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domingo, 20 de junio de 2010

Eco de luz - Cap 14

CAPÍTULO 14: LA FIESTA (DANIELLE)

Bajamos hasta la cocina, donde se encontraba Esme.
- Esme- comenzó Jasper para llamar su atención- ¿te importa enseñar a Danielle el pueblo?
Y ante la mirada extrañada de su madre yo añadí:
- Quiero ir al supermercado para comprar unas cosas y no me parece justo que Jasper me acompañe. Emmett quiere que se quede y ya ha pasado bastante tiempo lejos.
A Jasper le debió de gustar mi excusa porque me abrazó con fuerza y tras darme un pequeño beso me susurró al oído para que Esme no se enterase:
- Eres genial… No tardes… Bueno, quizás sí deberías tardar… Por lo de la fiesta, digo… - y se alejó riendo.
Antes de que pudiera contestarle algo que no hiciera sospechar a Esme ya se había ido con sus hermanos. Me volví entonces hacia Esme, que me miraba cariñosamente, y la pregunté:
- Bien… ¿cómo vamos? ¿Andando o corriendo?
- Jasper no te ha enseñado el garaje, ¿verdad?- dijo sonriendo. Y ante mi cara de asombro siguió- Ven… Iremos en el coche de Edward.
Nos pusimos en marcha hacia el garaje y al entrar en él tuve que sofocar una exclamación de asombro. Era enorme y en él había seis coches y una moto. Y todavía sobraba sitio…
Nos dirigimos hacia un Volvo plateado y entonces me fijé en los demás vehículos: un Jeep, un BMW descapotable, un Aston Martin, un Ferrari, un Mercedes y una Harley Davinson. Me quedé boquiabierta y una vez dentro del coche Esme comentó:
- Te habrás dado cuenta de que son un poco ostentosos. Por eso nos llevamos el coche de Edward, para no llamar mucho la atención. Ya sabes… conviene que corra el rumor de que somos una familia de clase media…
- ¿Y lo sois?- dije yo interesada recordando los coches, a lo que Esme se rió.
- No… A ti no te voy a mentir. Eres parte de la familia… No tenemos problemas monetarios.
- Ya me lo imaginaba- dije yo para mí misma y ante la mirada interrogatoria de Esme proseguí- No es normal ir de compras a Nueva York…
- Ohh… En esta familia sí…
Y ambas nos reímos justo al tiempo que llegábamos al supermercado. Estuve dando vueltas por él comprando todo lo que se me pasaba por la mente, incluso cosas que intuí que Jasper pudiera necesitar: gel, champú, pasta de dientes, un cepillo, gomas para el pelo… Cuando no se me ocurrieron más motivos para retener a Esme nos dirigimos a la caja a pagar y nos pusimos en marcha hacia el coche.
Durante el viaje de vuelta la conversación derivó hacia mis orígenes.
- Jasper dijo que eras de Inglaterra- me dijo invitándome a hablar.
- Sí, de Canterbury… Hace unos años dos nómadas me convirtieron pero a los pocos meses les abandoné… No nos llevábamos muy bien.
Ella me miró y antes de que preguntara la respondí.
- Era por la dieta. Yo nunca he bebido sangre humana y ellos no lo entendían…
Al llegar al garaje vimos que toda la familia nos estaba esperando. Había un chico nuevo, muy moreno y musculoso, que tenía agarrada a Nessie por la cintura así que supuse que era su pareja.
Al bajar del coche Jasper se acercó a mí y dándome un beso me dijo:
- Buen trabajo Danny.
Después se acercó a Esme y la puso una venda en los ojos mientras Carlisle la guiaba hacia el interior de la casa. Yo les seguí y al pasar al lado del chico nuevo un olor repugnante me paralizó. Ante mi reacción Edward soltó una sonora carcajada.
- Vaya Jacob… ni Danielle aguanta tu olor… - dijo Edward sin parar de reírse.
El aludido me miró y yo sentí una gran vergüenza, pero al tratar de disculparme él me interrumpió sonriendo:
- No te preocupes… Tú tampoco hueles nada bien…
Me quedé de piedra ante su respuesta ¿Quién era? Y ¿por qué me decía eso? ¿Es que ya tenía un nuevo enemigo?
Jasper se acercó a mí y cogiéndome por la cintura me susurró al oído:
- No te preocupes… Luego te explico…
Y diciendo esto me guió hacia el salón con los demás. Al llegar cogí aire para no respirar en un rato y acercándome a Jacob le dije:
- Soy Danielle. Y siento no haber empezado con buen pie…
- Jacob- dijo dándome la mano- Y ya te dije antes que no pasa nada… Ya estoy acostumbrado a ello…
En ese momento Carlisle llamó nuestra atención y quitó la venda de los ojos de Esme mientras todos exclamaban: ¡Sorpresa!.
No me había dado cuenta, pero en nuestra ausencia habían decorado el salón con varios centros de flores y decenas de fotografías familiares. En el centro de la gran mesa había varios regalos, entre los que pude diferenciar el que habíamos comprado Jasper y yo.
Esme se emocionó mucho con la sorpresa y comenzó a agradecernos el detalle, pero Edward no la dejó terminar y la llevó consigo hacia el piano donde tocó una serie de canciones preciosas mientras Rosalie le acompañaba cantando en algunas.
Tras el mini-recital de piano Emmett leyó una poesía con la que todos nos reímos. Al terminar Carlisle decidió que era hora de abrir los regalos.
Primero abrió el de Edward, Bella y Nessie, que la habían comprado un reproductor de CDs, y después el de Emmett y Rosalie, que resultó ser varios conjuntos de ropa. El siguiente fue el de Jasper y finalmente el de Carlisle, un bikini con un vale por un viaje a Indonesia.
Cuando hubo abierto todos los paquetes nos fue agradeciendo uno por uno los regalos. Al llegar a mí me dio un fuerte abrazo y me dijo:
- Gracias… Y no sólo por el regalo sino también por haberme devuelto a mi hijo.
Yo me quedé sin palabras y la devolví el abrazo con todo el cariño que sentía. Estaba emocionada por lo que me había dicho y habría llorado de haber podido.
Cuando nos soltamos Jasper me abrazó por detrás y yo me volví hacia él para darle un pequeño beso. Después centré mi atención en las fotografías que adornaban el salón.
La mayoría eran de Carlisle y Esme en diferentes partes del mundo y también abundaban las que protagonizaban Esme y Nessie. Pero la que verdaderamente llamó mi atención fue la de toda la familia. Allí, al lado de Jasper había una mujer delgada, baja comparada con él, con el pelo corto y negro despeinado y mirando en mil direcciones. Era hermosa y tenía un aspecto frágil y delicado, de bailarina de ballet. Jasper tenía uno de sus brazos alrededor de su cintura y ambos sonreían felices a la cámara.
Al ver que me había detenido ante esta fotografía Jasper me explicó:
- Es del primer cumpleaños de Nessie.
- Ella…- dije señalando a la desconocida
- Sí, es Alice... – me contestó él con la voz rota mientras apoyaba su mandíbula en mi hombro y me rodeaba con sus brazos.
Yo me volví para abrazarle y en ese momento me di cuenta de que todos nos miraban. Gracias al cielo Rosalie me salvó anunciando que teníamos que prepararnos para el viaje a Nueva York.

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