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domingo, 20 de junio de 2010

Eco de luz - Prólogo



Después de dieciséis años de esconderme de mi familia y mis amigos he decidido irme de Canterbury y de Inglaterra. No es que haya vivido todos estos años en la ciudad donde crecí, pero sí pasaba por ella de vez en cuando para ver cómo iba todo. Estas “visitas” son las que me han hecho reflexionar y decidir desaparecer del todo.

Hace dieciséis años me despedí de mis padres y mi hermano y me fui a pasar unos días a un balneario cercano a Canterbury, mi ciudad natal. Eran quince días en los que quería estar sola y coger fuerzas para afrontar mi nuevo trabajo como cocinera en una de las mejores escuelas de la ciudad.
Una de las actividades complementarias del balneario era una excursión por el bosque que lo rodeaba. Aunque nunca se me habían dado bien las caminatas el olor y la belleza de este bosque hicieron que me decidiera a ir. A mitad de la excursión comenzó a diluviar y me quedé rezagada de mi grupo. Estaba al borde de un ataque de ansiedad cuando apareció ante mí el hombre más hermoso que nunca había visto.
- Hola bonita, ¿qué hace sola en medio del bosque?- me dijo ese dios salido de la nada.
Cuando conseguí pensar en lo que me había preguntado y no en el sonido de su voz o en las perfectas facciones de su rostro le contesté torpemente que me había perdido.
Ante mi respuesta soltó una risotada, que a mí me sonó al canto de los pájaros una mañana de primavera, y me dijo sin dejar de sonreír:
- No temas, yo te ayudaré a encontrar el camino de vuelta.- Mientras hablaba se iba acercando a mi y de repente comenzó a besarme con una pasión desmesurada.
No sé muy bien porque pero me entró un miedo irracional e intenté soltarme de su abrazo suplicándole que no me hiciera daño. Él volvió a reírse y siguió besándome. En un momento que no recuerdo muy bien ya que no podía hilvanar muy bien mis pensamientos, dejó de centrarse en mis labios y fue poco a poco deslizando su boca hacia mi cuello. Débilmente la volví a pedir que me dejara ir, que no me hiciera daño, a lo que él respondió que ya era demasiado tarde.
En ese mismo momento apareció detrás de él una mujer hermosísima con un cabello rojo fuego ondeando al viento.
- James, ¿vas a cenar tu solo?, ¿no te parece demasiado egoísta por tu parte?, le preguntó a mi extraño acompañante.
- Oh, vamos Victoria- contestó él- pensaba dejarte un cachito.
- Déjame verla- ordenó ella- ¡Vaya!, sí que es bonita. Creo que… sí… creo que nos puede ser útil.
- ¿Útil? Yo no diría exactamente eso pero la verdad es que se la ve deliciosa.
- No James, tengo planes para ella.
- ¿Qué? ¿Qué quieres decir con eso?
Yo ya no podía más, pero seguía allí paralizada, sin moverme, sin poder hablar… ¿pero qué demonios era esto? ¿de qué hablaban? Estaba muerta de miedo y a la vez completamente deslumbrada por las dos bellezas que tenía delante.
- Simplemente- continuó ella- digo que para qué seguir buscando un aliado cuando podemos crearlo.
De repente ambos me miraron como si estuvieran decidiendo algo y el hombre, James, aceptó la propuesta de su acompañante.
A partir de ese momento no sentí más que dolor, un dolor intenso que me quemaba por dentro y hacia que cada segundo se convirtiera en un infierno. Tras varios días, que a mí me parecieron años, el dolor cesó de golpe y sentí que había vuelto a nacer. Mis creadores, James y Victoria, estaban junto a mí y me enseñaron todo lo que debía saber de mi nueva vida, de mi nuevo rumbo. Acababa de convertirme en una vampiro.

El sonido de la megafonía anunciando mi vuelo hacia Seattle me sacó de mis recuerdos y me trasladó al presente, al aeropuerto de Heathrow, Londres. Allí cogía un vuelo hacia mi nueva vida, hacia Estados Unidos, donde según varios rumores vivían dos aquelarres que no se alimentaban de sangre humana.
Ese había sido mi problema desde el principio, el tener que matar gente. Aunque mis creadores no dejaban de insistirme en que era nuestra forma de vida, nuestra única manera de sobrevivir, yo me negaba a destrozar una vida como ellos habían arruinado la mía. Mi vida y la de mi familia, que tras dieciséis años no se habían repuesto de mi desaparición.
Esa era la principal razón que hacia que me fuera de Inglaterra. No podía ver sufrir de ese modo a los que un día formaron parte de mi familia, de mi vida como humana.

2 comentarios:

  1. Esta muy padre, super interesante Laura, seguire leyendo

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  2. Que interesante!!! Creo que voy a pasar muy amenudo por aqui, ya que me estan encantando tus historias. Espero que pases y leas el mio: http://furukawa-fanfic.blogspot.com/
    No es tan bueno como el tuyo, y solo voy por el 4 capítulo. Besos!!! =^-^=

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