía un poco de seguridad. Todo iba a salir bien, parecían decir sus ojos.
A su lado estaba Bella, tan adorable como siempre. Y con ella Alice, quien me sonreía abiertamente mientras tomaba de la mano a Jasper. Ella me había asegurado ciento treinta y dos veces que todo saldría bien, pero yo aún seguía sin poder creérmelo. Jasper también me sonreía, mandándome de vez en cuando ondas de tranquilidad que le agradecería eternamente.
Y finalmente Esme, mi madre, con una gran sonrisa que hizo que mis dudas y temores se disiparan en ese mismo instante. Ella siempre tan amable y entregada a los demás. No es difícil amarla y entiendo perfectamente que Carlisle la adore con toda su alma.
Momentos después de sonreír de vuelta a Esme comenzó a sonar una dulce melodía y todas las miradas se volvieron hacia la entrada. Allí estaba Nessie, tan bella como siempre, portando un cesto de pétalos de azucena que iba arrojando grácilmente al alfombrado suelo precediendo a mi Rose y Carlisle, quien la acompañaba hasta mí.
Y entonces la vi. Más hermosa que nunca antes, su belleza llenando de luz el interior del pequeño recinto. Allí estaba mi Rose, mi amor, mi vida, el hilo que unía que mi viejo cuerpo con el mundo.

ROSE’S POV
Estaba demasiado nerviosa para lo que yo era. Pero no era para menos. Hoy me casaba con Emmett. Era nuestra segunda boda, pero eso era lo menos importante. Lo que de verdad importaba es que seguíamos amándonos como el primer día que nos vimos hace ya más de cincuenta años.
La música comenzó a sonar y Carlisle apretó cariñosamente mi mano. Era nuestro turno. Estábamos en la puerta de la iglesia y Nessie se adentró en ella precediéndonos. Poco a poco, paso a paso, fuimos acercándonos al altar al lento ritmo de la melodía. Allí estaba toda mi familia, y allí estaba él, Emmett, tan perfecto como siempre. Carlisle me entregó simbólicamente a Emmett frente al altar y tras leer nuestros votos el sacerdote nos consagró como marido y mujer. La ceremonia había sido perfecta, sencilla pero emotiva, con toda nuestra familia presente arropándonos con su amor.
Edward había leído un pequeño discurso que habían escrito entre todos. Se notaba perfectamente la parte que había redactado cada uno: la inocencia de Nessie, la experiencia de Carlisle, el amor incondicional de Esme, las locuras de Alice, la tranquilidad que transmitía Jasper, la sabiduría de Edward, las bromas de Jacob y la amabilidad de Bella. Todos habían ayudado a hacer inolvidable este día y por ello estaría eternamente agradecida. Pero sobretodo estaba feliz. Feliz por haberme unido de nuevo con mi amor. Aunque no hiciera falta este escenario ni esta representación siempre venía bien recordar todo el cariño que nos profesábamos, todo el apego que nos teníamos. Cuando salimos del templo nos dirigimos a las cabañas que había alquilado Alice para toda la familia, una por pareja. Allí tomaríamos un “refrigerio” a base de sangre de oso, puma y león; a excepción de Jacob y Nessie que tomarían todo tipo de alimentos humanos. Esta parte era obra de Alice, quien se había empeñado en que la boda fuera lo más humana posible, y por ello la estoy agradecida, ya que Emmett hubiera preferido salir de caza y yo quería conservar intacto mi vestido.

NOCHE DE BODAS

Tras estar un par de horas junto a nuestra familia en una de las cabañas, Alice y Bella me acompañaron a quitarme el vestido de novia y ponerme algo más cómodo. Me habían preparado un vestido sencillo en color burdeos, justo por encima de la rodilla y de tirantes finos. Antes de salir de la habitación Alice me pasó una chaqueta y un pequeño bolso. Cuando fui a preguntar Emmett me abrazó por detrás.
- ¿No creerás que vamos a pasar nuestra noche de bodas cerca de nuestra familia? Nos vamos de luna de miel…
Yo me volví y tras besarle intensamente saboreando su esencia sin reparo le cuestioné sobre el lugar elegido.
- ¿Dónde vamos? – él se encogió de hombros e intentó poner cara de inocente, pero a mí no me engañaba con facilidad – Osito… - proseguí poniendo mi voz más dulce y sensual mientras recorría su pecho con la palma de mi mano. El comenzó a negar con la cabeza, pero yo noté como sus fuerzas iban desapareciendo – Venga… Dímelo sí… No querrás disgustarme un día como hoy…
- Está bien, Rose, mi vida… - se rindió – vamos a Siberia.
- ¿Siberia? ¿Y las chicas me visten así para ir a Siberia? – le pregunté incrédula.
- Bueno, sabes que me encantan los osos polares… y los tigres siberianos… - dijo como un niño pequeño – demás, nadie ha dicho que ese vestido vaya a llegar tan lejos.
Y dicho esto se abalanzó sobre mí, cayendo ambos limpiamente sobre la cama, que enseguida cedió bajo el golpe, y comenzó a besar mi cuello.
A mí me dio un ataque de risa por el estropicio que habías hecho, y eso que todavía no habíamos empezado, y porque de seguro nuestra familia había oído el estruendo.
- Para osito – alcancé a decirle jadeando cuando sus labios envolvían hambrientos uno de mis pezones – Pueden oírnos.
- ¿Y desde cuando te preocupa eso? – me dijo sin separar los labios de mi piel – Además, ya deben de haberse ido.
Prosiguió con su tarea de besar la piel de mi pecho hasta que me cansé de ser la parte pasiva del juego, y no porque lo estuviese pasando mal, pues Emmett sabía perfectamente dónde y cómo calentarme.
Tras Gemir y jadear pidiéndole más por unos segundos hice que quedara debajo de mí y me lancé sobre sus labios al tiempo que me deshacía de su camisa y sus pantalones. Necesité de toda mi fuerza de voluntad para no hacerlos jirones, pero era el traje de la boda y tenía que respetarlo. Emmett soltó una risotada ante mi impaciencia y yo le callé con mis besos. Pronto sus manos viajaron por todo mi cuerpo, arrancando mi ropa sin contemplaciones hasta que estuve totalmente desnuda sobre él. Par a torturarle un poco comencé a moverme sobre su miembro sin dejar que entrara en mí y esquivándole cuando Emmett intentaba embestirme. A los pocos segundos soltó un gran gruñido y de un salto me estampó suavemente contra la pared más cercana, con tan mala suerte que destruimos una cómoda que había allí situada. Pero no me dio tiempo a pensar en el mobiliario porque mi esposo me había agarrado del trasero y elevándome me había penetrado fuertemente.

EMMETT’S POV
Me estaba volviendo loco, encima de mí moviéndose como una diosa pero sin dejar que la penetrara. Un gruñido involuntario salió de mi pecho y decidí acabar con el sufrimiento agarrándola fuertemente y saltando con ella contra la primera pared que vi. Una vez allí hice que envolviera sus piernas entorno a mi cintura y la penetré sin más dilación. Bajé mi boca hasta sus pechos a la vez que la embestía rápida y duramente, una, dos, tres, cuatro, cinco veces. A partir de ahí perdí la cuenta, pues Rose comenzó a jadear mi nombre a la vez que me arañaba la espalda. Dejé de pensar racionalmente, sólo podía verla a ella. Su cuerpo arqueado contra el mío, sus labios abiertos buscando el aire que no necesitábamos, y su cara contrayéndose con las oleadas de placer que recorrían su cuerpo. Sentí como sus músculos se tensaban a mi alrededor, como sus uñas se clavaban con más intensidad en mi carne y fue entonces cuando me dejé llevar, cuando llegamos juntos a lo más alto del cielo.
La posé suavemente en el suelo y acaricié su rostro a la vez que besaba dulcemente sus labios.
- Te amo mi Rose, ahora y por siempre.
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Bueno nenas.... aqui está el one shoot de Emmett y Rose....
Espero que os guste.....
Es la celebración por sobrepasar las 1000 visitas y porque mi España querida, esa selección de fútbol tan increible que tenemos, es campeona del mundo.....
Ayer tocó volver a gritar, volver a vibrar, volver a llorar..... y es que no es para menos..... somos los mejores y nos lo merecemos!!!!!
un beso!!!!!

2 comentarios:

  1. Creo que suspire mas de la cuenta y pues me antoje de un Emmett asi de lindooo!!! OSITOOOO TE AMOOOOO... aque suertuda es esa Rose Lau!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! genialisimo el capitulooo mejor dicho sin palabras!!!

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  2. Madreeeee!!!! que calor que hace aqui ¿no?
    jajajajajajajajaj
    por dios , copmo me gustaria romper esa comoda yo tambien, ajajajajajajajaj
    eres fantastica y este os te quedo perfecto, el pedido, que me sorprendio que fuera en el acantilado, ajajajajaj
    y lo de irse alas Vegas, pobre Emmett, tenia que haberlo hecho asi, jajajaajajajajaj
    y lo de la iglesia y por fin mmmmmmmm, no se pero necesito una duchita, que Emmett es muy efusivo, ajajajajajajajajaj
    un beso mi vida y nunca dejes de sorprendeerme con estos maravillosos relatitos, ajajajaj
    te quiere siempre , no lo olvides
    irene

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