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sábado, 31 de julio de 2010

El bosque, by Morrigan


El sol calentaba mi piel mientras paseaba por el bosque, aunque la altura de los árboles hacia que se filtrase poca luz, los rayos del astro rey penetraban en la verde espesura creando un microclima de calor que se hacia insoportable.

Edward se había marchado el fin de semana de caza con sus hermanos y me había dejado al cuidado Jacob, como si yo fuera un juguete que se intercambiase los fines de semana, me hacían sentir infantil y lo odiaba. ¿Es que no tenía edad suficiente para cuidar de mí misma? Me trataban peor que mi propio padre, que al menos confiaba en mí lo suficiente para irse de pesca sin preocuparse.

Estaba furiosa con él, me estaba empezando a cansar de tanta precaución, y tanta sobreprotección, se estaba volviendo cada día más obsesivo.

Había estado insistiendo durante toda la semana con Edward, provocándole, solo quería estar a su lado, quería sentirme amada, quería gustarle, mis hormonas estaban descontroladas y él continuamente me rechazaba, como si sólo pensarlo le provocara nauseas y eso me hería hasta el alma. Empezaba a no entender qué hacía conmigo si es que tanto le repelía. Se supone que uno se siente atraído por su novia ¿verdad?

-Bella, sabes que es peligroso.-me decía.

Peligroso. Peligroso era dejarme a mí así, en este estado, a punto de entrar en ebullición. Y encima se marcha tan tranquilo de caza y me deja con Jacob de niñera.

Como odiaba esta situación.

Por eso necesitaba salir a pasear, necesitaba descargar mi furia y el bosque que había detrás de la casa de Charlie me pareció un buen lugar. Un poco de soledad para aclarar mis ideas. Pensé. O quien sabe, igual liarme a pegar patadas al primer árbol que viese fingiendo que fuera Edward, allí quizás encontraría el valor de decirle a la cara todo lo que sentía.

Ahora que no le tenía delante ya no podía contenerme con su voz, no iba a conseguir que me quedara embobada mirándole. Ahora, ese amor que sentía por el, me parecía lejano y me resultaba incluso cínico. ¿Sería cierto aquello que me dijo al conocerme que todo lo que yo sentía era debido a sus “dones”?

Había intentado discutir con él mil veces, planeaba cada palabra, me la repetía a mí misma. Pero luego cuando estaba frente a él, sus dedos acariciando mis manos suavemente, sus ojos tan cerca, aquella sonrisa torcida en su rostro, y algún beso tímido en mi cuello... ¡y no era capaz de recordar nada de lo que quería decirle¡ Se reía y me decía que adoraba cuando me enfadaba, pero de verdad me hubiera gustado ser una vez más fuerte que él y decirle cuatro cosas a la cara.

Ni siquiera podía discutir con mi novio. Era frustrante.

-”Bella, te quiero mucho, pero no te acerques demasiado, podría hacerte daño.”- Me burlé de su continua perorata.

¿Es que no me encontraba atractiva?

Aarggg, estaba que echaba humo.

Conforme me adentraba en el bosque el calor comenzó a ser asfixiante y la camiseta empezaba a pegarse a mi cuerpo, me hacia sentir incomoda, eché un vistazo a la redonda comprobando que estaba a solas antes de decidirme a quitarla.

Paseé durante un rato mas antes de llegar a un pequeño claro, coloqué mi camiseta en el suelo, decidida a tomar un poco el sol, los días así eran escasos en Forks y había que aprovecharlos al máximo.

Recordaba los días soleados en Fénix. Me encantaba sentarme en el porche con mi madre, las dos bebiendo limonada y riendo, al sol, relajadas, sintiendo el aire calentar nuestro cuerpo, el sol calentar nuestros huesos. Era fantástico. Cuando había llegado a Forks me había dado cuenta de cuánto echaba de menos el sol.

¿Qué había pasado que ahora deseaba convertirme en un vampiro y vivir siempre en un sitio lluvioso y triste?

Un ataque de valentía por mi parte hizo que me quitara el sujetador, de esta manera no me quedarían marcas y tal vez consiguiera excitar a Edward con mi piel morena. ¿A los chicos les gustaban las chicas un poco bronceadas, verdad?

Tumbada y mirando al infinito me sentía en libertad, una ligera brisa pasó haciendo que mis pechos se tensaran.

-Si Edward me encontrara así...- Pensé. Instantáneamente me sentí húmeda, y un sentimiento de furia me atravesó.

-Si Edward me viera así, vendría corriendo con una sabana para taparme, no fuera a ser que me resfriara o no lo quisiera Dios, no fuera a ser que se excitara.

No podía dejar de sentir ese resquemor hacia el rechazo permanente, aunque intentaba comprenderlo, mi mente quería entenderlo, pero mi cuerpo parecía comandado por un ejercito de hormonas dispuestas a echar por tierra todo el autocontrol que proclamaba mi novio.

Allí estaba yo, en medio de un bosque, sola, medio desnuda y sin compañía, deprimente, mientras pensaba en mi aburrida vida un ruido entre los árboles me sobresaltó, como si alguien hubiera pisado y roto varias ramas. Seguro que era algún animal pero aun así rápidamente cogí mi camiseta y me tapé un poco sujetándola con ambas manos mientras me acercaba lo mas sigilosa posible al origen del ruido. Seguro que estaba asustándome por nada, claro que tanto tiempo con Edward había echo que acabara contagiándome un poquito su obsesión por la seguridad y su extremada protección había hecho por hacerme creer que tras cada esquina se escondía un vampiro, un demonio o simplemente un loco asesino en masa dispuesto a atacarme, porque como él decía, yo parecía un imán para los problemas.

Escuché un ligero gruñido y me sobresalté ¿quizás no era una animal tan pequeño? ¿Podría volver corriendo a la casa? Pensé e intenté acercarme un poco más cuando escuché una voz entre los árboles.

-Seth Clearwater lárgate de aquí ahora mismo o juro que te iras cojeando de los cuartos traseros.

¡Oh Dios mío¡ Conocía esa voz. ¿Podía ser cierto? ¿Era Jacob al que estaba escuchando? Me pregunté asombrada.

-Si, ya lo sé, se que verás exactamente lo mismo que yo, y procuraré torturarte todos los días con ello, pero LARGATE INMEDIATAMENTE o lo pagaras claro Seth. Comenzó a gritar Jacob, como si de repente se hubiera olvidado de que yo estaba allí, supuestamente a solo unos metros.

Me acerqué un poco más, sujetando fuertemente la camiseta frente a mi.

-¿Jacob eres tu?- pregunté. Estaba detrás de un gran árbol, ocultándose a mi vista.

-Si.- su voz sonó avergonzada, como si les hubiera pillado haciendo algo que no debían.

-¿Qué...qué haces aquí?- pregunté histérica.

-Bella, verás... estábamos patrullando la zona, cuando sentí tu olor, y yo... yo sólo quería comprobar que estabas bien, de verdad.... no pretendía.... lo siento Bella.

Fui consciente de que estaba desnuda, que apretujaba la camiseta con mis puños frente a mi, y un rubor instantáneo me coloreo el rostro ante el esclarecimiento de por que Jacob me pedía perdón.

-Jacob ¿Me has visto tumbada en el claro?- Le pregunté avergonzada.

-Sí. -me contestó con un susurro de lujuria, su voz algo ronca, mirándome ahora fijamente, como si quisiera tocarme con sus ojos, que estaban entornados y cálidos.

El rubor en mi se hizo más persistente y para mi sorpresa no me avergoncé de mi misma si no que traté de imaginarme la cara de Jacob al verme tumbada en el claro y le vi, tan claramente que no pude mas que soltar su grito estrangulado. Pero no era miedo lo que sentía. Pensar en el cuerpo de Jacob, pensar en qué sentiría él observándome... y recordé como se había sentido su piel las veces queme había abrazado. Aquellos brazos que me rodeaban como si el mundo se detuviera a nuestro alrededor, aquel calor que me llegaba, tórrido, excitante, animal.

Jacob dio la vuelta al tronco y se presentó frente a mi, desnudo, con una tangible mirada de excitación, yo, no pude hacer otra cosa mas que sentirme atraída hacia el, su piel cobriza emanaba pureza y sexualidad y su miembro renacía firme frente a mi.

Se acercó despacio, como un depredador olisqueando a su presa, esperando mi reacción, mientras yo permanecía paralizada ante las sensaciones que me embargaban.

Mi cuerpo ardía de necesidad.

Él se acercó más, trazó un círculo a mí alrededor a poca distancia de mí y fui consciente de su cuerpo grande, temible, y de sus ojos clavos en mí mirándome oscuros. Acabó atrayéndome por detrás, enroscó su brazo por mi cintura mientras me susurraba al oído, mientras le sentía hundir su nariz en mi cuello.

Me estremecí por el erotismo, su miembro presionaba por encima de mis pantalones, duro y preparado para la acción, su olor amaderado y su aliento soplándome junto a la oreja hizo que estallara en mí el ejercito de hormonas y mientras jadeaba de placer noté como bajaba su mano por el borde de mis vaqueros y con la otra ahuecaba mi pecho, que se torno duro al sentir su roce, no pude hacer mas que dejarme llevar y dejar caer la camiseta que había estado sujetando contra mi cuerpo.

En un rápido movimiento Jacob se deshizo de mis vaqueros y me giro para enfrentarme

Sus labios no pidieron permiso. Calientes, húmedos, rodearon los míos y su lengua entró arrasando dentro de mi boca. Me besaba como si quisiera saborear todo de mí tan ardientemente que el calor me abrasaba la garganta.

Continuó el rastro de besos por el borde de mi mandíbula mientras me empujaba sujetándome con sus brazos hacia el suelo, que había formado para nosotros una cama de pinaza.

Escuchaba su respiración, profunda y rápida. Su aliento me llenaba, sus manos me acariciaban, encendiéndome tanto como no había creído posible. Y su piel, tocar su piel hacía que mis dedos desearan viajar por todo su cuerpo.

Estaba a su merced, desnuda, tumbada, y dispuesta. Bajo hasta situar su ardiente boca sobre mi pecho, dejó su aliento cálido frente a él , el ligero aire me hizo estremecer y mis pezones se endurecieron cuando noté su lengua sobre ellos, fuerte, hambrienta, lamiendo hasta dejar mi piel sensible y necesitada.

Su mano se deslizaba por mi estómago, fuerte. No había suavidad en su tacto, pero tampoco había rudeza. Sólo había necesidad. Cuando bajó no dudó y pasó sus dedos acariciándome, separando mis piernas sin preguntar, llegando al lugar virgen que ahora temblaba y palpitaba por él. Un temblor me recorrió cuando introdujo uno de sus dedos mientras con otro me acariciaba trazando círculos fuertes.

Mis caderas se elevaron y asfixiada por la necesidad busqué aire. Pero sólo encontré su boca, que calló mis gemidos, mientras con su lengua danzaba el mismo baile que sus dedos, haciendo que las sensaciones se duplicaran y viajaran por mi cuerpo volviéndome loca de calor.

Al borde del éxtasis sujeté mis manos a su espalda fuerte, apretando mis dedos en su piel, necesitaba que no se detuviera, ardía en la necesidad de liberarme, y él me regaló un orgasmo que estalló en mi cuerpo provocando convulsiones de placer. Jadeé ante el torbellino de sensaciones que me provocó mi cuerpo mientras el seguía acariciándome sin permitir que el placer se detuviera.

Grité su nombre cuando noté su miembro en la entrada de mi centro. Sin soltarse, me miró con sus ojos oscuros, grandes y profundos, como si en este instante me pidiera permiso, aunque no hacía falta. Mi cuerpo era de él ahora. Y mi interior temblaba ante la sensación de tenerle dentro de mí. Presionó sin darme tiempo a recuperarme mientras mantenía mi mirada.

Perdida entre el placer y la lujuria le recibí ansiosa, se introdujo en mí despacio pero sin detenerse, mientras yo seguía convulsionando, deseando sentirle llenándome.

Los labios de Jacob bajaron por mi cuello y su boca y comenzó a chupar y pellizcar mis atormentados pechos, manteniéndose quieto en mi interior, volviéndome loca de deseo. Cuando notó que mi cuerpo se adaptó a su tamaño comenzó a moverse, lento al principio. Le rodeé con mis piernas, deseando sentirle más dentro, más fuerte, y se incorporó ligeramente apoyándose sobre sus rodillas.

-Bella, Bella... me estás volviendo loco.- me susurró, moviéndose más fuerte contra mí.- no quiero hacerte daño.

-No lo haces. Más fuerte, por favor.- le supliqué con la voz rota de deseo.

Salió casi al completo de mi cuerpo y se hundió en un golpe con sus caderas chocando contra las mías. Gemí ante la sensación de tenerle tan profundo en mí. Jacob llenaba mi cuerpo, lo hacía arder, y yo deseaba más de él.

Sus caderas chocaban con las mías aun ritmo cada vez mas desenfrenado, su cuerpo fuerte, musculoso, estaba tenso y exudaba sexualidad y el mío aceptaba el placer tan esperado que durante tanto tiempo había estado deseando, anhelando.

Abrumada por las sensaciones de placer, note como otro orgasmo advertía su presencia creciendo en mi estómago o quizás era el mismo que continuaba sin fin. Mi cuerpo agarró al suyo fuertemente, mi centro comenzó a tensarse sobre él a la vez que su miembro palpitaba dentro de mí. Se detuvo un segundo y casi deseé darle de bofetadas.

-Jacob, por favor.

Le noté temblar ligeramente, su expresión era perdida. Estaba concentrado, su boca entreabierta y un fino sudor mojando su piel.

-Sí, Bella. Sí.

Volvió a hundirse en mí y yo jadeé a la vez que él soltaba un grito roto de placer. Su rostro se escondió en mi cuello y escuché el gruñido más erótico que hubiera soñado mientras fuerte y sin detenerse entraba varias veces más en mí, los dos temblando, yo abrazándole en mi interior sin poder controlar los últimos retazos de placer. Se dejó caer finalmente sobre mi cuerpo, me agarró y rodó para terminar yo sobre su cuerpo y me mantuvo abrazada mientras nuestros cuerpos relajaban la tensión, exhaustos de placer nos mantuvimos tumbados, él todavía en mi interior. La humedad y el sudor nos cubrían y la brisa era una deliciosa caricia en mis músculos.

Cuando mis hormonas se controlaron llegó el horror a mi pensamiento. Con toda claridad vi lo que habíamos hecho. No podía negar el placer que había sentido, un pensamiento incontrolable hizo que me mojara de nuevo.

Le miré horrorizada, abandonaba mi interior lentamente haciendo que me sintiera extrañamente vacía y fría. El arrepentimiento rápidamente me embargó y el rubor y la vergüenza se apoderaron de mi cordura.

¿Qué había hecho?

Oculté mi cara en su pecho intentando ocultar lo inevitable. Los ocurrido pasó frente a mi como fotografías: Jacob y su cuerpo, su abrazo, su piel, como entraba en mí y me completaba haciendo que me hundiera en el placer animal y salvaje que me regalaba...

Entonces me di cuenta de que Edward lo vería en su mente, él le mostraría cada momento, cada jadeo, incluso cómo yo le había suplicado por más. Y el rostro atormentado de Edward me miró fijamente.

Cogí mis ropas y corrí tan rápido como pude, echando la vista atrás logre ver como Jacob permanecía en la misma posición observando atónito mi partida, pero no me siguió, me dejó marchar.

Cuando creí haber puesto la suficiente distancia, paré mi carrera para vestirme y caer junto a un árbol maldiciendo mi dicha. ¿Qué iba a hacer ahora?

Los destinos me estaban castigando por burlarlos, me encontraba en una encrucijada por amor, me sentí sucia por haberle hecho esto a Edward, ¿cómo había llegado a ocurrir esto? Si. Pensé. El me ha empujado a esto, no quiso entenderme y mi necesidad superó mi cordura.

-Me lamentaba de mi misma, ¿como podía ser tan cruel?, era yo la que le había traicionado. Mi mente discrepaba continuamente con mi corazón. Era mala, hacia daño a todo aquel que se encontraba a mi alrededor, debía tomar una decisión aunque fuera dolorosa.

¿Mi amor pétreo o mi sol en la vida? No podía, no quería elegir, Jacob me había dado algo que Edward se negaba por completo. ¿Cómo descubrir tu destino? ¿cómo descubrir quien era mejor? No podía, ahora no, las lágrimas brotaban de mis ojos y los sollozos eran cada vez más audibles. Jacob, mi Jacob, mi mente saltaba de uno a otro cuando noté su fría mano sobre mi hombro.

¡Edward!. Era el, contuve el aliento y un sentimiento de culpabilidad me inundó, no me atreví a mirarle a la cara, no podía, veía las imágenes diseñadas en mi cabeza del juicio, y como resultado, yo culpable, podía predecir con claridad la expresión de su rostro atormentado, me atrajo hacia su pecho y me consoló, yo no merecía eso, merecía que me abandonase, merecía...., me abracé a el con mas fuerza, ocultando mi cara entre su pecho y lloré sobre el.

5 comentarios:

  1. que decirte nena, si me has dejado sin palabras....
    me encanta como escribes, con ese lujo de detalles que me lleva a la mismísima escena....
    Lo único por lo que lo siento es por mi Ed, que soy team Edward, jajaja.....
    no en serio, es espectacular...
    solo espero que te animes y nos dejes leer más de tus creaciones....
    un beso y suerte en las votaciones!!!

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  2. ¿y ahora que?..........
    como darte mi opinion si no se ni que pensar, esto se le queda a la altura del betun la escenita de la salida de la tienda de campaña, ajajajajajajaj
    genial , muy bueno y pobre mi Edward, pero no preocuparse, que aqui esta la Irene, para ocnsolarle si hace falta, ajajaajaj
    Mi enhorabuena por un os tan fantastico

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  3. ¡¡Madre mía!! ¡¡Quiero leer más de esta historia!! Si! Me encanta el reto al que se enfrentan estos tres. Además me gusta mucho tu estilo de escritura y coincido con Lau, tus descripciones son asombrosas!
    Besos
    T.

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  4. Me uno a Lau me quede son palabra uy DIOS creoq eu Jake me esta enanorando maldita bella grrrrrr... me unire al lub antibella si sigue siendo asi .. porque ella puede tenrlos a los dooos y yo nooo jajajaj me gusto muchooo el os

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  5. Por favor..la historia divina..., el relato alucinante..pero..YO SOY TEAM EDWARD...¿QUÉ PASÓ?..jajaja..pobre mi bebé, mandamelo le consuelo...Besos..

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