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lunes, 28 de junio de 2010

Eco de luz - Cap 20

CAPÍTULO 20: PRACTICANDO (DANIELLE)

Iban pasando los días y cada vez dominaba mejor mi nuevo don. Ya era capaz de hacer que Edward hiciese lo que yo quisiera solo con pensarlo, aunque no me resultaba nada divertido ver como los demás se sometían ante mis órdenes. Todos los días entrenábamos un par de horas y ya solo tenía que susurrar las órdenes para que estas fuesen cumplidas. Mi nueva familia se prestaba sin dudar a ayudarme y todos, sin ninguna excepción, habían experimentado mi poder. El más entusiasta con las prácticas era Emmett, a quien le encantaba reírse de los demás cuando les ordenaba algo. Pero siempre acababa desquitándome con él ordenándole que hiciera algo vergonzoso, como correr tras Jasper para besarle o recitar poesía por teléfono a las pobres operadoras de cualquier empresa. Le seguía en entusiasmo Jasper, que no cesaba de repetirme lo orgulloso que estaba de mí por los grandes avances que estaba consiguiendo. El único escollo en el camino era Bella y su escudo mental. No podían penetrar en él igual que no podía Edward. Era algo normal, según me explicaban continuamente, pero no por ello desistían en que dejara de intentarlo.
La relación con la familia era perfecta. Ya llevaba tres semanas viviendo con los Cullen y todo iba a pedir de boca. Esme era la madre que perdí hace años, siempre atenta a cualquiera de mis necesidades, por pequeñas que fueran. La había cogido un cariño enorme. Carlisle era un padre y un maestro estupendo en todo lo relacionado con la historia de nuestra raza. Podía pasarme horas escuchándole hablar, aunque fuera de la última cura para una rara enfermedad humana. Emmett es como el hermano pequeño que nunca tuve. Fue el primero en conocerme y al principio se enorgullecía de ello, más que nada para recordarme el momento que interrumpió. La mitad del día se la pasaba haciendo bromas sobre la vida sexual de Jasper y mía y la de Edward y Bella. Y la otra mitad perdido con Rosalie, poniendo en práctica sus ideas calenturientas, digo yo. Aun así, es un encanto, y ha sido al que más rápido cogí cariño de toda mi nueva familia. Rosalie y Bella son ahora mis hermanas, pero no sólo de nombre, sino también de corazón. Me aceptaron como todos los demás desde el principio, peor al ser las tres mujeres se creó una camaradería especial. Al principio fue solo con Rosalie, pero pronto se nos unió Bella y las tres nos lo pasamos en grande juntas. Edward es como mi hermano mayor, siempre pendiente de que no me impresionaran demasiado las cosas nuevas y de explicarme todo lo que yo necesitaba para ser una Cullen más. Claro, el contaba con ventaja, ya que normalmente sabía mis dudas y temores incluso antes de que yo me diera cuenta. Nessie era un encanto de niña, aunque de niña sólo tenía la edad, ya que su aspecto y su inteligencia se equiparaban a cualquier adulto que te imagines. Era un amor, siempre intentando desquiciar a Edward con sus travesuras en compañía de Emmett y a veces de su novio Jacob. Jacob era raro, y no por ser un licántropo, sino por la naturalidad con la que se movía entre nosotros, sus naturales enemigos. Edward ya me había explicado lo de la imprimación y me había dejado realmente asombrada. Lo que sí se veía a mil leguas era el amor que se tenían ambos y la naturalidad con la que la familia lo llevaba.
Y por último mi Jasper. Había encontrado a mi alma gemela, al amor de mi vida. A penas nos podíamos separar ya que a los cinco minutos ya nos echábamos dolorosamente de menos. Él decía que era normal, que al principio del enamoramiento las cosas eran así, que con el tiempo desaparecería esa angustia que tenía al separarme de él. Pero yo no quiero que eso ocurra, nunca podré sentirme bien lejos de él.
Por tanto, a estas alturas, mi vida era perfecta. Si bien no era lo que yo habría elegido en un principio, cuando todavía era humana, era lo máximo a lo que siempre había aspirado: tener una familia unida y feliz.
El único problema al que me he enfrentado estas semanas se originó cuando Carlisle se interesó por mi conversión y mis primeros años la primera semana de mi estancia en casa de los Cullen. Estabamos reunidos Carlisle, Nessie y yo en el salón de la casa, y ese día nos acompañaban Edward y Bella. Ante la pregunta de Carlisle y antes de contestarle, empecé a evocar esa noche en el bosque, cuando James me encontró perdida bajo la lluvia. Estaba pensando en él y en Victoria cuando un áspero gruñido salió del pecho de Edward y segundos más tarde, mientras todos le mirábamos asustados, Jasper llegaba a mi lado. Edward tenía la vista fija en mí y su rostro mostraba una gran rabia. Jasper fue el primero en hablar.
- Edward habla – dijo secamente
- Sí hijo – le animó Carlisle alerta – dinos qué pasa.
- Ella… - comenzó señalándome – es una discípula de James y Victoria.
En ese momento todos los rostros se volvieron hacia mí y Esme, Rosalie y Emmett entraron en el salón. Sentí como poco a poco se iban distanciando de mí, sino física si emocionalmente. Noté como una gran barrera había crecido entre yo y mi familia en cuestión de segundos.
- No digas tonterías – le dijo Jasper cogiéndome por la cintura y poniéndome tras él, enfrentándose claramente a su familia.
- No son tonterías. Ellos la convirtieron – respondió Edward muy seguro.
- Sí – le contesté - ¿y qué? ¿les conocéis?
Todos me miraron fijamente con cara de asombro. Yo empecé a ponerme histérica. Un denso silencio se había instalado entre nosotros y no podía entender qué pasaba. ¿Por qué todos me miraban así? ¿Qué les habían hecho James y Victoria?
- Vamos a calmarnos todos – dijo Jasper sin apartarse ni un milímetro de delante de mí.
- ¿Calmarnos? – dijo Bella molesta – Después de lo que acaba de admitir…
- Bella hija – la interrumpió Esme – Danielle ha dicho que fue convertida por James y Victoria, pero también sabemos que ella les abandonó al poco tiempo. ¿Por qué no la dejamos explicarse?
Bella miro a Edward y este asintió, dirigiéndose a uno de los sofás. Agradecí infinitamente a Esme por su intervención, ya que parecía que el ambiente se había relajado un poco. Edward me miraba fijamente y yo sabía que estaba pendiente de cada uno de mis pensamientos, así que mientras les explicaba como conocí a James y Victoria, cómo me convirtieron y cómo fueron mis primeros meses junto a ellos dejé vagar mi memoria para recordar cada detalle y que él lo pudiera ver.
- Y eso es todo. – terminé mi relato – Una vez me harté de discutir con ellos por el tema de los humanos me largué.
- ¿Así de fácil? – preguntó Emmett sorprendido
- No. Me siguieron durante semanas, acosándome. Pero un día se encontraron con otro vampiro y les debió de parecer más útil que yo porque me dejaron en paz. Y hasta ahora.
- Laurent – siseó Edward
- Sí – afirmé yo – pero todavía no entiendo porque os pusisteis así. ¿Quiénes son ellos en vuestras vidas?
Un silencio se extendió entre nosotros, y como otros temas relacionados con su historia, como el enfrentamiento con los Vulturis, me fue relatado por Carlisle.
- Vaya. Lo siento. – dije apenada
Ante mis disculpas Edward me cortó, ya que en realidad yo no tenía manera de haberlo sabido o evitado.
- No te disculpes. Somos nosotros quienes tenemos que disculparnos por nuestra actitud desconfiada. No tenías medio de saber el daño que nos intentaron causar. De verdad, lo siento.
Los demás se unieron a sus disculpas y sentí como todo volvía a ser como antes.
Estaba recordando como Jasper me había defendido incluso sin saber de qué iba la historia ni si yo era o no culpable de lo que me acusaban cuando apareció en el dormitorio, donde estaba tumbada en la cama recordando los últimos días.
- ¿Qué haces pequeña? – me dijo mientras se echaba a mi lado y me besaba suavemente en los labios.
- Pensaba en ti. En lo mucho que ha cambiado mi vida desde que te conocí. Y en cómo podría agradecértelo.
Esto último lo dije mientras empezaba a besarle apasionadamente y me situaba sin pensarlo a horcajadas sobre él.
- Bueno, tengo una idea– me contestó cuando nos separamos mientras me quitaba la camiseta que llevaba puesta.
- Ahh, ¿sí? – le pregunté volviendo a besarle.
- Sí. Pero mejor no te la cuento, sino que te la muestro.
Volvió a atacar mis labios, esta vez con pasión, mientras sus manos recorrían mi espalda y se deslizaban suavemente por mi contorno. Una de ellas se dirigió a mi trasero apretándolo levemente mientras la otra me acariciaba uno de mis pechos hasta conseguir erizar por completo su pezón. Cuando lo pellizcó entre dos de sus dedos solté un pequeño gemido entremezclado con un gruñido y le arranqué su camisa, haciendo que soltara una pequeña carcajada. Enseguida centré mi atención en su pecho desnudo, besando y lamiendo todas y cada una de sus cicatrices. Por su parte, Jasper comenzó a quitarme el sujetador y cuando llegué al borde de su pantalón y se le arranqué, me tumbó fieramente debajo de él con un gruñido y volvió a chocar nuestros labios.
Sentí su gran estado de excitación contra mi bajo vientre y comencé a frotarme suavemente contra él mientras mis manos se afianzaban en su trasero. Jasper comenzó a deslizar sus labios por mi cuello hasta alcanzar mis pechos, succionando uno de ellos fuertemente. Yo volví a gemir al tiempo que arrancaba mi última prenda de ropa interior y abría mis piernas envolviendo con ellas su cuerpo para que tuviera mejor acceso.
- Me estas volviendo loco – me susurró entre jadeos
- Hazlo ya, por favor… Hazme tuya… - le supliqué justo antes de que volviera a besarme con toda la pasión que cabía en nuestros cuerpos.
Se posicionó lentamente en mi entrada, y tras restregarse un par de veces haciendo que soltara un bufido de frustración, entró en mí suavemente, despacio pero sin pausa.
La sensación de tenerlo dentro de mí era inigualable y la fricción que producía al moverse rítmicamente me estaba volviendo loca. Sus embestidas fueron de menos a más, haciendo que todo mi cuerpo vibrara de placer, acrecentado por las caricias de sus manos en mis pechos.
Nuestros labios no se separaron ni un segundo, devorándonos el uno al otro salvajemente, saboreándonos. Alcancé el orgasmo a los pocos minutos y en seguida Jasper cambió nuestras posiciones, quedando yo sentada sobre él.
Comencé a moverme de arriba abajo, haciendo círculos, de izquierda a derecha y de adelante hacia atrás. Gemíamos al unísono y finalmente ambos alcanzamos juntos el clímax soltando un pequeño grito de placer.
Me sentí exhausta, casi como si hubiera vuelto a ser humana, pero en cuanto Jasper me acurrucó a su lado y comenzó a acariciar mi espalda mis fuerzas volvieron renovadas y sonriéndole ataqué dulcemente sus labios.

2 comentarios:

  1. otro capitulo genialnpero en este hay mas accion me encantaesta historia es genial gracias por brindar esas palabras

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